Peluquería «El Machete», la más antigua de Milpa Alta

Enero 23, 2020.- La historia de esta Peluquería data del bisabuelo, el señor Guadalupe Blancas Ayala, quien cobraba en pleno movimiento revolucionario tan sólo seis centavos por el corte de pelo

Por Manuel Garcés Jiménez*

Me encuentro en el interior de la Peluquería «El Machete», nombre distintivo que tiene tras de sí la historia de por lo menos cuatro generaciones de la familia de apellido Blancas, propietaria de este inmueble que se encuentra en el número 11 de la calle Cuauhtémoc, casi esquina con la avenida Hidalgo, en el pueblo de San Antonio Tecómitl, Milpa Alta.

La entrada principal es estrecha, y al ingresar me llama la atención un portentoso sillón de madera de roble blanco trabajado artísticamente en el que destaca una placa de bronce donde puede leerse: Congreso One – Lever Patend in Oct. 30 de 1900 Dec. 3, 1901 abril. 12, 1910. Koren Barbers Suppygo St. Louis – USA. El texto nos remonta a los inicios del siglo XX y nos evoca que se trata de un sillón donde han reposado en casi una centuria miles de personas en espera de un buen corte de pelo por las manos expertas de estos peluqueros quienes poseen una enorme tradición y experiencia en su arte.

En la citada placa, leemos también –en español– el siguiente texto: «Vendido por la perfumería Exótica, la calle de Motolinía Núm 9, México». A pesar de los años de uso constante el sillón se encuentra como nuevo, de tal suerte que tan sólo tres reparaciones lo han mantenido de pie. En 1950 le correspondió al señor Abraham Garcés González dar el primer mantenimiento. Para 1962 fue don Jesús Valencia Cuenca, y en las primeras semanas de este año recibió otra  «manita de gato».

En el interior del inmueble, mientras el cliente espera su turno, vigila sentado el señor Salvador Blancas Moral, de casi 80 años de edad y quien afable y con una sonrisa a flor de piel, se alegra al recordar la historia de la peluquería que por décadas ha permanecido abierta y por la cual han pasado múltiples generaciones. Como todo buen peluquero, don Salvador permanecía parado mientras hacia su labor, por lo que ahora el haber permanecido durante tanto tiempo en esta postura, sus pies ha resentido el paso de los años, pues ahora ya que no le responden, pero en su mirada muestra la felicidad de haber atendido de por vida a sus clientes, tradición que tiene continuidad a través de su hijo Tomás Blancas Joya, de 44 años de edad, y con más de 20 años de practicar este oficio que requiere de una gran destreza en el manejo de la máquina, las tijeras y el peine, labor que combina con las labores del campo y la crianza de ganado.

Mientras transcurre la interesante plática con don Salvador, Tomás atendía al señor Mariano Constantino, nativo de Tecómitl, quien se casó en San Nicolás Tetelco; hombre de escasa estatura pero de mentalidad nítida, quien al dar cuenta de la charla enriquece la conversación sobre la historia de la Peluquería El Machete, al comentarnos que entre los años de 1910 y 1915 sus tías Guadalupe y Petra Constantino, de oficio «peluqueras» en la Ciudad de México, fueron amigas del señor Jesús Blancas Arontes (1901-1991) con quien enriquecieron e intercambiaron experiencias en materia del corte del pelo.

Pero entendamos un poco. La historia de esta Peluquería data del bisabuelo, el señor Guadalupe Blancas Ayala, quien cobraba en pleno movimiento revolucionario tan sólo seis centavos por el corte de pelo y 10 centavos pelo y barba.

El bisabuelo nació en el año de 1888 y falleció en 1960. Su primera actividad de joven lo realizó como músico integrante de la banda de viento del gobierno de don Porfirio Díaz. Por las tardes disfrutaba tocando su instrumento para el deleite de todos, los jueves en la Alameda de Tacubaya y los domingos en el Zócalo capitalino. En 1905 se da de baja como músico para dedicarse de tiempo completo al oficio de peluquero en su tierra natal, Tecómitl.

En pleno movimiento revolucionario, nos comenta don Salvador Blancas, hijo de don Guadalupe, el bisabuelo recibía mensajes de los zapatistas para que ascendiera al monte donde se localizaban los campamentos; ahí les cortaba el pelo a los soldados de la tropa, bajo la consigna, de que de no acatar la orden sería fusilado. Sin pensarlo, de inmediato ensillaba su burro y metía en una valija sus instrumentos después de cada mensaje que le llegaba, no olvidando jamás lo que le era esencial: la maquinita manual, tijeras, peine y un desvalijado espejo. Al terminar el trabajo el pago que los revolucionarios consistía en cargar al burro con un buen fajo de leña, y ellos mismos le preparaban  en el lomo del animal. Este era el pago, la leña para el tlecuil.

Fue en esta época cuando los clientes, mientras esperaban la atención de los barberos, leían uno de los periódicos más antiguos del país, La Prensa, que llegaba «desde México» por el joven estudiante Andrés Blancas  (primer ingeniero civil de Tecómitl). Este periódico tenía un valor de cinco centavos y llegaba a la peluquería todas las tardes a partir de las 19:00 horas, y era esperado con avidez para leer las últimas noticias.

En la década de los años 40, ese diario, entre otros más, llegaba al pueblo por el señor Silvano Jiménez –del pueblo de Tulyehualco–, por lo que los clientes de esta histórica peluquería ya lo podían leer a partir de las primeras horas del día. En la década de los años 50 lo reparte el señor Odilón Cortés (también de Tulyehualco) quien se caracterizaba por distribuirlo a diario en bicicleta. Para la década de los 60 era ya el señor José Cortés, pero los lectores y clientes de la peluquería se quedaban en algunas ocasiones con las ganas de leer La Prensa, pues era informal en su distribución.

Con el paso de los años la peluquería sufrió relativamente un cambio cuando en 1946 se instala la luz eléctrica al poblado, con lo que innovadoras máquinas eléctricas para peluquero fueron introducidas, sobre las cuales –nos comenta don Salvador Blancas–, «la verdad nos daba miedo utilizarla, pues estábamos impuestos a la manual. Actualmente, cuando se va la luz eléctrica, desempolvamos la manual para terminar al cliente; tenemos práctica en ella».

Formalmente este negocio nace en 1950 en la Avenida Hidalgo, casi esquina con la Calle Juárez (a media cuadra de la Plaza de la Corregidora de Tecómitl), precisamente en la casa del señor Alejo Alba, como única peluquería del poblado y del rumbo donde los clientes pagaban tan sólo un peso por el corte de pelo, motivo por el cual los clientes de los pueblos aledaños como Tetelco, y en menor cantidad de San Juan Ixtayopan, llegaban caminando.

Durante casi una década brindó el servicio muy cerca de la Plaza de la Corregidora, pero la renta obliga a sus dueños, don Jesús y Salvador Blancas, a cambiarse de lugar y abrirla donde actualmente se localiza.    

Esta peluquería ha sido también el centro de reunión de los amigos. «Aquí se sabe la vida de casi todos».

«En cierta ocasión –comenta Tomás Blancas– los padres de unos de los muchos ‘cuates’ no encontraban a su hijo, por lo que ya cansados de la búsqueda decidieron preguntarnos si sabíamos de este joven, de inmediato le contestamos, ‘¡Señora no se preocupe, su hijo y sus amigos se fueron a Acapulco!’ Efectivamente, la peluquería ha sido el lugar de donde los amigos planean de sus andanzas y platican de las novias».

Don Salvador Blancas que se siente orgulloso por ser la peluquería el sitio donde se planearon las estrategias para que Tecómitl contara su actual campo deportivo, situado en las inmediaciones del «Calvario», frente a la Colonia Torres Bodet, Tláhuac.

Fue en este lugar, allá por 1963, cuando un grupo de jóvenes deportistas practicantes de futbol, encabezados por Eliseo Ramos, Jesús Valencia, Salvador Ramos y Rafael Meza Ortigoza, entre otros, actuaron decididamente y bajo el asesoramiento del licenciado Córdova se dieron a la tarea de rescate de un terreno de buen tamaño para las canchas del deporte que más se practicaba entre la juventud: el «balón pie» o futbol. El terreno en cuestión quedó intestado al fallecer su dueño, don Eleuterio Suárez, dándose el traspaso a don Miguel Cabrera Pradel por tan sólo cinco mil pesos, situación que fue aprovechada y más tarde se ganaba jurídicamente para construirse donde hoy se conoce como el Deportivo de El Calvario, que cuenta con dos canchas reglamentarias de futbol, pista para atletismo, frontones y canchas para basquetbol.

Otro orgullo del señor Salvador Blancas es haber tenido la satisfacción de cortarles el pelo a tan destacados personajes de Tecómitl por más de 30 años: el profesor Quintil Villanueva Yescas y al bien recordado sacerdote José Guadalupe Nieto Rivera, cariñosamente recordado como el padre Lupito.

Como podemos ver, la historia de los pueblos está presente no sólo en los hombres, sino también en los inmuebles como la Peluquería «El Machete». ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

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