El piropo, práctica milenaria, ¿halago u ofensa?

Mayo 29, 2018.- Asunto controversial, para algunas sociedades es un acto que violenta la moral, mientras que para otras el piropo pasa desapercibido, aunque con el tiempo ha devenido en frases simples y burdas

Por Ericka Crystal Ortiz Ramírez* | Nosotros, Núm. 112 | Marzo de 2008

El piropo es una práctica sociocultural milenaria y común en casi todos los países; sin embargo, parece ser que su uso es todavía más frecuente en los de habla hispana (Bustos 2004). Es posible escuchar los piropos en la calle, leerlos en la prensa e incluso en obras literarias, y aunque es un acto generalmente atribuido a los hombres, ya no es extraño escuchar de la boca de una dama un «de qué aparador te sacaron ¡muñeco!», lo cual indica que es un acto practicado por piropeadores y piropeadoras –jóvenes y no tanto–  que gustan de piropear cuanta cosa bella se les ponga en frente.

Actualmente el piropo es un asunto controversial, ya que para algunas sociedades puede resultar un acto que violenta la moral, mientras que para otras la emisión de piropos pasa en cierta medida desapercibida. Lo cierto es que con el paso del tiempo estos halagos y galanteos han devenido en frases simples y burdas.

La intención de este trabajo es presentar una información acerca del piropo, mediante el manejo de corpus lingüísticos disponibles en Internet, el rastreo y valoración de  la información consultada. En la primera parte de esta breve nota presentaremos la definición del término «piropo», después trataremos las opiniones en torno a la práctica de piropear, y finalmente se expondrán algunos ejemplos de piropos, con la intención de exponer  y comparar galanteos creativos y elaborados, y a su vez ejemplificar los cambios de sentido que puede haber de una comunidad cultural a otra.

Definición y variantes

Se dice que el «piropo» como tal surgió justo cuando los honorables miembros de las cortes reales europeas no podían desbordar sus pasiones por considerarse ésta una conducta propia del vulgo. Como alternativa para la declaración de su amor, optaron por la seducción mediante palabras encantadoras y sensuales, y fue así como los cortesanos de los siglos XII y XIII se convirtieron en verdaderos expertos en los artilugios de «hacer la corte», todo dentro de las restricciones propias de su mundo y su cultura, con la finalidad de enamorar y consumar su amor (Hernández 2007).

La definición de piropo según el Diccionario de la Real Academia Española nos dice que proviene del latín pyrōpus, y este a su vez del griego πυρωπς, es decir «piedra fina de color rojo fuego». Un ejemplo de esta aplicación, tomado del Corpus diacrónico del español (corde), sería este:

(1)

A el sol flamante que de el sol vestida / Y de «piropos» doze es coronada / A sus pies la trifome es almohada. Solís y Valenzuela, Pedro. El desierto prodigioso y el prodigio del desierto (c.1650).

En su sentido más coloquial, que es el que nos ocupa en este trabajo, piropo se refiere a la lisonja, el requiebro o la frase ingeniosa. El Diccionario Larousse además agrega la acepción de «alabanza dicha a una persona, especialmente hacia las mujeres»; finalmente, ambos diccionarios coinciden en registrar piropear y piropeo como su forma verbal, que quiere decir «acción o emitir piropos».

Con el paso del tiempo el término piropo ha generado sus variantes, y éstas pueden considerarse como parte de la familia de la palabra. Haciendo uso del Corpus diacrónico del español (corde) y del Corpus del español podemos comprobar este hecho con los siguientes ejemplos:

(2)

  1. Encontré a Pascual y al Gran Pablito, en la puerta de Panamericana, «piropeando» a las transeúntes y los regresé a la redacción (La tía Julia y el escribidor. Vargas Llosa, Mario, 1996).
  2. Se besaron las mejillas y Mary me recomendó no demorar mi aseo, mientras que se alargaban como novios «piropeándose» mutuamente y en el recíproco éxtasis de sus buenas formas sociales (El gran momento de Mary Tribune. García Hortelano, Juan, 1999).
  3. Este después de haber «piropeado» todo el almuerzo a la tía Julia, intentaba ahora pasarle el brazo por los hombros (La tía Julia y el escribidor. Vargas Llosa, Mario, 1996).
  4. Mi máxima ilusión es ver a todos mis hijos casados. «Con respecto a Paloma, tan sólo le brotan palabras y adjetivos ‘piropeados’. Es una mujer encantadora y muy hogareña» (Tiempo, prensa, 1990).
  5. Imagino que no todas las cartas serán para «piropearle» (Tiempo, prensa, 1990).
  6. Sin embargo, el piropo según los lingüistas, ha sido víctima de la vulgarización y ha provocado no pocos insucesos, entre «piroperos» de oficio y acompañantes de las galanteadas (Tiempo, prensa, 1991).
  7. El de mi patroncita sí que es un cuerpo, carajo, y no el de la «Guardia Civil», dicen que había exclamado el muy tremendo Bombón, una mañana en la hacienda, gracias por el «piropazo», negro bandido, aunque mejor para ti que yo ni me entere (El huerto de mi amada. Bryce Echenique, Alfredo, 2002).

Siguiendo las estadísticas del Banco de datos del corde, hay una aparición de 440 casos del término piropo, en 297 documentos. Los países que registran una mayor frecuencia de aparición son España (con 62.58 por ciento en 271 casos), Perú (8.54 por ciento en 37 casos), México (6.69 por ciento en 29 casos) y, finalmente, Puerto Rico (1.38 por ciento en seis casos). Aunque esta distribución sólo indica la frecuencia de aparición de la palabra y no la emisión efectiva de piropos, podemos considerar junto con Bustos Peraza (2004) que el piropo, en su sentido más picaresco, es una práctica sociocultural  que se encuentra más presente en los países de habla hispana.

Si bien el recurso en línea de Jergas del habla hispana no arroja ninguna información extra a la definición de piropo, nos brinda ejemplos «reales» de uso y términos con los que ocasionalmente puede relacionarse. Por ejemplo, documentamos el término chiviarse (propio de México y Guatemala) con el sentido de «sentirse avergonzado(a), cohibido(a), o el de volarse (de México) para indicar el «sentirse halagado o elogiado por piropos, atenciones o cumplidos»:

(3)

  1. Los albañiles «chiviaron» a la muchacha con sus «piropos» insistentes.
  2. La niña se «voló» y se puso roja cuando sus primos le dijeron que era bonita.

Las muestras ponen en evidencia que efectivamente el piropo tiene la misión del halago, y al mismo tiempo cohíbe y (o) avergüenza a la persona que lo recibe. Igualmente puede acrecentar o alimentar el ego, que es en esencia lo que se expresa con el verbo volarse. Estos ejemplos también nos muestran cómo las palabras relacionadas o sinónimos de piropo pueden ser atenciones o cumplidos. A este respecto, el Corpus del español registra como sinónimos los verbos alabar, adular, galantear y florear.

En un sentido más general y positivo los piropos se consideran como expresiones bonitas, creativas y artísticas que intentan dar a conocer lo que para alguien es la belleza femenina o masculina. Estas expresiones son generalmente emitidas por hombres aunque, como ya vimos, no es exclusivo de este sexo. Su intención es, pues, la de adular, cortejar y exaltar la belleza ya que es parte del juego de conquista o enamoramiento de la mujer (Contreras 2005). El piropo es el refrán aplicado a la mujer, el verso fácil, sin rima, la adulación literal y raramente oculta. La lisonja que busca la sonrisa adulada, la puerta de entrada, el regalo para los oídos y la estima ajena (http//:www.la-espada-de- damocles.blogspot.com 2007).

El piropo, ¿halago u ofensa?

DcmrExPUQAA2z61-1024x546La aplicación del piropo desde sus inicios tenía una función más bien positiva, pues se trataba de composiciones verdaderamente creativas para expresar la emoción o el sentimiento que producía la belleza de algo o de alguien. Sin embargo, esta bella práctica ha visto con el paso del tiempo una paulatina degeneración. Hoy en día los piropos pueden resultar ofensivos y materializar la dominación simbólica masculina e incluso el acoso sexual (cf. Hernández 2007).

Actualmente el tema del piropo es controversial, para algunas sociedades puede resultar un acto verdaderamente ofensivo, mientras que para otras se trata más bien de una práctica aceptada aunque con sus restricciones. Lo cierto es que hoy en día, el piropo ya no es un evento cuyas consecuencias pasen con disimulo, si bien para algunas mujeres el piropo es considerado como: «el mejor tratamiento de belleza», o «la mejor terapia regenerativa» (Sepúlveda, 2007). Para otros grupos sociales, en cambio, se trata de actos indecentes.

Un caso sorprendente es el ocurrido recientemente en Egipto, en donde un hombre de la tribu beduina fue gravemente acusado de decir «palabras buenas» a una mujer. En efecto, por el simple hecho de decir un piropo fue condenado a que se le cortase la lengua; afortunadamente le conmutaron la pena por el pago de 46 camellos 1. Una situación parecida, aunque menos violenta, ocurrió en Medellín, cuando un hombre emitió un piropo a una chica, lo que causó un tiroteo en la central mayorista de esa ciudad. Recientemente un grupo de mujeres en Colombia se reunió para promover una ley que castigue a los hombres que hagan piropos 2.

En algunos recursos de Internet es posible encontrar foros en línea en donde se discute si el piropo es un  halago o una ofensa 3. La mayoría de las aportaciones a estos  foros coinciden en señalar que el piropo ha dejado de ser esa bella expresión espontánea de halago, y concuerdan que éste es cada vez más una expresión vulgar que raya en actos de agresión. Algunas mujeres feministas piden «la muerte del piropo», mientras que otras añoran esas frases bonitas y románticos que les producían  una sincera sonrisa.

Y es que antiguamente para crear un piropo se utilizaban metáforas, símiles o hipérboles, ya que se trataba de manifestaciones populares de mucho ingenio:

(4)

Si Cristóbal Colón te viese diría: Santa María pero que pinta tiene esta niña.

Para algunos autores, los piropos son emitidos por la simple necesidad de agradar, es decir, son manifestación de afecto o admiración por algo o alguien:

(5)

Desde mi tierra he venido pasando ríos y puentes, sólo por venir a ver los colochitos de su frente.

Hay  ejemplos de piropos muy respetuosos, creativos y exaltadores:

(6)

  1. ¡Se te cayó! ¿Qué cosa? Un pétalo.
  2. ¿Qué haces aquí tan temprano? ¿No sabes que las estrellas salen de noche?

Otros son más bien de tipo ocurrente y divertido:

(7)

  1. Quisiera ser un mosquito, para entrar en tu mosquitero y decirte al oído lo mucho que yo te quiero.
  2. Si amarte fuera pecado no tendría perdón de Dios.
  3. I love you en inglés, ti amo en italiano, pero lo mucho que te quiero, te lo digo en castellano.

En cambio, hoy en día los piropeadores sólo emiten frases simples, y en ocasiones hasta vulgares:

(8)

  1. Con esa pierna, ¿para qué la otra?
  2. Para estar tan gorda no sudas mucho.
  3. Tanta carne y yo en Cuaresma.

Aunque para algunas mujeres un piropo es «el mejor desayuno para empezar el día», ante estos últimos ejemplos de (8) se añora el ingenio, el respeto y la creatividad de los viejos cortesanos.

Los piropos y sus significaciones. Problemas de recepción

Como se ha podido comprobar en la anterior selección de ejemplos, el piropo se ha ido transformando de algo elaborado a un dicho simple. Además, tal y como veremos a continuación, la variación en su significado puede ser la causa de un mal entendido. En el siguiente apartado presentaré algunos ejemplos concretos de piropos cuyo significado puede variar de acuerdo al país latinoamericano donde ha sido creado o emitido. Para este ejercicio utilizamos el drae, y otros recursos disponibles en línea, como las Jergas del habla hispana y el Diccionario de palabras argentinas (cf. las referencias bibliográficas).

¡Bizcocho, bizcochito!

(9)

  1. Hay una mesera en ese café que es un «bizcocho».
  2. ¡Estas bien «bizcocho»!

Bizcocho m. Masa compuesta de la flor de la harina, huevos y azúcar que se cuece en hornos pequeños. Pan sin levadura. Yeso que se hace de yesones. En Colombia y Costa Rica, se refiere a pastelillo o rosquilla.

En su sentido coloquial, en España: 1) Empeñarse en un negocio o empresa sin tener lo necesario para salir bien. 2) Se refiere a alguien que viene de Vizcaya. En Argentina «persona bizca»; y en México y Colombia «mujer bonita».

¡Cuero, Cuerazo!

(10)

  1. Muchos opinan que Tom Cruise es un «cuero».
  2. Dicen que aquella extranjera es un «cuero».

Cuero m. Pellejo que cubre la carne de los animales. Pellejo curtido para diferentes usos. En Cuba se refiere a un instrumento musical.

En su sentido coloquial, en Costa Rica y Puerto Rico «mujer avejentada y fea»; en Ecuador, la República Dominicana, Puerto Rico y Colombia «prostituta»; en Colombia también «balón de fútbol». En Guatemala «falta de vergüenza»; en Honduras «mujer guapa; miedo o temor» en México, Perú, Chile y Bolivia «mujer u hombre guapa (o) y atractiva (o) (invariable en el género)» y en Ecuador y Venezuela «querida».

¡Mango!

11)

  1. La sobrina de Celia es un «mango» de 20 años.
  2. ¡Esa chica tiene un cuerpazo de «mango»!

Mango m. Parte alargada o estrecha con un extremo libre por el cual se puede agarrar un instrumento o utensilio. Árbol de la familia de las Anacardiáceas. Fruto del árbol del mango.

En su sentido coloquial en Argentina y Uruguay «dinero, monedas»; y en México y Guatemala «persona guapa o atractiva físicamente».

¡Forro, Forrazo!

12)    a.    Tu prima esta bien «forro».

  1. Se trae un «forrazo» de novia.

Forro m. Abrigo, defensa, resguardo o cubierta que reviste algo, especialmente ropas o vestidos. Cubierta que se pone a un libro o cuaderno. Conjunto de tablones que recubren a un buque.

En su sentido coloquial en Argentina, Paraguay y Uruguay «preservativo»; en Costa Rica y Cuba «fraude, trampa o engaño»; en Nicaragua «mujer de nalgas grandes»; en México «ser alguien guapo», y en Perú «ropa interior».

Estos ejemplos nos muestran el desplazamiento que existe entre la significación dada por la Academia y otras más bien coloquiales, propias de los recursos del Internet. Además, y dentro del ámbito de lo coloquial nos muestran la variación de significados que presenta cada palabra en el español actual. De este modo, una palabra «picara», dicha con la intención de hacer un cumplido o de «florear» a una chica o a un chico, puede convertirse de súbito en una ofensa. Por lo tanto, para evitar malos entendidos, conviene tomar en cuenta: 1) el contexto de la palabra dentro de la oración o enunciado, y 2) tomar en cuenta el contexto social en donde es emitido.

Conclusión

Sin duda el piropo es una práctica sociocultural que en nuestros días sigue vigente. El problema actual es la transformación que ha sufrido hacia frases simples y vulgares que rayan en la agresión hacia el sector femenino, aunque no se descarta que los hombres también puedan verse afectados. Este cambio no sólo demuestra el ambiente de violencia y el sometimiento de los sectores considerados inferiores, en donde la mujer y los niños son siempre los más expuestos; sino también las escasez y falta de vocabulario, debido a la cada vez menor práctica lectora. Las características poéticas y pintorescas, que en sus inicios tenían este tipo de expresiones, se han ido perdiendo, y cada vez es más evidente la utilización de un lenguaje obsceno, que denota la pérdida de valores y la falta de imaginación y vocabulario (Hernández 2007).

Hoy en día algunas mujeres recuerdan los tiempos pasados en donde el piropo causaba un impacto positivo y halagador. Se espera, por tanto, el regreso de aquel piropo que no ofendía ninguna de las cualidades físicas de la persona aludida y se añora aquella vieja intención, que comenzaba con el cortejo y el piropo, acto que acercaba a los jóvenes al noviazgo, y terminaba en el altar, siguiendo el riguroso orden de cosas establecido en las sociedades de antaño.

Por otro lado, es importante tener en cuenta el contexto de emisión de estas frases halagadoras para evitar así malos entendidos. Tal y como vimos en los ejemplos presentados, se puede constatar que una misma palabra puede cambiar el sentido de toda una frase elaborada con la intención de hacer un cumplidos. El piropo es una práctica que debe mantenerse vigente, aunque con sus restricciones. Para ello, resulta necesario contar con medios que fomenten un piropo respetuoso e imaginativo, que promueva la creatividad del lenguaje y la lectura, con el fin de seguir halagando a la belleza, ya sea de una mujer, de un hombre o de un objeto. ♦

_____

*Licenciada en Historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Actualmente realiza maestría en Estudios Hispánicos en Université de Montreal, (Montreal, Canadá)

Bibliografía:

Bustos Peraza, Guillermo. El piropo. 2004.
Contreras, Roberto. 2005. Piropo y albur; riqueza del lenguaje.
Gómez López, Nieves. Una colección de piropos tradicionales del litoral sudoriental español. Revista electrónica 3. 2006.
Hernández Álvarez, Jorge. Si de piropo se trata. 2007.
la espada de damocles. El piropo. 2007.
Sánchez Vidal, Agustín. Qué fue el piropo. 2007.
Sepúlveda, MARTA. El asesinato del piropo. 2007.

Citas:

1 Esta noticia fue publicada en la prensa mundial. Nosotros nos remitimos al periódico mexicano El Universal (27/10/2007).
2 Noticias de Radio Santa Fe. Octubre 2007.
3 Por ejemplo, en Foro liberal. Cartas y artículos. En la sección Cuando el insulto es un piropo. htpp//foro-liberal.blogspot.com

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