La palabra más linda que el idioma náhuatl regaló al castellano

Septiembre 10, 2018.- Otras palabras provenientes del náhuatl son ahuacatl, para referirse a la fruta de árbol del mismo nombre

En opinión de conocedores del lenguaje la palabra más bonita del idioma castellano es «apapacho», voz de origen náhuatl que, a decir de la Real Academia de la lengua significa: «palmadita cariñosa o abrazo».

Sin embargo, los mexicanos tienen una definición mucho más poética del acto de apapachar: «abrazar o acariciar con el alma».

Por lo que el término, incluso en otros países de Latinoamérica, refiere a algo que va más allá del contacto físico.

Apapacho es cariño, consuelo, mimo, ternura… De hecho, aunque lo diga la RAE, nadie en la región vincularía la idea de un apacho a unas simples «palmaditas», por más cariñosas que sean.

Etimológicamente, apapacho deriva de la voz náhuatl patzoa, la que puede traducirse como apretar, y algunos autores también vinculan con la palabra apachurrar (que la RAE incluye en su diccionario como sinónimo de despachurrar).

«Apachurrar» puede ser útil si uno quiere preparar guacamole, a que para la preparación de este platillo es indispensable destripar aguacates. Y es que tanto el plato como la fruta también tienen sabor a náhuatl.

Porque la palabra guacamole proviene de una combinación de las palabras ahuacatl y mulli. Ésta última significa «salsa», y explica la diversidad de ellas en la deliciosa cocina mexicana.

En tanto que la palabra ahuacatl se utilizaba para referirse a la fruta de árbol del mismo nombre como a los testículos, por el supuesto parecido.

Porque además del aguacate otras frutas naturales de Mesoamérica han enriquecido la cocina y nuestro léxico.

La región –y el náhuatl– también nos regalaron otras delicias como el chile, el tomate, los cacahuates y el cacao.

Y, con el cacao, el chocolate, de xoco (amargo) y atl (agua), debido a que originalmente el xocolatl era una bebida amarga y picante, bastante diferente del popular dulce que hoy conocemos.

Ahora que de la palabra chile no hay mucho que explicar, porque chilli simplemente era el nombre que los aztecas le dieron a tan picosa fruta.

Mientras que tomatl significaría «cosa gorda», y tlacacahuatl «cacao de tierra», de tlalli, tierra, y cacahuatl, cacao.

De los jalapeños al mezcal, la lista de frutas, alimentos y bebidas con nombres de origen náhuatl es extensa.

Así que otra palabra para destacar es la palabra tamal (de tamalli, envuelto), usada en casi todo el continente para describir alguna variedad de esa «especie de empanada de masa de harina de maíz, envuelta en hojas».

Y, lejos de la comida, la fauna mesoamericana también ha ayudado a la popularización de otras palabras náhuatl, como coyote o quetzal.

Esta última palabra también presente en el nombre del dios azteca Quetzalcoátl, «serpiente emplumada», aunque también puede traducirse como «plumaje hermoso».

Descripción, por cierto, que le hace justicia al ave nacional de Guatemala.

Caja de sorpresas

Otra herencia náhuatl es el chicle, pues tzictli, «cosa pegajosa» era el nombre de la resina del árbol de chicozapote que los antiguos habitantes de Mesoamérica empleaban como goma de mascar.

Asimismo, la palabra tiza también proviene del náhuatl, debido a que yeso se dice tizatl.

Por otra parte, a nadie debe sorprender que chapapote –palabra empleada para referirse a la sustancia negra y espesa que se obtiene del petróleo para asfaltar caminos o como impermeabilizante– tenga origen mesoamericano.

Otras palabras de origen náhuatl de uso común en varios países hispanohablantes son hule (de ulli, «caucho o goma elástica», de acuerdo con la primera acepción de la RAE) y petaca (que describe tanto a baúles y maletas como a las botellas de bolsillo que se usan para llevar bebidas alcohólicas).

Aunque algunas de las más lindas y sonoras –como achichincle, papalote o pepenar, por poner algunos ejemplos– están más confinadas geográficamente a México y algunos países de Centroamérica.

Achichincle, (literalmente significa «que chupa agua») y se puede traducir como subalterno, aunque tiene un connotación algo más peyorativa, debido a que implica cierto servilismo,

Mientras que papalote (originalmente la voz náhuatl para mariposa) hoy en día describe sobre todo a las cometas de papel con los que los niños juegan en el viento, en tanto que pepenar describe el acto de recoger cosas del suelo. ♦

Fuente: BBC

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