En copia fiel regresó Tláloc, cuarto brasero ceremonial, a Tláhuac

Noviembre 22, 2018.- Hace 23 años el INAH calificó el hallazgo de Jesús Galindo de braseros ceremoniales del Postclásico Tardío de «histórico para la arqueología mexicana»

A 23 años del histórico hallazgo arqueológico hecho por Jesús Galindo Ortega mientras cultivaba sus tierras en San Pedro Tláhuac, consistente en cinco recipientes rituales elaborados en barro, todos de grandes dimensiones –entre 106 y 120 centímetros–, y de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia los hubiese recogido para restaurarlos, hoy dicho organismo regresó el cuarto brasero ceremonial al Museo Comunitario Cuitláhuac para su exhibición, pero al igual que sus antecesores en replica fiel al original.

000000

Tláloc, en copia fiel del brasero ceremonial que fue entregado por el INAH

Se trata de la efigie de Tláloc, numen de la lluvia y uno de los dioses más antiguos de Mesoamérica, la cual congregó en las afueras del Museo Comunitario que a partir del hallazgo el tres de agosto de 1995 motivó a la familia Galindo Ortega a la conformación del mismo en su propio domicilio, a miembros de la comunidad interesados en el devenir histórico de su pueblo.

Los braseros recuperados representan a cinco deidades distintas que guardan una relación entre sí: Chicomecóatl, diosa del maíz maduro; Xilonen, diosa del maíz tierno; Tenacatecuhtli, padre de nuestro sustento; Chalchiuhtlicue, diosa del agua, y Tláloc, deidad del agua, los cuales revelan la importancia que los mexicas concedían a las actividades agrícolas.

Tras de que hace 23 años el INAH calificó el hallazgo de Jesús Galindo de «histórico para la arqueología mexicana», el organismo designó al arqueólogo Pedro Ortega, de la Dirección de Salvamento Arqueológico, para que efectuara el levantamiento de las piezas pertenecientes a la cultura mexica que datan del período Posclásico Tardío (1500-1520 d.C.), las que posteriormente fueron sometidas a un proceso de restauración.

Fue así como en 2001 los braseros fueron trasladados al Museo Nacional de Antropología para su resguardo y exhibición permanente en la Sala Mexica.

En 2008 el INAH y la Alianza de los Barrios Tizic, Tecpancalco, Atenchicalca y Teopancalco, AC –que preside Jesús Galindo Ortega–, acordaron a favor de esta asociación, reconocida como órgano auxiliar del Instituto, la entrega de la reproducción fiel en tamaño, forma y calidad de los braseros ceremoniales procedentes de San Pedro Tláhuac para su resguardo, protección y exhibición en el Museo Comunitario Cuitláhuac.

000000

La firma recepción de actas por parte de Graciela Ortega y Adriana Konzevik

El regreso de Tláloc

La de hoy fue la cuarta pieza y corresponde a Tláloc, uno de los dioses más arraigados en Mesoamérica, y fue recibida con una ceremonia ritual que incluyó música y danzas, así como el correspondiente acto oficial para la firma del acta de entrega-recepción a cargo de Adriana Konzevik Cabib, coordinadora nacional de Difusión del INAH, y la señora Graciela Ortega, directora del Museo Comunitario.

Se trata de una efigie ataviada con pechera y maxtlatl, además de calzada con sandalias. Porta una máscara con atributos de la deidad: anteojeras, bigoteras y largos colmillos, tocado de banda decorado con moños laterales; luce un collar de chiles y cuatro objetos redondos (quizá calabazas o flores).

En la mano derecha sostiene un bastón en forma de rayo como símbolo de las tormentas que enviaba a la tierra, y en la mano izquierda una mazorca.

01

Arqueólogo Héctor Miguel Robinson

La «tremenda cultura» que fue Teotihuacán

En tanto que el arqueólogo Héctor Miguel Robinson Fuentes, del Museo Nacional de Antropología, tras de recordar lo que la comunidad de San Pedro Tláhuac ha batallado tanto para tener de regreso en casa los cinco braseros ceremoniales, dio una descripción iconográfica del correspondiente a Tláloc.

Al respecto dijo:

«La pieza consiste en una cuarta de cinco que como sus atributos lo muestran a partir de sus anteojeras, lo que tiene como bigoteras y colmillos, son elementos que la identifican con la deidad mayor, aquella que desde el tiempo del Clásico, en el mundo mesoamericano –anterior a los aztecas–, se volvió la más importante y desarrolló una tremenda cultura que se llamó Teotihuacán».

_DSC0166alccc

Parte del público asistente al Museo Comunitario Cuitláhuac

«Los tiempos cambian y Teotihuacán se fue. Vinieron más culturas y el dios se quedó, tras de la llegada de los españoles, resguardada por la propia tierra que nos ha servido para darnos el bastimento. Se logró rescatar todo este conjunto que forman cuatro piezas, y ésta es la última que llega a cerrar el círculo», indicó.

«Por fin vuelven a su lugar de origen este tipo de elementos cuyo significado va más allá que el de una vasija», señaló el arqueólogo, porque representan el cosmos, «la interpretación que tenían los antiguos y que seguimos conservando en nuestra memoria».

En cuanto al presunto bastón en forma de rayo que la deidad sostiene en la mano derecha, Robinson Fuentes dio su versión:

02

La foto del recuerdo con la réplica de Tláloc

«Algunos dicen que es bastón de mando, otros que es una serpiente, otros que es un caudal de agua», pero reconoció que «todas estas cosas sí identifican al personaje en las diferentes representaciones de los escritos antiguos llamados códices, como se encuentra descrito nuestro señor Tláloc».

Y abundó:

«Le dicen que es un dios, le dicen que es una entidad, para nosotros es una representación de vida, de acción en nuestros quehaceres que representa dentro de los tres planos en el que se desenvuelve el pensamiento prehispánico que es el cielo, la tierra y el inframundo –que no es el infierno–, en el cual nos desenvolvemos a lo largo de la vida».

03

Parte de los asistentes al Museo Comunitario

Para el arqueólogo, «desde la creación en el mundo nosotros vivimos en el plano terrestre, donde son dos cosas las que nos satisfacen para poder tener una existencia y reproducirnos y así transmitirla de generación en generación: por un lado es el agua, por otro lado es la tierra. La unión de estos dos elementos importantes, como está identificado en el resto de las representaciones de este tipo que ya están en el Museo, es el maíz el sustento básico de nuestros alimentos. Esta es la conexión entre el cielo y la tierra, el agua que viene descendiendo y la tierra que nos produce el bastimento que tenemos».

Explicó que la pieza «es con la que nosotros nos podemos identificar porque es la entidad que refleja el esfuerzo de nosotros al hacer producir la tierra y a la vez lo que nos da el cielo y la tierra para nuestra subsistencia. En términos generales, así es lo que es esta entidad, este dios, o como bien tengan sus corazones llamarle», concluyó. ♦

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: