Los frailes agustinos en Mixquic

Enero 22, 2018.- Los primeros en llegar a la Nueva España fueron los frailes Franciscanos seguidos de los Dominicos, la tercera orden en llegar fue la de los Agustinos debido a la gran demanda de evangelizadores, refiere el historiador oriundo de Mixquic.

Por: Ricardo Flores Cuevas* | Revista Nosotros números 142 y 143 | Octubre y noviembre de 2011

Hace 475 años se realizó en Mixquic la primera ceremonia religiosa dedicada a San Andrés apóstol. Seguramente fue realizada por los frailes agustinos Jorge de Ávila y Jerónimo de San Esteban, fundadores del primer templo y convento. ¿Quiénes eran estos frailes y cuándo llegaron a Mixquic? Fray Jorge de Ávila nació en Ávila, profesó en Toledo el 20 de agosto de 1526 [1]. Su preparación fue la teología, conocedor de las artes y la gramática, fue Vicario Provincial y Procurador de los Agustinos novohispanos en España o Roma [2].

En 1544 viaja a España para tratar con el emperador un asunto sobre encomiendas, pero no lo logra ya que éste se encontraba en Alemania. Regresa al frente de un grupo de misioneros pero ya no llega a la Nueva España, pues murió en Puerto Rico en 1547, fue sepultado en el monasterio de Santo Domingo [3].

Fray Jerónimo de San Esteban nació cerca de Salamanca, descendiente de los duques de Gandía [4]. Profesó en su ciudad natal [5] el 23 de agosto de 1519. Estudió Derecho e ingresó a la orden ya siendo licenciado, fue graduado en cánones [6]. En 1532 renunció a su priorato de Medina del Campo para evangelizar en la Nueva España, llega el cinco de octubre de 1533. Fue destinado a la zona de Chilapa-Tlapa junto con Jorge de Ávila. Fue el primer prior [7] de Yecapixtla y prior de México. Muere en 1570 de 67 años de edad siendo vicario provincial [8].

Iglesia de Mixquic

Ex convento de San Andrés Apóstol en Mixquic

Ambos frailes llegaron a México en 1533, fueron destinados a la zona de Chilpa-Tlapa. Catequizaron y fundaron conventos en Totolapan, Yecapixtla, Juantetelco, Jonacatepec, Tlayacapan, Atlatlauhcan y Mixquic.

Como podemos darnos cuenta, tanto Jorge de Ávila como Jerónimo de San Esteban fueron dos frailes con una sólida formación religiosa y administrativa. «Amaban la tarea evangelizadora» y su contacto con los indígenas fue directo [9]. Si retrocedemos en el tiempo hasta el siglo IV nos percataremos que estos elementos son rectores en la orden de los Agustinos.

El fundador fue San Agustín a iniciativa del pontificado: «Al nacer como la tercera orden mendicante, los agustinos agregaron a su carácter eremítico y contemplativo, el nuevo cariz de vida que implicaba la cura de almas» [10].

Es en el siglo XVI cuando Martín Lutero, de la orden de los Agustinos, realiza a lo que se ha denominado la «Reforma protestante». Este sisma dentro de la iglesia católica causó un proceso de vitalización de los valores cristianos, ya que denuncia la corrupción y contradicciones que la iglesia católica había presentado en su tiempo y a través de la historia.

A este suceso se suma el contacto con un «nuevo mundo»: América. España como «el pueblo líder de la cristiandad» [11] asumió el papel evangelizador de dichas tierras. Las órdenes mendicantes tomaron esa responsabilidad y fue el espacio para llevar a la práctica los verdaderos valores de la cristiandad lejos de la corrupción que el viejo continente presentaba.

Los primeros en llegar a la Nueva España fueron los frailes Franciscanos seguidos de los Dominicos, la tercera orden en llegar fue la de los Agustinos debido a la gran demanda de evangelizadores.

En 1533 se embarcan hacia la Nueva España los primeros agustinos dirigidos por fray Francisco de la Cruz y, entre ellos, fray Jorge de Ávila y Jerónimo de San Esteban. Desembarcan en el puerto de Veracruz el 22 de mayo de 1533 [12].

El ideal misionero que practican en esta primera etapa tuvo dos matices: «su cariz original de cristalización de los infieles y uno nuevo que implicaba la cura de almas entre los recién convertidos a la fe» [13].

Las zonas a evangelizar fueron en las que ni los franciscanos ni dominicos habían abarcado [14]. Arriban a la Ciudad de México el siete de junio de 1533 [15] y llegaron a Mixquic en el año de 1536 [16]. Juan de Grijalva describe el recibimiento que los naturales de Mixquic le dieron a los frailes:

«Llegaron al pueblo de Mixquic estos dos religiosos donde fueron muy bien recibidos, y les pidieron que los tuviesen a su cargo, y los quisieren Doctrinar: agradecieron la oferta y la devoción de que les mostraban, y ofrecieronles [sic] de dar cuenta a su prelado, para que acudiese a su buen deseo. Entre estos indios avía [sic] un mercader y rico, que les pidió que lo bautizaran, por que el Demonio lo traía muy perdido, por que se quería bautizar: los siervos de Dios que sabían muy bien, que como ministros Evangélicos tenían poder sobre el Demonio, le consolaron por medio de aquel indio ladino que consigo traían, y les servía de intérprete, y le aseguraron que recibiendo el agua del bautismo le dejaría el enemigo: tuvieron sobre esto muchas pláticas con el Indio; examinándole en la Doctrina, por que era catecúmeno, y hallándole suficiente en ella, fervoroso en los deseos, y necesitado por la vejación que el Demonio le hacía: luego le bautizaron en preferencia del pueblo con gran solemnidad y regocijo, y con él bautizaron gran cantidad de niños, haciendo por esto los Religiosos infinitas gracias a Dios; y el pueblo público regocijo a usanza: el Indio mercader volvió al día siguiente a dar cuenta a los Religiosos de que ya el Demonio ni se le aparecía, ni le molestaba, con el pueblo se confirmó en la devoción de nuestra religión, y se le avivaron los deseos de pedirnos por ministros como lo hicieron, y hoye es de pedirnos por ministros como lo hicieron, y oy [sic] es de los buenos, y religiosos conventos de nuestra provincia» [17].

El testimonio anterior de Juan de Grijalva es una fuente vital para acceder al proceso de evangelización en Mixquic por parte de los frailes agustinos, de ésta obtenemos la siguiente información:

1. No sólo llegaron dos religiosos a nuestro pueblo en estudio, sino que por lo menos fueron tres, el cronista nos narra «…y ofrecieronles [sic] de dar cuenta su prelado, para que acudiese a su buen deseo». El tercer religioso, de jerarquía menor, seguramente fue el que se quedó en Mixquic después de que fray Jorge y Jerónimo se retiraran y continuaran con su recorrido por los demás pueblos de la Nueva España.

2. Los frailes traían consigo a un personaje bilingüe que fungía como traductor entre los frailes con los naturales del pueblo.

3. El rico mercader, que según el cronista Grijalva «era catecúmeno» [18] y le pide a los frailes que lo bauticen porque el demonio lo perturbaba, nos conduce a intuir que Mixquic ya había sido evangelizado antes de la llegada de los agustinos.

En este aspecto, si consideramos que entre 1525 y 1531 los franciscanos realizaron, entre muchas otras, la fundación de conventos en Coatepec-Chalco; que fray Martín de Valencia fundó el santuario de Sacromonte en Amecameca, y que una ruta para llegar al convento de San Francisco en la Ciudad de México era Ayotzingo (donde murió fray Martín de Valencia en 1534[19]), Chalco–Texcoco, nos percatamos que hubo una intensa actividad religiosa en la región por parte de los franciscanos antes de la llegada de los agustinos a Mixquic en 1536.

Fueron los franciscanos quienes iniciaron la labor evangelizadora en Mixquic, no iniciaron la edificación de ningún templo o convento, esto sucedió hasta la llegada de los agustinos, quienes a partir de ese momento tomaron la administración de la comunidad y consolidaron el proceso de evangelización.

La advocación que le dieron los frailes agustinos al templo fue el de San Andrés y se fundó en el trienio del Vicario Provincial Jerónimo de San Esteban, que fue, al mismo tiempo, uno de los fundadores [20]. Desde su origen el convento de Mixquic fue considerado como Cabecera de Doctrina [21].

¿Por qué encomendaron al pueblo de Mixquic a San Andrés Apóstol? Probablemente los evangelizadores designaron este santo debido a que fue un pueblo de pescadores al igual que el apóstol Andrés. De esta manera, la cosmovivencia lacustre fue el elemento unificador de dos culturas completamente distintas. ♦

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* El historiador es autor del libro Mixquic, su historia entre coyunturas: 1895-2014.

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Citas:

[1] Alipio Ruiz. Historia de la Provincia Agustina del Santísimo Nombre de Jesús de México. Tomo II. Porrúa, p. 425. México, 1984.

2 Antonio Rubial. El convento Agustino y la sociedad novohispana: 1533-1630. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. México, 1989. Cuadro VI.

3 Ruiz. Op. Cit.

4 Rubial. Op.cit p. 12

5 Sobre el convento de Salamanca, Antonio Rubial dice lo siguiente: «La mayoría de los primeros religiosos y casi todos los que ocuparon puestos importantes en la provincia mexicana durante los primeros 30 años procedían del convento de Salamanca, la casa española con más abolengo por su tradición observante e intelectual». Ibídem, p. 18.

6 Ibídem, p. 29.

7 El prior era el director encargado de encauzar el trabajo de su comunidad, tanto en los ámbitos religiosos como en los de la vida económica y política del poblado. Ibídem, p. 50.

8 Ruiz, p. 638.

9 Rubial. Op. Cit, p. 43.

10 Ibídem, p. 9.

11 Ibídem, p. 10.

12 Elena Vázquez. Distribución geográfica y organización de las órdenes religiosas en la Nueva España. Siglo XVI. Instituto de Geografía, UNAM, p. 23. México, 1965.

13 Rubial. Op. Cit, p. 41.

14 Ibídem, p. 40.

15 Vázquez, Op. Cit.

16 Rubial. Op. Cit. Cuadro XII. Robert Ricard en La conquista espiritual de la Nueva España duda del año de fundación del templo de San Andrés Mixquic, aparte de 1536 sugiere el de 1537. p. 153.

17 Juan de Grijalva. Crónica de la orden de N.P.S. Agustín en las provincias de la Nueva España: En quatro edades desde el año de 1533 hasta el de 1592. s.l. s.n. p.p. 44-45.

18 Persona que se está instruyendo en la doctrina y misterios de la fe católica, con el fin de recibir el bautismo. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. 22da ed.

19 Cirilo Tescaroli. «Fray Martín de Valencia. Al frente de la ‘Misión de los Doce’». En. R. Ballán. Misioneros de la primera hora. Grandes evangelizadores del nuevo mundo. P. 93. Lima, 1991.

20 Rubial. Op. Cit. Cuadro XII.

21 Ibídem. p. 141.

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