La Conquista de América casi acabó con los perros autóctonos

Julio 16, 2018.- Los primeros canes americanos llegaron al continente acompañando a los humanos desde Siberia y compartieron la vida con esos pobladores durante miles de años

Los perros autóctonos del continente americano corrieron incluso peor suerte que sus amos indígenas y prácticamente desaparecieron de la faz de la Tierra, excepto el xoloitzcuintli, en náhuatl, o xoloitzcuintle, ya castellanizado, el cual ha sufrido diversos cambios a través de los siglos, principalmente por las cruzas con otras razas caninas, por lo que es considerada patrimonio e icono de la Ciudad de México.

El perro más antiguo que se conoce en América vivió hace unos 10 mil años, pero no fue el descendiente de lobos curiosos, sociables y dóciles que se dejaron domesticar por los primeros pobladores del Nuevo Mundo. En realidad, fue un emigrante más.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista «Science», los primeros canes americanos llegaron al continente acompañando a los humanos desde Siberia a través de un antiguo puente terrestre que abarca el estrecho de Bering, sumergido al final de la última glaciación.

Compartieron la vida con esos pobladores originales durante miles de años hasta la llegada de los conquistadores y colonos europeos, que introdujeron sus propias razas.

Tras de analizar las firmas de 71 genomas mitocondriales, investigadores concluyeron que sólo la madre transmite a su descendencia, y siete nucleares, que se hereda de ambos padres, de perros antiguos de América del Norte y Siberia durante un período de 10.000 años. Sus resultados demuestran que esos primeros canes americanos se originaron en realidad en Siberia. Después, los perros se dispersaron por todas partes en América, migrando junto a los exploradores humanos.

Con firmas genéticas diferentes de los que se encuentran en cualquier otro lugar del mundo, esos perros persistieron durante miles de años en el continente, pero casi desaparecieron por completo después del contacto europeo, hasta el punto de que poco queda de esos linajes antiguos.

«La introducción de perros europeos probablemente introdujo nuevas enfermedades en la población local, lo que causó la muerte de muchos de ellos, en un efecto similar a la introducción de la viruela y otras enfermedades entre los nativos americanos», aseguró a ABC Kelsey Witt Dillon, de la Universidad de California.

«Además, sabemos por registros históricos que los colonizadores europeos se sintieron amenazados por los perros indígenas, y que muchos de ellos fueron aniquilados deliberadamente».

«A medida que se introdujeron nuevas razas y se cruzaron con las indígenas restantes, las variantes genéticas autóctonas se perdieron con el tiempo», indicó.

Los nuevos hallazgos refuerzan la idea de que esos primeros habitantes de América, humanos y perros, se enfrentaron a muchos desafíos comunes ante los recién llegados.

«Se sabe que los pueblos indígenas sufrieron las prácticas genocidas de los colonos europeos después del contacto», afirmó el también autor Ripan Malhi, profesor de antropología en la Universidad de Illinois (EU). «Lo que encontramos es que los perros de esas gentes experimentaron una historia aún más devastadora y una pérdida casi total», apuntó.

«Becerrillo»

Para Greger Larson, profesor en Oxford, las conclusiones del nuevo trabajo demuestran «que la historia de los humanos se refleja en nuestros animales domésticos. Las personas en Europa y América eran genéticamente distintas, y también lo eran sus perros. Y así como los pueblos indígenas en las Américas fueron desplazados por colonos europeos, lo mismo puede decirse de sus perros».

De hecho, «ahora sabemos que perros norteamericanos modernos amados en todo el mundo, como los labradores y los chihuahuas, son descendientes de razas eurasiáticas, introducidos en las Américas entre los siglos XV y XX», manifestó la investigadora Angela Perri, de la Universidad de Durham.

Además, se sabe que los españoles llevaron mastines, galgos, sabuesos o alanos que combatían junto a ellos y eran lanzados contra las muchedumbres indígenas. Según algunos historiadores, estos animales eran más fieros y de mayor tamaño que los del otro lado del Atlántico.

A decir de Maire Ní Leathlobhair, del Departamento de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cambridge, no hay evidencias de que ninguna raza fuera especialmente favorecida. «Los perros traídos por los europeos eran probablemente muy similares a las razas modernas. Por ejemplo, se cree que ‘Becerrillo’, el famoso perro de pelea de los conquistadores españoles, había sido un galgo o una mezcla de galgo», comentó. La historia legendaria cuenta que «Becerrillo» murió en 1514 mientras luchaba contra decenas de nativos para liberar a su amo, el capitán Sancho de Arango.

El significado prehispánico del Xoloitzcuintle

Esta raza de perros data de aproximadamente 8 mil años y se convirtió en el animal más cercano al hombre prehispánico.

La palabra xoloitzcuintle proviene del vocablo xolotl (dios Xolotl) e itzcuintli (perro, paje). En la mitología mexica al perro se le consideraba un animal sagrado,  pues se creía que acompañaba a sus amos hacia al inframundo, por lo que eran enterrados con ellos.

Xolotl es el dios con forma de perro y sin pelo que se metamorfoseaba en varios animales, uno de ellos el axolotl.

En la mitología, Xolotl es el hermano gemelo de Quetzalcóatl, una deidad oscura que está asociada a lo anormal y monstruoso. El códice Magliabecchiano revela que fue uno de los patronos del juego de pelota donde su imagen era colocada en el tlacti (cancha) donde se efectuaba el enfrentamiento de vida o muerte.

El Xoloitzcuintle en la actualidad y sus cruzas

Actualmente, y como es natural, esta raza de perros ha sufrido una serie de transformaciones debido a las cruzas con otros ejemplares.

Si los perros no ladraban y no gruñían, hoy lo hacen, si no tenían nada de pelo, hoy lo tienen.

El «xolo» nace sin pelo debido a que su raza es portadora de un gen dominante recesivo el cual causa una displasia dérmica en la piel que además causa una hiperpigmentación en la misma.

Por esta misma razón, los perros de esta raza carecen de algunos dientes premolares y algunos incisivos con los cuales nacen, pero que pierden al mudar o con el paso del tiempo. ♦

Fuente: ABC y Capital México

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