Descubren momia de niño en una cueva de Tamaulipas

Julio 29, 2018.- Los resultados de los materiales orgánicos de la cueva que han sido fechados por radiocarbono arrojaron varias antigüedades que van desde 1600 a.C. hasta 1200 d.C.

Un fardo funerario de petate que en su interior contiene la momia de un niño fue descubierto por arqueólogos en la cueva La Escondida, que se localiza en los límites del municipio de Victoria, región central de Tamaulipas, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

A decir del antropólogo físico Jesús Ernesto Velasco González, el niño tenía aproximadamente año y medio de edad ―calculada a partir de las características del crecimiento de sus dientes y desarrollo óseo―, y porta un textil, un pendiente de concha y otro al parecer de hueso.

Los materiales orgánicos de esta cueva han sido fechados por radiocarbono (AMS) y los análisis, hasta el momento, arrojaron varias antigüedades que van desde 1600 a.C. hasta 1200 d.C.

El fardo estaba acompañado de una ofrenda compuesta por una cesta elaborada en materia vegetal, 756 semillas de encino, 52 olotes de una especie de maíz temprano y cuatro pedúnculos de calabaza (tallos que unen al fruto con la planta). Sobre el bulto mortuorio se halló una vasija de cerámica, colocada de manera invertida (vasija capital).

Los especialistas deducen que se trata de un sitio que estuvo ocupado en diferentes momentos, tanto por grupos que experimentaron el proceso de transición de caza-recolección y cultivos de baja intensidad al de una agricultura mayor, hasta los que desarrollaron una importante producción alfarera y arquitectura de piedra de gran complejidad, ya que en la cueva hay gran cantidad de restos botánicos de plantas cultivables, cerámica y utensilios de molienda.

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El fardo estaba acompañado de una ofrenda compuesta por una cesta elaborada en materia vegetal. Fotografía Mauricio Marat

Los especialistas estudian cuidadosamente la estratigrafía del suelo de la cueva a fin de obtener la secuencia de ocupación anterior en el sitio, por medio de fechamientos absolutos y relativos, con lo que podrán determinar el momento en que comenzó aparecer la alfarería en la zona. Además pretenden obtener mayores datos sobre la ocupación estacional con la recolección de plantas silvestres y cultivables, y la función de las cuevas como depósito mortuorio de este tipo de sociedades.

Los resultados de los estudios de las cuevas La Escondida y La Sepultura, en lo referente a la aparición de la agricultura, complementan las investigaciones realizadas en la década de 1950, en el municipio de Ocampo (colindante con Tula, Tamaulipas, al oeste), por el arqueólogo norteamericano Richard MacNeish (1918-2001), quien excavó una serie de cuevas, en las que descubrió evidencia de la adopción local de plantas domesticadas y el posterior desarrollo de una economía mixta de forrajeo-agricultura que persistió durante varios milenios hacia la zona de la Sierra Madre Oriental y Sierra de Tamaulipas.

Los vestigios de ambas cuevas tamaulipecas son una prueba más de que el medio de producción de cultivo llegó primero y pasó mucho tiempo para que se  desarrollara el sedentarismo, dijo Velasco González.

Comúnmente, destacó, se piensa que la aparición de la agricultura va de la mano con el sedentarismo, pero los cazadores-recolectores del Norte de México estuvieron por mucho tiempo sembrando y cultivando plantas, por lo que se antoja revisar el origen de sitios permanentes con arquitectura, en Tamaulipas, considerando también otros factores.

Como conclusión, el investigador advierte que el proceso de cambio cultural es muy complejo, en tanto, las poblaciones antiguas de lo que hoy es el estado de Tamaulipas, siguieron diferentes y variadas rutas que se ven reflejadas en su diversidad, organización social e historia. De ahí la importancia de preservar y estudiar multidisciplinariamente los restos óseos y demás materiales depositados en las cuevas.

«En ellos encontramos las piezas del rompecabezas que ayudan a explicar mejor los procesos de adaptación al medio ambiente, cultura y sociedad, aspectos de gran relevancia para conocernos como humanidad, que en este caso particular, aporta de manera distintiva el noreste de México», comentó.

El descubrimiento se dio dentro del proyecto de investigación acerca de las cuevas mortuorias de Tamaulipas, que se lleva a cabo desde 2009 entre el INAH, la UNAM y las universidades de Córdoba, España, y 0.Upssala, Suecia, que recientemente dieron a conocer parte de los avances de investigación de gabinete en otra cueva llamada La Sepultura, ubicada en la Sierra Madre Oriental de Tamaulipas. ♦

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