El significado de Tláhuac

Febrero 14, 2018.- La mayoría de las interpretaciones se realizan en el contexto europeo, con normas y reglas totalmente ajenas al mundo de Anauak, se ve a la cultura autóctona con ojos extraños y ajenos

Por Baruc Martínez | Publicado en Nosotros, Núm. 81 | Junio de 2005

Mucho se ha dicho con respecto al significado del vocablo Kuitlauak, diferentes han sido las interpretaciones hasta hoy dadas; sin embargo, en la mayoría de las veces no ha existido la coherencia necesaria al momento de realizar la interpretación. Por ello, en este escrito, ahondaremos un poco en el tema, y un tratamiento más extensivo se llevará a cabo en una publicación de mayor envergadura.

Como primer punto mostraremos las diversas interpretaciones que se han dado sobre el significado del topónimo Kuitlauak, conforme avancemos también diremos por qué no estamos de acuerdo con ellas, después formularemos nuestra propia interpretación, salvada la aclaración de que nuestra fundamentación es más extensa y se dará a conocer en posteriores publicaciones.

De las interpretaciones más conocidas se encuentra la de «excremento seco», la cual muchos han aceptado y otros tantos han refutado por parecerles «poco higiénico». Entonces debemos recordar que la mayoría de las interpretaciones se realizan en el contexto europeo, con normas y reglas totalmente ajenas al mundo de Anauak. Por esta razón no falta quien refute al «excremento seco» como significado de Kuitlauak y proponga otra que sea menos «sucio». Como ya hemos mencionado esto se debe a que se ve a la cultura autóctona con ojos extraños y ajenos.

Los que están a favor del significado anterior casi siempre citan un párrafo muy famoso del estudioso Cecilio Robelo y que a la letra dice así:

«…Tláhuac es aféresis de Cuitláhuac. Este nombre, tal cual está escrito, se compone de cuitlatl, suciedad, caca, y huacqui, seco, que pierde la sílaba final qui, y toma la c de huac, posposición; y significa: ‘En la caca seca’. Esta interpretación, por más que repugne a ciertos mexicanistas pudibundos, está fundada en el jeroglífico, que se compone de un mojoncito de caca, signo figurativo de cuitlatl, sección vertical de un caño de agua, signo figurativo de apantli, que da la terminación de apan, de suerte que la lectura debe ser Cuitlahuacapan. ‘En el agua de caca seca o dura’, esto es, donde sobrenada la suciedad» [1].

En primer lugar hay que notar algunas cuestiones. A nosotros no nos asusta el significado de «caca seca o dura»; de hecho, a primera vista, parecería el más lógico de todos por dos motivos, a saber: la lingüística secunda esta traducción ya que kuitlatl sí se usó para designar al excremento [2]; como segundo punto el glifo, efectivamente, muestra un signo figurativo de kuitlatl. Sin embargo, la realidad histórica no refuerza esa traducción y éste es un problema muy serio e interesante.

Los autores que sostienen esto nunca han explicado el porqué de esta interpretación. Robelo dice que esto se entiende como en el lugar «donde sobrenada la suciedad», empero el pueblo de Kuitlauak siempre fue muy limpio, así en el ambiente lacustre como en muchos otros aspectos. Para precisar esto veremos el testimonio de un soldado español, nos referimos a Hernán Cortés. «[…] y otra legua adelante entramos por una calzada tan ancha como una lanza jineta, por la laguna adentro, de dos tercios de legua, y por ella fuimos a dar en una ciudad la más hermosa, aunque pequeña, que hasta entonces habíamos visto…» [3]

Analizando la cita anterior podemos notar cómo claramente fueron deslumbrados, por la belleza del pueblo de Kuitlauak, los invasores españoles. Si Kuitlauak hubiera estado llena de excremento, como afirma Robelo, la impresión de aquéllos sería de horror y no de admiración. Con estas breves apreciaciones podemos saber que la interpretación de Robelo, como las de aquellos que defienden ésta, es equívoca al no haber correspondencia entre el significado del topónimo y el entorno histórico-geográfico.

Hay otros que la han traducido como «lugar que tiene el tecuitlatl, o en el agua del tecuitlatl» [4]. La palabra tekuitlatl designaba un alga que se localizaba en las orillas del Lago de Tetzkoko, por los especialistas es llamada alga espirulina. Lo primero que tenemos que notar es esto: este tipo de algas se encuentra sólo en las áreas saladas, ahora bien, las aguas del pueblo de Kuitlauak no eran saladas sino dulces, por esta sencilla razón no puede ser la traducción que defiende el doctor Antonio Peñafiel. Además hay que agregar que si fuese la traducción: en el agua que tiene tekuitlatl, el nombre de esta población debería ser Tekuitlauak y este no es el caso.

En una monografía sobre Tláhuac se da la siguiente versión: el nombre de nuestro lugar de estudio se deriva del verbo auitlauia, después se une la partícula atl, agua, y, por último el locativo c, lo que, según los autores, resultaría «en el lugar de quien cuida el agua» [5]. En este caso es pésimo el tratamiento que se le da a nuestra lengua nahuatl. En primer lugar porque el verbo cuidar no es auitlauia sino cuitlahuia, a pesar de esto en esa monografía se sostiene que se consultó un diccionario de lengua nahuatl, siendo así no hubieran cometido ese error.

Por su parte, Carlos Justo Sierra también cita la interpretación anterior, pero él sí da correcto el verbo cuidar: kuitlauia [6].

Empero, esta traducción carece, en algunos elementos, de sentido. Los glifos, hasta ahora conocidos, no corresponden ni justifican la interpretación anterior. Tampoco la fundación que han mal llamado mítica le da sustento. Lo único que la acredita es el hecho de que, en la época prehispánica, se construyó una calzada-dique que pasaba por Kuitlauak y la unía con Tolyaualko (Tulyehualco), de un lado, y del otro con Tlaltenko, los habitantes tenían la obligación de regular el paso de las aguas para evitar inundaciones. No obstante esta construcción ocurrió mucho después de fundada la ciudad, por lo tanto este acontecimiento no representa alguna base para aceptar la traducción de «en el lugar de quien cuida el agua».

El arqueólogo Salomón González Blanco realiza una interpretación bastante extensa, a pesar de ello, carece de todo sustento su traducción. Para él Kuitlauac significa: «canta el dueño del agua o el señor soberano del agua canta» [7]. Como ya hemos señalado el sustento del arqueólogo es muy débil y se encuentra muy alejado del contexto nauatl. Él quiere derivar el nombre Kuitlauak de las palabras kuika, cantar, y atlauak, dueño del agua, esto es imposible pues no corresponde al modo en que se aglutinan las palabras en nuestra lengua.

Hasta ahora se han dado otras interpretaciones, muchas de ellas carecen de sustento, en uno o en varios sentidos. Para mostrar un ejemplo citaremos un caso especial con respecto al significado de nuestra población: «Y existen otros más que afirman de  este lugar se llamó Koatlauiac, ‘donde la serpiente ilumina’» [8]. Hace tiempo presentamos este caso en un pequeño artículo sobre nuestro pueblo: Kuitlauac; sin embargo, es  necesario decir que, desgraciadamente carece de fundamentación. En ninguna fuente aparece esta locución, por lo tanto no perderemos más tiempo con ésta, sólo aclararemos que sí existen personas que sostengan esta interpretación, aunque en la mayoría de los casos no puedan comprobar su autenticidad.

Por último, con respecto a la traducción de nuestro vocablo, debemos mencionar la interpretación más reciente que se ha hecho sobre el significado de Kuitlauak. Los autores de un breve artículo proponen que Kuitlauak se derive de las siguientes palabras: teokuitlatl, oro, vegetación, atl, agua, uah, posesivo, y k de locativo. Lo cual, según ellos, vendría a significar «vegetación nueva» u «oro del agua» [9]. Hacen una explicación aceptable, tratan de darle sustento, citan obras de aquí y de allá y se olvidan por completo de la gramática y lingüística.

Siguiendo la línea que van marcando debemos señalar que el vocablo Kuitlauac nunca se podría derivar de la palabra teokuitlatl, oro; lo único que resulta de su interpretación es: Teokuitlauac. En ninguna fuente viene esta palabra como sinónimo de  nuestra población. Los autores aducen que:

«Cuitlahuac es un vocablo náhuatl y tratar de entender el sentido profundo del lenguaje indígena, implica, en primer lugar, comprender que sus formas de expresión eran más de carácter ideográfico y sus significados sagrados y esotéricos vinculados a los fenómenos naturales, deificados o sagrados» [10].

Precisamente el tratar de comprender ese lenguaje indígena, como lo señalan los autores, es necesario para proponer una traducción más acorde con muchos de los elementos cosmoperceptivos del mundo prehispánico. Desde luego existe la metáfora en la lengua de nuestros ancestros, pero esto no significa que fueran esotéricas las palabras que ellos utilizaban, es simple y, sencillamente, la forma en que transmitían sus conocimientos sagrados.

Por las razones citadas señalamos que: las interpretaciones anteriores de ninguna forma nos convencen y lo que sí generan es el deseo de formular nuevas traducciones pero, basándose en criterios propios de nuestros abuelos.

Foto Nosotros

Paisaje y lago de Tláhuac, de Fidel Arroyo. Óleo sobre tela. Agosto de 2008

Tizik Kuitlahuak, el verdadero nombre

Ahora plantearemos, de manera sucinta, nuestra interpretación. El nombre completo de nuestra población es Kuitlauak Tizik, y, en algunas fuentes, su nombre se invierte y queda así: Tizik Kuitlauak.

En primer lugar citaremos al doctor Ignacio Romerovargas Yturbide, quien nos informa un aspecto de vital importancia para no errar el camino en nuestra interpretación. Con respecto a los topónimos, en lengua nahuatl, Romerovargas señala: “De acuerdo con el genio toponímico de los nahuas las grandes capitales tenían dos nombres uno referente a circunstancias de lugar y el otro tocante a la población que en ellas vivía”[11].

La cita anterior es muy reveladora pues nos muestra, precisamente, cuál era la función de cada nombre en lengua nauatl. Pues bien, nuestra población tiene los dos nombres que poseían «las grandes capitales», de acuerdo con Romerovargas. Con estos elementos ahora sí daremos inicio con nuestra interpretación.

Con las aclaraciones del doctor Romerovargas podemos afirmar lo siguiente: el nombre completo Kuitlauac Tizik se refiere a dos aspectos de nuestro pueblo. El primero, Kuitlauak, explica la situación geográfica en la que se encuentra este lugar; por su parte Tizik nos habla de las características de los habitantes que se asentaron en este pueblo. Desde esta base tienen que partir todos nuestros planteamientos sobre estos dos topónimos de origen nauatl. No podemos perder de vista esto y hay que seguir sobre esta línea interpretativa, buscando los argumentos que nos ayuden a fundamentar nuestra hipótesis.

Pero antes de continuar con el desarrollo de nuestra traducción, vale la pena describir brevemente los elementos que componen el glifo de Kuitlauak (Itlahkuilolmachiohtzin in Kuitlauak altepetl). En primer lugar se encuentra el apantli, que literalmente dice extensión de agua, y su traducción al español es canal. Este apantli es de color amarillo, koztik. Dentro del apantli se encuentra agua, atl, la cual se muestra de color azul, matlaltik. En segundo término tenemos la vírgula o signo de kuitlatl, ésta también es utilizada, en los códices, para decir que alguien está hablando, en esa tesitura la vírgula se lee como tlahtoua, hablar; su color es amarillo, koztik. El signo kuitlatl se encuentra flotando sobre el agua.

Junto a todos estos elementos se encuentran otros dos: un chalchiuitl, piedra preciosa, y dos pequeños caracoles, tekziztli; más adelante veremos qué significan estos dos elementos gráficos. Ahora lo importante es saber cuáles son loos elementos que componen el glifo de nuestro pueblo: Kuitlauak. En algunos casos éstos, el chalchiuitl y los dos tekziztli, se encuentra en color blanco, iztak, pero en otros son de color azul, matlaltik.

Con estos breves señalamientos queda un poco más claro cómo está constituido el glifo de Kuitlauak; es necesario recordar que, de acuerdo con la forma en que nuestros antepasados plasmaban sus ideas, en este glifo, tlahkullolmachiotl, debe leerse la palabra Kuitlauak, y cada componente aportará algo para que así sea [12].

De los dos elementos del nombre de nuestro pueblo: Kuitlauak y Tizik, tomaremos al primero para analizar todas sus raíces y poder formular sólidas conjeturas. Esta palabra se compone de las siguientes partículas: kuitlatl y uak.

Respecto a la partícula uak podemos decir que significa superficie, a continuación nos explicaremos. Hay ciertas palabras en la lengua nauatl que describen superficies y también cuerpos, en todas ellas aparece como componente final uak. Esto nos invita a pensar en la posibilidad de que en la traducción de nuestro pueblo uak se esté refiriendo a la superficie del lago y kuitlatl señalaría lo que hay sobre esa superficie. A continuación citaremos algunas de esas palabras que ya mencionamos: Patlauak, ancho; Chamauak, grueso; Koyauak, ancho; Pitzauak, delgado; Tomauak, gordo; Ixchamauak, denso; Telauak, voluminoso; Kanauak, delgado.

Como podemos observar todas estas palabras tienen la terminación uak, la cual denota a un cuerpo o a una superficie, por ejemplo, si digo: in patlauak ohtli, significa «el camino es ancho»; in koyauak tezkatl, «el espejo es muy ancho». Con estas consideraciones podemos afirmar que la partícula uak denota superficie y, en nuestro caso, se refiere a la superficie de los lagos que rodeaban a nuestro pueblo: el de Chalko y el de Xochimilko. A continuación trataremos de traducir el siguiente término, el cual es el más difícil.

En muchas de las interpretaciones que hemos visto, la problemática es por el significado de kuitlatl, algunos lo traducen como excremento, otros como oro o vegetación, algunos más como algas lacustres.

En el diccionario del lingüista Paul de Wolf hemos buscado, en español, la palabra excremento; da diferentes palabras, entre ellas kuitlatl [13].  Sin embargo, la palabra que designa específicamente al excremento humano es xixtli [14]. Kuitlatl en composición con otras palabras tiene significados diferentes, que se refieren a excrecencias animales, vegetales y minerales o, incluso, humanas pero de otro tipo que nada tienen que ver con la materia fecal. Por ello  puede quedar descartado el significado de excremento humano. Hasta la fecha los que sostienen que Kuitlauac significa «excremento o caca seca» siempre hacen referencia al excremento proveniente del hombre, esto no corresponde a la acepción en nauatl como estamos viendo.

Para despejar más dudas citaremos unas líneas del doctor Patrick Johansson:

«El término náhuatl para excremento, cuitlatl, concierne no sólo a las heces, sino también a todas las secreciones, ya sean animales, vegetales o minerales. ‘Moco’, por ejemplo, se dice yacacuitlatl, literalmente ‘el excremento de la nariz’, mientras que ‘oro’ es teocuitlatl, o sea ‘la excrecencia divina’ (o solar)» [15].

Como podemos observar, gracias a los comentarios del doctor Johansson, kuitlatl tiene una connotación más amplia de la que se le ha dado al traducir el topónimo Kuitlauac. El menciona yacacuitlatl y teokuitlatl, el primero, en efecto, significa «excrecencia de la nariz», pues sus raíces etimológicas son: yakatl, nariz y kuitlatl, la excrecencia. Sobre el segundo ya hemos afirmado, líneas arriba, que significa oro, las palabras que lo componen son las siguientes: teotl, raíz que tiene muchos significados y su traducción depende de la palabra con la que se componga, en este caso lo más aproximado es que corresponda a un adjetivo que denote algo excelso, maravilloso, fino o apreciado [16].  Entonces la traducción debe ser: «excrecencia excelsa, maravillosa, fina, o apreciada».

No sólo existen las palabras que puso como ejemplo el doctor Johansson, por nuestra parte mostraremos algunas más para observar cómo kuitlatl, más que excremento significa excrecencia. Por ejemplo: tekuitlatl, que ya antes habíamos mencionado, literalmente dice «excrecencia de las piedras», palabra derivada de tetl, piedra y, nuevamente, kuitlatl. Más allá de lo literal la acepción que se le daba es la de un alga que existía en los lagos de agua dulce, hoy los científicos la reconocen como «alga espirulina». Otro ejemplo es kuitlakopalli [17],  «excrecencia del copal», de las raíces kuitlatl y kopalli. Creemos que con estos ejemplos será suficiente.

Pues bien, hasta aquí lo que podemos concluir es que kuitlatl, en nuestro caso, efectivamente, se refiere a excrecencia y no a excremento humano, por lo menos en este caso, es por esto que el topónimo Kuitlauac debe ser traducido de otra forma. Lo que es seguro es que se trata de una excrecencia, ¿pero qué tipo de excrecencia? Si observamos con detenimiento el glifo es obvio que el signo figurativo kuitlatl se encuentra sobre el agua, es decir, está flotando. Esto nos lleva a pensar que, en este caso, kuitlatl es una excrecencia acuática.

Otro detalle que debemos contemplar es la presencia del elemento chalchiuitl en el glifo de nuestro pueblo. El chalchiuitl se refiere a las piedras preciosas, aquí metafóricamente describen al agua, este elemento también es acompañado de unos caracoles (tekziztli), lo cual indica que es agua limpia, en movimiento, pues si hay movimiento existe la vida (ollin yoliztli). La presencia, en el glifo, de estos importantes partícipes demuestra que en el agua no era depositado el excremento como algunos han dicho, entre ellos el ya citado Cecilio Robelo.

En este momento podemos decir que Kuitlauac significa literalmente «superficie con excrecencias», lo cual, seguramente, hace referencia a algún tipo de algas o, en su defecto, a varios tipos de algas que se originaban en los lagos donde se encontraba ubicada la isla; pero, hay que aclarar que estas algas debieron ser diferentes a la espirulina, pues se encontraban entre agua dulce. Lo más probable es que estas algas se pusieran a secar, como sucedía en el tekuitlatl y, más tarde, se comerían o se llevaran a lugares lejanos para ser intercambiadas. Más específicamente la traducción sería: «lugar (superficie) de excrecencias acuáticas».

Kuitlauac, en efecto, evoca la geografía del lugar que se está señalando con ese nombre. Ahora podemos afirmar que este primer topónimo se refiere al entorno natural y paisajístico de nuestro pueblo, por lo tanto Tizik, el otro topónimo, debe hacer referencia a la actividad de los habitantes de esta población.

Primeramente señalaremos los elementos que componen el glifo de Tizik, hay que aclarar que en ningún códice prehispánico aparece éste, pero en un manuscrito que copió don Faustino Chimalpopoca Galicia titulado Los cuatro barrios de Cuitlahuac, está presente este glifo de Tizik.

La escritura gráfica de Tizik sólo contiene dos elementos: kalli, casa, construcción, y tekziztli, caracol. El tekziztli se encuentra encima de la construcción antigua. La casa se debe entender como un lugar específico, es decir, el glifo no es tan literal. El caracol que se encuentra en la parte superior, regularmente es asociado con Ketzalkoatl. De acuerdo con la tradición oral de Tláhuac, Ketzalkoatl representa la inteligencia y la sabiduría [18]. Con estas aclaraciones hay que leer lo siguiente: en Tizik (representado el lugar por la casa) se encuentra presente Ketzalkoatl, es decir, la sabiduría, porque, los que ahí habitan, la cultivan y preservan. Hasta aquí la descripción del glifo, ahora continuaremos con la traducción etimológica.

Normalmente se dice que Tizik significa lugar de brujos, nigromantes, agoreros, médicos, etcétera. «Ticzic quiere decir, según algunos historiadores, lugar de médicos o agoreros» [19]. Esta traducción se encuentra alejada del pensar de nuestros antepasados. La brujería, la nigromancia, los augurios, pertenecen al pensamiento medieval europeo. El topónimo Tizik se compone de las siguientes palabras: tizitl, k es apócope de ko, locativo. La raíz tizitl es la más importante para realizar la correspondiente traducción.

Tizitl en realidad se podría decir que era el nombre que recibían los «médicos» en la época prehispánica, pero no eran cualquier tipo de médicos. Los titizih (plural de tizitl) se encargaban de atender a las mujeres que parirían, además de ayudarlas en el momento de dar a luz, en muchas ocasiones ellos le daban su nombre al recién nacido, en este caso jugaban el papel de tonalpouhkeh (contadores del tonalli) [20], es decir personas que sabían manejar el tonalpoualli, «calendario» de 260 días, y con base en las características del nuevo ser humano le asignaban un nombre.

Estas características hacían de los titizih personas especiales, grandes sabios en realidad. Por ello Hernando Ruiz de Alarcón nos señala:

«Pues dando principio a este tratado con  la  explicación  del  nombre tiçitli, comúnmente se usurpa, por lo que en castellano suena médico, pero entrando más adentro, está recibido entre los naturales en significación de sabio, médico, adivino y hechicero, o tal vez que tiene pacto con el demonio… [21].

Como puede observarse en las líneas citadas el tizitl o tizihtli, como lo escribe Ruiz de Alarcón, no es sólo un médico en el sentido europeo, éste adquiere una connotación más amplia: es sabio, sabe lo que pasará porque ha aprendido a entender el lenguaje de la naturaleza (tetzauitl). En este punto se puede decir que el tizitl es, también, un tetzauhmatini, es decir, que entiende estos símbolos de la naturaleza conocidos como tetzauitl. Lo que agrega el autor acerca de hechicero o que tiene pacto con el diablo ya corresponde a una idea surgida, históricamente, en el medioevo y de ninguna manera corresponde al contexto de estos pueblos de Anauak.

Lo que es necesario entender es que los titizih son seres muy especiales, verdaderos sabios autóctonos. Además poseen otro nombre: naualtekuhtin, es decir hombres nauales [22], del conocimiento supremo, sagrado. La palabra naualli siempre se relaciona con lo que está oculto, lo que es secreto, por ello afirmamos que conocían muchos secretos de la naturaleza y esto les permitía ser sabios, verdaderos hombres de conocimiento.

Debemos agregar que también eran llamados tzompanteuktin o tzompantekuhtin, quizás éste es el nombre por el cual son más conocidos en las fuentes históricas. Se dice que estos tzompanteuktin eran los descendientes de Mixkoatl, la serpiente de nubes, representación de la Vía Láctea y concepto que evoca el estudio sistemático del cielo (ilhuikatl). Se cuenta que de la sangre de Mixkoatl «[…] nació Poloc, ‘el prodigioso’, quien creció, se casó y procreó a Mapach, que a su vez fue padre de Teotlahuica. Ellos formaron la dinastía de los tzompanteuctin o adivinos de Tláhuac que dieron fama a este pueblo» [23].

Estos mismos tzompanteuktin fueron llamados por Motekuhzoma Xokoyotzin, ya que sabían que los hombres «blancos y barbados» se acercaban a las tierras de Anauak [24]. El Códice Chimalpopoca [25] también afirma que el tlahtoani mexihkatl mandó a matar a todos estos hombres de conocimiento; sin embargo, no se encuentran más referencias en las fuentes históricas, por ello parece dudosa tal afirmación, aunque éste no es el lugar apropiado para dilucidar esta cuestión.

Los titizih además tenían un elemento natural importante para continuar con el cultivo de la teoyomatiliztli (cosmopercepción antigua): el Lago. Se dice que «(…) tenían en el lago un aliado indiscutible en su labor, ya que en las noches se convertía en un espejo oscuro, en cuya negritud se transcribían con gran exactitud los destellos celestes» [26].

En la actual población de Tláhuac todavía se encuentra este lago, el cual es el último reducto de la resistencia que sostiene nuestro pueblo contra el «progreso» que quiere imponer la globalización y el capitalismo. En nuestros días es llamado el «Lago de los Reyes Aztecas», nombre que resulta ilógico e impropio. En el sistema social que mantenían los hombres de Anauak no existieron jamás los reyes. A los que se encargaban de dirigir y guiar a los pueblos se les nombrados tlahtohkeh, en plural, y tlahtoani, en singular, esto con respecto a los pueblos hablantes de la lengua nauatl. Con relación a la segunda palabra habría que hacer algunas consideraciones: Los aztekah son los pobladores de Aztlan, los llamados mexihkah en algún tiempo fueron aztekah, pero durante su migración cambiaron de nombre, por el que ya se ha mencionado. Por lo tanto, a los habitantes de Tenochtitlan no se les debe llamar aztekah sino mexihkah o tenochkah.

El nombre antiguo para el lago es Uey Tlilatezkatl, que en castellano significa «gran espejo de agua negra». En la superficie de este lago se reflejaban perfectamente las estrellas cuando oscurecía. Los titizih leían entonces lo que pasaría, de acuerdo con la posición de cada una de estas estrellas. Esta técnica, hoy extinta en el pueblo de Tláhuac, se asemeja muchísimo a la practicada en otros pueblos indígenas, cuando el ueuetlakatl (hombre anciano) arroja maíces sobre la madre tierra o sobre un petate, él podrá ver lo que acaecerá en relación con la posición de estos granos de maíz.

Por la razón antes expuesta se dice que Mixkoatl bajó en el pueblo de Kuitlauac Tizik. Los hijos de Mixkoatl son los titizih, hombres del conocimiento supremo, y este  término en castellano significa «serpiente de nubes», lo cual nos remite al estudio sistemático de lo que los occidentales llaman Vía Láctea [27].

Cuando los titizih pueden saber lo que acontecerá, con base en la observación de las estrellas por medio del Uey Tlilatezkatl, reciben en lengua nahuatl el nombre de tlachixkeh, los que saben observar. Esta última palabra merece algunas consideraciones. En primer lugar hay que advertir que se deriva del verbo tlachia. Este verbo se traduce como observar, pero se refiere a una observación meticulosa, cuidadosa, profunda; esta observación que nos permite ver más allá del diario acaecer. Tlachia es muy diferente del verbo ihta, el cual sólo significa ver, aunque no sea con detenimiento.

Con estas observaciones podemos concluir que el tlachixketl tiene la capacidad de ver muchas cosas fuera de lo que se consideraría normal, en términos castellanos y, siendo anacrónicos, podemos decir que el tlachixketl se asemeja al «vidente».

En este momento podemos realizar una traducción para la palabra Tizik. Lo más adecuado es decir que significa «en el lugar de los titizih» y explicar que estos titizih cumplen diferentes funciones, y éstas los hacen ser hombres del conocimiento supremo autóctono (teoyomatiliztli). Entonces si traducimos «en el lugar de los titizih», tendríamos que decir también «en el lugar de los tonalpouhkeh, tetzauhmatkeh, naualtekuhtin, tzompantekuhtin, tlachixkeh», estos nombres ya han sido explicados, pero debemos recordar que éstos son sólo adjetivos que califican a los verdaderos titizih.

Para finalizar este pequeño escrito debemos decir que el nombre completo de nuestro pueblo Kuitlauac Tizik significa: «Lugar de excrecencias acuáticas (geográfico), en donde están los hombres del conocimiento supremo antiguo (cósmico)».

Pues bien, siendo descendientes de estos grandes hombres tenemos hoy la responsabilidad de cuidar todo este legado cultural colectivo que nos corresponde por derecho histórico. No tengamos miedo a decir que somos habitantes de este hermoso pueblo que hoy se llama Tláhuac, que no nos espante el hecho de todavía seguir siendo «indios», somos originarios de estas tierras, las mismas que nuestros abuelos defendieron con sangre y fuego en los diversos campos de batallas en los que combatieron. No importa que ayer fueran españoles, estadunidenses, franceses, al fin y al cabo fue, es y será una resistencia contra los poderosos y opresores, sin importar su nacionalidad o el suelo en el que hayan nacido.

Que este pequeño escrito estimule la mente de todos ustedes hermanos, que no se pierda nuestra voz en el huracán del silencio y que perdure nuestra raíz que ya lleva milenios brotando en este tierra: Ixachilan («América»).

Chiknaui mikiztli makuilli texpatl xiuitl. Xikihta, xihkaki iuan xihtzakua mokamak. Ve, oye y calla. Uey Kalmekak Kuitlauak. ♦

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Citas:

[1] Cecilio A. Robelo, Nombres geográficos mexicanos del Distrito Federal, México, Departamento del Distrito Federal/Tesorería, 1977, 123 p.,  p. 104. El subrayado es del autor.

[2] Aunque no denote precisamente al excremento humano, pero esto más adelante lo veremos, cuando nosotros tratemos de dilucidar el sentido del vocablo kuitlatl.

[3] Hernán Cortés, Cartas de Relación, Manuel Alcalá (Nota preliminar), 5ª. Edición, México, Porrúa, 1970,  331 p.,  (Sepan Cuantos 7), p. 50. El subrayado es nuestro.

[4] Antonio Peñafiel, Nombres geográficos de México, catálogo alfabético de los nombres de lugar pertenecientes al idioma «nahuatl», México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1885, 265 p.+XXXIX, p. 102. El subrayado es del autor.

[5] Tláhuac, monografía, Gloria Brasdefer Hernández (presentación), México, Gobierno de la Ciudad de México, 1996, 62 p., p. 15.

[6] Carlos Justo Sierra, Tláhuac, Ramón Aguirre Velázquez (presentación), José Irabién Medina (proemio), México, Departamento del Distrito Federal, Delegación Tláhuac, 1986, 222 p., p.23.

[7] Salomón González Blanco Garrido, Tláhuac prehispánico, México, Miguel Ángel Porrúa, 1988, 188 p., p. 23.

[8] Baruc Martínez Kuauhtonal, In Cuitlahuac Altepetl, el Pueblo de Tláhuac, México, Kalpulli Tonalli Xoxouhka y Kuitlauak, s. f., 10 p., p. 3.

[9] Pedro Ortega Ortiz, et. al., «Oro del agua, una aproximación al significado del topónimo Cuitláhuac», en Nosotros, Revista de reflexión y difusión, México, No. 57, febrero del 2003, 9-12 p., p. 10.

[10] Idem. El subrayado es nuestro.

[11] Ignacio Romerovargas Yturbide, Motecuhzoma Xocoyotzin o Moctezuma el Magnífico y la invasión de Anáhuac, 3 t., México, Libros de Anáhuac,  1963-1964,  t. 3, p. 180. El subrayado es nuestro.

[12] Véase Roberto Barlow y Byron MacAfee, Diccionario de elementos fonéticos en escritura jeroglífica (Códice Mendocino). Rafael García Granados (Intr.), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Historia, 1949, 46 p., pp. 10 y 17.

[13] Paul P. de Wolf, Diccionario español-náhuatl,  Miguel León Portilla (pról.), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, Fideicomiso Teixidor, 2003, 841 + LIX p., p. 345.

[14] Ibid., p. 346.

[15] Patrick Johansson K., «Escatología y muerte en el mundo náhuatl precolombino», en Estudios de Cultura Náhuatl, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, No. 31, 2000, 149-183 p., pp. 149-150. El subrayado es nuestro.

[16] Víctor Linares Aguirre, «Acerca de la raíz Teotl o ‘Deo Ignoto’ (el Dios desconocido) », en Ce-Acatl, Revista de la Cultura de Anáhuac, México, No. 67, 14 de febrero de 1995, 5-7 p., p. 5.

[17] Paul P. de Wolf, op. cit., p. 345.

[18] Véase Baruc Martínez Kuauhtonal, Ing. Estanislao I. Ramírez Ruiz, inemiliz, itekipanoliz, su vida, su obra, México, Kalpulli Tonalli Xoxouhka y Kuitlauak, 2004, 30 p., p. 20.

[19] Sandra Villaseñor Ramírez, Historia lacustre de San Pedro Tláhuac, México, Gobierno del Distrito Federal, Equidad y Desarrollo Social, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2003, 46 p ., pp.19-20.

[20] El tonalli significa, calor, día, una fuerte tendencia a algo, es lo que se impregna en nosotros en el momento de nacer y nos mantiene vivos, en la actualidad en las comunidades origen nahuatl se le asocia con la sombra. Para ahondar más en el tema del tonalli véase Alfredo López Austin, Cuerpo humano e ideología, las concepciones de los antiguos nahuas, 3ª. Edición, 2 t., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, 1989, t. 1, p. 223 y ss.

[21] Hernando Ruiz de Alarcón, Tratado de las supersticiones y costumbres gentilicias que hoy viven entre los indios naturales desta Nueva España, María Elena de la Garza Sánchez (intr.), México, Secretaría de Educación Pública, 1988, 236 p., (Cien de México), p. 171. El subrayado es del autor.

[22] Alicia Olivera Sedano, «Cuitlahuac», en Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, VI Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, México, 1954-1955, Volumen XIV, 299-302 p., p. 302.

[23] Laura Cardoso Tierra, Tláhuac, donde se pierden las leyendas, México, versión mecanográfica, s. f., 3 p., p.1

[24] Véase  Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlán y Leyenda de los Soles, Primo Feliciano Velázquez (tr. intr. y notas), Miguel León Portilla (prefacio), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1975, 162 p., p. 61.

[25] Idem.

[26] Tláhuac, el lugar de los que vigilan las aguas, México, edición mecanográfica, s. f., p. 1.

[27] Arturo Meza Gutiérrez, Mosaico de Turquesas, Ángela María Martínez Sánchez (pról.),  México, Edición del autor, 1999, IX + 208 p., p. 166.

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