Aldea teotihuacana enclavada en Coyoacán data de hace 1,700 años

Enero 9, 2019.- La civilización teotihuacana representa uno de los grandes misterios porque se sabe de ella

Hace más de mil 700 años, en lo que hoy es la alcaldía de Coyoacán en la Ciudad de México, existió una aldea teotihuacana, a más de 50 kilómetros de los vestigios más importantes de la ciudad prehispánica de Teotihuacán, en donde se encuentran las pirámides del Sol y de la Luna.

Ahí arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una serie de evidencias culturales correspondientes al periodo Clásico mesoamericano, que comprende desde el año 200 hasta el 650 d. C., por lo que los científicos han determinado que se trata de una aldea que se ubicaba en las periferias del lago de Texcoco.

Lo que encontraron en más de un año de excavaciones son más de 60 entierros humanos, unidades habitacionales y diferentes enseres para la vida cotidiana, desde cerámica hasta accesorios personales.

Los primeros habitantes establecidos en esta aldea y sus constructores fueron los teotihuacanos; sin embargo, no fueron los únicos, ya que los arqueólogos también encontraron vestigios que prueban que los toltecas y después los aztecas habitaron la aldea, incluso encontraron entierros que corresponden a dichas civilizaciones.

A decir del arqueólogo Alberto Mena Cruz, responsable de la excavación en la zona, se tenía conocimiento de dichas evidencias desde 1977.

«Sin embargo, se destruyó gran parte de los vestigios arqueológicos con la construcción del edificio del Centro Corporativo Bancomer».

Por ello, debido a la realización de nuevas obras, se dio aviso al INAH y fue cuando se comenzó a excavar dentro de dicho inmueble, por lo que encontraron diferentes vestigios, y hace aproximadamente un año fue como encontraron las unidades habitacionales, por lo que los arqueólogos supieron que se trataba de una aldea.

La relevancia de los asentamientos gira en torno a la posibilidad de conocer más de la civilización teotihuacana y su modo de vida

«Había muy poca investigación alrededor de estos vestigios, por lo que en lo consecuente vamos a determinar las fechas y la extensión total de la unidad habitacional, y con ello su población aproximada en la época de máximo apogeo», dijo.

La filiación es teotihuacana y esto lo pudieron determinar porque es el mismo tipo de arquitectura que ya se conocía de los asentamientos en la megalópolis de Teotihuacán, y los rastros encontrados dejan ver que su modo de vida era típico de la cultura teotihuacana.

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El equipo de arqueólogos en la aldea teotihuacana

La arquitectura de las viviendas, de casi dos milenios de antigüedad, está elaborada de cantos rodados, recubrimiento de estuco y un apisonado de tierra. La delimitación de los espacios al interior de las casas está hecha, en algunos casos, por adobes de arcilla.

Teotihuacán

La civilización teotihuacana representa uno de los grandes misterios para los historiadores y arqueólogos porque fue una de las más grandes civilizaciones de Mesoamérica y una de las primeras en el centro de lo que hoy es México; sin embargo, poco se sabe de ella.

El significado de la palabra mexica Teotihuacán es «el lugar de los dioses» o «donde los dioses nacieron». Según diversas fuentes, los aztecas acuñaron ese nombre a la ciudad que encontraron después de más de mil años de abandono. Sin embargo, los investigadores desconocen el nombre original de Teotihuacán.

Los aztecas consideraban la ciudad de Teotihuacán como un lugar sagrado que se extendía por más de 25 kilómetros. La actual zona turística sólo es una pequeña parte de lo que en la antigüedad era una ciudad con más de 85 mil habitantes.

Según especialistas, la debacle de la ciudad ocurrió alrededor del 650 d. C. y los datos de que disponen indican que hubo una revuelta instigada por sus propios habitantes que derivó en un incendio en el centro de la ciudad.

Para el investigador especialista en la cultura teotihuacana, René Millon, esto provocó una migración masiva de la población hacia el sur, que demostraron con la influencia teotihuacana en otras culturas de Mesoamérica como la maya.

De acuerdo con el arqueólogo Mena Cruz, el asentamiento en Coyoacán es una extensión de tipo habitacional de la ciudad que se construyó y habitó entre los años 250 y 650 de nuestra era, en el máximo apogeo de la civilización teotihuacana.

Sin embargo, para el arqueólogo Víctor Vargas Juárez, quien también trabaja en la excavación, sí se trataba de una aldea suburbana a la ciudad de Teotihuacán, pero con medios de producción propios, por lo que sus habitantes no eran dependientes de los recursos que provenían de la ciudad.

Las plataformas habitacionales que encontraron fueron construidas con el objetivo de que ahí viviera más de una familia, por lo que son amplias y su equivalente en la actualidad serían las vecindades, explicó.

«También encontramos los aposentos del sacerdote o líder espiritual de la comunidad, esto lo inferimos por los materiales arqueológicos que recuperamos durante la excavación. En este lugar en específico, no son piezas domésticas de tipo cerámico, son suntuarias, como decorados, incensarios y anafres», indicó.

El Asentamiento Prehispánico de Xoco, como también se le conoce al lugar donde en la antigüedad se encontraba la aldea teotihuacana, recibe este nombre debido a que su ubicación está precisamente en la Colonia Xoco, a unos pasos del Metro Coyoacán.

Lo que más interesa a los investigadores acerca de los restos de la aldea es descubrir y contribuir al conocimiento de la forma de vida, costumbres y rituales funerarios de la población original de la zona.

Las piezas que los arqueólogos encuentran son llevadas al laboratorio in situ para ser identificadas y clasificadas según la pericia del especialista Raúl Valdés Ávila, encargado de hacerlo.

«Es importante clasificar las piezas debido a que pueden corresponder a diferentes épocas, ya que el asentamiento fue habitado por tres diferentes culturas», refirió.

«Los clasificamos gracias a las características especiales que tenían las artesanías y las piezas de diferentes culturas, esta es una primera clasificación basada en nuestro conocimiento, después las piezas serán llevadas a otro laboratorio para investigarlas a detalle», apuntó.

Las piezas rojas que encuentran pertenecen a la cultura mexica, lo que se puede determinar porque el «Rojo Texcoco» era un color que los aztecas ocupaban para sus artesanías.

Porque, precisó, cada cultura tenía rasgos distintivos en los instrumentos y artesanías, por lo que el diagnóstico de las piezas lo realizan en el INAH o, incluso, en el extranjero debido a que algunas piezas requieren eso.

La mayoría de las piezas que han encontrado son del 450 al 650 d. C., y según los datos existentes, esta época corresponde al máximo apogeo de la civilización teotihuacana en la cuenca del Valle de México.

«Hay una mayor concentración de ollas, cajetes y otras piezas que refieren que el sitio era de vocación habitacional y no de carácter religioso o suntuoso», puntualizó Raúl Valdés.

Para determinar la antigüedad de cada una de las piezas es necesario un análisis de laboratorio; sin embargo, los arqueólogos con la observación de la pieza pueden determinar con cierta exactitud su origen, lo cual consiguen al detectar detalles finos en las piezas como su acabado, material y color. ♦

Fuente: Conacyt

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