La Comparsa de Barrio Fuerte de Tlaltenco

Febrero 12, 2018.- Con motivo del 25 aniversario de haber sido fundada, a decir de Pedro Palacios es la agrupación del Carnaval «más poderosa» de ese pueblo de la delegación Tláhuac

Por Sergio Rojas | Revista Nosotros, Núm. 68 | Abril de 2004

Barrio Fuerte, así bautizado por su comunidad, se encuentra en San Francisco Tlaltenco y su extensión apenas cubre lo que son dos cuadras; hace muchos años marcaba los límites del pueblo, antes de que las presiones demográficas y la necesidad de los ejidatarios por vender sus tierras propiciara el ensanchamiento del casco urbano.

Entonces, quien dirigía su vista hacia el horizonte podía ver los volcanes pero, antes, distinguía el camino hacia Santa Catarina, así como las otrora fértiles tierras donde más tarde surgiría la Colonia Selene. «Era el último lugar», recuerda Pedro Palacios, responsable de dirigir los destinos de la Comparsa de Barrio Fuerte, la cual da vida al carnaval de ese lugar. Se trata de una agrupación que cumplió sus primeros 25 años de existencia.

Ahí, en el singular Barrio Fuerte de Tlaltenco, la tradición del carnaval se renueva y perpetúa, costumbre que es ley para sus habitantes, los cuales se involucran cada año en su proceso, muy a su estilo, con la misma gente de siempre y sus propios charros, aunque por esta ocasión lucieron tres carros alegóricos con el rey feo versión 2004 con todo y corte real. Porque a diferencia de otras comparsas, en Barrio Fuerte prefieren tener un rey en lugar de una reina. Cosas de la realeza carnavalesca.

Para ello, los entusiastas organizadores trabajan durante todo el año con el fin de prepararse, primero «mentalmente», al imaginar cuáles innovaciones pueden encajar en su carnaval y, después, en la construcción de los carros alegóricos que habrán de mostrar a toda la comunidad de Tlaltenco.

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La invitación que hicieron a campesinos para que no vendieran sus tierras

Esta ocasión fue muy significativa para ellos. “«Como carnavaleros cumplimos 25 años», refiere Pedro con orgullo; «por eso sacamos este año tres carros, a diferencia del año pasado que nada más sacamos uno. Se trata de una tradición que ha ido pasando de nuestros abuelos a nuestros padres y ahora estamos listos para pasársela a nuestros hijos cuando llegue el momento». Por lo pronto, y como es común ver cada año, en la pasada versión formaron parte del contingente niños vestidos de charros y niñas con elegantes vestidos, desfilaron con la comparsa de Barrio Fuerte que recorrió las calles de Tlaltenco la soleada tarde del pasado domingo 29 de febrero.

Partieron minutos después de las dos de la tarde, con la banda de música por delante, los charros después, con sus trajes típicos, y los carros alegóricos en el contingente, mientras que por las banquetas la multitud conformada por familiares, amigos y vecinos acompañó a los de Barrio Fuerte en su carnaval, caminó con ellos, a su paso, a su ritmo.

Desfilaron por las calles que se encuentran al pie del Cerro de Guadalupe, de ese que aviesos beneficiarios de concesiones se lo quieren acabar a fuerza de explotar sus recursos naturales, pero que se mantiene en pie para que los moradores de Tlaltenco todavía puedan ascender a su cima para admirar desde ahí a su querido pueblo.

Porque, ¿qué población que se precie de serlo no fue construida al pie de un gran cerro para que sus pobladores la pudieran admirar desde lo más alto? Y aún a costa de la deshonestidad valiente del jefe de gobierno, el Cerro de Guadalupe se muestra orgulloso a pesar de los Ahumadas del rumbo y de los embutes que seguramente habrán de hacer con la autoridad delegacional con tal de que los dejen seguir enriqueciéndose a costa de la arena y grava del cerro.

Al paso del contingente por el Eje 10, Pedro Palacios asegura que el ser la primera comparsa en desfilar por las calles de Tlaltenco no es una decisión autoritaria. «Antes de 1980 nosotros participábamos con otra agrupación, de la cual no digo su nombre para no darle relevancia, pero aquellos entusiastas muchachos que fundaron todo esto, Jorge Cedillo, Sergio Palacios, Fernando Medina, Ramón Hernández, Adán Gutiérrez y Juan Reyes, nomás de buenas a primeras dijeron ‘nos vamos un domingo antes que todos’, y en cuestión de fechas nunca tuvimos problema, nunca pensaron que esta agrupación llamada Comparsa Barrio Fuerte se volviera poderosa».

«Yo recuerdo que en 1982 mis amigos, que ahora son presidentes y directivos de otras agrupaciones, me decían ‘¿cuándo tu agrupación llegará a ser algo?’, y me lo decían con otras palabras más feas, porque así nos llevábamos, pero ahora terminan por reconocer toda esta labor que han hecho no uno sino todos los que aquí viven y son Barrio Fuerte».

Ya en la noche del domingo, un grupo musical ameniza el tradicional baile en Barrio Fuerte, y al ritmo pegajoso y cumbianchero con el yipiyipiyí las parejas le sacaron lustre al asfalto. Ahí, parapetados en uno de los carros alegóricos Pedro y su hermano Noel, quien a pesar de tener 27 años se ve más grande que aquel que tiene 36, sonríen satisfechos.

Barrio Fuerte apenas comprende la Calle Pablo González y la Avenida San Francisco; «cincuenta pasos a la izquierda, cincuenta pasos a la derecha y cincuenta pasos al frente, eso es todo», dice Pedro. «Yo vivo en el Callejón Mapasco, como quien dice soy del centro del Barrio, es el punto donde se reúnen los amigos y los vecinos», aclara. Son pocos, efectivamente, pero cómo hacen bulla.

«Nuestra gente ha sido cabeza de las demás comparsas», remacha el presidente de la comparsa de Barrio Fuerte, «incluso de las que ya tienen más de 85 años de instauradas». Refiere que «su abuelo de Noel Méndez, que es el tesorero de la agrupación de Barrio Fuerte, fue uno de los fundadores del Club Juvenil, y nuestro abuelo, de Noel y abuelo mío, fue fundador de otras agrupaciones como la Benito Juárez. Así fue siendo hasta que todos ellos se fueron desligando de esas agrupaciones y se vinieron a fundar la comparsa de Barrio Fuerte, la más poderosa de San Francisco Tlaltenco», reitera.

¿A poco?, se le cuestiona.

«La podemos considerar así y esto que digo lo podremos constatar al final del carnaval (a finales de marzo). Este año hemos hecho tres carros alegóricos y jamás otra comparsa ha hecho algo parecido», señala.

La comparsa de Barrio Fuerte está respaldada por la organización de 32 amigos («que no socios, aquí no habemos socios»), y son quienes se encargan de reunir el dinero suficiente para preparar el carnaval. Aunque las envidias siempre han existido. «En 1990 los dirigentes de las agrupaciones viejas se confabularon contra nosotros mediante un convenio por el cual nos prohibieron organizar bailes; de 1990 a 1995 nos lo prohibieron y la delegación no quiso verificar la autenticidad de ese convenio. Nos han querido bloquear, pero siempre hemos salido adelante», comenta Pedro Palacios.

Entonces interviene en la charla su hermano Noel: «Esas agrupaciones tienen hasta 500 socios, como ellos los llaman, a lo mejor hasta 700; podrán tener ochenta años de existencia pero nosotros, los de Barrio Fuerte, nos hemos sobrepuesto a todas las adversidades», apunta.

«Les hemos dado cachetada con guante blanco. Todavía el cuatro de noviembre, cuando estaba mi hermano Javier (quien falleció el pasado diciembre en un trágico accidente en Santa Catarina Yecahuizotl), luchamos por el apoyo que nos da la delegación, que este año fue de cincuenta mil pesos, y peleamos por todos. Fuimos los únicos que hablamos y peleamos ante las autoridades. Por eso a otros grupos la delegación nada más les dio 25 o 20 mil pesos porque no demostraron los gastos de hace un año para el lucimiento de su carnaval», explica.

No todos los que desfilan con la comparsa de Barrio Fuerte vive ahí. Aun así, con motivo de los preparativos se desvelan hasta las cuatro o cinco de la mañana con tal de arreglar los carros alegóricos, «de ahí nos vamos a bañar a nuestras casas y luego nos vamos a la chamba», dice Pedro.

Al preguntarle por el costo de un carro alegórico Pedro Palacios refiere que sin plataforma le invierten alrededor de 70 mil pesos, «pero después es posible recuperar su costo porque vienen los carnavaleros de San Pablo Oztotepec, de Milpa Alta; los carpitas de San Pedro Tláhuac, los caporales de Zapotitlán, los de Chimalhuacán y los de San Vicente Chicoloapan, así como grupos de la tercera edad, a pedirnos que se los rentemos. A veces nada más nos dan para la gasolina y el tractor, pero a veces los de Oztotepec vienen pagando 19, 17, 11 mil pesos, dependiendo del estado del carro alegórico. Si se encuentra bien puede ser que hasta paguen más. Un carro alegórico tiene una vida útil de dos meses».

Por lo pronto, el dinero sale de los 32 amigos, cada quien aporta una cantidad de dinero, porque además organizan una cena baile y excursiones y posadas para allegarse recursos. «De todos lados sale el dinero, porque esos carros, primero Dios, saldrán rentados unas catorce veces».

«Somos 12 los amigos que ponemos alrededor de cinco mil pesos», precisa. «Poquito antes de octubre comenzamos a preparar los carros alegóricos, en sábados y domingos, y para eso contamos con dos diseñadores: Juan Reyes e Isabel Reyes, son primos, artistas plásticos muy reconocidos de aquí de la delegación; pero a veces toman opiniones de nosotros. Por ejemplo, las ideas para los tres carros alegóricos fueron mías, pero ellos las concretan. La estructura del elefante y el dragón está hecha a base de alambrón, después viene el forrado con costal de yute pegado con resistol cinco mil, después le agregamos yeso con resistol blanco para que tenga más consistencia, y después una capa de pintura blanca con resistol para que tenga más consistencia aún y, finalmente, viene la pintura».

En cuanto al rey feo los organizadores aclaran que este puede ser designado desde un día después que concluyó el carnaval. Quien quiera serlo basta con que levante el dedo y diga «yo quiero». «Aquí no hacemos elección porque todos somos amigos. Nunca se ha dado el caso de que sean dos los que quieren», asegura.

Al decir de Pedro y Noel, el día primero de mayo se va a realizar un gran cierre del carnaval de Tlaltenco. Las comparsas van a salir del panteón civil de San Lorenzo Tezonco, justo donde comienza la delegación Tláhuac (en la fuente de las ollas) y enfilarán sobre la ya de por si congestionada Avenida Tláhuac hasta llegar a San Francisco Tlaltenco. Por lo pronto, demostraron haber sido la mejor comparsa porque en medio del desgobierno que priva en la delegación fue la que menos problemas viales ocasionaron a la comunidad.

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