Localizan vestigios de acueductos del siglo XIX en Chapultepec

Junio 7, 2018.- Todavía se realizarán desplantes para saber si bajo las construcciones del siglo XIX existen remanentes de alguna ocupación prehispánica.

Una sección del antiguo acueducto de Santa Fe y dos ramales que confluyen en los Baños de Moctezuma, así como tres piscinas de 4.5 metros cuadrados cada una, que fueron construidas hacia 1869 y 1870 con el fin de crear en Chapultepec baños lúdico-medicinales de estilo europeo, fueron descubiertos por arqueólogos del INAH durante las labores de salvamento arqueológico que llevan a cabo.

Esto viene a completar las piezas del rompecabezas histórico del Bosque de Chapultepec e indagan en su faceta hídrica, debido a que es una geografía ligada a la historia de México porque lo mismo ha sido campo de batalla que residencia de emperadores y jefes de Estado, a la vez que punto de encuentro para miles de familias.

Tras de que dieron inicio los trabajos por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para introducir nuevos sistemas de riego automatizado el pasado 15 de enero, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia hallaron tres importantes vestigios.

Se trata de un segmento del acueducto colonial que conducía el vital líquido proveniente de Santa Fe hasta la actual Alameda Central; partes de otros dos ramales que iban de las cajas de agua virreinales ubicadas al pie del Cerro del Chapulín (cerca de la llamada Escalera de Carlota) y llegaban al contenedor conocido como Baños de Moctezuma, y restos arquitectónicos de tres estanques lúdico-medicinales construidos en la década de 1870 para convertir a los manantiales del bosque en baños públicos de estilo europeo.

A decir de la arqueóloga María de Lourdes López Camacho (en la fotografía), investigadora del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, desde 2009 los hallazgos se han registrado en zonas con alto potencial arqueológico.

La primera excavación revela una fracción de dos metros de ancho y más de tres metros de cimentación del antiguo acueducto de arcada; obra —cuyos materiales (cal y piedra) comenzaron a adquirirse en 1592, según consta en registros del Archivo General de la Nación—, que inició su construcción en 1603, luego de que el virrey Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, fijara un impuesto especial para costear la edificación.

Este canal —que funcionó hasta la década de 1850, cuando la última administración de Antonio López de Santa Anna ordenó su demolición— tuvo originalmente 900 arcos, aunque sumó 108 cuando se amplió para transportar el «agua delgada» (más baja en minerales que el «agua gorda» obtenida de los manantiales de Chapultepec) desde el antiguo pueblo de Santa Fe.

Lourdes López destacó que a partir de lo hallado hasta el momento se descarta una hipótesis bajo la cual se pensaba que el acueducto hacía un giro a la izquierda rumbo al actual Museo de Arte Moderno.

«El fragmento indica que después de rodear el cerro por su costado norte, el acueducto seguía en línea recta hacia lo que hoy es el Altar a la Patria; giraba a la izquierda sobre la calzada de La Verónica, actual Circuito Interior, doblaba en la calzada Tlacopan y desembocaba en la Caja de la Mariscala, localizada en el terreno que ahora ocupa el estacionamiento del Palacio de Bellas Artes».

Por lo pronto se ha logrado completar el trazo del acueducto que partía del área de cajas de agua al pie de la Escalera de Carlota, rumbo a la llamada Casa Colorada, y han sido localizados al norte del contenedor de Baños de Moctezuma dos ductos, los cuales se unían poco antes de su arribo a dicha caja, misma que también funcionó como piscina del antiguo Colegio Militar.

Aunque la exploración arqueológica continúa, se ha establecido que uno de estos ductos presenta el mismo sistema constructivo que el acueducto de Santa Fe, aunque su cimentación es menor, de aproximadamente 1.80 metros de profundidad.

El último grupo de vestigios descubiertos tiene que ver con tres estanques lúdico-medicinales, cada uno de 4.5 metros cuadrados y con remanentes de plataformas artificiales y canales hechos a base de ladrillos y cuarterones de adobe.

Lourdes López precisó que la construcción de estos baños públicos fue anunciada en 1869 por publicaciones periódicas como la Revista Universal. El proyecto del empresario José Amor y Escandón, entonces dueño del predio, consistió en instalar estas piscinas y aprovechar el cauce que el manantial seguía desde Baños de Moctezuma rumbo a los terrenos de la otrora Hacienda de la Condesa.

De acuerdo con litografías y fuentes documentales, estos baños contaron con una sección para hombres y otra para mujeres conforme a la tradición europea; sin embargo, tuvieron una corta presencia pues en dicha época el manantial estaba próximo a su agotamiento. Muestra de ello es que cuando José Yves Limantour, ministro de Hacienda de Porfirio Díaz, estableció la Junta de la Dirección de Mejoras en el Bosque de Chapultepec en 1895, el agua que se enviaba a las pujantes colonias de San Miguel Chapultepec y La Condesa, se obtenía a través de bombas.

Finalmente, apuntó que al tratarse de un salvamento arqueológico, los trabajos en este último frente se limitan al registro de características y la ubicación de límites espaciales, con el fin de garantizar su protección como patrimonio cultural e incluir sus datos dentro del Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec. No obstante, se realizarán todavía desplantes para saber si bajo las construcciones del siglo XIX existen remanentes de alguna ocupación prehispánica. ♦

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