Cómo surgió la industria de la nuez pecanera

Marzo 6, 2018.- En 1541 el explorador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca escribió que «los nativos de América vivían de nueces durante dos meses al año, sin ningún otro alimento»

El conocimiento de los nogales de nuez pecanera se remonta a poco después de la llegada de Colón al nuevo continente.

Sin embargo, a decir de Fred R. Brison, profesor emérito de Horticultura en el Sistema de la Universidad Agrícola y Mecánica de Texas, el período en el cual el hombre comenzó a explorar el potencial de ese cultivo nativo de Norteamérica y reconocido como una industria potencialmente promisoria comenzó en la década de los años 20 del siglo pasado.

«No se reconocía al nogal como de suficiente importancia para ser incluido en las estimaciones de cultivos que aparecían en los informes del Anuario del Departamento de Agricultura» de los Estados Unidos, apunta Brison en un artículo publicado en el Manual de Manejo de Huertos de Nogal en Texas, publicado mediante mimeógrafo en 1975 para un curso de manejo de huertos de nogal.

La primera mención del nogal por parte de dicho Departamento se remonta a 1867, cuando registró que «los nogales crecen en el sur» de la Unión Americana.

Sin embargo, el tema no se volvió a tocar sino hasta 1890, 23 años después, cita Brison.

Para 1897 el nogal fue incluido en una lista de 100 especies de los Estados Unidos valiosas por su madera. No fue sino hasta 1920 cuando comenzaron a elaborarse informes, siendo entonces el punto de partida de la industria comercial de la nuez.

Pero, ¿qué sucedió con el nogal antes de 1920?

En 1541 el explorador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca, según anota, describió en su obra «Relaciones» (seguramente se refería a
Naufragios y comentarios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca) que «los nativos de América vivían de nueces durante dos meses al año, sin ningún otro alimento», y que cada dos años venían al río de «las nueces» a recogerlas, además de que «eran más grandes que las de España».

Antes de Cabeza de Vaca sólo los indios norteamericanos sabían del nogal.

«Como su cautivo durante nueve años (por aquello de que el explorador tardó ocho años en atravesar a pie el territorio norteamericano al que había ingresado por lo que después sería Florida), viajó a través de la región nogalera y fue atacado por el infortunio». En efecto, fue aprehendido y esclavizado por un pueblo indio antes de llegar a la Nueva Galicia.

Soportó muchas penalidades, pero no se dejó vencer por la adversidad, sino que se puso a escribir y fue como se convirtió así en el primer autor que contribuyó a la literatura del nogal.

Más tarde, en 1729, Jean Penicaut escribió también acerca del nogal. Dijo que los indios tenían tres clases de nueces tan grandes como un puño, de las cuales hacían pan para su comida. Una segunda clase de nueces era apenas un poco más grande que el pulgar y se llamaban pecanes.

Nunca describió cuáles eran las nueces de la tercera clase.

Luego E. E. Risien, del condado de San Saba, Texas, se significó por ser un visionario con respecto al futuro del nogal, además de realizar injertos. Plantó un huerto «allá por los ochentas» (del siglo diecinueve) y animó a otros a hacer también plantaciones, aunado al hecho de que descubrió e introdujo otras variedades de nogal.

De igual forma, J. A. Evans, como especialista en nogal del Servicio de Extensión de Texas en el período de 1916-1920, estableció lo que se podrían llamar «islas de interés» en las distintas área de Texas y que con el transcurso de los años contribuyeron a que el nogal fuera apreciado y valorado, para su diseminación.

Sin embargo, en los años subsiguientes hubo poca estimación de los productores, según refiere Brison, aunque el nogal se llegó a consolidar como el rey de los cultivos de su especie en el sur de los Estados Unidos.

Pero, ¿qué fue lo que escribió Cabeza de Vaca con respecto al nogal?

Dijo que las nueces eran buenas para comerse, y 500 años después Woodroof y Heaton tras de explorar los mercados estadounidenses concluyeron con que las amas de casa preferían las almendras de nuez a otras.

«Un sabio almacenista de Nueva Gales del Sur en Australia –apunta Brison–, habló rudamente de las nueces y su excelencia cuando dijo: ‘Si podemos cultivar aquí el nogal y tener nueces, dejarán todas las demás almendras para los muertos’».

A decir de Brison, la industria nogalera estará siempre agradecida con Penicaut por haber dicho que la nuez «es preferible a brandes riquezas».

Los indios algonquinos las denominaron pa-kans, aunque en algún tiempo fueron conocidas como nueces de Illinois.

George Washington las llamó poccon nuts, pero paulatinamente se fue imponiendo el nombre de pecans, por lo que ya para los 50 años de la industria nogalera era el más aceptado.

E.E. Risien dio a la industria nogalera hace 70 años, refiere Brison (lo que significa que fue en 1900 aproximadamente) la variedad Western Schley.

En un principio fue la variedad prometedora, «indisputable para las áreas occidentales y puntos de salida a México por más de 60 años», cita el autor del artículo, aunque pasa por alto el hecho de que Texas fue parte de la Nueva España hasta 1847, por lo que el nogal también tuvo carta de naturalización mexicana.

«Trajo goce y ganancias a los productores y recompensó a quienes pusieron en ella su confianza». Y ciertamente, la nuez nativa comenzó a ser reemplazada por otras variedades.

Fue así como las célebres y escasas variedades Risien de vivero del oeste, pronto llegaron a Carolina del Sur donde «fallaron estrepitosamente debido a su susceptibilidad a la escama del nogal», porque la línea guía fue violada, según apuntó Brison.

«El fracaso de ciertas variedades occidentales en los estados del sureste, en este año de 1975, es un sutil recordatorio de que a pesar de los valientes esfuerzos para control de la escama, no debíamos aclamar la novedad mientras las pruebas son escasas, sino que deberíamos estar dispuestos a creer pero no muy precipitadamente», escribió.

Refiere que Cole y Alben «y otros trabajadores en Arizona», allá por 1925 descubrieron la causa del rosetado y lo relacionaron con la deficiencia de zinc, lo que tuvo gran impacto en la explotación comercial del nogal.

La historia del gusano barrenador de la nuez, registra Brison en su artículo, «fue bosquejada por S.W. Bilsing y reportada en 1926. Éste, de manera análoga, fue también un descubrimiento que hizo época en la progresiva trayectoria de la industria nogalera. Sus descubrimientos han sido desde hace mucho, la base para el control de esta plaga tan perjudicial», afirma.

Y para mostrar lo que ya significaba en 1975 «una industria de magnitud progresivamente creciente», señala que a la par de la expansión de la industria comercial se daba el desarrollo de la maquinaria para recolección y manejo de la nuez, «por medio de la cual los árboles más altos son tratados con un aspersor de gran velocidad, las nueces son recogidas del árbol en 15 segundos, recolectadas del suelo mecánicamente y se les parte y empaca sin ser tocadas por la mano».

Redacción: Nosotros

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Fuente: Curso Corto de Manejo de Huertos de Nogal en Texas [Memoria]. Torre de conferencias J. Earl Rudder. Universidad Agrícola y Mecánica de Texas. College Station Texas. Septiembre 29 a octubre de 1975. ♦

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