En Oaxaca combaten obesidad infantil con dieta mexicana

Enero 15, 2019.- Uno de los problemas que han provocado el incremento del sobrepeso y la obesidad es la inseguridad, porque influye en el encierro que viven los niños de la actualidad

La obesidad en niños de Oaxaca se debe a que dejaron de comer productos que consumían hace unas cinco décadas, como los quintoniles, los hongos, la flor de calabaza, las guías de calabaza y el tomate verde de milpa, entre otros, los que paulatinamente fueron sustituidos por comida rápida acompañada de una gran cantidad de bebidas edulcoradas como los refrescos.

Por ello, la investigadora Aleyda Pérez Herrera, del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), unidad Oaxaca, trabaja de manera conjunta con el Centro Médico Nacional Siglo XXI en el estudio Inclusión de alimentos nativos a la dieta de niños oaxaqueños con obesidad, a fin de volver a incluir una dieta mexicana en infantes de esa entidad.

De acuerdo con su investigación, los niños con obesidad tienen cierto grupo de bacterias que no tienen los niños con peso normal, por lo que busca regular esto en función con la alimentación nativa.

«Con la investigación se realza el consumo de productos nativos en frutas como la guayaba, la papaya y vegetales como quelites, hongos, calabacitas, chayote, flor de calabaza. Nuestra intención es conocer la aceptación que tienen estos patrones enriquecidos con alimentos nativos en los niños», dijo.

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Doctora Aleyda Pérez Herrera

Lo cierto es que el sobrepeso y la obesidad afecta a 75 por ciento de la población adulta en México y 27.5 por ciento en la etapa de cinco a 11 años de edad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012.

La medición publicada hace seis años y en proceso de actualización refiere que en Oaxaca la prevalencia de sobrepeso en este periodo de la infancia fue de 17.2 y obesidad de 10.3 por ciento –la suma de ambas, 27.5 por ciento–, mientras que a nivel nacional fue de 19.8 y 14.6 por ciento, respectivamente.

En entrevista, la doctora en nutrigenómica por la Universidad de Córdoba, España, explicó que la investigación que lleva a cabo consiste en establecer la relación de los patrones alimenticios en la modificación benéfica de la microbiota intestinal y la expresión de ciertos genes inflamatorios y oxidativos.

El proyecto, con duración de más de un año, tiempo en que se invitó a participar a 100 niños con obesidad y la misma cantidad con peso normal de entre seis y 12 años en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, busca comprobar que la microbiota intestinal se puede modificar con factores ambientales como la alimentación y específicamente la mexicana nativa.

La ingeniera en alimentos por la Universidad Tecnológica de la Mixteca dijo que el proyecto Cátedras Conacyt –del cual forma parte– se sumó al efectuado por el Centro Médico Nacional Siglo XXI liderado por el doctor Miguel Cruz López, mediante el cual analizan el número de copias del gen de la enzima amilasa en niños con obesidad y peso normal.

Con la medida, se ofrecen opciones a los niños que tienen sobrepeso u obesidad para que aprendan a comer, a través del otorgamiento de una dieta y una vigilancia cada tres semanas en las que se pesa y cambia de dieta de manera personalizada, agrega.

Uno de los objetivos de la investigación consiste en estudiar cómo influyen en los niños los alimentos nativos en la modificación de la microbiota intestinal y en la expresión de genes inflamatorios y oxidativos.

Además, son organizados talleres para que los niños aprendan a construir el Plato del Bien Comer, pero con inclusión de productos que se producen en la entidad, así como incentivar la visita a los mercados locales donde se encuentra mayor diversidad de estos alimentos.

Porque un niño de siete años que pesa casi 40 kilos, de acuerdo con la tabla de los patrones de crecimiento infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS), debería tener un peso de 21 kilos.

A decir de Pérez Herrera, uno de los problemas que han provocado el incremento del sobrepeso y la obesidad también es la inseguridad, factor indirecto que influye decididamente en el encierro que viven los niños de la actualidad.

Por si esto fuera poco, lamentó, México «es uno de los principales consumidores de refresco en el mundo, lo que contribuye a que cada vez en edades más cortas los niños presenten padecimientos como diabetes e hipertensión».

Consecuencias

Aunque en Oaxaca el sobrepeso y obesidad infantil se encuentra por debajo de la media nacional, en los últimos 20 años se ha registrado un incremento en la zona urbana, afirmó la responsable estatal del Componente de Nutrición en la Infancia del Programa de Atención a la Salud de la Infancia y Adolescencia de los Servicios de Salud (SSO) en esa entidad, Dolores de Asís Mata Robles.

Aseguró que los motivos por los que se registra el fenómeno están relacionados con la desnutrición crónica y aguda.

«Lo anterior, aunque pudiese parecer paradójico, está estrechamente relacionado porque los niños de las comunidades que anteriormente padecían desnutrición, ingieren alimentos altamente calóricos», apuntó.

Para Fuentes Meza, el sobrepeso y la obesidad tienen como causa el sedentarismo. «Los niños deben realizar entre 45 minutos y una hora diaria de actividad, pero ahora cada vez menos llevan a cabo juegos».

La prevención para disminuir los riesgos de ambos padecimientos se encuentra desde la alimentación adecuada de la madre durante el embarazo y la lactancia, dijo.

«Lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su prolongación hasta el primer año de edad, no alimentar a niños con fórmulas infantiles puesto que contribuye al sobrepeso, así como la introducción de la alimentación a los seis meses de vida y no premiar a los niños con alimentos no nutritivos», explicó.

Entre los problemas que conllevan el sobrepeso y la obesidad (además de la diabetes e hipertensión), están identificados la dificultad para respirar, las afectaciones ortopédicas, así como la artrosis de rodilla, columna y cadera.

«Los seres humanos para estar sanos requerimos de una alimentación correcta, hidratación y actividad física adecuada», refirió.

Consideró que en la edad infantil son reversibles los hábitos alimenticios que dañan el organismo y el regreso a las raíces alimenticias que podría mejorar no sólo el peso de los infantes, sino su autoestima y la economía familiar. ♦

Fuente: Conacyt

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