Delegada de Tláhuac arrebató idea y nombre del Museo en 2000

Noviembre 27, 2018.- En el número 30 de nuestra publicación, Jesús Galindo Ortega denunció el plagio del Museo Regional Comunitario

Por Sergio Rojas | Nosotros, Núm. 30 | Agosto de 2000

La delegada de Tláhuac, Graciela Rojas Cruz «nos plagió la idea, usurpó y arrebató nuestro proyecto cultural para crear en la delegación el Museo Regional Comunitario», dijo Jesús Galindo Ortega, presidente de la Alianza de los Barrios Tizic, Tecpancalco, Atenchincalca y Teopancalco, AC, a casi cuatro meses de que fuera inaugurado por la funcionaria dicho Museo, en donde estuvieran las oficinas del Registro Civil, y a cinco años de que fueran descubiertos cinco braseros ceremoniales en tierras ejidales de San Pedro Tláhuac, cabecera delegacional.

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Artículo periodístico de la revista Nosotros

Visiblemente contrariado, denunció que la inauguración del Museo Regional Comunitario de Tláhuac la delegada violó los acuerdos establecidos con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Alianza de los Barrios y la comunidad de Tláhuac, al oficializar un recinto que definitivamente no le pertenecía como autoridad.

«Todo lo que habíamos venido trabajando en los últimos años para crear un museo regional comunitario y, también, de realizar las gestiones pertinentes ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia para que le regresaran a la comunidad de Tláhuac los cinco braseros ceremoniales encontrados en el ejido en 1995, se fue a la basura por culpa de la delegada, a la que no le importa Tláhuac ni su gente, de plano», señaló.

«Los proyectos fueron una demanda social de los tlahuaquenses por contar con un espacio cultural digno, para recuperar nuestras piezas arqueológicas y promover la defensa, preservación, investigación y difusión de nuestro patrimonio natural y cultural, no para venir a ver este tipo de exposiciones que a la gente de aquí no le dicen nada», comentó mientras realizábamos un recorrido por el interior del Museo.

«Esto que nos hizo la delegada fue un despojo, un asalto en despoblado», manifestó. «Desconoció acuerdos, no le importó nuestro contrato de comodato que nada más era un préstamo temporal del edificio donde estuvieron las oficinas delegacionales hace años para destinarlo a museo comunitario», apuntó.

Galindo Ortega sintetizó su protesta: «Es una mujer arbitraria e irresponsable, torció los trámites legales con el INAH y desconoció las gestiones que había realizado la anterior delegada, Gloria Brasdefer. Incluso desatendió las instrucciones del entonces jefe de Gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas, quien ya nos había otorgado el inmueble bajo la figura jurídica de un permiso administrativo temporal revocable a título gratuito para la Alianza de los Barrios».

En agosto de 1995 cinco braseros ceremoniales fueron descubiertos en tierras ejidales de San Pedro Tláhuac, mismos que fueron rescatados y restaurados por Salvamento Arqueológico del INAH donde se encuentran actualmente.

Al año siguiente, en el mes de mayo, varios pobladores de la cabecera delegacional acordaron la creación de un museo regional comunitario para Tláhuac, con el fin de que ahí fueran albergados los cinco braseros ceremoniales, pero también todo el patrimonio arqueológico que pudiera ser rescatado, mas aquel donado por particulares.

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Jesús Galindo Ortega en el museo oficial de la entonces delegada de Tláhuac

Fue entonces cuando de aquella reunión constituida en asamblea general, surgió además la Alianza de los Cuatro Barrios Tizic, Tecpancalco, Atenchincalca y Teopancalco, AC, misma que una vez constituida obtuvo su registro oficial ante el INAH.

Posteriormente, en mayo de 1997, integrantes de la Alianza de los Barrios se entrevistaron con la delegada Gloria Brasdefer, con el fin de pedirle que ella a su vez realizara las gestiones pertinentes ante el Comité General de Patrimonio Inmobiliario del Distrito Federal para la transferencia a dicha agrupación del inmueble ubicado en Avenida Tláhuac esquina con General Severino Ceniceros, Barrio San Juan, en el antiguo edificio delegacional, con el propósito de que fuera habilitado como Museo Regional Comunitario.

En dicha reunión se precisó que la figura jurídica aplicable era la de un permiso administrativo temporal revocable que podía solicitar la delegada Brasdefer al órgano colegiado.

En octubre de 1997 Ana Graciela Bedolla, coordinadora del Programa Nacional de Museos Comunitarios y Ecomuseos, le señaló a la delegada Brasdefer que en los museos comunitarios era precisamente la comunidad la que se encargaba y responsabilizaba de su administración y operación, quedando fuera la autoridad gubernamental.

«Si la delegación iba a proporcionar un inmueble para que este fuera habilitado como museo, tendría que ser en comodato con la Alianza de los Barrios Tizic, Tecpancalco, Atenchincalca y Teopancalco, AC».

Ya como jefe de Gobierno del DF, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en gira de trabajo por Tláhuac dio instrucciones a la entonces subdelegada de Jurídico y Gobierno, Rosario Tapia Medina, para que gestionara ante la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario del DF la transferencia del inmueble referido a la Alianza de los Barrios con el fin de que ahí fuera habilitado el Museo Regional Comunitario.

El 23 de marzo de 1999 mediante el oficio 401-1-0088, la directora del INAH, Teresa Franco, dio respuesta al oficio 922 de fecha cuatro de febrero del mismo año enviado por la delegada de Tláhuac, en el que hizo de su conocimiento que dicho Instituto había realizado diversos trámites encaminados a establecer un museo regional comunitario en la delegación, con el fin de facilitar la exhibición de las piezas arqueológicas mencionadas (los cuatro braseros ceremoniales), e incluso se acordó la entrega de dichas piezas al término de las obras.

La Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH preparó entonces el contrato de comodato que habría de ser firmado entre la Alianza y el INAH, porque este organismo no podía acceder a la petición de entregar las piezas arqueológicas a la delegación debido a que el compromiso original había sido establecido con los miembros de la asociación civil.

El 25 de octubre de 1999, siete meses después, la Alianza de los Barrios envió un oficio a Rosario Robles Berlanga, jefe de Gobierno, para solicitarle su apoyo en el otorgamiento de un contrato de comodato temporal revocable para el uso del inmueble del Barrio de San Mateo.

El 12 de abril del 2000 la Alianza de los Barrios envió un oficio a la delegada de Tláhuac, adjuntándole un convenio para la creación, conservación y administración del Museo Regional Comunitario de Tláhuac, así como una audiencia para que en forma conjunta y con funcionarios de la delegación, fueran analizadas todas y cada una de las declaraciones y cláusulas contenidas en el proyecto de convenio de referencia, «dejando a salvo el buen nombre de usted y de esa delegación a su digno cargo», se decía en el oficio.

El 24 de abril del 2000, Jacinto Nava Mendoza, de la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario del DF, respondió el oficio del 25 de octubre de 1999, esto es, ¡seis meses después!, para «hacer del conocimiento» de los integrantes de la Alianza que la figura jurídica aplicable sería la de un permiso administrativo temporal revocable (como quien dice, la reinvención del hilo negro) y solicitó que «si era del interés de la Alianza seguir con el trámite» (¡el colmo de la burocracia!) entonces se le proporcionara «la documentación pertinente» como croquis de localización del inmueble, superficie, medidas y colindancias. Como quien dice, el inservible servidor público, que según anotó en el oficio que la Dirección de Patrimonio Inmobiliario estaba «bajo su responsabilidad», ignoraba lo que supuestamente él ya debía saber y tener en su poder.

El seis de mayo la Alianza dio contestación a Jacinto Nava Mendoza, comunicándole que sí, que aceptaban se continuara la gestión de solicitud de mérito.

Casi un mes después, la delegada de Tláhuac respondió el oficio de la Alianza con el temible dictado del oficio número 234 para manifestar que, «siendo un bien del dominio público del DF», no era «facultad de mi administración entregar en calidad de préstamo el inmueble». Y para  cerrar el asunto, muy a su estilo de ¿gobernar?, apuntó:

«Hemos analizado su oficio y sirva la presente para finiquitar el asunto».

El 29 de mayo del 2000 la Alianza de los Barrios contestó el oficio 234 de la delegada para manifestarle su más enérgica protesta «por usurpar y plagiar nuestro proyecto, así como el nombre de Museo Regional Comunitario de Tláhuac, al desechar el convenio de comodato para que el museo fuera comunitario».

Quedó al descubierto la flagrante violación de acuerdos establecidos con el INAH, con la Asociación Civil, con la comunidad de Tláhuac y con las recomendaciones de la propia Unesco para que fueran respetadas las autogestiones de las comunidades para administrar y defender su patrimonio natural y cultural.

Como en el pasado, en la actualidad la petición de Jesús Galindo Ortega es la misma: «Que se nos otorgue el inmueble ubicado en Calle General Severino Ceniceros sin número y andador Emiliano Zapata, Barrio de San Mateo, bajo la figura jurídica de un permiso administrativo temporal revocable a título gratuito a la Alianza de los Barrios, para fundar el Museo Regional Comunitario de Tláhuac».

Por lo pronto, el Museo que fue inaugurado por la delegada permanece como un elefante blanco debido a que, literalmente, no se paran ni las moscas. ♦

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