Tláhuac | Freno a «urbanización anárquica» tema del discurso político

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Enero 5, 2020.- Hace 20 años Tláhuac y Xochimilco no tenían ni 40% de su superficie ocupada por asentamientos humanos, pero ya venían los del PRD

En Tláhuac «no avanzará el pavimento», aseguró el siete de enero de 1995 el entonces delegado de esa demarcación Alejandro Ordorica, durante un serie de reuniones con pequeños propietarios de los pueblos de San Francisco Tlaltenco y Santiago Zapotitlán, quienes se comprometieron a no vender sus terrenos para no contribuir a la expansión de la mancha urbana.

«Vamos a seguir sembrándolos para hacerlos producir, los vamos a mantener como áreas verdes y no vamos a permitir que en ellos se vayan a construir avenidas o rascacielos», dijeron los pequeños propietarios de esos pueblos.

Por su parte, el delegado del entonces Departamento del Distrito Federal se comprometió a «apoyar el trabajo de los campesinos y el desarrollo agrícola de la región», para lo cual, dijo, «se unirán esfuerzos y acciones» a fin de utilizar mejor «y con mayor eficiencia los recursos de los propios campesinos y los que aporten los gobiernos federal y del DF» para la región.

Las reuniones con los integrantes de la Asociación de Pequeños Propietarios de San Francisco Tlaltenco, de acuerdo con la nota periodística del diario El Nacional, se llevaron a cabo en terrenos de la Sierra de Santa Catarina como fueron los parajes de Texcalela, Potrero Grande, Tecolocuatitla, Zenzontlalpa y Apizaco, donde les informó de los supuestos proyectos agropecuarios de su administración para el campo.

Para 2030 crecimiento urbano habrá ocupado zonas ambientales

Sin embargo, cinco años después de la frase hecha del delegado para impactar en la prensa, la falta de manejo forestal, así como la ausencia de vigilancia y monitoreo de esas áreas, permitió el crecimiento de asentamientos humanos, propiciado en buena medida por partidos políticos emergentes para consolidar su base electoral a futuro.

Las últimas zonas arboladas y de conservación disminuyeron inevitablemente, con lo que se han reducido las áreas que capten contaminantes, produzcan oxígeno y permitan la filtración de agua pluvial, así como la reducción de la radiación solar.

Según el estudio Tendencias Territoriales determinantes del futuro de la Ciudad de México, dado a conocer en noviembre de 2016, durante la última década el sur de la capital había experimentado la fragmentación urbana, debido a que el norte, oriente y poniente se encontraban al 100 por ciento de su ocupación urbana, por lo que delegaciones como Tláhuac, Xochimilco y Tlalpan, se encontraban «a un paso de perder su suelo de conservación y zona arbolada».

«La mancha urbana gana terreno porque existen malas prácticas de manejo forestal, por falta de vigilancia de los bosques, deficiente seguimiento de las políticas ambientales y programas de ordenación territorial, así como por la ausencia de monitoreo de las condiciones de los bosques y zonas de conservación», señaló el estudio.

El diagnóstico y proyección elaborados por el Centro de Investigación en Geografía y Geomática (Centro Geo), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), reveló que en 2015 esas tres delegaciones del sur han concentrado el crecimiento urbano en la Ciudad de México, en contraste con Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Benito Juárez y Azcapotzalco, «donde ya no hay hacia dónde crecer».

«Lo alarmante es que para el año 2030, el crecimiento urbano habrá ocupado zonas ambientales de Tláhuac y Xochimilco», se aseguró en el estudio.

En 1995 Tláhuac sólo tenía ocupada 40% de su superficie

«Hace 20 años –se dijo en el estudio–, Azcapotzalco, Iztacalco, Venustiano Carranza, Coyoacán, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc e Iztapalapa ya tenían entre 80% y 100% de sus superficies cubiertas por asentamientos humanos, mientras que Álvaro Obregón tenía una ocupación urbana de 60%, pero en los casos de Tláhuac y Xochimilco no tenían ni 40% de su superficie ocupada por asentamientos humanos».

Sin embargo, la predicción para dentro de tres lustros a partir de que fue dado a conocer el estudio, fue que tanto Tláhuac como Xochimilco «no contarán con los espacios agrícolas y ambientales que aún conservan, debido a que el crecimiento urbano los está absorbiendo y el oxígeno que llega contiene más metales pesados».

En 2015, Milpa Alta era la única delegación que se mantenía con una ocupación urbana que no rebasaba el 20% de su superficie total, de acuerdo con el pronóstico elaborado por la investigadora Nirani Corona Romero.

Dicho pronóstico indicó que Tláhuac y Xochimilco alcanzarán una ocupación de alrededor de 70 por ciento, debido a que junto con Tlalpan tendrán los mayores incrementos urbanos superiores a las mil hectáreas, que equivalen a 159 veces la superficie del Estadio Azteca.

Sobre todo, a partir de que partidos políticos como el de la Revolución Democrática –cuyos militantes ya se pasaron al preponderante Morena para seguir succionando del presupuesto–, así como grupos promotores de vivienda como el de Antorcha Popular –del hoy caduco PRI–, sentaron sus reales en Tláhuac a fin de aprovechar la vasta reserva territorial que aún tiene la demarcación para albergar a sus huestes y sus dirigentes conseguir dádivas y canonjías a través de la presión constante a la autoridad en turno. ♦

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