Murió arqueóloga que estudió el Cerro de la Estrella

Marzo 28, 2020.- Estudió el Posclásico Tardío cuando en el Huixchtecatl se asentaron grupos colhuas en 1351, y realizaron la ceremonia del Fuego Nuevo

Quien dedicó buena parte de su vida al estudio del Huixchtecatl, la mítica elevación cuyo significado es «Cerro de los Huizaches» (conocido después como Cerro de la Estrella), y reconoció espacios ceremoniales y habitacionales que fueron construidos y utilizados en distintos periodos, desde la época Clásica hasta el Posclásico Temprano y Tardío, la arqueóloga Laura Adriana Castañeda Cerecero, falleció ayer.

Laura Adriana (1958-2020) fue una arqueóloga completa, dijo el Instituto Nacional de Antropología e Historia, hecha en el trabajo de campo y el análisis de gabinete, lo que le permitió comprender el devenir de varios asentamientos prehispánicos, en particular de la Cuenca de México. Por ello, el INAH «reconoce la pérdida irreparable de esta investigadora que estudió antiguos espacios como el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, del que fue responsable», dijo el organismo en un comunicado.

Laura Castañeda

Fue en este último lapso, el Posclásico Tardío, que en el lado poniente del Cerro de la Estrella se asentaron grupos colhuas, que fueron los primeros en llevar a cabo, en 1351, la ceremonia del Fuego Nuevo, la cual sería de gran importancia para las contemporáneas sociedades de Mesoamérica.

Con la fundación y el desarrollo de Tenochtitlan, los mexicas consolidarían este ritual que se repetía cada 52 años, en el día en que coincidía nuevamente el inicio de los calendarios ritual y solar, para evitar la muerte del astro creador. Así sucedió hasta la caída de la capital tenochca, a manos de los conquistadores españoles y las huestes indígenas aliadas.

Laura Castañeda fue autora y coautora de libros y artículos como Iconografía mexicana,volúmenes IX y X; La producción alfarera en el México antiguo, volumen I, y Figurillas coloniales del cerro Mazatepetl, Magdalena Contreras y Huixquilucan. Dos sitios de tradición otomí: análisis arqueológico y ritual.

Laura Castañeda se formó en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), pertenece a la generación 1978 y tuvo como maestros a grandes personajes como su querido Ángel García Cook.

Comenzó su labor profesional en el Centro INAH Puebla, posteriormente apoyó la coordinación de Arqueología de la ENAH para incorporarse luego a Monumentos Prehispánicos, la actual Dirección de Estudios Arqueológicos, en donde desarrolló toda su labor académica y donde se desempeñó los últimos años como subdirectora de Investigación y Conservación.

Del uno de octubre de 1979 al 16 de febrero de 1980, siendo aún estudiante de arqueología, Laura Castañeda acompañó al arqueólogo Román López García a realizar trabajos de mantenimiento en La Quemada, Zacatecas.

Ahí, Román López le dijo que seleccionara un sitio para excavar, lo que a la joven le pareció difícil de determinar debido a que no tenía experiencia, pero después de pensarlo escogió un espacio frente al basamento piramidal en la Plaza de los Sacrificios y la sorpresa fue grande: descubrió una escultura en piedra.

Era una figura femenina de 70 centímetros, labrada en una roca basáltica. El hallazgo resultó de vital importancia debido a que permitió un acercamiento con la concepción de la figura humana en el periodo prehispánico zacatecano, e hizo notar que la escultura no estuvo ausente en las sociedades antiguas de Zacatecas. Al igual que en el resto de Mesoamérica, fue un elemento complementario a la arquitectura.

Ese fue el primer descubrimiento de su tipo y quizás el único en el sitio.

A decir del arqueólogo Carlos Torreblanca, director del proyecto de investigación en La Quemada, sólo se sabía de la existencia de unas esculturas por documentos del siglo XIX. Por lo cual, la pieza descubierta por Laura Castañeda fue la primera escultura localizada in situ y que aún se conserva.

En el campo profesional fue especialista de la región huasteca, particularmente de los materiales correspondientes a su desarrollo temprano del formativo; formó parte de varios proyectos en el estado de Puebla, destacándose en Cantona.

Desde su posición como subdirectora apoyó gran cantidad de proyectos en la Ciudad de México; asimismo, de manera visionaria fundó un taller de drones y fotogrametría; también realizó los últimos años labores como editora de la Revista Arqueología de la Coordinación Nacional de Arqueología. ♦

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