Imágenes religiosas en Xochimilco fueron restauradas

Julio 29, 2018.- Aun cuando los daños no eran de gravedad, las imágenes son muy importantes para la comunidad xochimilca debido a su trascendencia socio-religiosa

Cinco imágenes de culto cuya antigüedad va de los siglos XVIII al XX, las cuales sufrieron daños menores tras del sismo del 19 de septiembre del año pasado, y que la comunidad xochimilca solicitó su inmediata restauración al Instituto Nacional de Antropología e Historia debido a que forman parte de sus actividades litúrgicas y festivas de la demarcación, fueron regresadas a sus custodios.

Ante la inquietud de los pobladores, el INAH organizó brigadas para realizar un reconocimiento de los templos en la delegación Xochimilco, donde detectaron varios bienes muebles afectados, por lo que de acuerdo con el tipo de daños que presentaban, las imágenes fueron intervenidas y solventadas su reparación.

A decir de la restauradora Lucía de la Parra, aun cuando los daños no eran de gravedad, «las imágenes son muy importantes para ellos», por lo que se pudo recuperar dicho patrimonio que, en particular, «tiene una trascendencia socio-religiosa», comentó.

Las imágenes atendidas corresponden a los templos de la Santísima Trinidad, San Bernardino de Siena y San Marcos; también se incluyó una pieza dañada de la Catedral Metropolitana.

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Esta imagen perdió las manos, pero ya le fueron restituidas

 

El conjunto escultórico policromado de la Santísima Trinidad data del siglo XVIII, está integrado por tres piezas, dos de tamaño real: Dios Padre sentado en una silla con una mitra, Dios Hijo recostado en su regazo, y la paloma blanca de alas extendidas que se apoya sobre el pecho del primero.

La escultura de Dios Padre presentaba una fractura y desprendimiento de los dedos de ambas manos, así como la mitra fracturada en tres partes. La pieza Dios Hijo tenía el brazo izquierdo separado del tronco y la muñeca de esa extremidad rota, al igual que los dedos.

Tras de una limpieza superficial, se unieron a las piezas las partes afectadas, mismas que fueron resanadas y, por último, se procedió a la reintegración cromática.

«La comunidad consideraba que las figuras correspondían a una Santísima Trinidad, aunque se trata de piezas reutilizadas, ya que era un Santo Padre con una paloma, un Cristo yacente que data de los siglos XVII-XVIII, y una silla de principios del siglo XX que fue adicionada a dichas imágenes. Tras de ser restauradas, se ensamblaron como habían sido concebidas por los pobladores», indicó.

En la parroquia y ex Convento de San Bernardino de Siena se intervinieron dos tallas: una escultura policromada de san Miguel Arcángel, fechada en el siglo XVIII, y un Sagrado Corazón, de la centuria pasada.

Tallada en cedro rojo policromada, de 1.21 metros de alto por 52 centímetros de ancho, la primera imagen sufrió el desprendimiento del pulgar de la mano derecha, así como despostillamiento de la espada en la parte superior de la empuñadura  y fractura en la punta del arma, elementos que fueron reintegrados física y cromáticamente.

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Escultura policromada de San Miguel Arcángel

En lo que corresponde al Sagrado Corazón, de 1.91 metros de alto por 1.30 de ancho, éste resultó con más afectaciones: desprendimiento de ambas manos por la fractura de los pernos, rotura de los dedos pulgar, medio y anular de la mano derecha, separación y fragmentación del rostro en seis partes, así como la deformación en la parte superior de la cabeza y la frente por hundimiento. Todos los fragmentos fueron ensamblados, resanados y se les reintegraron sus colores originales.

De la capilla de San Marcos se restauró la escultura tallada y policromada de un león, atributo del santo, que data del siglo XX. Se atendieron las fracturas de la cabeza, que dividió el rostro por la mitad, y deformó la nariz y la mandíbula inferior, así como el rabo que se separó del cuerpo del felino. Los procedimientos de restauración fueron los mismos que en las anteriores piezas.

De la Parra expuso que de la Catedral Metropolitana se intervino la imagen de San Felipe Neri, del siglo XVIII, que durante el sismo del 19 de septiembre cayó de frente y perdió las manos, mismas que fueron restituidas. También se atendieron las fisuras del rostro y otras afectaciones leves.

«En la Ciudad de México no solamente se hicieron restauraciones, sino también trabajos de conservación preventiva y de resguardo. En los templos de la Enseñanza y de San Francisco, por ejemplo, tras del término de las obras de restauración, los bienes culturales volvieron a ser colocados en su lugar», explicó.

La restauradora indicó que en Xochimilco, las piezas atendidas no sufrieron afectaciones considerables y, aunque fue algo sencillo en cuanto a los trabajos de restauración, esta labor ha sido muy importante para la comunidad, porque así pudieron recuperar su patrimonio. ♦

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