Cuando la Feria de Tláhuac fue la mejor del DF

Febrero 7, 2017.- En 1995 irrumpieron dos grupos en la organización de la Feria porque suponían que ésta significaba estupendo negocio debido a la grandilocuencia y solemnidad de la misma

Sergio Rojas | Revista Nosotros Núm. 81 | Junio de 2005

Hasta hace todavía once años la Feria Regional de Tláhuac estuvo considerada por propios y extraños como la mejor de todas las que se realizaban anualmente en el Distrito Federal, muy por arriba en organización y talante en cuanto a su contenido de la Feria del Mole de San Pedro Atocpan, en la delegación Milpa Alta. La fama de Tláhuac se propagó por todo el altiplano y su Feria estuvo inscrita entre los principalísimos acontecimientos de los promocionales del Departamento del Distrito Federal, folletos turísticos, publicaciones periódicas (diarios y revistas), en los medios electrónicos y fascículos coleccionables de la época con la historia, costumbres y tradiciones de los habitantes de la Ciudad de México, cuadernos que entonces comenzaban a ponerse de moda.

Fue por la Feria Regional que miles de visitantes llegaron a Tláhuac cada año procedentes de diversas delegaciones, municipios conurbados y hasta de la República, y en la afamada Feria participaban por igual gente de Mixquic, Tetelco, Ixtayopan, Tlaltenco, Zapotitlán, Santa Catarina Yecahuizotl y, por supuesto, de la cabecera delegacional, con sus respectivos barrios y colonias.

Manolo Muñoz

Manolo Muñoz recibe constancia de participación de manos de Alejandro Durán

Sin embargo, en 1995 irrumpió un grupo de ambiciosos que creyó que quienes se encontraban en el comité organizador de la Feria Regional de Tláhuac se estaban enriqueciendo debido a la grandilocuencia de la conmemoración, por lo que ladinamente varios avispados comenzaron a manejar el argumento de la oriundez y, entonces, dieron inicio con atroz lucha para convertirse en los organizadores no sin antes urdir confabulaciones y lanzar vituperios para justificar su codicia.

Todo eso ocasionó que por primera ocasión la Feria de 1995 tuviese ¡dos comités organizadores!, y como justificante del argumento que debían ser nativos de San Pedro Tláhuac los que la organizaran, no faltó la supina disposición de circunscribirla a la cabecera delegacional. La feria dejó para mejores tiempos su carácter de regional. A quienes repentinamente les llegó, como a la mayoría de los desprestigiados políticos de por estos y otros rumbos, un fervoroso amor por su comunidad, contribuyeron a que con el correr del tiempo el resto de la sociedad tlahuaquense perdiera interés por la Feria, la cual, ya implantada como Patronal, y por disposición de los organizadores, las candidatas a reinas tuvieron que ser oriundas de la cabecera delegacional.

Fue así como aquel trabajo metódico, disciplinado, escrupuloso y visionario de un nutrido grupo de Amigos por Tláhuac, quienes de haber continuado cuando menos dos años más en la organización de la Feria la hubiesen trasladado a un sitio mucho más amplio, debido a que el centro de la población resultaba ya insuficiente, además de las molestias que ocasionaba a los vecinos, fue tirado literalmente a la basura.

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Johnny Laboriel fue otro de los que se presentó en la Feria Regional de Tláhuac

Aunque con el transcurso del tiempo al comité organizador de la Feria llegó gente bien intencionada, las calles aledañas a la parroquia de San Pedro Apóstol y el edificio delegacional fueron otra vez más que suficientes para albergar una feria patronal en la que hasta la fecha predominan los puestos de fritangas y emborrachadurías, junto con las mafias de fayuca tepiteña incluidos los changarros donde se vende al por mayor pura vil pornografía. En el olvido quedó el interesante proyecto que habían elaborado los Amigos por Tláhuac para que la Feria Regional dotada de instalaciones permanentes, seguras y amplias, ubicadas en las afueras de la población, como las tiene cualquier ciudad de la República que se precie de tener alguna de las más connotadas ferias.

En vísperas de la celebración de la 49 versión de dicha Feria, en Nosotros decidimos recordar lo que los Amigos por Tláhuac hicieron en aquellos años cuando tuvieron a su cargo la organización de la misma, y aunque si bien las comparaciones son odiosas, ahora resultan válidas, útiles e indispensables, con el único fin de evocar la fastuosidad que tuvo alguna vez la Feria Regional de todos los tlahuaquenses, independientemente de los objetivos que tuvieron quienes la instauraron allá por 1956.

Al menos desde 1988 hasta 1994, lapso en el que presidieron el patronato de la Feria Regional de Tláhuac, el empresario Alejandro Durán Raña (1988-1989 y 1993-1994), la señora Delfina Lozano (1990-1991) y el doctor Leonardo González (1992), el primer día, antes de la inauguración, tenía lugar un majestuoso desfile en el que participaban miles de personas, el cual daba inicio en Tlaltenco para concluir en el edificio delegacional en San Pedro Tláhuac.

La gente abarrotaba los espacios disponibles sobre la Avenida Tláhuac para ver el desfile en el que participaban instituciones educativas de toda la delegación, comparsas de los carnavales de Tlaltenco y Zapotitlán con algunos de sus vistosos carros alegóricos, bandas de música de distintas jurisdicciones, las bastoneras del IMSS, agrupaciones de la tercera edad, el escuadrón de motociclistas de la Secretaría de Protección y Vialidad, las escuelas de artes marciales del rumbo, futbolistas llaneros, clubes de patinadores que entonces estaban de moda y los garbosos charros de la región, por mencionar solamente una parte de los entusiastas protagonistas que sentían orgullo de vivir en algún lugar de Tláhuac.

En aquel entonces el concurso de elección de la reina se desarrollaba sobre un majestuoso escenario que contenía referencias prehispánicas e históricas alusivas a la delegación, donde hasta fuentes y cascadas hubo, con foso para orquesta, gracias a que la escenografía era planeada sobre el papel, cual si fuese un set cinematográfico, y las concursantes debían lucir vestido de noche, vestido de coctel o típico y traje de baño. Todo un espectáculo en tres tiempos en donde participó gente de la farándula y el vodevil. No se pichicateó el recurso disponible y por eso fue que ante tanta calidad en los espectáculos, donde por cierto la entrada siempre fue gratuita, de 1988 a 1994 el programa musical de la Feria Regional fue transmitido en vivo por empresas radiofónicas a todo el Valle de México, y en 1988 la conductora Sally de Perete vino por parte de Canal 13 a transmitir los aspectos relevantes de la Feria, la cual fue sin duda un escaparate que proyectó a Tláhuac positivamente.

Hubo desfiles de modas, concursos de oratoria que bien servirían ahora a tanto aprendiz de político que apenas puede hacerse entender, conciertos de música en la parroquia, así como exposiciones de artes plásticas; carreras de autos y ciclismo; asimismo, en competencias de atletismo se celebraba el medio maratón, mientras que en el Lienzo Charro de la Colonia San José se llevaban a cabo corridas de toros, charreadas y hasta el espectáculo de los caballos de la Casa Pedro Domecq estuvo presente, sin faltar la muestra gastronómica del platillo típico, entre otras muchas actividades.

Sirva pues este espacio para darse un quemón de cómo fueron aquellas ferias regionales, en una época en que no había tanto encono entre los grupos políticos de la ciudad. ♦

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