Vertiente mítica. El Valle de Chalco imaginario

Diciembre 17, 2018.- Mitos de origen prehispánico relacionados con la diversidad de origen de los vallechalquenses y las diferentes culturas que fundan el actual imaginario colectivo de esta comunidad

Por Jaime Noyola Rocha | Nosotros Núm. 41| Septiembre de 2001

En la época en que me tocó escribir la Monografía de Chalco hace tres años, me sorprendió mucho descubrir que en un municipio de reciente creación, existía una poderosa y subterránea vertiente mítica, apenas descubierta en algunas rápidas entrevistas hechas con la sola ayuda de lápiz y libreta.

¿Cómo era posible que en un espacio apenas ocupado existieran ya toda una serie de mitos y leyendas ubicadas topográficamente, en una determinada calle, colonia o paraje?

La sorpresa era aún mayor al constatar que los cuentos y leyendas tenían procedencias culturales diferentes, pues estaban ahí las viejas historias coloniales de la Hacienda de Xico, con sus esperpentos como el jinete sin cabeza montado en su corcel negro, la llorona, el carruaje en llamas, los catrines y la cueva del diablo; las historias procedentes del imaginario de los grupos étnicos, poblados de chaneques y nahuales, cuyos poderes los hacen metamorfosearse en perros y otras fieras para hacer daño a sus víctimas; los cuentos de brujas que viajan en escobas o se meten por el ojo de la cerradura, duendes y aparecidos de toda laya, e incluso la mitología urbana con los pequeños niños que se aparecen a las amas de casa mientras cocinan en ocasiones sonrientes y a veces tristes, la mujer violada y asesinada que regresa a vengarse, la misteriosa mujer que viaja al lado de los pasajeros en la pesera, viajando obsesivamente un pequeño trayecto. La lista quedaría incompleta sin los mitos de origen prehispánico que se han quedado en la memoria de muchas personas como la leyenda del cincuate. Mitos y leyendas actualizadas por una constante, se les sigue viendo por todos lados, están más vivas que nunca.

A fuerza de constatar la presencia y el justo derecho de permanencia en la imaginación de los vecinos de estas notables historias, me he preguntado el porqué de su abundancia y de su persistencia. La respuesta tentativa está relacionada con la diversidad de origen de los vallechalquenses y las diferentes culturas que fundan el actual imaginario colectivo de esta comunidad. Resulta evidente que cada familia ha traído en su maleta, junto con sus pertenencias, el sistema de creencias de su pueblo de procedencia.

Como muestra de la riqueza mítica que apenas empezamos a recopilar, presentamos dos deliciosas narraciones en que se mezclan hasta confundirse los miedos ante el insondable terror del más allá con una tímida aunque clara vertiente freudiana. Me refiero a las narraciones que he titulado Ella sólo quería llegar a casa y La bella mujer del Cerro de Xico.

Ella sólo quería llegar a casa

Hace como cinco años, allá por el mes de septiembre, nos invitaron a unos quince años y llegamos a la humilde casa de Usted a eso de las 12 de la noche. Yo me metí porque traía una hija chiquita y mi esposo se quedó en la puerta. Y él cuenta que llegó una muchacha como de 20 años, pero muy hermosa, con una voz dulce le dijo si la podía acompañar a su casa. Entonces él le dijo que sí, con mucho gusto, siempre y cuando no sea lejos. Porque sabemos que aquí en Xico hay muchos vándalos a esas horas. Y ella le contestó que no era lejos. Cuando ya le estaba acompañando, la muchacha le platicó que ella ya tenía miedo, porque hacía tiempo que llegaba y que iba para su casa y que unos hombres abusaron de ella y lo que buscaba era llegar a su casa, Pero él nunca la vio golpeada ni nada. La muchacha le dijo que unos tipos habían abusado de ella y que le habían cortado el cuello, que no alcanzó a llegar a su casa. Que por eso buscaba alguna persona que la fuera a dejar a su casa. Como mi esposo tenía unas cuantas cervecitas, no le puso mucha atención a la plática. Ellos caminaban por la calle de Poniente 2 y al llegar a la calle Alcanfor, mi marido le comentó ala muchacha: «Mira, yo aquí me quedo, desde aquí te voy a estar viendo». Porque ella insistía en que «aquí está cerca mi casa». La sorpresa de él fue que al pasar la calle, la persona ya no la vio, desapareció. Y fue cuando le salió el susto, porque, dijo, ¿entonces quién es la persona que acompañé?, ¿en dónde está la muchacha? Y se espantó, lo tuvimos que llevar con doctores, porque hasta se enfermó. Hasta que la muchacha se perdió, fue cuando recordó las palabras de que unos tipos habían abusado de ella y le habían cortado el cuello. Y ya platicando con otras gentes checaron que era la muchacha que años antes habían abusado de ella y que sí, efectivamente, la habían cortado el pescuezo y que ella buscaba llegar a su casa, pero que ya nunca pudo llegar.

La bella mujer del Cerro de Xico

Hace como cuatro años mi hermano vino de Jiutepec. Un martes, me acuerdo muy bien, andaba a media noche con los vecinos jugando cartas, cuando él se metió a la casa, del patio se ve el Cerro de Xico. Vio en la punta del cerro una llama. Entonces nos despertó, nos dijo que llamáramos a los bomberos, porque si no se podía ir a incendiar todo el cerro. Y sí nos levantamos y se vio la flama y todo. Pero pensamos que era gente que estaba haciendo cosas en el cerro. Y le dijimos que no pensara cosas, que si algo llegara a pasar había gente que se iba a hacer cargo del incendio. Entonces todos nos fuimos a acostar y todo. Como él era recién llegado, se acostaba en la cocina junto a la ventana, la cual no tenía ni cortinas, ni nada. Cuando él se acostó, dice que le tocaron la ventana. Dice que era una muchacha muy bonita que le decía «ven, ábreme, salte, ábreme». Pero él decía que era su imaginación. Estuvo despierto un rato hasta que se durmió. Al otro día a la media noche igual, le tocan la ventana y le tocan la puerta, le dicen «sal, ábreme, ven». Y ya mi hermano se llegó a espantar, pero él por su miedo no se levantaba, y nos platicaba: «Es que hay una muchacha así que ha venido». Y nosotros le comentábamos pues que se pusiera bien los pantalones y que le dijera «¿qué es lo que buscas?» Lo chistoso es que al quinto día, porque le pasaba diario, la muchacha ésta se le mostró como Dios la trajo al mundo y cuando él le iba a decir «¿qué es lo que buscas?», le vio los pies y que sus pies no estaban en la tierra, flotaban completamente. Cuando le dijo «bueno, ya me cansaste, ¿qué es lo que buscas?», decía que la muchacha nada más volteaba y desaparecía ante su vista. Eso fue al quinto día, inclusive él se hizo del baño en los pantalones, porque se espantó. Al otro día nos platicó y le decíamos que era un cuento. Entonces mi hermana la más chica, para ver si era verdad, esa noche se acostó con mi hermano y dice que sí, que la vio. La muchacha ya no dijo nada, porque ya la muchacha la tenía a los pies dela cama y que le tocaba el cuerpo y que ella no podía hacer nada. Entonces al otro día cuando despertaron los dos, amanecieron todos pálidos, todos cansados.Pero amanecieron con chupetones. Mi hermana amaneció con chupetones en las piernas, en el cuello, todo. Eso le pasó a mi hermano por nueve días, hasta que lo llevaron con una persona que hace limpias, y le dijeron que la llama que vio en el cerro era la muchacha. Y como él la vio, que la llamó con el pensamiento. Que la muchacha se lo quería llevar. Eso le pasó hace cuatro años a mi hermano,nueve noches seguidas a las doce de la noche.

Epílogo

No conocemos talismanes ni otras protecciones posibles para estos habitantes de nuestra propia imaginación, por eso mejor seguimos conviviendo con ellos. Ya no los conjuraremos, nos limitaremos a seguir haciendo una colección de mitos y leyendas, lo más completa que sea posible, pues consideramos estos relatos muy valiosos y parte sustancial de la riqueza cultural de los pueblos. ♦

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