El Puente de San Andrés Mixquic

Julio 23, 2019.- Existe un mapa fechado en 1532 que describe los límites territoriales entre los pueblos, es sencillo y cumple meramente con sus objetivos: mostrar los parajes que señalan los límites entre un pueblo con otro

Por: Ricardo Flores Cuevas* | Historiador

A la doctora Socorro Bernal. Simplemente: gracias

La entrada de Mixquic hasta nuestros días es conocida como «el puente».  Y la pregunta obvia que surge es: ¿y dónde está el puente? Ahora hablaremos sobre este lugar.

Antes de que el pueblo se secara, todos sabemos que había agua en abundancia. Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España dice «…e fuimos a dormir a otro pueblo que está poblado en la laguna, que me parece que se dice Mezquique [Mizquic], que después se puso nombre Venezuela, y tenía tantas torres y grandes cúes que blanqueaban…» [1]. Es decir, que en tiempos prehispánicos nuestro pueblo no tenía rutas de comunicación terrestre, únicamente acuáticas.

En Mixquic conocemos como «la calzada» a la carretera que va a Tetelco. ¿Sabes desde cuándo se le nombra de esta manera? Desde por lo menos a fines del siglo XVII.

Existe un mapa que ha llegado hasta nuestros días fechado en 1532 que nos describe los límites territoriales entre los pueblos ahora mencionados [2]. El mapa es sencillo y cumple meramente con sus objetivos: mostrar los parajes que señalan los límites entre un pueblo con otro. Y resulta que la vía de comunicación que va a Tetelco es denominado como calzada. Si bien éste no es un nombre particular y original, lo importante a señalar es su significado etimológico. Deriva del latín vulgar calciata que significa camino empedrado [3].

En el imperio romano se le llamaba calzada a las grandes vías, obviamente la que comunica a Mixquic no era de esas dimensiones, sino más bien angosta pero que para un pueblo lacustre era un gran camino de piedra porque era el único y el primero en su historia, ¿quiénes usaban esta ruta?

Solamente se podía recorrer de dos maneras: a pie o a caballo. ¿Quiénes tenían caballo?, pues los ricos de la región, recordemos que Mixquic fue una encomienda y se mantuvo de esta manera hasta el siglo XVII. Para los chinamperos era más práctico transportar sus productos en canoa que por tierra, por tal motivo se podría decir que la calzada fue de uso exclusivo para la familia del encomendero.

Dos preguntas: ¿Qué relación tiene la calzada con el puente?, y ¿por qué se construyó un puente?

Aunque no se tienen datos sobre la construcción del puente que se encontraba donde ahora es el auditorio de la Casa de Cultura, es probable que su construcción se iniciara desde el siglo XVII o XVIII para darle continuidad a la calzada sin afectar el embarcadero que se encontraba en este lugar desde tiempos prehispánicos.

Imagen 1: La calzada y la acequia

En la imagen 1 se observa un cruce de caminos, el que va de arriba abajo tiene la leyenda de Calzada y se observan unos dibujos que asemejan las pisadas estilizadas de las huellas de un pie, estos símbolos aparecen en códices prehispánicos que indican un camino ya recorrido. Se trata del empedrado que va a Tetelco. En el mapa completo si seguimos esta dirección se llega a dicho pueblo.

El otro camino que cruza se trata en realidad de una acequia, la leyenda que tiene dice: «Esta señal muestra (…) una asequia (sic) (…) que viene para México de (…) Misquic (sic)». Si seguimos su trayectoria ésta llega hasta Ayotzinco.

¿Qué significa esto?

Que el canal que comunicaba a Mixquic con México-Tenochtitlán en tiempos prehispánicos fue siendo desplazado en importancia a lo largo del tiempo hasta el siglo XIX cuando desapareció completamente. La ruta de comunicación que ocupó su lugar fue la calzada.

Es en el siglo XVIII cuando se funda la hacienda de Santa Fe de los Ahuehuetes en Tetelco y en Mixquic la encomienda desaparece, quienes transitaban por la calzada eran las familias «notables (ricas)» de Mixquic, el hacendado de Santa Fe y sus capataces.

Imagen 2: La calzada Mixquic-Tetelco

Durante los años de la encomienda en Mixquic y de la hacienda en Tetelco la acequia y la calzada fueron rutas de comunicación primordiales, la primera para los naturales y la segunda para los españoles o criollos. La entrada de Mixquic era la misma para ambos sectores.

Se reitera la pregunta, ¿y el puente?

Si consideramos lo anterior, podemos deducir que el puente  se construyó por una razón primordial: el embarcadero del canal que comunicó a Mixquic con la ciudad de México no podía ser eliminado debido a su importancia comercial. Por tanto, se construyó no sólo uno, sino dos puentes que no afectaran el libre tránsito de las embarcaciones por la acequia y tampoco al embarcadero. Los puentes, a diferencia de la calzada, fueron un espacio en el que la gente del pueblo podía acceder con mayor facilidad.

Imagen 3: La entrada de Mixquic, los puentes y el campanario

En la imagen 3 podemos observar esos dos puentes, muy probablemente no se trate de los mismos que existieron desde los siglos XVII o XVIII, pero su ubicación y diseño responden a las circunstancias antes esbozadas. La fotografía es de aproximadamente la década de los 30 o 40 del siglo XX.

Si bien para estos años la región ya se había visto afectada en cuanto a su integridad lacustre, todavía se mantenían los manantiales nacidos de la Ayauhquemetl que abastecían de agua los canales y lagunas de Mixquic.

Pese a lo anterior la vida en Mixquic mantenía ciertos patrones, el embarcadero seguía funcionando pero ya no era el de la antigua acequia que comunicaba con la ciudad de México, sino con la calzada. A este punto llegaban las camionetas provenientes de los estados de Puebla y Veracruz así como del centro de la ciudad de México a cargar el jitomate bola, las camionetas se iban repletas. Todo esto a fines de la década de los treinta hasta los primeros años de la década de los cincuenta [4].

Imagen 4: El comercio en el embarcadero

En la década de los 40 el embarcadero que se encontraba a un costado del  puente comenzó a alternar entre la carga de las canoas y las camionetas.

La imagen 4 nos muestra  uno de los últimos momentos de la vida lacustre de Mixquic, se observa a un par de hombres de traje obscuro y sombrero blanco sobre unas canoas cargadas de lechuga, uno de ellos parece comprar y el otro observar con dirección al canal; y otros cuatro con pantalón negro y camisa blanca, dos de ellos cargan el saco por el brazo izquierdo. Hay otros dos con calzón y camisa blanca que son los vendedores de las lechugas.

Aquí es donde llegaban los comerciantes de Puebla, Veracruz y del centro de la ciudad de México a comprar los jitomates, lechuga, calabazas, apio, cilantro, chilacayotes… De este embarcadero ahora sólo podemos ver sus restos porque ha caído en el desuso.

En el embarcadero anterior se habilitaron unos lavaderos públicos. Esta práctica de lavar colectivamente no era nueva, más bien respondía a una necesidad. Antes de que se adaptara este espacio para ese fin las señoras lavaban a la orilla de la calzada.

Venían incluso personas de los pueblos de Chimalpa, Huiltzilzinco y Ayotzinco a lavar su ropa. La señora Julia Palma Mejía, originaria de Chimalpa, recuerda que a mediados de la década de los treinta ella venía con su mamá a lavar su ropa a Mixquic porque en su pueblo el agua era amarilla. Pagaba una renta de 10 a 20 centavos por usar una piedra, no importaba la cantidad, el precio era el mismo. Las señoras tendían su ropa al sol sobre el pasto y ahí esperaban hasta que se secara, después de esto regresaban a casa [5].

Posteriormente, donde antes se lavaba con piedra por la zona del embarcadero se construyeron entre 1948 y 1950 unos lavaderos, y también otros en el centro del pueblo donde todavía para estos años se podía observar el talud (pared inclinada de piedra) del juego de pelota prehispánico. Personas que en esos años eran niños recuerdan que ahí jugaban a la resbaladilla mientras esperaban a que su mamá terminara de lavar. Desafortunadamente no se hiso algo por conservar esa zona arqueológica y actualmente es el jardín de niños. 

Por 1955 los días domingo se comenzaron a colocar en la entrada del pueblo puestos de gorditas, frecuentados por los visitantes que venían al pueblo, poco tiempo después  el delegado en turno colocó unas mesas de cemento para que la gente vendiera sus verduras y algo de comida, algunos vecinos no estuvieron de acuerdo y las destruyeron con garrote en mano [6].

Imagen 5: La calzada

Cuando el pueblo se desecó en la década de los 50, la calzada fue ampliada a las dimensiones que ahora conocemos, pues como ya se ha mencionado ésta era angosta. Estos años fueron de conflictos y sufrimiento en la comunidad: moría un pueblo lacustre. Se llegaron a escuchar rumores de que la «nueva» calzada era para el beneficio de los ricos, pues sólo eran ellos los que tenían auto.

En la imagen 5 se observa que el canal es más ancho que en la actualidad y la calzada más angosta. Dos detalles, se observan dos postes de luz que no tienen mucho tiempo dando servicio, y del lado izquierdo un grupo de personas cerca al embarcadero que se encuentra a un costado de la calzada.

Años más tarde desaparecieron los lavaderos  y ese espacio quedó olvidado, en 1980  se instaló la Conasupo, la cual consistía en un cuarto amplio de láminas de metal color blanco hasta 1992. Posteriormente en 1995 ese mismo espacio fue la comisaría ejidal hasta 2007 [7].

En este año y en este mismo espacio se inició la obra de lo que hoy es el Teatro Miquiztli Casa de Cultura, inaugurado el 25 de noviembre de 2010, producto del esfuerzo de vecinos que durante años han luchado por que Mixquic tenga un espacio digno para la cultura y las artes, entre ellos el profesor Juan Jalpa y la doctora Socorro Bernal.

Aunque los puentes ahora no existen, todavía hasta nuestros días para referirnos a la entrada de Mixquic le decimos «el puente».

Tres fueron los testigos del desarrollo de nuestro pueblo desde el siglo XVII hasta el XX: La calzada, el puente y el campanario. Esas tres obras terminaron por forjar la cotidianidad. Como se puede observar en la imagen 4 y como lo podemos comprobar todos los días al llegar a nuestro pueblo quienes nos reciben son esos tres testigos mudos de nuestra historia.

Una leyenda…

En 1995 la calzada se hundió, ésta fue vencida por la humedad de los canales que tenía a cada lado. Este suceso trajo a la memoria de la gente una vieja leyenda en la que se narra que hace un tiempo «el puente» se caía constantemente. La gente no sabía por qué pasaba esto.

Después se supo que el diablo pedía niños en los cimientos para que fueran ellos los que lo sostuvieran. ¿A quién se lo dijo?, ¿cómo se supo? Al correr este rumor por las calles, el mercado y los demás espacios públicos y privados los adultos comenzaron a proteger a sus hijos, se dice que por esas fechas (muchas veces la precisión cronológica en el imaginario colectivo es vaga) varios  niños comenzaron a desaparecer, ¿cuántos? No se sabe, ¿de dónde? De varios pueblos vecinos y de Mixquic también, ¿cómo se llamaban? Nadie o pocos lo saben, ¿en verdad desaparecieron? Es lo que se cree (así nada más).

El diablo pedía almas inocentes para dejar que la gente pudiera transitar por el puente y la calzada. Esos acontecimientos mezcla de realidad con lo imaginario adquieren una autonomía que les permite explicarse por sí solos. Bien, pues se dice que dejó de haber problemas cuando el sacerdote ofreció una misa en el lugar.

Después de esto, no hubo más problema y todos podían seguir transitando por esas históricas vías de comunicación.

El Teatro Miquiztli sobre «el puente»

Esta obra se suma a los escasos espacios culturales que existen en la región. Con lo cual se abre un nuevo foro para la cultura y las artes. Esto no es un detalle menor si consideramos que las grandes obras que se han construido y que se tienen proyectadas en esta zona son de traspatio. Por un lado en el Estado de México, en Huiltzilzinco que es un pueblo vecino de Mixquic se construyó un reclusorio, y ahora en Tláhuac (DF) si no se controla el crecimiento urbano que traerá consigo la línea 12 del Metro, nuestros pueblos sufrirán carencias similares a las de Valle de Chalco Solidaridad, que colinda con los ejidos de Mixquic.

El Auditorio de la Casa de Cultura viene a ser, en este contexto, un respiro para todos nosotros. Así mismo se convierte en un nuevo testigo de nuestro devenir. Como ya se mencionó, «el puente» fue un espacio donde los naturales de Mixquic podían convivir. ¿Cuántas historias sucedieron ahí?, y ¿de cuántas historias será testigo la Casa de Cultura? ♦

_____

* Integrante del equipo Amigos de Mixquic, AC. http://www.mixquic.com.mx

Notas:

[1] Bernal Díaz del Castillo. Historia Verdadera de la conquista de la Nueva España. Porrúa. México, 1999. P. 159

[2] Mapa que presentaron los naturales de San Nicolás Tetelco. Escritos en el idioma náhuatl y español. Pleito de tierras contra los naturales de Mixquic.

El mapa en realidad no data de 1532, sino que fue un argumento que emplearon los naturales de Tetelco para dar legitimidad histórica a su demanda en el conflicto de tierras, argumentando que se trataba de sus títulos primordiales. Como lo señala Yukitaka Inoue en la ponencia Títulos primordiales: ¿fuentes para el estudio historiográfico?, presentada en el IX coloquio de análisis historiográfico «Historiografía de tradición indígena», en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

[3] Diccionario Real Academia Española:

[4] Entrevista realizada por Ricardo Flores al señor Rodolfo Medina, en su domicilio. Marzo de 2009. Archivo Histórico de Mixquic.

[5] Charla con la señora Julia Palma Mejía, originaria de Chimalpa.

[6] Charla con la doctora Socorro Bernal.

[7] Ibidem.

Imágenes:

Agradezco de manera infinita la colaboración de Baruc Martínez, quien me proporcionó las imágenes 1, 4  y 5 (en formato digital) que se presentan en este trabajo.

Igualmente agradezco la colaboración de la doctora Socorro Bernal, quien me permitió escanear una fotografía de su acervo, que en este artículo es la imagen 3.

La imagen 2 es una fotografía tomada por el autor en Agosto de 2010.

Imagen 6. El Teatro Miquiztli el día de su inauguración. Agradezco la gentileza del doctor Benjamín Roque en contratar a un fotógrafo para este evento.

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