Santiago Apóstol. Icono de la conquista

Julio 30, 2019.- Tema expuesto el 26 de julio de 2008 en la iglesia de Santiago Zapotitlán a invitación de las autoridades de la delegación Tláhuac y la Mayordomía Número 11 de Santiago y la Conchita

Por Manuel Garcés Jiménez*

De acuerdo a las crónicas escritas en los primeros años de la colonia española comentan que fue el 25 de julio de 1521, día del Señor Apóstol Santiago, cuando Hernán Cortés y sus huestes sometieron a los habitantes de Tlatelolco, lugar donde se realizaba el tianguis más grande de Mesoamérica [1] sometiéndolos de inmediato a los indígenas, por lo que «…esta zona fue escogida desde luego como uno de los primeros lugares en donde establecer doctrina para la conquista espiritual y aculturación de sus numerosos habitantes. Desde 1521-1525 se dieron los primeros pasos para erigir casa de religiosos franciscanos en Tlatelolco, dedicada al apóstol Santiago, patrón de España» [2].

Un caso diferente sucedió en Tepalcatlalpan, delegación Xochimilco, donde fue impuesto el nombre de Señor Santiago por circunstancias que podían considerarse como de «milagro» para los intrusos hispanos. Su historia corresponde cuando los ejércitos españoles enfrentaron cruentas batallas con los xochimilcas poniendo en riesgo la vida de Hernán Cortés. Hecho que posiblemente fue en el poblado de Tepalcatlalpan [3]. Al menos así lo confirma el cronista Bernal Díaz del Castillo que Cortés estaba en peligro mortal y por consiguiente se invoca al Señor Santiago haciendo lo posible que el enemigo retrocediera, esto sólo pudo suceder de «milagro» por el Señor Santiago.

«Con este documento, sabemos que Hernán Cortés rodeó las colinas del sur de Xochimilco, peleando en las faldas de los lomeríos al oeste del Ajusco y en la parte interna de los apantles y chinampas. En esta zona, a la que se hace referencia en la relación con Bernal, se localiza Tepalcatlalpan que es, según la tradición oral, el lugar donde ocurrió la caída y la aprensión del conquistador, quien estuvo a punto de perder la vida en manos de sus habitantes» [4]. Motivo suficiente para que se quedara con el nombre de Santiago Tepalcatlalpan.

«Cortés agradece haber salido con vida de este poblado después del duro enfrentamiento con los habitantes de la zona, estableciendo una capilla al santo patrono que lo acompañó en sus batallas y que en 1770 fue establecida como parroquia, quedando Santiago Apóstol arraigado a la devoción de sus pobladores» [5].

Otro lugar que se hace necesario mencionar es, Santiago Tulyehualco. Al respecto en este sitio se carece de evidencias de derrotas sufridas el ejército de Hernán Cortés, más bien se podría señalar que fue como resultado de la derrota a la religión que profesaban los naturales, teniendo la firme convicción que con la ayuda del Señor Santiago se lograba la conversión a la nueva religión de los españoles. «Entonces el pueblo de Santiago Tulyehualco nace con ese nombre en los meses inmediatamente posteriores a la concreción de la derrota militar de los aztecas, con ello de los pueblos que habitaban en el valle de México, por parte del ejército encabezado por Hernán Cortés» [6].

Lo singular de esta imagen de Tulyehualco es que el caballo es una hermosa pieza, casi perfecta de escultura de bridón blanco con protuberancia de órgano reproductor, que al decir de algunos creyentes del lugar representa la fertilidad. 

En uno de los barrios localizado en el corazón histórico de Xochimilco es Chililico, que por tradición recuerda a Santiago Apóstol, donde «el adoratorio de Chililico fue derrumbado para construir la capilla del barrio de la Santísima Trinidad, en cuyo interior está la escultura del Apóstol Santiago montado en su caballo blanco» [7].

Como vemos, el Señor Santiago fue impuesto por varias circunstancias: donde fueron recibidos con alegoría y por ende los nativos se convirtieron en sus aliados, y como muestra de gratitud a esta amistad el patrono de los españoles queda para la posteridad en el poblado.

Este hecho corresponde a Chalco, estado de México que colinda con la delegación Tláhuac, donde el cronista indígena de Amecameca; San Antón Muñón Chimalpain nos confirma lo siguiente: «Los chalcas al quedar como aliados de los españoles piden protección a Cortés ya que los mexicas pretendían atacarlos. Al recibir Cortés esta petición se encuentra con mensajeros de Huexotzingo, Puebla y Huaquechula, dijo a los chalcas que sí les daría su protección» [8].

Por consiguiente, «la región de Chalco fue el preludio de la evangelización; sin embargo, es necesario mencionar que los templos indígenas se consumieron en llamas, sobre sus cenizas comenzaron la construcción de los templos religiosos españoles. Testimonio de ello, es la parroquia de Santiago Apóstol, construida en el año de 1535 y ocupada por los agustinos dos años más tarde…»

Otro Santiago se localiza por el sureste del Valle de Anáhuac, es Santiago Zapotitlán, delegación Tláhuac, lugar de profundas raíces históricas fundado en el año de 1435 sobre las faldas de un cerro denominado Yehualican; lugar era abundante en árboles de zapote blanco, por el cual lo nombraban en lengua original Cuahtzapotitlan, que viene a significar “entre árboles de zapote”, al paso de muchos años se le llamó Tzapotitlan, el «lugar de zapotes», hasta conocerse como: Santiago Zapotitlán.

La imagen del Señor Santiago, o Santiago el Mayor, es el Señor Santiago Matamoros de los españoles, mismo que se encuentra el templo de Zapotitlán, tallado en bulto en madera estofada que proviene del siglo XVIII, de 2.20 de altura y 1.60 de ancho con una capa bordada y en la mano una cruz de plata [9]. Imagen que constituye para los habitantes un elemento de cohesión interna e identidad popular a través de la fiesta que le realizan en su honor, donde cada año tiende a agrandarse con eventos culturales por más de 15 días.

Cabe señalar que el templo actual dedicado a Santiago Zapotitlán es de reciente creación al derrumbarse el primer inmueble histórico construido a fines del siglo XVI de una arquitectura austera con campanario o espadaña que terminaba en un ángulo, sumamente único por estos lugares, por lo que fue declarado monumento nacional el cinco de agosto de 1933, y años después, en 1938, por consenso del pueblo, se decidió demolerlo debido al estado de deterioro y corrosión que se tenía, dando paso a la edificación del actual templo iniciado en el año de 1939 y terminado en 1941, adquiriendo la categoría de parroquia con el nombre de la Inmaculada Concepción de María» [10]. 

«Del primer templo sólo se conserva el arco de piedra (labrada) de la puerta principal (de la parroquia). Esta construcción estuvo a cargo de los propios pobladores, organizadores por sociedades, conjuntamente con fiscales y semaneros. La fachada de la nueva iglesia está recubierta de tezontle rojo y negro» [11].

¿Por qué es importante la figura mística del Señor Santiago Apóstol, o Matamoros? En esta leyenda, el caballo y quien le monta son los protagonistas, pero para comprender su origen es necesario saber quién era Santiago.

Al respecto, se hace necesario hacer una retrospectiva a través de la historia. Recordemos que en el mundo religioso el primer caballo impuesto por los frailes a los nativos fue el equino del Señor Santiago, el Mayor montado en su enorme bridón blanco, pues según los españoles este santo «apoyó» para vencer a los invasores, los moros, cuando estos invaden la Península Ibérica, es por esto que vemos cómo algunos musulmanes se encuentran tirados con la mirada de angustia entre las patas del caballo de Santiago.

Avanzada la conquista en América, ahora aparece este santo montado en su caballo, pero con los rostros de indígenas en las patas del caballo, en lugar de moros, motivo suficiente para que los habitantes de estas tierras, en lugar de llamarle el Matamoros, ahora sería para los mexicanos el «Mataindios». Lo podemos constatar en algunas iconografías realizadas en la colonia cuando observamos como los indígenas se encuentran tirados en el suelo defendiéndose de los cascos de las patas del enfurecido animal.

Según la memoria del pueblo español católico, Santiago se representaba con el traje del peregrino; el abrigo amplio, el sombrero con conchas pegadas, lo mismo que en el traje, bastón y la bolsa de viaje. Así se le vio, y por ende así se le veneró durante la Edad Media.

En estas tierras de América aparecen las primeras crónicas de la colonia en las reseñas de fraile Juan de Torquemada, cuando refiere que Pedro de Alvarado ordenó en ausencia de Hernán Cortés, que durante la celebración de una ceremonia religiosa en el Templo Mayor, en el año de 1521, se tomara la Gran Tenochtitlan: «Y entonces se apareció Santiago, cuyo caballo ‘mataba tantos con la boca y con los pies y manos, como el caballero con la espada’».

Dentro de la historia eclesiástica, Santiago el Mayor fue hijo de Zebedeo y Salomé, hermano del apóstol Juan el Evangelista, con quien fue llamado al seguimiento de Boanerges o hijo del trueno. Santiago, junto con Juan y Pedro, formaban el grupo de los tres discípulos preferidos de Cristo.

La tradición extra bíblica menciona que «Santiago Apóstol llegó a evangelizar España en el año 43. Las celebraciones que allí le rinden se apoyan en una antigua tradición que irradia de Santiago de Compostela (…) una luz reveló al obispo Teodimiro sobre el sitio que se hallaba el cuerpo del apóstol. La hagiografía repite que fue en la batalla de Clavijo cuando Ramiro de Asturias lanzó el grito de ¡Señor Dios ayúdanos! ¡Ayúdanos Santiago! Y también fue donde Santiago se apareció a caballo haciendo huir a los moros. Esta imagen de Santiago en actitud de combate, blandiendo su amenazante espada, es la que lo caracteriza y que se venera en Zapotitlán» [12].

Es importante señalar que esta fiesta es una de más larga tradición en el mundo católico, pues «la historia de Santiago como peregrino data del siglo X y se cree que comenzó a ser relatada por los monjes de la abadía de Cluny, en Francia» [13].

Finalmente, resulta sumamente difícil creer que el apóstol Santiago haya viajado de Judea a España, posiblemente por este hecho se presenta como un guerrero y no como peregrino incansable, por lo que es usual encontrarlo representado en imágenes con espada en la mano derecha, como en Santiago Zapotitlán, Santiago Tepalcatlapan, Barrio de Santiago Chililico, Santiago Chalco, Santiago Tlatelolco y Santiago  Acahualtepec, en la Ciudad de México; así como en otros sitios del país como Santiago Querétaro, Santiago Saltillo, la ciudad de Matamoros, y en países del continente como Santiago, Cuba, y Santiago de Chile. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

Citas:

1 En la sala prehispánica del Museo Nacional de Antropología e Historia encontramos la representación del tianguis de Tlatelolco a través de figurillas realizadas por la señora Carmen de Antúnez  (esposa del profesor Diódoro Antúnez Echegaray, nombre que lleva el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos Número 15 del IPN que se localiza en Tecómitl). Al admirar tan interesantes esculturas nos da una idea clara y precisa de tan importante centro del trueque de mercancías.

2 Elisa Vargas Lugo, Claustro Franciscano de Tlatelolco, p. 13.

3 En Tepalcatlalpan existieron cinco capillas-posas por ser el lugar donde se celebraba el ciclo de cincuenta y dos años, llamado «atadura de los años», el cual se manifestaba rompiendo utensilios domésticos, de ahí su nombre  de Tepalcatlalpan: «lugar de los tepalcates».

4 Refugio Cabrera Vargas. De Cruces y Santiagos, p. 79.

5 Ibidem., p. 80.

6 Carlos Bravo V. y Melchor Molotla M. Tulyehualco más que pueblo, p. 39.

7 Rodolfo Cordero López. Santiago Apóstol y el heroísmo de Xochimilco, p. 58.

8 Oralia Alemán Reyes. Chalco, Monografía Municipal, p. 82-83.

9 Catálogo Nacional de Monumentos Históricos, Muebles, Tláhuac. INAH, p. 231.

10 Revista Cuauhtzapotitlan. «Entre árboles de Zapotes. Una mirada al pasado». 2008, p. 5.

11 Ibid.

12 De Cruces y Santiagos. Refugio Cabrera V., p. 66.

13 Escultura Ecuestre de México. SEP, p. 25.

Bibliografía:

Alemán Reyes, Oralia. Chalco, Monografía Municipal. Instituto Mexiquense de Cultura. México, 1999.

Bravo Vázquez, Carlos y Molotla Molotla, Melchor. Tulyehualco, más que un pueblo. Dirección General de Equidad y Desarrollo Social. México, 2007.

Cabrera Vargas, Refugio. De Cruces y Santiagos. Ciclo de Ceremonias de Xochimilco. México, 2005.

Cordero López, Rodolfo. Santiago Apóstol y el heroísmo de Xochimilco. Ediciones Inquietudes, Ediciones y Publicidad. México, 1994.

Vargas Lugo, Elisa. Claustro Franciscano de Tlatelolco. Secretaría de Relaciones Exteriores. México, 1975.

Escultura Ecuestre de México. Secretaría de Educación Pública. México, 2006.

Catálogo Nacional. Monumentos Históricos, Muebles Tláhuac. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, 1998.

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