En peligro de extinción, más de la mitad de especies de anfibios en México

Enero 4, 2020.- El cambio climático, pérdida de su hábitat y contaminación del agua y suelo, algunas de las causas

Debido al cambio climático, deforestación, contaminación, pérdida de su hábitat, restringida distribución geográfica y enfermedades infecciosas emergentes, 53 por ciento de las 390 especies de anfibios que existen en México está en peligro de extinción.

En tanto que a nivel global, más del 50 por ciento de las casi ocho mil 100 registradas se encuentran en alguna categoría de riesgo, con tasa de extinción 100 veces mayor a la natural, aseguró Andrés García Aguayo, de la Estación de Biología Chamela del Instituto de Biología de la UNAM, en Jalisco.

No sólo los ajolotes, sino sapos, ranas y salamandras forman parte de la clase de vertebrados que, además de ser fundamentales en la cadena trófica, son importantes indicadores del daño y restauración del ecosistema.

«La situación es preocupante, sobre todo para nuestro país, pues 65 por ciento de los anfibios son endémicos de México», dijo el herpetólogo.

Según estimaciones, para 2080 las especies exclusivas de las selvas bajas del occidente de nuestro territorio se habrán reducido en 80 por ciento, tanto en su distribución geográfica como en abundancia, por lo que el escenario se agrava debido a su dispersión, ya que a nivel nacional sólo 33 por ciento se ubica en un área natural protegida (ANP).

García Aguyo aclaró que hasta el momento no se ha registrado la extinción de alguna especie mexicana de anfibio, pero 96 se encuentran en estado muy crítico. De éstas, 51 son del orden Caudata (salamandras y tritones, de los géneros Pseudoeurycea, Thorius y Ambystoma), y el resto del orden Anura (ranas, de los géneros Craugastor, Plectrohyla, Sarcohyla).

Anfibios, altamente sensibles

Los anfibios forman parte fundamental de la cadena trófica, debido a que son depredadores de artrópodos (como insectos y arácnidos), y presa de animales de mayor tamaño (víboras, aves rapaces, felinos).

Además, son altamente sensibles a cambios ambientales como la perturbación, contaminación, reducción de la calidad del agua, modificación de los patrones de lluvias (intensidad y frecuencia) y disponibilidad de los sitios de reproducción, lo que afecta su viabilidad a futuro, resaltó García Aguayo.

Con 35 años de experiencia en el estudio de los anfibios, aseguró que la mejor estrategia de conservación comienza con la actualización de la información disponible.

«Si no se clasifican en la categoría adecuada, no podremos brindarles la atención que requieren. Necesitamos herramientas que permitan conocer su distribución y las condiciones en las que se encuentran para priorizar las que requieren protección, y hacer difusión sobre los servicios ecosistémicos que ofrecen para crear conciencia en la población», concluyó. ♦

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Fuente: Gaceta UNAM

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