Encuentran centro ceremonial en el Pico de Orizaba

Marzo 13, 2018.- A cuatro mil 230 metros sobre el nivel del mar, el equipo halló un sitio arqueológico de características similares al tetzacualco del Monte Tláloc

En la ladera oeste del volcán Pico de Orizaba, del lado de Puebla, fue descubierta una estructura de tipo cuadrangular que podría corresponder a un adoratorio prehispánico con posible uso astronómico y ritual denominado tetzacualco, como los registrados en el Iztaccíhuatl, el Popocatépetl y en el Monte Tláloc.

El sitio ceremonial, donde se halló cerámica decorada y lítica dispersa en la superficie, constituye hasta el momento el más grande de esa cúspide, cuya temporalidad podría oscilar entre los periodos Clásico (200 – 700 d.C.) o Epiclásico (700 – 900 d.C.).

La similitud arquitectónica y altitudinal que guarda con el lugar arqueológico ubicado en la cima del Monte Tláloc, lo vincula con los espacios de ofrenda para rituales propiciatorios de lluvia.

El Pico de Orizaba es la montaña más alta de México, los trabajos científicos en sus laderas y cima son recientes. Foto Lourdes López INAH

Restos de cerámica prehispánica observados en superficie. Fotografía: Arturo Montero

Fueron especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con el arqueólogo y espeleólogo Ismael Arturo Montero García, quienes localizaron el sitio.

Antes, en 2005, ya se había podido observar en una fotografía aérea que en un paraje de la ladera oeste del Pico de Orizaba se distinguía una estructura cuadrangular. En su momento los especialistas supusieron que se trataba de un adoratorio prehispánico de los denominados tetzacualco.

A principios de 2017 y como parte del trabajo que desarrolla el investigador Arturo Montero –miembro del Proyecto Eje Investigación, Estudio, Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural y Ecológico en los Volcanes– en la Comisión Nacional para Áreas Naturales Protegidas, comenzó a estudiar dicha cumbre conocida en náhuatl como Citlaltépetl (si es náhuatl entonces no debe llevar tilde).

Uno de los muros del adoratorio prehispánico. Foto Lourdes López INAHjpeg

Uno de los muros del adoratorio prehispánico: Fotografía Lourdes López

En octubre pasado ascendió junto con otros investigadores y guías de montaña a la ladera oeste del volcán en busca de aquello que había observado en la ilustración satelital, y que otros investigadores, como el español José Luis Lorenzo, experto en glaciología, y el alpinista norteamericano Winston Crausaz, habían mencionado en 1957 y 1993, respectivamente, sobre la posible existencia de una estructura.

A cuatro mil 230 metros sobre el nivel del mar, con una vista hacia el Valle de Puebla-Tlaxcala, el equipo halló un sitio arqueológico de características similares al tetzacualco del Monte Tláloc, el cual se identificó con el nombre de Poyauhtlan, que en náhuatl significa «lugar donde se hacen ligeras las nubes».

En dicho punto se localizó una estructura cuadrada; las paredes que la componen presentan las siguientes dimensiones: el muro sur, 35 metros de largo; el poniente, 35.7 m; el norte, 35.6 m, y el este, 35.2 m, con un área general aproximada de mil 188 m².

El sistema constructivo es a base de hiladas de piedras de basalto y tezontle, que a simple vista tienen como aglutinante sólo tierra; los muros miden aproximadamente entre 1 a 1.50 m de ancho, y tienen una altura que va de 0.40 a 1 m. La estructura está cubierta en parte con zacate y arena, lo que impide tener medidas exactas.

El Pico de Orizaba como montaña prominente en la antigüedad se encuentra representada en la página 39 del Códice Vindobonensis. Dibujo de Daniela Peñajpeg

El Pico de Orizaba se encuentra representada en el Códice Vindobonensis. Dibujo de Daniela Peña

La edificación presenta un par de salidas o aperturas. La primera, ubicada al poniente, mide aproximadamente 4.6 metros y da hacia lo que podría ser un camino con hileras de piedras al borde inclinadas hacia el noroeste. La segunda mide aproximadamente 2 metros, presenta un par de posibles escalones y se ubica en el flanco norte, al frente se localiza un monolito.

Asimismo, en el costado este de la estructura, en la parte media se ubica una gran roca que forma parte del muro, contigua a grandes monolitos con restos de talla.

Dentro del cuadrángulo, en la parte noreste, los especialistas detectaron alineamientos y desniveles en el terreno, lo que podría indicar la presencia de un par de cuartos. Asimismo, en el área central se observa una acumulación de piedras y una ligera elevación del terreno, posiblemente restos de una estructura.

Durante la prospección, también se hallaron abundantes materiales cerámicos en superficie, con formas similares a las de las fases Xolalpan, Metepec y de tipo Coyotlatelco. Respecto a los objetos líticos, se encontraron restos de pizarra, navajillas y puntas de flecha de obsidiana gris, algunas tan intemperizadas que tienen tonalidad blanca.

De acuerdo con la arqueóloga María de Lourdes López Camacho, en la ladera oeste del volcán donde se ubicó el adoratorio la intervención humana es mínima, ya que no está dentro de los recorridos habituales de los montañistas, ni tampoco se observan elementos contemporáneos del culto granicero.

A decir de Montero, quien también coordina la organización Ipan Tepeme Ihuan Oztome y dirige el Centro de Investigación y Divulgación de la Ciencia, de la Universidad del Tepeyac, realizó de forma paralela una prospección aérea con la ayuda de un dron, el cual elevó a 50 metros sobre el sitio. Posteriormente, con un software y una nube de puntos, elaboró un modelo digital en 3D donde pudo apreciar perfectamente la estructura.

«El recinto cuadrado que se ve en la ortofoto del flanco poniente –dijo–, es muy parecido en dimensiones, orientación y cota altitudinal a los tetzacualcos de Monte Tláloc, Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y Nahualac, donde la presencia de cerámica tolteca es determinante, pero hasta que no se realice un trabajo de excavación no se podrá precisar cuál es más antiguo».

Identificado en documentos históricos como el Códice Vindobonensis, los mapas de Cuauhtinchan 1 y 2 e Historia Tolteca Chichimeca, el Pico de Orizaba es denominado por fray Bernardino de Sahagún como Poyauhtecatl. En la meseta de Chalchicomula al somonte del Pico de Orizaba se establecieron los toltecas entre los años 650 al 700, quienes posiblemente incorporaron la parafernalia del culto a los cerros en la Cuenca de México.

Montero García concluyó que de confirmarse la presencia de al menos un tetzacualco para el Pico de Orizaba, la personalidad teológica de la montaña alcanzaría mayor relevancia. ♦

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