Bernal Díaz sí es autor de la «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España»

Junio 25, 2019.- Es posible que hacia 1552, pasadas tres décadas de la consumación de la Conquista, Bernal Díaz decidiera emprender la relación de esta épica

Con su Crónica de la eternidad, Christian Duverger suscitó un encendido debate sobre la autoría de la Historia verdadera de la conquista de Nueva España, relato atribuido al soldado Bernal Díaz del Castillo, y que el historiador francés estima fue escrito en realidad por el propio Hernán Cortés. Seis años después de la aparición del título de Duverger, y en el camino hacia la conmemoración de los 500 años de este hecho que marcó los destinos de uno y otro lado del Atlántico, el debate es más vigente que nunca.

A decir del historiador Guillermo Turner, quien ha centrado sus estudios en esa etapa, dando lugar a obras como Los soldados de la Conquista y La Biblioteca del soldado Bernal Díaz del Castillo, «desmontó» los argumentos que llevan a Duverger a tal teoría, personaje que —al parecer de Turner— se vale de las fisuras en la documentación para faltar al rigor historiográfico y encontrar sentido a un personaje, una época o un fenómeno, por medio de supuestos.

Turner ofreció esta discusión durante un diplomado acerca de la historia del siglo veinte mexicano, en la que aportó elementos sobre quién fue Bernal Díaz del Castillo, al tiempo de quitar prejuicios sobre el cuerpo de hombres liderado por Hernán Cortés, a quienes se ha tildado de aventureros ignorantes, cuando se estima que solo 16 por ciento no sabía leer ni escribir.

Bernal Díaz, oriundo de Medina del Campo, Castilla la Vieja, era parte de la tropa alfabetizada.

Bernal Díaz del Castillo

Es posible que hacia 1552, pasadas tres décadas de la consumación de la Conquista, Bernal Díaz decidiera emprender la relación de esta épica. La motivación más fuerte para llevar a cabo la empresa de escritura fue, según Turner, su indignación ante las crónicas que por aquella época daban a conocer personajes que no participaron en la toma de México-Tenochtitlan, y en general de la expedición en tierra firme, entre ellos Francisco López de Gómara, Gonzalo Illescas y Paulo Jovio.

«Historia verdadera de la conquista de Nueva España no es triunfalista ni oficialista, no tiene el tono de las Cartas de relación, en las que se nota un interés, por parte de Hernán Cortés, de quedar bien con el rey. En la Historia verdadera hay más de un pasaje en el que se reconocen las capacidades de los indígenas: médicas, intelectuales, artísticas, lo cual no quita que se les lance improperios al recordar la muerte de algunos compañeros, soldados españoles», dijo.

«Bernal Díaz del Castillo quiere ser un cronista como los demás (López de Gómara, Illescas y Jovio), por eso pretende dirigirse a personas sabias y doctas», indicó.

«Otro rasgo de su crónica, es que existen muchos elementos de oralidad, coloquiales; él mismo llega a decir que se expresa como se hablaba en esa época, sin buscar mayores adornos del lenguaje; pero es evidente que tiene facilidad para la escritura, fluye como una novela», apuntó Guillermo Turner.

Se sabe que para 1568, Bernal Díaz estaba pasando en limpio su texto, lo que muchos historiadores han interpretado como la fecha en que concluye su labor, cuando no fue así. En 1575 mandó a España lo que tenía listo de su manuscrito; sin embargo, siguió escribiendo, ya que aparecieron dos capítulos más a la obra que originalmente envío a Madrid.

Ese primer adelanto se debió, probablemente, a que alrededor de 1572, la Corona española solicitó que quienes participaron de las conquistas, enviaran su relación, lo que más adelante dio lugar a las Relaciones geográficas de Indias. El manuscrito en cuestión estuvo perdido durante un tiempo, y fue rescatado por el mercedario español Alonso Remón, quien lo publicó en 1632.

«Esta primera edición ha sido interpretada como el manuscrito más fiel, mientras que al que se siguió escribiendo en Antigua Guatemala, se le rodea de sospechas», precisó el historiador.

«Un aspecto interesante es que Bernal Díaz incluso escribe que planeaba un capítulo más, pero la muerte se le adelanta en 1584. No obstante, hay suficientes distinciones entre el manuscrito editado por Remón y el de Guatemala. Remón pone en el prólogo lo que para Bernal Díaz sería abominable, es decir, hablar de sus rivales: Francisco López de Gómara, Gonzalo Illescas y Paulo Jovio. Todo esto evidencia que el mercedario metió mano en el texto», señaló Turner.

Uno de los aspectos que plantea Christian Duverger, director de Estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia), para desestimar la autoría de Historia verdadera por parte de Bernal Díaz, es la vejez que cargaba a cuestas el soldado. Sin embargo, la Conquista fue un evento excepcional. «No es impensable que Díaz tuviera la claridad mental como para recordar una serie de sucesos», dijo.

«Duverger afirma que es imposible que un soldado raso tuviera esa cultura. Bernal Díaz quiere adornar su crónica con datos eruditos, entonces habla de Pompeyo, menciona a Julio César o a Alejandro Magno, pero estas menciones son en cierta medida banales. Se trataba de personajes históricos a los que se recurría en las conversaciones de la época, y especialmente de los soldados. Bernal Díaz no tuvo que recurrir a ningún tratado sobre la cultura griega para hablar de Ulises, por ejemplo», explicó.

«Otro problema para Duverger es la presencia de diversos tipos de letras en el manuscrito. Me parece que no hay problema en que hubieran participado amanuenses en el trabajo del autor, sobre todo cuando se ha reconocido, aunque sea en una menor escala, que aparece la letra de Bernal Díaz del Castillo en varios folios, según se coteja con otra documentación que tenemos de él», asentó Turner.

«Si se revisa a conciencia la Historia verdadera de la conquista de Nueva España, es posible percatarse que no hay tal erudición por parte del autor, hay pifias, errores en el contenido, hay repeticiones que nos revelan a un escritor ágil, astuto, motivado, pero no particularmente culto». Turner concluyó que también es de llamar la atención las críticas que Bernal Díaz del Castillo hace de su capitán. «De hecho, una de las críticas que no aparecen en la edición de Remón, es aquella en la que acusa sutilmente a Cortés de robar parte del oro que sería distribuido entre todos. Bernal recuerda un dicho inventado por los propios soldados: ‘No repartírselo como Cortés’. ¿Es posible que Cortés, suponiendo sea el autor de la Historia verdadera…, se expresara tan mal de sí mismo?», concluyó el historiador. ♦

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