Reivindican expedición a Cempoala de Francisco del Paso y Troncoso

Marzo 5, 2019.- «La exploración de Cempoala marcó un precedente porque la organizó un sabio de la época que se dedicó a la ciencia», aseguró Eduardo Matos al comentar el libro que esperó 130 años

El corpus de imágenes y textos guardado en las gavetas de los secretos del tiempo, resultado de las primeras exploraciones arqueológicas en el sitio prehispánico de Cempoala, en Veracruz, encabezadas por Francisco del Paso y Troncoso, esperó casi 130 años para ser publicado.

Entre agosto de 1890 y mayo de 1891 tuvo lugar la expedición de la Comisión Científica de Cempoala, cuya finalidad era explorar el sitio de la Villa Rica, que fundó Hernán Cortés, y Cempoala, capital totonaca y primera población aliada a los conquistadores, a los ojos de los españoles era la más grande que habían encontrado en el Nuevo Mundo.

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Humilladero del Ojito, así llamado porque ha nacido sobre su meseta un árbol de esa clase

En Cempoala, en 1519 se fraguaron los primeros planes de incursión hispana hacia Tenochtitlan, de manera que fue el umbral de la campaña de Conquista, pero a medida que se consolidó el régimen colonial, la ciudad prehispánica se eclipsó quedando abandonada y oculta tras un abrigo de vegetación boscosa.

El sabio lingüista e historiador Del Paso y Troncoso conocía la importancia del sitio y se aventuró a descubrirlo en el siglo XIX, a través de exploraciones practicadas en mar y tierra, sentando con ello las bases de la arqueología histórica y subacuática, a pesar de la rudimentaria escafandra, los pocos implementos de buceo y la práctica hasta ese momento de las misiones científicas emprendidas en contextos de invasión y guerra, pues tenía la certeza de que podía encontrar rastros y naves de Cortés.

Firme en que la exploración, efectuada durante ocho meses de intenso trabajo de campo, tenía proporciones grandiosas y de que haría eco en fastos arqueológicos, trató de dar cuerpo a algo más que un informe: una memoria que contuviera planos, dibujos (solicitados al pintor José María Velasco), las fotografías captadas por Rafael García durante la expedición, noticias y descripciones de las colecciones recuperadas in situ, pero nunca lo logró.

Ahora, en el marco de los 500 años de la llegada de Hernán Cortés a las costas de Veracruz, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Veracruzana (UV) desempolvan el trabajo de Francisco del Paso y Troncoso y dan a luz la obra editorial Cempoala. Lugar de veinte aguas, como reconocimiento a aquel esfuerzo decimonónico que constituye un hecho sin precedentes en la historia de la arqueología mexicana.

A decir de Diego Prieto Hernández, director general del INAH, el debate intelectual debe alimentar la perspectiva plural, incluyente, que evite los fundamentalismos excluyentes y caricaturescos, y permita «entender este proceso complejo que va de 1519 a 1521: encuentro, confrontación, colapso y profunda transformación cultural, acompañada de fenómenos de resistencia y luchas por la protección de la nación pluricultural que ahora se reconoce».

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Templo de las caritas. Fotografías del INAH

Para la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, la obra constituye la reivindicación de la memoria de los trabajos pioneros en el terreno de la arqueología mexicana y, en particular, de la expedición realizada en Veracruz por Francisco del Paso y Troncoso, quien dio valor a la exploración de campo para dar contexto a los objetos de los museos, y fue precursor en el uso de la herramienta fotográfica al servicio de la arqueología, a través del lente de Rafael García.

«El título Cempoala. Lugar de las veinte aguas se refiere no al sitio arqueológico, como podría intuirse, sino a la expedición de Del Paso y Troncoso. Se trata de una edición impecable, encuadernada en pasta dura, impresa en papel de gran calidad», dijo.

Las imágenes van acompañadas de los textos, producto de la expedición, que Francisco Del Paso y Troncoso elaboró para cada una, conservando la redacción de los escritos como fueron hechos por el notable anticuario.

El contenido anterior va precedido por tres textos contemporáneos: el prólogo de Antonio Saborit; «Lugar de las veinte aguas», escrito por los investigadores de la UV, Félix Báez-Jorge y Sergio R. Vásquez Zárate, y «La reconstrucción de un viaje», de David Maawad. En conjunto contextualizan sobre la comisión científica, así como el personaje de Del Paso y Troncoso, y reivindican la relevancia de aquella expedición.

Al respecto, el arqueólogo Eduardo Matos aseguró que la expedición científica de Del Paso y Troncoso debe ser contextualizada en las de su época, cuando la mayoría se hicieron apoyadas por invasiones entre naciones. «La exploración de Cempoala marcó un precedente porque la organizó un sabio de la época que se dedicó a la ciencia».

En tanto que Antonio Saborit habló del antiguo Museo Nacional como un lugar donde en el siglo XIX había una intensa actividad intelectual y editorial poco abordada por la historia, así como del personaje de Francisco del Paso y Troncoso en aquel contexto, las críticas de las que fue objeto y su posicionamiento frente a las políticas de investigación histórica y arqueológica del siglo XI, amén de la  innovación de técnicas, como el haber sido pionero en el mundo de la arqueología subacuática, con la búsqueda de las naves de Hernán Cortés. ♦

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