El nopal de los milpaltenses, alimento y medicina

Enero 23, 2018.- Los más de 105 millones de mexicanos que vivimos en nuestro país consumimos 5.66 kilos per cápita de nopalitos al año, mientras que los 10 millones de mexicanos que radican en Estados Unidos solamente consumen un kilo 400 gramos por habitante al año

Por Manuel Garcés Jiménez* | Nosotros Núm. 134 | Agosto de 2010

El nopal o nopalli como lo conocían los aztecas va de la mano con nuestra historia nacional, de ahí el refrán popular de profundo sentido filosófico: «tan mexicano como los nopales». Es alimento y medicina, parte fundamental de la economía de la población de seis poblados de la delegación Milpa Alta: San Lorenzo Tlacoyucan, Santa Ana Tlacotenco, San Juan Tepenahua, San Jerónimo Miacatlán, San Agustín Ohtenco y San Francisco Tecoxpan.

En los Códices Quinantzin y Tlatzin aparece un nómada chichimeca cubierto con pieles que empuña un arco y cerca de él se encuentra un nopal, por lo que en la época prehispánica su importancia fue notable.

Uno de los más hermosos pasajes de nuestra historia se refiere a la peregrinación de los mexicas y su llegada al Valle de México en el año ome calli en 1325. Según el Códice Ramírez, los mexicas localizaron al águila posada sobre un nopal dominando a la serpiente, en «Tenochtitlan, porque ‘tetl’ es piedra y ‘nochtli’ es tunal, y añadiéndose esta partícula ‘tlan’ significa ‘tunal de la piedra’».

Nuestro origen conjuga pues el nopal, la piedra, la serpiente y el águila, estampados en el Escudo Nacional por decreto del 14 de abril de 1823. Rodolfo Nieva en su obra Mexicayotl dice que el peñasco simboliza «la base sólida (…) sobre lo que estaría asentada la mexicanidad, el nopal representa la inmortalidad, porque es la planta que nunca perece y se reproduce en donde ninguna otra puede hacerlo y el águila corresponde al mexicano por sus características de majestad, valor y nobleza».

Cuando en la Colonia se solicita a Carlos V un escudo de armas para la Ciudad de México-Tenochtitlan, fue aprobado uno el 14 de julio de 1523, en el que aparecen 10 pencas maduras de nopales, y que a la fecha sigue vigente.

El nopal es una planta noble, crece tanto en las montañas rocosas como en las zonas desérticas de nuestro país; de las distintas variedades de cactáceas sobresalen 60 especies del género Opunti, donde sólo 13 son comestibles.

Se considera al altiplano central como la cuna de la cactácea, según el punto de vista de los estadounidenses Benson y Wakinton, quienes aducen que durante los siglos XVII y XVIII, frailes establecieron sus misiones en Baja California Norte «e iniciaron el establecimiento de algunos nopales que entonces eran cultivados en el centro de México».

Delegación Milpa Alta

En el sureste del Valle de México se localiza la delegación Milpa Alta, zona productora de nopal verdura que empezó a desarrollarse en los inicios de la década de los 40 del siglo pasado, a partir de entonces algunos pueblos se fueron integrando a su cultivo.

Las especies más comunes en Milpa Alta son el nopal de flor de tuna amarilla y el nopal silvestre o «tetlanohpalitl», conocido también como «chumacuero», que a título personal es el más sabroso.

Según estimaciones casi ocho mil agricultores cultivan el nopal en cuatro mil hectáreas con rendimiento promedio de 350 toneladas por hectárea al año. Las condiciones climatológicas son las adecuadas para su cultivo, aun cuando las heladas de invierno hacen bajar considerablemente la producción.

Hasta el momento se le ha considerado como el platillo nacional, con más de 50 recetas para cocinarlo, por lo que se hace prioritario consolidar proyectos para su industrialización.

Por qué se hizo Milpa Alta región nopalera

Fue en el Barrio de La Concepción (La Conchita), entrada la década de los años 40, cuando el señor Florentino Flores comenzó a cultivar nopal en un solar, lo que significó toda una novedad porque plantó las pencas de nopales con dos metros de distancia entre y otra mata, y en medio de las cactáceas sembró flores de geranio, abonó la tierra con estiércol de caballeriza que traía en arpilleras en burros desde Tláhuac, y con una jícara las regaba por las mañanas con agua que acarreaba de un hidrante desde el puente de San Agustín.

Así que en un año cosechaba nopales de muy buena calidad y hermosos geranios de múltiples colores.

Fue muy criticado por sus vecinos, hasta lo tildaron de «flojo» porque en el monte había muchas cactáceas en estado silvestre y daba la impresión que no quería ir al cerro. Pero como a él le iba bien con la venta de nopales, don Florentino decidió sembrarlos en el paraje Ahuatepec.

Pronto empezó a venderlos en el mercado de Jamaica, que por aquellos años era el centro comercial piloto como ahora lo es la Central de Abastos, y así fue como empezaron otros a imitarlo y la economía de Milpa Alta comenzó a despuntar, pero todo fue gracias a la perseverancia, trabajo y visión de don Florentino Flores, a quien sus amigos le decían el «No’paltata’tli» (padre del nopal).

A más de 60 años la tenacidad del pueblo ha modificado la estructura social y económica de la delegación y algunos pueblos de Morelos colindantes con Milpa Alta.

Milpa Alta, productor del nopal-verdura

El aprovechamiento del nopal ha evolucionado, ahora es posible ver desde nopaleras silvestres hasta huertos familiares o plantaciones comerciales. La producción de nopalitos se concentra en el centro de México donde es posible consumirlo casi todo el año, especialmente en las temporadas de Cuaresma y Navidad.

La exportación en fresco de nopalitos es problemática por su difícil manejo y uso si se les dejan las espinas, y por su rápida oxidación si éstas se eliminan, a menos que sean empacados en bolsas selladas de polietileno y refrigeradas; sin embargo, la exportación se incrementa por tratarse de un alimento sano, que combate el azúcar y colesterol en la sangre de los humanos.

En 1950 los productores de Milpa Alta seleccionaron las mejores variedades para dar inicio con el sistema de plantaciones comerciales, prevalece el sistema tradicional que consiste en cultivarlo en hileras separadas de 1.50 metros; las pencas se siembran a distancias que van entre los 25 a 50 centímetros, y se dejan crecer un metro y medio de altura; las densidades por hectárea varían entre 15 mil a 40 mil plantas, aunque el término medio es de 17 mil. La producción es notable si se aplican grandes cantidades de abono orgánico.

Es así como la productividad en Milpa Alta tiene promedio de 80 a 90 toneladas por hectárea al año, con fuertes variaciones entre cortes (mayor producción en primavera y verano y menor en otoño e invierno), lo que afecta los precios para el productor.

La demanda de nopalitos en México es alta, se considera que el consumo per cápita anual es superior a los seis kilos, es la sexta hortaliza que más consumen los mexicanos después de la papa, tomate, chile verde, cebolla y sandía. La demanda es homogénea durante el año, lo que no sucede en los estados del centro de la República, porque en el norte el consumo es todavía inferior y casi nulo en las costas y regiones tropicales.

Pero como ya anotamos, se ha comprobado que el consumo de nopal reduce los niveles de glucosa en la sangre y disminuye los niveles de colesterol. Debido a ser considerado como medicina tradicional, de un tiempo a la fecha diversas empresas elaboran comprimidos y cápsulas de nopal. Aunque otras empresas se dedican a la elaboración de cosméticos a base de nopal, como champús, enjuagues, jabones y cremas.

En algunos lugares el nopal maduro es utilizado como materia prima para la elaboración de artesanías, en este caso se usa la fibra en la manufactura para canastas y floreros. Además, se ha mencionado que del nopal es posible obtener papel de calidad y también pectina; sin embargo, aún se encuentran en experimentación.

Entonces, es así como los más de 105 millones de mexicanos que vivimos en nuestro país consumimos 5.66 kilos per cápita al año, mientras que los 10 millones de mexicanos que radican en Estados Unidos solamente consumen un kilo 400 gramos por habitante al año, lo que nos da una idea del gran potencial que puede significar la exportación de nopalitos al mercado de la Unión Americana.

Porque es ahí donde tiene lugar el boom de la comida mexicana, con los nopalitos procesados a la cabeza de las preferencias, lo que hace que estén siendo exportados en mayores cantidades a Canadá, Europa y diversos países de la Cuenca del Pacífico.

Condiciones socioeconómicas

La población en edad de trabajar continuará aumentando en los próximos años como consecuencia del crecimiento demográfico, por lo que los jóvenes requieren de oportunidades de educación para poder tener acceso a un empleo y contar con una vivienda. Entonces, la industrialización del nopal podría absorber a esos jóvenes.

La extensión de Milpa Alta es de 281 kilómetros cuadrados, aproximadamente, con terrenos fértiles y zonas boscosas, en donde además del nopal se oferta barbacoa de carnero de excelente calidad, cocoles y mole para el mercado nacional y de exportación.

El cultivo del nopal es el medio de vida de casi el 70 por ciento de la población milpaltense desde hace 60 años. Con la construcción del Centro de Acopio del Nopal a fines de la década de los 90 se resolvió en cierta medida un viejo anhelo de los productores de esa verdura.

Ahora el objetivo debe ser la consolidación de proyectos relacionados con la industria del nopal, como son la deshidratación del producto y la instalación de plantas enlatadoras una vez que haya sido procesado en escabeche, como mermeladas, o en productos de la industria de los cosméticos que muchas veces ni siquiera se pueden encontrar ni en la Feria del Nopal, donde a cambio abundan los productos que son ajenos a Milpa Alta, pura mercancía de origen chino, por cierto, en una feria que como otras del rumbo ofrece alcohol al por mayor a sus visitantes.

Se necesita que nuestros diputados pongan en funcionamiento sus neuronas y legislen ya por la nominación de origen del nopal-verdura, que se elimine paulatinamente el estiércol de ranchos lecheros para dar paso a la composta y que sea restringido totalmente la aplicación de fertilizantes, herbicidas e insecticidas para poder lograr el tan anhelado sello verde. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

Fuentes:

La fundación de México-Tenochtitlan, la división de la ciudad en cuatro barrios y las primeras conquistas, según el Códice Mendocino (tira de la peregrinación). SEP. México. 1975.

Celulario de la metrópoli mexicana. Departamento del Distrito Federal, 1960.

Ciudad de México, Crónica de sus delegaciones. SEP. México, 2007.

Los pueblos originarios de la Ciudad de México. Atlas etnográfico. Teresa Mora Vázquez, Coordinadora. Gobierno del Distrito Federal, Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, 2007.

Fierro Álvarez, Andrés. Cultivo del nopal verdura en el sur del Distrito Federal. Universidad Autónoma Metropolitana, 2006.

Cruz Díaz, Elpidia. Recetario nahua. Cocina popular Indígena. Conaculta. México, 2004.

El cultivo de nopal verdura en Milpa Alta. Folleto de la SAGAR. México, 2000.

Bohorquez, Abigael. Memoria en la alta milpa. Federación Editorial Mexicana. México, 1970.

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