Importante conocer la historia para evitar el retorno de mesías

Febrero 2, 2019.- Invita a sus alumnos a conocer la historia «para que hoy no haya un mesías que venga a decirnos que es indispensable que haya un político que es el que hace las cosas por ti», dijo Mario Martínez Sánchez

Por Sergio Rojas

Con un material que «jamás había salido del baúl de los abuelos», Mario Martínez Sánchez, de profesión psicólogo por la Universidad Autónoma del Estado de México, pero estudioso del tema del movimiento armado en su natal Tepoztlán, Morelos, señaló que contribuyó con un artículo para el libro La utopía del Estado: genocidio y contrarrevolución en territorio suriano, a fin de que las cosas cambien en México.

«Hay que identificar el sentido pedagógico de esa historia –contenida por las familias de los territorios surianos del zapatismo–, porque no tiene caso que hagamos libros y más libros si las cosas siguen igual», expresó el autor del artículo «Hechos de la Revolución en Tepoztlán, 1916».

Durante su participación en la presentación del libro –editado por Museo del Chinelo y Libertad Bajo Palabra Editores–, aseguró que como profesor siempre invita a sus alumnos a que conozcan la historia, pero no «a conocerla por conocer, sino para que hoy apliquen esa historia, para que hoy no haya un mesías que venga a decirnos que es indispensable que haya un político que es el que hace las cosas por ti».

Manifestó que la realidad globalizada, movida a la velocidad del internet, «nos está despersonalizando, a tal grado que el sentido de lo comunitario, característica principal de los pueblos surianos, se está perdiendo», porque, dijo, «ya no nos importa lo que le está sucediendo al vecino, ni a nuestro territorio, estamos dejando que las cosas pasen».

Sin embargo, recordó que en Tepoztlán todo el año hay fiestas, además de que al pueblo ha llegado gente de distinto origen que está en contra de que «se echen cohetones, en contra del carnaval, de que se beba en el carnaval, están en contra de que lleve uno a su difunto cargando al panteón, y también hemos llegado a la sabia conclusión de a chingar su madre y punto».

Testimonios de tepoztecos

Martínez Sánchez comentó que su pueblo ha sido muy codiciado, pero fue parte importante en la configuración del Ejército Libertador del Sur. Tezpoztlán «fue una parte fundamental para el zapatismo porque se formó algo que yo le llamo cinturón de resistencia, porque impidió que el carrancismo avanzara como ellos querían».

En su artículo, refiere que Tepotzotlán fue parte importante del cinturón de resistencia zapatista ante las fuerzas federales, junto con Huitzilac, Tlayacapan, Tlalnepantla y Totolapan, y destaca la actuación de un insigne tepozteco –del barrio de San Miguel–, el general Timoteo Sánchez, quien ante la amenaza de una nueva invasión extranjera debido a la «estulticia carrancista» por sus pretensiones de ser reconocidos por el gobierno estadounidense, previa exigencia para que Zapata depusiera las armas, expresó al Caudillo del Sur que solamente esperaba «sus respetables órdenes» para poner de por medio su vida y «morir defendiendo nuestro suelo patrio».

Un testimonio que Martínez Sánchez incluye en su artículo es el de la señora Teresa Cedillo Sánchez, nieta del general Timoteo Sánchez Flores, quien recuerda cómo su mamá le platicaba que durante la Revolución en el pueblo de Tepoztlán «nunca hubo momentos de paz», por lo que dicho pueblo «siempre estuvo sin gente», porque desde que comenzó la lucha armada «se ensañaron con la gente del pueblo», cuyo único pecado fue «vestir de manta, enaguas o andar de guarache».

Para contrarrestar las estrategias cuyo objetivo era minar desde dentro al movimiento suriano, señala que en Milpa Alta el 19 de enero de 1916, en una junta militar zapatista para la defensa de la parte sur del Distrito Federal, y obviamente el norte del estado de Morelos, salió electo como jefe de operaciones el tepozteco general Timoteo Sánchez.

La suerte de muchos tepoztecos, dice el autor, fue la de salir del pueblo para defender su vida y terruño, como fue el caso de la madre del general Eustaquio Durán, Emilia Ayala viuda de Durán, quien abandonó Tepoztlán, según le comunicó al propio Zapata, para «no ser víctima de los sicarios personalistas de Carranza que la ocuparon cometiendo atentados, sin traer nada para subsistir con cuatro hijas a mi cargo puesto que en mi fuga todo lo dejé en mi tierra».

Por otra parte, del general Leobardo Galván González, quien fue delegado convencionista tepozteco, su hermana Higinia dejó testimonio oral, mismo que relata el maestro Eduardo Robles Nieto, sobrino del general, al autor del texto.

A decir de Martínez Sánchez en su artículo: «pensar en la Revolución suriana es pensarlo todo menos en claudicación, es pensar en preservar la vida a pesar de la muerte, es pensar en dar rostro humano a lo que no querían que lo tuviera». ♦

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