El Hombre de Chimalhuacán en Cuicuilco

Febrero 11, 2018.- El esqueleto data de 10,500 años a.C., y fue encontrado de manera fortuita en 1984 en un predio por los propietarios de unas viviendas en proceso de construcción

La forma de vida en nuestro territorio previo al surgimiento de las grandes culturas mesoamericanas y los materiales que se utilizaban de manera cotidiana, son presentados en la exposición temporal La presencia del hombre prehistórico en Chimalhuacán, estado de México, durante el Holoceno Temprano (10, 500 a. C.).

La muestra, que se presenta en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica Cuicuilco, está integrada por diez piezas, de las cuales resalta como objeto principal la reproducción del cráneo fósil del Hombre de Chimalhuacán, elaborada en 2012 por especialistas del INAH.

A decir de Josefina del Carmen Chacón Guerrero, arqueóloga responsable de la exposición, esta es la primera ocasión que se presenta en conjunto con huesos fosilizados de fauna holocénica, empleados en aquella época a manera de utensilios.

El esqueleto del Hombre de Chimalhuacán, dijo, data de 10,500 años a.C., y fue encontrado de manera fortuita en 1984, en un predio ubicado en la colonia Embarcadero de Chimalhuacán, estado de México, por los propietarios de unas viviendas en proceso de construcción.

La reproducción del cráneo deriva del Proyecto El Hombre Temprano en México, desarrollado por el INAH desde 2012, y ha sido exhibida junto con otras réplicas de cráneos y calotas, cuyos originales datan de los 2,200 a los 12,700 años a.C., entre ellos: la Mujer del Peñón III, el Hombre de Balderas, el Hombre de Tlapacoya, el Hombre de San Vicente Chicoloapan, el Hombre de Texcal y el Hombre de Tepexpan.

Es la primera ocasión que el público puede contemplar la pieza de manera independiente, para tal efecto, se colocaron seis cédulas informativas que explican temas como el fechamiento del Hombre de Chimalhuacán, el proceso de mineralización, el escenario natural de la Cuenca de México durante el Holoceno Temprano, los artefactos de hueso y asta, entre otros.

Otras de las piezas que se exhiben corresponden a huesos fósiles pertenecientes a un cérvido (reno o ciervo ya extinto), colocadas en cuatro vitrinas. Recibe al visitante una base de cornamenta y parte del tronco, el cual pudo haber sido utilizado como percutor de lítica, asimismo, una esquirla ósea (astilla alargada y puntiaguda desprendida del hueso) y un pedazo basal de cornamenta trabajado del cual aún se desconoce su uso.

En la segunda vitrina se muestra un fragmento longitudinal de cuerno, que probablemente se trate de un residuo derivado de la manufactura de algún artefacto, además, un hueso largo en estado mineralizado que corresponde al radio izquierdo del cérvido y que se usó como alisador o raspador de pieles.

Al centro se puede observar la reproducción del cráneo del Hombre de Chimalhuacán. El original se encuentra bajo resguardo e investigación en los laboratorios del Instituto. El cráneo y la osamenta son de color negruzco, derivado del considerable proceso de mineralización post mórtem, y corresponde a un individuo de sexo masculino de entre 33 y 35 años de edad al momento de morir, cuya estatura era de 1.72 metros.

La arqueóloga Chacón puntualizó que según los estudios físicos hechos, el esqueleto presenta una filiación mongoloide y guarda relación con los grupos del noroeste de Asia, aparentemente padeció en vida algunas complicaciones de salud, como la artrosis en la parte baja de la espalda y osteoporosis generalizada.

El cráneo fosilizado es alargado, de altura baja y anchura media, presenta un desgaste muy marcado en las piezas dentarias, provocado por la alimentación básica de semillas y actividades como la elaboración de herramientas.

Para su fechamiento, se intentó extraer colágeno del hueso humano pero el estado de mineralización no permitió su conservación, por lo que se procedió a otra metodología: la geoquímica, que consistió en extraer restos de sedimento adherido en el cráneo y comparar su composición litológica con otras muestras conocidas, que dio como resultado 10,500 años a.C.

En las últimas dos vitrinas de la exposición se muestran otros restos de fauna holocénica y dos punzones que sirvieron para perforar materiales blandos de origen animal, posiblemente cuero o recursos vegetales; un utensilio de forma arqueada de uso desconocido y un artefacto de trabajo para ejercer presión sobre materiales de menor dureza.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo dos de marzo, en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica Cuicuilco (Avenida Insurgentes Sur esquina Periférico). La entrada es libre. ♦

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