Chimalpahin, fuente histórica inagotable

Mayo 23, 2018.- En su obra está presente la metáfora de estar como frente a un fresco que se va borrando al entrar en contacto con el aire y que nos da cuenta de un mundo hoy desaparecido

Por Jaime Noyola Rocha | Nosotros, Núm. 19 | Agosto de 1999

Chimalpahin representa un puente entre el pasado prehispánico y nuestro tiempo, pues él tuvo en sus manos los códices pintados con la tinta negra y roja por los tlacuilos. Aprendió la lengua de los conquistadores hispanos, aprendió a escribir la lengua náhuatl con los caracteres de la lengua castellana. Si usamos la imaginación podemos evocar la compleja traslación que debió significar la escritura de los memoriales y relaciones indígenas prehispánicos, a partir de la interpretación de los signos ideográficos desprendidos de los códices, darles un orden determinado y escribirlos en náhuatl con ayuda del español.

Cuando estamos ante la obra de Chimalpahin, nos acecha la metáfora de que frente a nosotros hay un fresco que se va borrando al entrar en contacto con el aire y que él nos da cuenta de un mundo hoy desaparecido de cuyos ancianos fue confidente al compartir los códices indígenas, al pedir explicaciones, pero sobre todo al plasmar por escrito los resultados de sus indagatorias. Tenemos el raro privilegio de poder leer una obra referente a sucesos ocurridos en la región de los antiguos lagos de Chalco-Xochimilco entre los años del 670 al 1620 de nuestra era.

Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Cuautlehuanitzin fue un personaje prolífico en la descripción de la historia de Chalco y Culhuacán, pero excesivamente discreto con relación a sus datos personales. Sabemos que nació en Amecameca hacia la media noche del martes 26 de mayo de 1579, en un año 9 Acatl. De su estancia en su natal Tzacualtitlan Tenanco se sabe poco, Schroeder cree factible que Domingo aún niño pudo aprender los rudimentos de la lectura y la escritura en el gran monasterio dominico de Amaquemecan. En 1593, siendo aún muy joven se fue a vivir y a trabajar al pequeño templo de San Antonio Abad en Xoltoco, un barrio de la Ciudad de México. Chimalpahin murió en una fecha posterior a 1631, último año en que describe sucesos en sus anales. No se conocen escritos posteriores. Algunos autores han señalado como el año de su muerte a 1660, pero dicha fecha carece de sustento documental.

Al observar la monumentalidad de la obra del historiador indígena, uno siempre se pregunta qué clase de fuentes utilizó, cuál fue su método y sobre todo cómo logró darle coherencia al conjunto con los rudimentos teóricos que debió tener. Ahora se sabe que entre las fuentes de Domingo de San Antón existió una gran variedad de materiales, desde pictografías indígenas antiguas hasta libros publicados en España. Tuvo conocimiento de los escritos de fray Bernardino de Sahagún y del Diccionario de fray Alonso de Molina y de la historias de fray Diego Durán y de Juan de Tovar. Zimmermann, un traductor de su obra al alemán, ha manifestado que Domingo se mezcló con un círculo muy cerrado de la nobleza indígena de la Ciudad de México, los cuales tuvieron acceso a muchas fuentes de manera recíproca.

A través de los comentarios del cronista, se deduce que Chimalpahin entrevistó a gran cantidad de ancianos de la comunidad de Chalco y examinó cuanto documento cayera en su posesión. El historiador de Amecameca dejó testimonio de que pudo realizar sus escritos relativos a Tzacualtitlan Tenanco gracias al registro y recopilación de documentos antiguos que reunió su abuelo materno don Domingo Hernández Ayopochzin, quien con mucha paciencia escuchó a los ancianos de su pueblo. También registró haber leído un libro con antiguos relatos sobre Amaquemecan escrito por su bisabuelo don Diego Hernández Moxochintzetzeloatzin, lo que nos hace reflexionar si no estamos ante una tradición histórica dentro de la familia del cronista indígena y cuyos esfuerzos sólo fueron cristalizados por el propio Domingo de San Antón.

La obra de Chimalpahin y su localización

Los escritos del historiador indígena no han sido encontrados en su totalidad y los existentes están escritos en náhuatl de su puño y letra. La parte medular de sus escritos están resguardados en la Biblioteca Nacional de París, es decir, las Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, el Memorial breve acerca de la fundación de la Ciudad de Culhuacán, El diario, Compendio de Historia Mexicana, Fragmentos de la Conquista de México, y otro texto conocido como Fragmentos.

En la British and Foreign Bible Society Library de Cambridge, Inglaterra, está depositado un doble texto en náhuatl y español llamado Crónica Mexicayotl y Crónica Mexicana.

Han sido localizadas copias en español de un texto atribuido a Chilampahin con el título de Conquista de México en bibliotecas de Madrid, España; Austin y Dallas, Texas; Yuma, Arizona; Providence, Rhode Island, y en México.

El contenido de la obra

Por su orden de aparición en México quienes han utilizado la obra del historiador indígena de Amecameca, se han beneficiado de la lectura de las Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, traducidas y glosadas por Silvia Rendón, edición que incluyó las relaciones 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª y 7ª, posteriormente fue publicada aparte la 8ª Relación, traducida y estudiada por José Rubén Romero y, finalmente, la edición de la Ciudad de Culhuacán, editado por Víctor M. Castillo Farreras, estas últimas obras bajo el sello editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Estas líneas pretenden ser una guía para descarriados, pero también pretenden llamar la atención sobre el enorme interés que encierra la obra chimalpahiniana, obviamente la riqueza de la misma impide una descripción prolija de cada parte de las complejas obras del cronista del siglo XVII. Nos limitamos a describir someramente el contenido de las obras que están al alcance de cualquier lector atento a su localización, pues se trata de materiales cuyas ediciones se han agotado y sólo es posible encontrarlos en algunas bibliotecas de la Ciudad de México.

En referencia a las Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, podemos decir que estas abarcan desde el año 670 hasta el año de 1612 y contienen toda clase de información, la cual refleja el gusto ecuménico de Chimalpahin en la lectura de materiales –desde disertaciones sobre Adán y Eva, geografía universal, y antiguos filósofos clásicos hasta las peregrinaciones de los mexicas, incluidos otros grupos, y el establecimiento de la mayor parte de los grandes reinos indios en el Valle de México. A pesar de la evidente variedad, en las Relaciones hay una definida concentración en torno a los tópicos indígenas, en especial de la región de Chalco.

La 1ª Relación, a pesar de que no ha sido traducida al español, además de tener una parte ilegible, nos dice Castillo Farreras, que es posible distinguir que Chimalpahin asentó en ellas un singular encabezamiento relativo a la creación del cielo, de la tierra y de los primeros padres (Génesis), seguido de una somera exposición sobre la convivencia de conocer tales principios.

En la 2ª Relación, Chimalpahin introduce con especial ingenio los fundamentos del calendario mexicano, mediante una sucinta pero muy clara explicación de la cuenta de los 52 años, mismos que hizo arrancar en el año 1-Tochtli (Conejo), seguido de 2 Acatl (Caña) –que menciona como atadura de los años– y de 3 Tecpatl (Pedernal), es decir, con los años 3, 2 y 1 anteriores a nuestra era.

La 3ª Relación permite al cronista indígena relatar la historia de los mexicas, la cual comienza con una nueva versión de los sucesos de 1064 y concluye con el asesinato del último Motecuhzoma en 1520, que el autor toma como marco de referencia para tratar, ya no tanto los orígenes como la consolidación y el desenvolvimiento de los chalcas hasta el momento justo de sus primeras relaciones con los invasores españoles.

En la 4ª Relación, Chimalpahin refiere la travesía que hicieron los chichimecas totolimpanecas, quienes salieron del país de Aztlán junto con los aztecas mexitin y que tuvieron una larga travesía desde el húmedo lugar de las Siete Cuevas, hasta el momento en que llegan a establecerse a Chalco en 1241, en donde ya estaban aposentados los nonohualcas teotlixcas, después conocidos como chalcas tlalmanalcas.

Los viejos totolimpanecas relatan que llegaron trabajosamente con la sola ayuda de su arco y flechas, alimentándose de conejos, culebras, pájaros y otras bestias, y que se sorprendieron con los nonohualcas, cuyo sustento era el maíz seco desgranado, el frijol, el bledo, la chía, el chile, la calabaza, que eso era lo que cultivaban.

El contenido de la 5ª Relación retoma la historia de los totolimpanecas y amaquemes, es el relato de cómo se posesionaron, cómo llegaron a Amaquemecan. El verdadero relato, nos dice Chimalpahin, de cómo se formó el señorío de Tzacualtitlan Tenanco y la sucesión de señores en el trono, en una época en que el señorío de Tlayllotlacan era enorme pues llegaba hasta las Amilpas en Morelos.

También registra la llegada de los Tecuanipas a estas tierras a través de Huexotzingo y Calpan, cómo se emparentaron con los totolimpanecas y su contribución al pueblo de las vestiduras de cuero de venado, los collares de conchas y caracoles, las faldillas de caracolillos, los bezotes largos de conchas y los sostenes o fajas de vientre. Asimismo registran la llegada de los nonohualcas poyautecas, llamados así porque habrían estado antes aquí, así que el lugar en el que se asentaron recibió el nombre de Panohuayan, el «lugar de regreso».

La 6ª Relación es muy compleja y trata muchos temas, pues recoge información desde 1258 hasta 1613. Inicia con la relación de los pueblos que habitaban la región de Chalco cuando llegaron los grupos migrantes chichimecas. En estas tierras se encontraban desde mucho tiempo atrás los atempanecas, que tenían fama de grandes agoreros, los xochmecas, quiyahuiztecas y cocolcas.

La relación recoge el momento de llegada de los talyllotlacas, tecuanipas y tlacochcalcas, las guerras sagradas entre chalcas por los españoles, la genealogía de los señores de Tzacualtitlan Tenanco, e incluso fenómenos naturales como movimientos telúricos y eclipses de sol.

La 7ª Relación es muy extensa y documenta la historia de los afamados nonohualcas teotlixcas tlacochcalcas, fundadores de Tlalmanalco, desde su epopéyica migración desde el mítico país de Tlapallan, su llegada a Tula y su precipitada salida de esa ciudad por motivos religiosos, hasta su venida a la región de Chalco.

El texto recoge una prolija descripción de los cargos religiosos y políticos, la división de los señoríos, las guerras sagradas, el gran prestigio de los estados chalcas en el Anáhuac, la guerra entre chalcas y mexicas, la organización política del chalcayotl, la conquista de los mexicas, la cesión de tierras y los tributos que pagaron los chalcas a Tenochtitlan.

A causa de su gran registro temporal que va desde 1273 hasta 1591, la temática genealógica se extiende hasta la última fecha y la relación contiene el recibimiento de Hernán Cortés por los señores chalcas, la guerra de conquista, los primeros años de la evangelización cristiana, la quema de las casas donde habitaban los brujos agoreros de Amaquemecan y de Tlalmanalco por los frailes franciscanos, la muerte de fray Martín de Valencia y a la formación de su leyenda, entre otros muchos temas.

La última Relación, que como dijimos fue traducida al español por José Rubén Romero es distinta a las obras, pues en ella Francisco de San Antón ha ido más allá de los anales, para escribir una narrativa sustancial y congruente de Amaquemecan, y más en especial de su pueblo Tzacualtitlan Tenanco. Además de los relatos de sucesión más o menos oficiales en los reinos de Amaquemecan, el autor indígena incluye comentarios de si las prometidas supuestamente se hacían pasar por vírgenes engañando a sus consortes –reyes, del asesinato de los legítimos sucesores al trono–, del tardío pero vigoroso intento de reinstalar en todos los reinos a herederos con plenos derechos dinásticos. Dedica la última parte de su crónica a la descripción de los reinos de España y hace una curiosa yuxtaposición de las casas nobles nativas americanas y europeas, como si tuvieran puntos de comparación.

El otro texto conocido y accesible de Chimalpahin es el Memorial breve acerca de la fundación de la Ciudad de Culhuacán. Castillo Farreras nos dice que estaba incluido en la 2ª Relación, pero que es por derecho propio un texto aparte, con poco más de 105 páginas. El tema central está constituido por la historia de los culhuas y mexicas, esto es, una crónica que va desde el asentamiento de los primeros en el año de 670 y la salida de los segundos en 1604, hasta el violento encuentro entre ambos en 1299, y con sus páginas intermedias cubriendo también los primeros pasos de los pobladores de Chalco.

El final del Memorial Breve quedó manifiestamente definido por Chimalpahin mediante la recapitulación que elaboró a manera de efemérides.

El planteamiento del Memorial Breve aunque incluye el hecho del asentamiento de los culhuas en 670 y de sus 18 tlahtoque habidos entre 717 y 1299, también se advierte que la historia implicada en el título constituyó para el autor, más que el objetivo principal de su discurso, un medio debidamente orientado para servir de marco al proceso histórico de los demás conjuntos sociales que poblaron la región de los lagos. Sólo así se explica que la mayor parte del manuscrito, al mismo tiempo que la más rica, esté dedicada a la travesía inicial de los mexicas y a los sucesos que concurrieron a la configuración de Amaquemecan Chalco.

De los mexicas Chimalpahin proporciona la versión pormenorizada de su dramático periplo desde su estancia en Aztlán hasta su compleja relación con los culhuas a finales del siglo XIII.

Francisco de San Antón hilvana aparte de la historia de los culhuas y mexicas, las historias de otros seis conglomerados humanos que por diferentes rutas llegaron al sureste de la Cuenca de México.

Relata la identidad de los antiguos poseedores de las tierras, los ulmeca xicallanca xochteca quiyahuizteca cucolca. Llegados del norte, fueron los que inicialmente alcanzaron la cima de un cerrillo al que pusieron por nombre Chalchiuhmomoztli, justamente al frente del Iztaccíhuatl y del Popocatépetl, en donde fundaron Tamoanchan. Tenían por dios al agua, a la que llamaban Chalchiuhmatlalatl, se les menciona por primera vez en 1258, aunque estaban ahí desde antiguo.

Los acxoteca (chalca). No se sabe en qué año salieron de Tullan (Tula), pero sí que lo hicieron bajo el mando de su segundo tlahtohuani Atlauhtzin Tecuachcauhtli, y con su dios Acollácatl, Nahualteuchtli. Se dice también que al llegar los teotenancas a Cuitlatetelco (Tláhuac) en 1220, ya estaban allí los acxotecas con sus cuatro tlatohuani Teconehua.

Los eztlapictin teotenanca teochichimeca cuixcoca temimilolca ihuipaneca zacanca. Salen de Aztlán Chicomoztoc y arriban a Teotenanco tal vez a finales del siglo VIII. Luego de conocer y padecer a Quetzalcóhuatl retoman el camino hacia 1045 y llegan a tierras xochimilcas en 1209. Los manda Totoltécatl Tzompachtli, Tlailotlacteuhctli, que trae al dios Nauhyoteuhctli.

Los totolimpaneca teochichimeca itztlacozauhque (amaquemeque chalca). Luego de 1110 años de permanecer en Aztlán, salen por Chicomoztoc en 1169 bajo el mando de Ecatzin Chihimecateuhctli. Los viene guiando su dios Totolin, bajo la forma de un iztaccuauhtli o tlacacuauhtli cenizo.

Los huxtoca y tzompahuaque, gente de Tecuanipan. Salen de Chicomoztoc Quinehuayan Iztactexcalocan en 1221 bajo el mando de Cuitlach Teuhctli. Su dios, según la 5ª Relación, era Mixcohuatl Citecatl.

Los nonohualca teotlixca tlacochcalca tecpantlaca (tlalmanalca chalca). Salen de Huehuetlapallan Nonohualco Chicomoztoc en 1272 bajo el mando de Yacahuetzcatzin Teohuateuhctli. Su dios, el Tezcatlipoca bermejo.

En resumen, aparte de algunas referencias a gente diversa, principalmente de Tullan y de Aculhuacan (Texcoco), son ocho historias diferentes las que se entrecruzan en el Memorial Breve. Dos de ellas, las de los culhuas y ulmecas, son historias de antiguos asentamientos y de consolidación distinta, mientras que las otras seis lo son de migraciones y búsqueda de territorios.

Como lo ha afirmado con precisión Castillo Farreras, el discurso del historiador indígena en este Memorial Breve se manifiesta como un claro preámbulo9 a las complejas relaciones sociales que entre chalcas y mexicas y otros pueblos se darán a partir del siglo XIV; sin embargo, dado que dichas relaciones estaban ya tratadas por el autor en sus manuscritos anteriores a 1631, como estos, el Memorial Breve constituye entonces un trabajo monográfico más acerca de la historia de Chalco, salvo que aquí logró Chimalpahin, luego de asimilar la vasta red de sus raíces, una armónica síntesis sobre las más antiguas y múltiples determinaciones de su pueblo y del trabajo realizado en el transcurso de su vida.

Para concluir, diremos que la obra de Chimalpahin por su vastedad e interés continúa siendo para investigadores de muchos países una fuente histórica de primer orden, como queda demostrado por las traducciones a varias lenguas y los estudios e interpretaciones que continúan realizándose, de las cuales son muestra los estudios de Jacqueline de Durand-Forest, un tratado de cerca de mil páginas titulado L’histoire de la Vallée de México selon Chimalpahin Quauhtehuanitzin (du Xie aun Xve siècle), 1981, en el cual la autora intenta reconstruir la organización sociopolítica de Chalco Amaquemecan, los estudios de la alemana Elke Ruhnau, titulada La organización política en el Chalco precolombino. Una investigación basada en las obras de Domingo de San Antón Muñón de Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, editada en Hamburgo en 1988 y en el cual hace una reconstrucción de la organización política prehispánica de Chalco, así como también el estudio de Susan Schroeder, Chimalpahin y los reinos de Chalco, efectuado en 1991 y traducido al español en 1994, que retoma la problemática de la organización sociopolítica de Chalco. En México se han hecho varios estudios y traducciones de la obra de Chimalpahin, destacadamente las traducciones de las Relaciones Originales por Silvia Rendón, del Memorial Breve por Víctor M. Castillo Farreras y la traducción de la Octava Relación por José Rubén Romero. Así mismo, el chalquense Tomás Xalpa ha hecho un estudio sobre los pueblos chalcas basándose en la obra de Chimalpahin y que tituló Chalco. ♦

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Fuentes consultadas:
Chimalpahin. Francisco de San Antón Muñón.
Relaciones originales de Chalco Amecamecan. Por Francisco de San Antón Muñón.
Cuauhtlehuanitzin. Paleografía. Traducción y glosa de Silvia Rendón. Fondo de Cultura Económica. México, 1965.
Memorial breve acerca de la fundación de la Ciudad de Culhuacán. Edición de Víctor M. Casti9llo F. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1991.
Schroeder, Susan. Chimalpahin y los reinos de Chalco. El Colegio Mexiquense. México, 1994.

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