Aguascalientes, el palpitar cultural de la ciudad

Enero 28, 2018.- Aguascalientes, pues, tiene una vida cultural muy rica para sus habitantes, y eso hace que uno se congratule por haber escogido esta bella tierra para aprender tantas cosas que uno desconocía

Por Efrén Camacho Campos | Unamitas en Aguascalientes

Sin pretender pasar como un especialista en la materia, desde hace tiempo he querido abordar temas relacionados con la cultura, en cualquiera de sus manifestaciones. Obviamente, lo primero que debe quedar claro es el concepto y, asimismo, todo aquello que nos ayude a tener una idea lo más completa posible de lo que es la cultura. Sin embargo, es manifiesto que la cultura es todo lo que soporta a una sociedad: creencias, costumbres, anécdotas, frases, rituales, música, testimonios, en fin. Pero, también, la cultura se asocia al conocimiento de las personas y a las habilidades que posee.

Como lo he expresado en otras colaboraciones, después de vivir 60 años en la Ciudad de México y en el estado de México, una vez retirado de la vida productiva, tal como se le concibe, es decir, asistir a la fuente de trabajo desde las 8:00 horas hasta que el cuerpo aguante, mi esposa y un servidor tomamos la decisión de reubicarnos en algún otro lugar de la República Mexicana, donde la vida fuera más tranquila, cualquier cosa que esto significara.

Después de un análisis concienzudo, al cabo de media hora mi esposa me «sugirió» que nos mudáramos a Aguascalientes. En realidad no opuse resistencia a tan vehemente sugerencia de mi mujer. Ella tiene sus orígenes por estos lares y era una oportunidad de regresar a ellos, después de haber salido a los cinco años, cuando su familia, al igual que otras muchas de diferentes lugares, ven en la gran ciudad la oportunidad de progresar, aunque en muchas ocasiones solamente haya sido un espejismo. Esto ya lo retrataba Óscar Lewis, en su libro denominado Los Hijos de Sánchez.

Ya en un artículo anterior comenté que empezamos recopilando datos básicos del lugar, a efecto de ubicarnos y como se dice de manera coloquial, para conocer el tamaño del animal. El estado de Aguascalientes tiene una extensión territorial de 5,618 kilómetros cuadrados, se divide en 11 municipios y tiene una población aproximada al millón y medio de habitantes. Tiene una intensa actividad industrial, ganadera y comercial; además, cuenta con varias universidades, públicas y privadas, centros de investigación y escuelas normales.

Al margen de todo los aspectos señalados, una vez que mi familia se ha ido entronizando en la vida hidrocálida, en lo particular me llama la atención la cuestión cultural de este bello estado, que indudablemente es el primero que se menciona dentro de los salones de clase, cuando los mentores están enseñando a sus alumnos la división política de México.

¿Cómo es la vida cultural de Aguascalientes? Para empezar, vale la pena comentar que hay una gran variedad de espacios culturales, esparcidos, como debe ser, en sus once municipios. En concreto, estamos hablando de la Casa de la Cultura «Víctor Sandoval», de 17 Centros y Escuelas, de la Universidad de las Artes, de museos y galerías, bibliotecas y teatros, así como de varias asociaciones de profesionales como la denominada Ex Alumnos UNAM Aguascalientes, de la cual un buen número de sus integrantes son oriundos, pero hay algunos otros más que escogimos vivir en este bello estado, ya sea porque las raíces de alguno de nuestros familiares están aquí, o bien, porque Aguascalientes ofrece varias alternativas para el progreso y desarrollo de quienes lo habitamos.

Tras de hacer algunas búsquedas relativas a la historia de nuestro bello estado, al que atinadamente se le promueve como el «Corazón de México», me llamó la atención el encabezado de uno de los resultados de búsqueda: Noticias sobre 41 hombres ilustres de Aguascalientes –espero que el título no tenga ninguna otra connotación–. Indudablemente deben ser mucho mayor el número de personas destacadas en los diferentes ámbitos de la vida de nuestro estado, pero para empezar esta cantidad es suficiente.

Pues bien, de esta relación de hombres ilustres, todos con merecimientos para ser catalogados como tales, empezaré por señalar a uno de ellos: Víctor Sandoval, fehaciente promotor cultural. El maestro Sandoval –poeta, escritor y académico– nació en la ciudad de Aguascalientes el 31 de octubre de 1929 y murió en la Ciudad de México el 24 de marzo de 2013. Aparte de sus obras publicadas, al maestro se le sigue homenajeando debido a que el 12 de octubre de 2017 se cumplieron los primeros 50 años de la fundación de la Casa de la Cultura «Víctor Sandoval», por lo cual Radio y Televisión de Aguascalientes (RYTA) produjo diversas cápsulas informativas denominadas Volver a Casa, mismas que resultan muy interesantes ya que presentan relatos históricos acaecidos durante el primer cincuentenario de este recinto cultural.

De cualquier manera, no hay que dejar pasar la oportunidad de visitar este edificio que a lo largo de su historia ha sido Convento y Colegio de la Enseñanza, Escuela para Niños, Colegio Seminario de Nuestra Señora de Guadalupe, Escuela Tipo (1926-1965), hasta que el gobierno estatal decidió que se estableciera ahí la Casa de la Cultura.

Al estar al interior de este histórico edificio no solamente se respira grandeza y cultura, se queda uno admirado de ver a niños y adolescentes que aprovechan la infraestructura instalada y asistir los talleres de violín, guitarra, canto, piano, inglés, francés, alemán, japonés, teatro, expresión corporal.

Pero aún más, constatar que la vida no termina cuando se tienen más de 60, porque es sorprendente advertir la cantidad de adultos mayores con sus guitarras a la espalda.

Finalmente, se cuenta con una bien surtida librería, donde se puede adquirir alguna de las obras del maestro Sandoval, entre las que se encuentran: Aire libre (1959); El viento norte (1959); Hombre de soledad (1960); El veterano de guerra (1967); Retorno (1967); Poemas de juventud (1974); Che, coautor con Héctor Hugo Olivares y Desiderio Macías (1974); Para empezar el día (1974); Agua de temporal (1988); Fraguas (1991); Trovas de amor y desdenes (1994) y Poesía reunida (2008).

Aguascalientes, pues, tiene una vida cultural muy rica para sus habitantes, y eso hace que uno se congratule por haber escogido esta bella tierra para aprender tantas cosas que uno desconocía. ♦

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