Cuando Itzcoatl fue contra la ciudad de Cuitlahuac

Marzo 11, 2020.- Una aparente ofensa de los cuitlahuaca hacia los aztecas originó la campaña militar

Las exitosas conquistas de Itzcóatl –cuarto tlatoani de los mexicas– en Tenayuca, Tepanohuayan, Toltitlan, Cuahutitlan y Xaltocan, entre otros sitios, se debieron al uso de canoas, porque modificó en su beneficio los aspectos tácticos y logísticos, además de que propició un abaratamiento de los costos de transporte y guerra.

En su tesis –para optar por el título de licenciada en Arqueología– el  La navegación en la cuenca de México durante el Postclásico Tardío. La presencia de la canoa en el entramado social mexica (2011), Mariana Favila Vázquez aborda el tema de la guerra naval en la sociedad mexica, ampliamente investigado por Isabel Bravo Bueno, quien procura dar una visión mucho más integral, concisa y precisa acerca de la naturaleza y el funcionamiento de una mal concebida «marina» mexica.

La arqueóloga menciona ejemplos de batalla descritos en las fuentes coloniales donde se da el caso del uso de canoas en algún enfrentamiento que tuviera lugar antes de la llegada de los españoles y posteriormente contra ellos.

Favila Vázquez se refiere a la campaña militar de Itzcoatl contra la ciudad de Cuitlahuac, isla situada entre Xochimilco y Chalco, situación propicia para incluir la descripción que Diego Durán hizo de los mexicas: «bulliciosos y enemigos de toda quietud, pareciéndoles que el agua de que estaban cercados les era muro y defensa de su ciudad y la hacían inexpugnable, y también confiando (en) que la destreza que tenían en revolver las canoas a una parte y a otra les era gran ayuda» (Diego Durán, libro II, capitulo 14: 117).

A decir de la arqueóloga, la razón de estos enfrentamientos fue causada por una aparente ofensa de los cuitlahuaca hacia los aztecas, de quienes su líder Itzcoatl resolvió enviar una invitación a los señores de Cuitlahuac a una fiesta en honor de Huitzilopochtli, solicitándoles que llevaran «algunas mujeres principales para bailar en honor de éste». Sin embargo, Xuchitl Olinqui, el tlahtoani de Cuitlahuac, tomó la invitación como un insulto e incitó la guerra.

Refiere que José de Acosta relata cómo posteriormente Tlacaelel ordena jóvenes de entre 10 y 18 años la misión de desviar el fuego de proyectil con sus escudos, embarcándolos en mil canoas.

«Cuytlauaca –dice José de Acosta– era una ciudad puesta en la laguna, cuyo nombre y habitación, aunque diferente, hoy dura; eran éstos muy diestros en barquear la laguna, parecióles que por agua podían hacer daño a México, lo cual visto por el rey quisiera que su ejército saliera a pelear con ellos. Mas Tlacaelel, teniendo en poco la guerra y por cosa de afrenta tomarse tan de propósito con aquéllos, ofreció de vencerlos con solo muchachos, y así lo puso por obra fuese al templo y sacó del recogimiento de él, los mozos que le parecieron, y tomó desde diez a diez y ocho años los muchachos que halló, que sabían guiar barcos o canoas, y dándoles ciertos avisos y orden de pelear, fue con ellos a Cuytlauaca, donde sus ardides apretó a sus enemigos de suerte que les hizo huir, y yendo en su alcance, el señor de cuitlahuaca le salió al camino, rindiéndose y a sí, y a su ciudad y gente y con esto cesó el hacerles más mal». (José de Acosta libro 7, capitulo 15).

Favila Vázquez señala que el relato de Durán del momento de la pelea, ofrece una descripción muy rica en cuanto al manejo de las canoas y de los guerreros que las usaban:

«Y llegado a un lugar que llaman Tecuitlatenco, hicieron alto y esperaron la armada de México, que venía por la laguna, que eran mil canoas, muy bien aderezadas de gentes y paveses, con gran número de fisgas y varas arrojadizas, flechas y rodelas, y de hombres para defensa e los flecheros […] Llegadas las canoas, embarcóse toda la gente del ejército, y pasaron un brazo de laguna, que no tenía calzada ni pasaje y era algo hondable, y así, pasado el ejército mexicano y saltando en tierra de Cuitlahuac, salieron los del pueblo a ellos, todos en canoas, muy aderezados con sus armas muy galanas y ricas, las canoas muy bien aderezadas de ricas rodelas y lumas con que los remeros venían cubiertos» (Durán, libro II,cap. XIV, pág. 120).

Tezozómoc en su Crónica Mexicayotl también relata este pasaje de la historia de los mexicas, en el mismo sentido que José de Acosta, y dice de los guerreros embarcados:

«[…] estando los unos con los otros todos en canoas, danles tanta bozería y grita ‹que› los yban maltratando cruelmente, y para mas espantallos comienzan los mexicanos con artes de la nigromancia de llamar a todas las sabandixas del agua de las que cría y nacen de naturaleza como son» (Tezozómoc, Crónica Mexicana, cap. XX. Pág. 109).

Las posteriores conquistas exitosas de Itzcóatl en Tenayuca, Tepanohuayan, Toltitlan, Cuahutitlan y Xaltocan entre otros lugares, Bravo se las atribuye a que el uso de las canoas modificó en su beneficio los aspectos tácticos y logísticos, además de que propició un abaratamiento de los costos de transporte y guerra (Cfr. Bravo, 2005: 204).

De acuerdo con Bravo, «se instituyó que los máximos grados militares quedaran en manos de los nobles y se perfeccionaron sus tácticas en los enfrentamientos navales, aunque no sabemos si el papel activo de las canoas en la guerra durante esta primera época fue tan importante como en los enfrentamientos contra los españoles, en los que la flota fue determinante para resistir tantos días de asedio» (Cfr. Bravo, 2005: 202).

A decir de Torquemada, los mexicanos no sólo se ejercitaban en hacer barcos, para discurrir por toda la Laguna, sino que llevaban muy adelante las pescas.

«[…] pero también empavesaban sus Barcos, y Canoas, egercitandose en las cosas de la Guerra, por el Agua, entendiendo que adelante seria menester estar diestros, y revenidos, en la Arte Militar, para el intento, que tenian siempre, de libertar su Ciudad, por fuerca de Armas» (Torquemada, libro 2, capitulo 7, vol. 1).

De acuerdo con Isabel Bravo, los mexicas no innovaron incluyendo las canoas en su forma de milicia, sino que reciclaron la tradición para la creación de su propio imperio, pues usaron la misma estrategia para mantener a distancia a sus oponentes más capaces. Para cuando la Triple Alianza se había creado, la situación geográfica de Tenochtitlán les dio gran ventaja frente a sus enemigos porque en el momento de los ataques podían desplazarse a través el lago en tiempo récord, apunta Favila Vázquez.

Otro ejemplo de batalla es la de los mexicas cuando enfrentan a Culhuacan.

En la batalla que los mexicas tuvieron con los culhuacanos en el momento anterior a la fundación de Tenochtitlán, cuando el gobernante de Culhuacan, Achitometl, identifica a su hija desollada en un proceso ritual del cual los mexicas son responsables, hay un momento específico en que estos se encuentran acorralados frente al lago. Para salvarse fue necesario que huyeran sobre unas balsas de caña construidas en ese momento.

«Persiguieron luego los culhuacanos a los mexicanos, arrojándoles al agua; y cuando les arrojaron acá conquistaron éstos el lugar llamado Acatzintitlan; cuando los culhuacanos se encarnizaron tal vez se escondieron dentro del agua. Después, cuando les persiguen los culhuacanos, cruzaron acá asentándose en los escudos […]» (Tezozómoc, Crónica Mexicayotl:58).

Lo extraño de esta situación es que el Códice Azcatitlán presenta el episodio de la huida y a los mexicas remando sobre sus chimallis, lo que para la especialista resulta muy aventurado afirmar que los mexicas utilizaron sus escudos como canoas, cuando cabe la posibilidad de que este relato sea en realidad resultado de la occidentalización de los indígenas que pintaron en códices.

«Partiendo de la historia contada por Tezozómoc respecto al encuentro de mexicas contra los colhuas antes de la fundación de Tenochtitlán y de las imágenes en los códices antes referidos, es posible al menos afirmar que en la memoria del autor mestizo y de quienes realizaron los documentos pictográficos existe la necesidad de transmitir un episodio donde los mexicas fueron lo suficientemente astutos y contaban con el conocimiento de 1) construir rápidamente canoas sólo con cañas, o bien 2) resultaban tan sagaces como para utilizar sus propios escudos sobre el agua para escapar. Sea como sea, antes del establecimiento de su ciudad en el discurso colonial temprano ya se hace hincapié en su conocimiento al menos básico de algún tipo de transporte acuático. Pero es necesario darnos cuenta que en este hecho relatado específicamente no se habla del manejo de las canoas para algún combate, sino específicamente para huir de él».

Para Favila Vázquez la observación anterior no es suficiente para establecer la idea de que los mexicas no sabían pelear desde sus canoas antes del establecimiento de Tenochtitlán. «Es únicamente un episodio que merece mención en este apartado por lo particular de su caso y porque hace referencia a una batalla», precisa. ♦

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