La boda tradicional en Villa Milpa Alta, fenómeno que se desvanece

Marzo 7, 2019.- Vale la pena tratar de entender la unión matrimonial tradicional en dicha población la cual, por cierto, ya es poco usual en la comunidad

Por Mayra Romero Martínez | Revista Nosotros, Núm. 56 | Enero de 2003

Quizá pocas personas sepan que hoy en día en algunas zonas de nuestra gran metrópoli capitalina se realizan ciertas prácticas tradicionales que no corresponden a los estilos de vida del mundo actual. Sin embargo, es importante destacar que la franja sur-poniente del Distrito Federal tiene una rica vida social y cultural de origen mesoamericano. Entre las delegaciones que integran este perímetro se encuentra Milpa Alta, que se caracteriza por su alta producción de nopal y mole. Asimismo, es un universo lleno de historia, símbolos, lenguaje, memoria colectiva, tradición oral, en fin, es un espacio con fuertes mecanismos de identidad.

En la vida cotidiana de los habitantes milpaltenses es indiscutible la presencia de un sistema festivo relacionado con el culto católico-religioso, pero también están presentes otras ceremonias sociales significativas. Una de las celebraciones que vale la pena tratar de entender es la unión matrimonial de tipo tradicional en Villa Milpa Alta que, por cierto, ya es poco usual en la comunidad.

La boda no es un hecho aislado, es un acto colectivo secuencial que involucra tiempos, espacios, rituales y símbolos definidos; además, intervienen distintos actores sociales. Por supuesto, la pareja de novios, las familias de ambos, los padrinos, los vecinos, el sacerdote y el juez. En mi opinión la boda en dicha localidad tiene un carácter especial porque sólo se realiza si se cubre cierto perfil, por ejemplo, la pertenencia por nacimiento al lugar en este tipo de unión matrimonial es fundamental, la mayoría de las veces el novio y la novia son originarios de la misma localidad, aunque hay casos registrados de parejas exogámicas; es decir, una persona es de Milpa Alta y la otra procede de algún pueblo o delegación circunvecina.

Otra cuestión que es necesario tomar en cuenta es la solvencia económica de los contrayentes, es indiscutible que quienes deciden llevar a cabo en su totalidad la festividad matrimonial disponen de recursos monetarios suficientes, pues cada una de las etapas de la boda implica gastos bastante elevados (el casamiento civil es financiado por la familia de la novia y el religioso por el novio).

En cuanto a las fases que abarca la unión de la pareja éstas son las siguientes: la primera se conoce comúnmente como el pedimento; después se realiza la boda civil y, por último, la ceremonia religiosa. Cada fase es una fiesta y para su realización se tiene una división muy clara de responsabilidades y compromisos por parte de ambas familias.

A continuación se describirá la ceremonia del pedimento, ritual de inicio cuyo fin es legitimar el consenso familiar y así dar paso a las posteriores etapas. El pedimento en términos generales es la solicitud que hace el novio de manera formal para poder casarse con su prometida, al acto acude acompañado de sus padres y padrinos de bautizo (que serán en la boda religiosa padrinos de velación), estos últimos son los encargados directos de pedir el consentimiento a los padres de la novia.

Los preparativos del festejo se hacen por separado en la casa de ambos, pero la responsabilidad mayor recae en la familia de la novia, quien en su domicilio recibirá a su futura pareja y a toda la comitiva de invitados que lo escoltaban. Por tal motivo, se cocinan grandes cantidades de comida, se instalan las mesas para los comensales, así como los conjuntos musicales que ambientarán la fiesta y se decora con flores y globos. En el interior de la casa es importante designar el espacio donde se formalizará la relación de los novios, ahí se coloca un altar con diferentes imágenes religiosas del repertorio católico: Cristo, el Niño Dios y la Virgen de Guadalupe.

Por otro lado, el novio antes de salir de su casa comparte algunos bocadillos con sus familiares, vecinos y amistades, quienes esperan el momento de partir. Mientras tanto se escucha música de mariachi y de banda. Es una costumbre que la familia del novio lleve arreglos de fruta natural como presentes a sus futuros consuegros.

Primer momento: La salida

Una vez llegada la hora se alistan varias cosas: se colocan en filas los arreglos frutales para que las mujeres que acompañan carguen uno de estos arreglos durante el recorrido hacia la casa de la novia; en la calle se preparan a varios caballos que trasladarán al novio y a otros acompañantes (el padre y los hermanos) y se truenan cohetes.

Ya terminados los detalles, se ordena al grupo que forma la procesión. Al frente destaca el novio montado en su caballo, en sus manos porta una vela blanca y una escobeta de palma; detrás lo siguen los padrinos, la mamá del novio y algunos niños vestidos para esta ocasión con trajes tradicionales; por ejemplo, las niñas llevan una falda larga, un cinturón tejido en la cintura y una blusa bordada de colores; los niños son vestidos de charros, o de manta como nuestros respetables campesinos mexicanos. En medio van todos los invitados y al final se coloca la banda de música que ameniza el camino y los coheteros.

Segundo momento: El recorrido

Se realiza por las calles del poblado, en el trayecto se escuchan canciones populares que tocan los músicos y es evidente el estruendo de cohetes que estallan al mismo tiempo.

Tercer momento: La llegada

Esta fase digamos de culminación, es la más importante porque exhibe toda la solemnidad simbólica, religiosa y moral del proceso petitorio. Por principio, una vez que la comitiva llega a la casa de la novia sólo su prometido tiene acceso a entrar junto con sus padrinos. En la puerta principal de la casa se coloca un listón blanco que el novio corta como muestra de que a partir de ese momento tiene el «permiso» de sus suegros para ingresar a ese hogar. Acto seguido el novio pasa a barrer con su escobeta de palma el camino de pétalos blancos que están esparcidos en el patio de la casa y en el cuarto donde se instaló el altar religioso. Hay varias versiones sobre este ritual, una de ellas sugiere que al barrer el novio recoge la pureza de la que será su mujer; otra dice que es para sacar la energía negativa y empezar bien el matrimonio. Mientras el hombre va recogiendo los pétalos los coloca en una canasta de palma que carga su madrina de bautizo.

Posteriormente, comienza «la búsqueda» de la futura esposa quien se mantiene escondida en algún sitio de la casa y únicamente podrá salir cuando su pareja la encuentra. Según la versión de los asistentes, esto se hace porque es la última vez que él rondará por ahí para lograr que salga su novia. Después de varios intentos por localizarla, cuando al fin lo logra se dan un beso, posan para los fotógrafos y dan paso a la ceremonia formal en donde sólo pueden estar presentes los padres de ambos y los padrinos del novio.

En este acto los padres de los novios toman la palabra y se dirigen de forma mutua llamándose compadres. El contenido de sus discursos gira en torno al respeto que se deben tener como futuros esposos, pero resaltan más el respeto obligado hacia sus padrinos. El novio entrega el anillo de compromiso y dice un breve mensaje a su prometida, ésta a su vez en ciertas ocasiones regala algún objeto como puede ser una medalla que coloca en el cuello de su novio. Los padres les dan la bendición y concluye el ritual. Terminado el procedimiento los novios reciben primero de manos de sus padrinos un arreglo de frutas y después los que entregan las mujeres que acompañaron en el recorrido. Entre tanto, los invitados se disponen a recibir los alimentos y por la noche se divierten con el baile.

Como se puede observar, el pedimento es un acto muy elaborado que muestra diferentes vertientes, por un lado, hay una cuestión cultural, de tradición, pero por otro es una práctica donde se marca el prestigio, el estatus social y económico; además, hay un sistema de reciprocidades entre lo que se da y lo que se recibe, por lo que también puede haber cierta competencia entre las familias de los contrayentes.

Por último, en mi opinión hay una dirección por parte de los padres en torno a cómo debe desempeñar cada miembro de la pareja su rol, pues durante la petición de mano se repite la obediencia y el respeto que la esposa debe guardar a su marido y no se menciona la parte que a éste le corresponde, pero eso ya forma parte de otro tema. ♦

may_antrop@yahoo.com.mx

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