Milpa Alta, sin archivo histórico por indiferencia de delegados

Enero 23, 2019.- Los libros y documentos de que consta el archivo milpaltense contienen matrimonios, bautismos y defunciones, así como decretos eclesiásticos y notas de la Colonia hasta nuestros días

Por Manuel Garcés Jiménez* | Nosotros, Núm. 92 | Mayo de 2006

Es importante mencionar algunos aspectos históricos que dieron origen a la actual delegación de Milpa Alta, así como de lo que representa  para los habitantes de otras jurisdicciones, con el fin de que podamos valorar el enorme interés de contar con un lugar en donde se concentre los valiosos documentos que puedan ser consultados por futuras generaciones de mexicanos.

De acuerdo con la historia regional (que en buena medida se ha mantenido a través de la tradición oral) los primeros pobladores fueron de origen chichimeca [1] y ocuparon el territorio que originalmente fue conocido como Malacachtepec Momozco [2].

Con la expansión y poderío militar del pueblo mexica los pobladores bajo el liderazgo de Hueyitlahuilanqui [3] fueron sometidos, y su sucesor de linaje fue Hueyitlahuilli [4], quien fue testigo del derrumbe de la ciudad de Tenochtitlan por los conquistadores españoles y quien decide someterse al nuevo poder español a cambio de que se respetara el Señorío territorial original [5]. De acuerdo con la tradición, la tumba de este gobernante se encuentra en la cima de El Calvario (según la tradición oral), que se localiza en el poblado de San Lorenzo Tlacoyucan.

La delegación Milpa Alta está integrada por pueblos originarios cuya historia se encuentra sustentada en documentos, títulos primordiales, archivos eclesiásticos y de particulares, de mayordomías y de tradición oral con sus inmuebles.

Como es característico en estos pueblos, existe una variedad de leyendas que forman parte de nuestra historia|, como es el caso de la leyenda que data de los primeros años de la Colonia, descrita en la historia de los documentos de bienes comunales de Villa Milpa Alta (lo que es el Centro Histórico de la cabecera delegacional), y que relata la historia de una señora de cabellos de oro y plata que se aparecía en el Tulmiac [6] (paraje donde ha existido un escurrimiento de agua que abasteció por muchos años algunos poblados de la demarcación). Otra más es la de Juan Carnero, la leyenda del Teuctli [7]. Los relatos de los ancestros están relacionados con hechos suscitados durante la Revolución o con seres míticos, nahuales y brujas.

Los pueblos de Milpa Alta tienen la fortuna de contar con inmuebles construidos a fines del siglo XVI proyectados por los frailes franciscanos, donde se refleja la austeridad en la arquitectura de su fundador, San Francisco de Asís. Conservan verdaderos tesoros de arte sacro como son esculturas, pinturas, cuadros y otros objetos de incalculable valor histórico.

Entre los inmuebles que datan de la época porfirista destacan la casona de la señora Martel (Villa Milpa Alta), donde vivía la «Ixnamic» [8] de Porfirio Díaz, La Troje y el aljibe (Tecómitl) que pertenecieron a la ex hacienda de Santa Fe de los Ahuehuetes (el casco de esta hacienda se localiza en el pueblo de San Nicolás Tetelco, Tláhuac); la Quinta Axayopa, que data de 1797 [9] (convertida actualmente en casa de cultura), y el cuartel zapatista (hoy Museo Zapatista), localizados ambos en San Pablo Oztotepec, Barrio de Tlacpac.

Por estar enclavada sobre la falda de la serranía de la cordillera Ajusco-Popocatepetl, Milpa Alta presenta una estampa abrupta y suelo accidentado con gran cantidad de agrestes cerros y volcanes como el Tláloc, el Ayahuquemitli [10] y el Teuctzin [11].

El primero lleva el nombre de la deidad que representó la lluvia, por lo que en la cima se efectuaban rituales relacionados con él; mientras que el segundo fue testigo mudo de los preparativos de la revolución cubana, ya que fue ahí donde el Che Guevara y el comandante Fidel Castro realizaron los entrenamientos con sus hombres en 1955 [12]. El tercero, el Teuctli, es un volcán inactivo, por su majestuosidad se le considera icono de los milpaltenses.

La herencia que nos legaron nuestros antepasados fue la lengua náhuatl, y en algunos pueblos todavía se escucha el armonioso lenguaje que hablaron los tlatoanime (gobernantes), pochteca (mercaderes o comerciantes) y temachtianime (los que enseñan).

Al respecto, los nahuahablantes de Villa Milpa Alta, Santa Ana Tlacotenco, San Pablo Oztotepec y Cuauhtenco, comentan que el náhuatl de Milpa Alta «se trae del seno de la madre». Por ello, para perfeccionar su náhuatl, el doctor Miguel León Portilla se apoya en los nahuatlatos de Tlacotenco y el antropólogo Joaquín Galarza con los de Tlacotenco, donde vivió varios meses, así como don Carlos López Ávila [13]. A la fecha este idioma se mantiene vivo entre niños, jóvenes y adultos.

Motivo de orgullo para los milpaltenses es saber que nuestros abuelos participaron en la lucha campesina encabezada por el general Emiliano Zapata, con quien varios alcanzaron grados militares por sus proezas en el campo de batalla. Pero lo más sobresaliente fue la ratificación del Plan de Ayala el 19 de julio de 1914, precisamente donde hoy se encuentra el Museo Cuartel Zapatista de Oztotepec [14].

Otro aspecto digno de resaltar es la creación de la primera escuela secundaria del sureste del Distrito Federal, la número 9, «Teutli», que se localiza en Tecómitl y fue inaugurada por el general Lázaro Cárdenas del Río el tres de marzo de 1938.

Como vemos, pues, Milpa Alta mantiene latente su devenir histórico. Es una de las delegaciones más grandes del DF y se encuentra ubicada al sureste del Valle de México; limita al norte con las delegaciones de Tláhuac y Xochimilco, al oriente con el estado de México y al sur con el municipio de Tepoztlán, Morelos, y al poniente con la delegación Tlalpan. Tiene superficie de 279 kilómetros cuadrados y ocupa el segundo lugar en cuanto a extensión, después de Tlalpan, por lo que representa el 18 por ciento de la superficie total del DF.

A la cabecera se le conoce como Villa Milpa Alta, y los otros 11 poblados son (el divino) San Salvador Cuauhtenco, San Pablo Oztotepec, San Pedro Atocpan, San Bartolomé Xicomulco, Santa Ana Tlacotenco, San Lorenzo Tlacoyucan, San Juan Tepenahuac, San Jerónimo Miacatlán, San Francisco Tecozpan, San Antonio Tecómitl y San Agustín Ohtenco.

De esos poblados nueve poseen 21 mil 087 hectáreas de bosques comunales que datan de la época prehispánica: Villa Milpa Alta, Tecozpan, Miacatlán, Tepenahuac, Tlacotenco, Tlacoyucan, Oztotepec, Atocpan y Ohtenco. Mientras que el poblado de Cuauhtenco posee 6 mil 913 hectáreas.

Cinco poblados tienen tierras ejidales agrícolas: Tecozpan, Miacatlán, Tepenahuac, Tlacotenco y Tecómitl, y por cuestiones históricas el poblado de Xicomulco no tiene acceso al monte comunal y ni a la tierra ejidal.

En cada uno de los poblados, con excepción de San Agustín Ohtenco, existen inmuebles religiosos construidos por los frailes franciscanos de fines del siglo XVI. Por su magnitud citamos los ex conventos de La Purísima Asunción de María en Villa Milpa Alta, el de San Pedro Apóstol en Atocpan y el de San Antonio de Padua en Tecómitl.

En este último, hoy parroquia, existen algunos libros y documentos considerados como los más antiguos de las delegaciones de Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta, los cuales datan de fines del siglo XVI, los cuales por fortuna se conservan en buenas condiciones.

Los libros y documentos de que consta dicho archivo contienen matrimonios, bautismos y defunciones, así como decretos eclesiásticos y notas de la Colonia hasta nuestros días.

Entre los libros más antiguos se encuentran el de informes matrimoniales de 1568 a 1598 y el libro de registro de bautismos de 1599 a 1619. Los libros de bautismos son 24 y cubren de 1599 a 1936. Los de informes matrimoniales son 16 y cubren de 1568 hasta 1929. Los de registro de matrimonios son dos, pero los papeles sueltos relativos a ellos son cientos y cubren desde el año de 1775 hasta 1929. Los de registro de defunciones son ocho y cubren de 1615 a 1938, aunque no aparecen los del siglo XIX.

Los libros de las Providencias Diocesanas con las cofradías son, uno del siglo XVIII (1790) y tres del siglo XIX; además, cinco libros de Registro que cubren desde 1929 a 1970, una libreta de cofradía (Nuestra Señora del Carmen) de 1923 a 1936, el libro de Derecho de estola de 1937 a 1967 y una libreta de estadísticas de 1973.

El archivo, que se encuentra muy bien conservado, es uno de los más importantes porque en él se pueden obtener datos valiosos para conocer la historia de San Antonio Tecómitl [15].

Para los etnohistoriadores el archivo es una base de datos muy completo, y se puede seguir la secuencia de uso de las diferentes marcas de la filigrana que se empleó en la fabricación del papel desde los primeros años de la Colonia.

Así pues, Milpa Alta cuenta con toda una gama de historia, pero las autoridades carecen de todo interés para apoyar la preservación y difusión del acervo histórico. A falta de esa capacidad sensitiva para reencontrarnos con nuestro pasado, algunas personas como los integrantes del Consejo de la Crónica de Milpa Alta, por propia iniciativa y a costa de aportar algunos pesos de su peculio, con la esperanza de estar sembrando a diario la semilla en tierra fértil han organizado diversos eventos históricos y culturales, como también lo han hecho otros grupos interesados en la preservación de nuestras ancestrales tradiciones.

Es el caso de las Mayordomías que mantienen latentes las tradiciones religiosas y fiestas patronales, con peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, Tepalcingo, Taxco, Tepoztlán y al Señor de Amecameca, sin olvidar la gigantesca peregrinación al Santuario del Señor de Chalma cada tres de enero, cuando los milpaltenses se vuelcan por miles (aproximadamente 10 mil personas) para ir a postrarse al Señor Cristo [16].

Asimismo, la Asociación Cultural Tlahtocan, encabezada por el profesor Abelardo Jurado Jiménez, que organizó durante 10 años (hasta 2005) la Feria del Libro en Náhuatl en San Pedro Atocpan y, en los últimos años, en la Plaza Cívica de San Bartolomé Xicomulco. Pero que debido a la falta de apoyo de las autoridades de la delegación este año fue suspendida.

De igual forma, en Santa Ana Tlacotenco durante 11 años un grupo de profesionistas, encabezados por el maestro Librado Silva Galeana, han organizado el Encuentro de Nahuahablantes, al que por lo regular asiste el doctor Miguel León Portilla y otros conocedores de nuestra lengua materna como Natalio Hernández y Patrick Johansson K [17].

Existen grupos que mantienen latente la representación del Viacrucis en San Pedro Atocpan y San Francisco Tecozpan, y en cada uno de los pueblos se organiza la Fiesta de los Huehuenches, conocida comúnmente como «carnaval», por celebrarse dentro de la Cuaresma. Inclusive en Villa Milpa Alta, San Pablo Oztotepec y Cuauhtenco se realiza el Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección.

Para toda la demarcación existen dos casas de cultura que trabajan constantemente con actividades enfocadas hacia los niños, adolescentes y jóvenes; son la Quinta Axayopan (Oztotepec) y la Olla de Piedera (Tecómitl), la cual será convertida en Fábrica de Artes y Oficios (Faro).

Con el programa de gobierno de la ciudad denominado Apoyo a Pueblos Originarios (PAPO) en el poblado de San Francisco Tecozpan es publicada la revista Tequimichi [18], que tiene la finalidad de rescatar la historia, cuentos y leyendas de la comunidad.

Por otra parte, un grupo de jóvenes de San pablo Oztotepec se ha dado a la tarea de publicar la revista Ximehua, con temas de interés general, con el fin de rescatar los juegos y las actividades campiranas de antaño (con las herramientas de labranza), así como el significado de los parajes en náhuatl [19].

El Consejo de la Crónica de Milpa Alta (con apenas cuatro años de creado) suma participaciones en varias actividades para dar a conocer la historia, leyendas, cuentos y mitologías de la demarcación, sin ningún tipo de apoyo del jefe delegacional, Cuauhtémoc Martínez Laguna. Actividades de gran relevancia como el reconocimiento de la Sociedad Defensora del Tesoro Artístico de México para los integrantes del Consejo como custodios voluntarios del patrimonio cultural en cada una de sus respectivas comunidades.

Algunos de sus integrantes han estado presentes en los programas Para descubrir y disfrutar la Ciudad, de Radio Red, con el fin de dar a conocer la historia de Milpa Alta y sus atractivos turísticos; otros difunden diversos materiales de investigación histórica en medios impresos como la Revista NOSOTROS y El Sol de México y, con el apoyo del PACMIC, se tiene el sitio web www.cronicamilpaalta.org.

Esperamos que las autoridades tanto del Gobierno de la Ciudad de México como los jefes delegacionaloes tomen conciencia de la necesidad de contar con un centro de documentación y un archivo de la jurisdicción. ♦

_____

* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

Nota: El artículo es adaptación del texto que el profesor Garcés Jiménez leyó en el Primer Encuentro-debate sobre Centros Documentales y Archivos Históricos Delegacionales, organizado por las delegaciones Coyoacán y Tlalpan en marzo de 2006.

Pies de página:

[1] El término chichimeca se ha tomado como una palabra despectiva, al respecto cabe aclarar que viene de la palabra chichi, acción de succionar, chupar, y de mecatl, mecate. Lo que vendría a significar «el que tiene como disciplina succionar o chupar».

[2] La palabra Malacachtepetl tiene como significado: malacochoa, dar vueltas, y tepetl, cerro. Momozco viene de momoztli, altar, y locativo co, lugar. En el altar (campirano).

[3] Hueyitlahuilanqui, de hueyi, grande, y tlahuilli, líder. «el gran líder».

[4] Hueyitlahuilli, de hueyi, grande, y tlahuilli, luz, iluminado. «El gran iluminado».

[5] Fundaciones de los pueblos de Malacachtepec Momoxco. Biblioteca de Historiadores Mexicanos. Editor Vargas Rea. México, 1953.

[6] Documentos de Bienes Comunales de San Salvador Cuauhtenco. Archivo General de la Nación (Dictámenes Paleográficos), página 3.

[7] Escuela Secundaria Diurna Núm. 9 (1940). Un cuarto de siglo de labor educativa. Lito. Impresora Panamá. México, 1966, pp. 39-41.

[8] Palabra que tiene como significado «amante» o «íntima amiga».

[9] «Bosquejo histórico de la Quinta Axayopa». Trabajo elaborado por la Coordinadora Axayopa y publicado en la Revista NOSOTROS, número 87.

[10] Comúnmente el cerro se conoce con el nombre de Ayaquemetl, que se localiza al oriente de la delegación Milpa Alta, que sirve de frontera con el municipio de Chalco, estado de México. Para los cronistas nahuahablantes vendría a significar Ayahuquemitli, de ayahulli, nube, y quemitli, falda, lo que vendría a significar: «el que se viste de nubes».

[11] Se le conoce al volcán inactivo Teutli con el significado de polvo, lo correcto sería Teuctli, y si lo reverenciamos se escribiría Teuctzin, que significaría «el venerable señor».

[12] Huellas del exilio. Fidel en México. Otto Hernández Garcini. Casa Editorial Abril. La Habana, Cuba, 2004.

[13] En 1974, don Carlos López Ávila fue elegido presidente del Consejo Supremo Náhuatl del DF. Iván Gomezcésar Hernández, tesina de maestría en Ciencias Antropológicas. UAM Iztapalapa. México, 2000, p. 26.

[14] Zapata y la Revolución Mexicana. John Womack Jr. Editorial Siglo XXI. México, 1969. Pp. 184-185.

[15] Datos tomados de la Sección Diorama de Excélsior, s/f. En investigaciones recientes realizadas por el antropólogo Joaquín Praxedis Quesada obtuvo interesantes datos de los miembros del Cabildo durante los siglos XVIII-XIX que rigieron en el poblado de Tecómitl.

[16] De las más de 700 fiestas pagano-religiosas que tiene la delegación Milpa Alta, el Señor de Chalma es la imagen más venerada desde tiempos inmemoriales. El ritual da inicio el seis de enero con la coronación del nuevo mayordomo (mayor). A partir de esta fecha en la casa del mayordomo se realizan varias reuniones con familiares, vecinos y mayordomos menores (de los pueblos). La primera reunión es el recibimiento de la imagen. En los primeros días de diciembre se realiza la junta; es decir, es el día en que se anotan los devotos para aportar su apoyo económico, mismo que será entregado un mes después, en otra reunión conocida como la Rejunta. En ambas reuniones el mayordomo ofrece alimentos para cientos y cientos de personas. Aproximadamente se preparan 350 kilos de arroz, una tonelada y media de chile para el mole, cientos de pollos, una docena de cerdos y docenas de kilos de tortilla.

[17] El Círculo Social Ignacio Ramírez, integrado por Isidoro Patiño, Paciano Blancas, Francisco Morales, David Silva, Gilberto Lozada, entre otros, se dieron a la tarea de organizar este evento a la fecha.

[18] Palabra náhuatl que literalmente significa: ratón de piedra, con la cual se aludía a los tecozpenses.

[19] Ximehua, palabra náhuatl, traducida significa «levántate». «(…) expresión que nos recuerda el inicio de un nuevo día y el conocimiento de nuestras actividades diarias, pero también se entiende como un llamado efectivo para mejorar el ánimo y en el curso de la historia como un ‘ya basta’ de los pueblos, cuando se ven enfrentados a situaciones de olvido, opresión e injusticia».

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