Ahí viene el tren

Marzo 15, 2020.- Luz Carregh dice en su libro que el tren facilitó la comunicación de personas y heredó importantes aportaciones en materia social, cultural, deportiva y económica

Hace casi 20 años «me subí al riel y no me he podido bajar», resume la historiadora Luz Carregha su interés por hacer del ferrocarril uno de sus objetos de estudio, y que entre sus hallazgos descubrió al tren como un símbolo de modernidad que sirvió durante el Porfiriato como instrumento político, además de que permitió la ampliación de mercados regionales y nacionales, facilitó la comunicación de personas y heredó importantes aportaciones en materia social, cultural, deportiva y económica al México de hoy.

A decir de la autora del libro Ahí viene el tren, estudiar la historia del ferrocarril permite entender la configuración del país. El tren influyó en la conformación económica, política, social e incluso geográfica de México. Se trazaban las rutas –en ocasiones– con criterios políticos, para debilitar o fortalecer a grupos de poder que estorbaban o favorecían al porfiriato, según el caso.

El uso político durante esa época lo resume una frase publicada en el Periódico Oficial de San Luis Potosí que afirmaba: «Quienes están a favor de la democracia están en contra del progreso». En 1888, el entonces presidente Porfirio Díaz daba el espaldarazo político necesario al gobernador potosino Carlos Diez Gutiérrez para seguir en el poder y así garantizar el desarrollo del país, aun a costa de procesos democráticos en la elección de gobernantes.

Cuenta la historiadora cómo el trazo original del Ferrocarril Central Mexicano (Aguascalientes-SLP-Tampico) pudo haber pasado por el municipio de Rioverde; sin embargo, ahí se localizaba un importante grupo con poder económico y político de la época (la familia Verástegui) y a pesar de estar negociados los terrenos –sin previo aviso– se decide dejarlo fuera y con ello comenzar a debilitarlos y hacer de la capital del estado el nuevo centro de poder político y abrir nuevos espacios económicos como el ahora municipio de Cárdenas, en ese entonces era la hacienda del gobernador Diez Gutiérrez.

Fotografía Centros Conacyt

La historiadora da cuenta de la construcción del ferrocarril en San Luis Potosí y consigna cómo la planificación del sistema ferrocarrilero durante el gobierno de Porfirio Díaz, convirtió a la entidad en un punto geográfico estratégico.

Para Luz Carregha la importancia de estudiar al ferrocarril en la etapa previa a la Revolución, es redescubrir las aportaciones de este medio de transporte, debido a que amplió mercados comerciales al facilitar el traslado de mercancías, dado que podían moverse en menos tiempo artículos que se comercializaban en la zona del Golfo de México y con la frontera norte y permitió mayor intercambio comercial a mayor escala, tanto a Estados Unidos como a Europa.

Socialmente el ferrocarril definió el surgimiento de asentamientos humanos que hoy son parte de la geografía de los estados, son cabeceras municipales esas antiguas haciendas cuya influencia de este medio de transporte determinó la vida de sus habitantes y, como ejemplo, se refirió a los talleres familiares en ciudades de Aguascalientes o San Luis Potosí por donde pasaba el tren.

«México no es necesariamente un país futbolero», apunta, y como ejemplo se refiere a la tradición del beisbol de varios municipios potosinos en donde las vías del tren y las estaciones que operaban trajeron consigo trabajadores estadounidenses de las compañías ferroviarias, los cuales dejaron huella de esas aficiones y prácticas deportivas con campos y seguidores a lo largo de los pueblos que seguían la ruta del tren.

«Así como Pachuca es la cuna del futbol por la herencia de empresas mineras inglesas, en varios municipios o estados completos hay predilección por el beisbol, gracias a las empresas del ferrocarril».

En octubre de 2015, el Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, junto con el Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias y la Asociación Mexicana de Ferrocarriles, AC, premiaron las investigaciones de Luz Carregha al entregarle el reconocimiento al Mérito en Investigación Histórica Ferroviaria Metlac, junto con otros seis investigadores destacados por su trabajo sobre el ferrocarril y su desarrollo en México.

Para la investigadora de El Colegio de San Luis, el reconocimiento de la Unesco al acervo documental ferroviario –concedido en febrero de 2016– como Memoria del Mundo, es un gran paso porque existe un patrimonio que debe conservarse como parte esencial de la historia de México y menciona como muestra, el inventario fotográfico de 1929 en donde Ferrocarriles Nacionales levantó toda la infraestructura en imágenes fotográficas.

«Los testimonios que tienen ahí, documentales, fotográficos, planos y bibliografía, entre otros, son importantes tanto para la historia del ferrocarril mexicano como para entender también el ferrocarril en otras partes del mundo».

Nostalgia por el pasado, el regreso de los trenes de pasajeros

El resurgimiento del ferrocarril en México a través del regreso de los trenes de pasajeros, podría ser una alternativa viable siempre y cuando tengan el sustento financiero necesario, la infraestructura de las viejas vías y las nuevas necesidades de transporte de las personas que viven y trabajan en lugares distintos, considera en su obra la especialista.

Comenta que varias personas recuerdan con nostalgia y cierta añoranza los traslados en ferrocarril, el paisaje, pero sobre todo, la oportunidad de socialización y contacto humano –hoy en extinción en otros medios de transporte–, lo cuales parte de esa experiencia única de viajar en tren y que hoy solamente es accesible a un alto costo en zonas específicas en donde viajar en esos vagones está reservado para la clase turista, como el Chepe (Ferrocarril Chihuahua-Pacífico), en el Norte del país; el viaje en Tequila, Jalisco, o el tren de la Riviera Maya.

Luz Carregha refiere que aún existen las dos líneas ferrocarrileras potosinas construidas desde la época de Porfirio Díaz, una inaugurada en 1888 con la ruta México-Laredo y la otra que iba de Aguascalientes a San Luis y terminaba en Tampico, abierta en 1890.

En Ahí viene el tren, la historiadora se enfoca a la construcción del ferrocarril, en quienes otorgaron las concesiones y de dónde se obtuvieron los recursos.

A pesar de lo que la mayoría de las personas creen, el ferrocarril no desapareció del todo, la privatización derivó en que ahora sólo sea transporte de carga y no de personas, lo que terminó por cancelar estaciones pequeñas de municipios que vivían del ferrocarril y, para el caso potosino, existen Cárdenas y Vanegas, cuya vida se transformó de manera radical antes y después del ferrocarril.

Ambas poblaciones en la actualidad sufren todavía esas consecuencias y enfrentan graves problemas económicos y de migración. Lo cierto es que a más de cien años del ferrocarril en México, éste sigue impactando la vida de miles de personas. ♦

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Fuente: Centros Conacyt

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