El orgullo de ser de Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta

Enero 10, 2018.- Quien conoce su pasado histórico conoce su realidad social y puede entender la problemática económica y política de su lugar de origen, además tendrá la posibilidad de valorar lo que tiene y saber qué futuro le depara a su comunidad

Por Manuel Garcés Jiménez* | Nosotros Núm. 77 | Septiembre de 2005

En su origen, las comunidades de las delegaciones Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta comparten un mismo tronco de raíz prehispánica, la misma historia por la cual mantienen bajo una misma identidad como pueblos originarios del sureste del Distrito Federal.

Por ello, cuando mencionamos los nombres originales nos remontamos a la lengua materna de estas tierras que fueron unidas por los lagos de Chalco y Xochimilco. Recordemos que Tláhuac fue la antigua Cuitlahuac, orgullosa de sus pueblos oriundos: Mixquic, «lugar de mezquites»; Tetelco, «en el montón de piedras»; Ixtayopan, «sobre la Salmuera», «sobre lo salado»; Tlaltenco, «tierra de enfrente»; Yecahuizotl, «lugar de hormigas», y Zapotitlán, «entre árboles de zapotes». Tláhuac es una delegación cuyos habitantes se vanaglorian por la conmemoración del Día de Muertos en Mixquic, y en Zapotitlán por la celebración de la Feria de las Luces, y del carnaval de Tlaltenco.

En Xochimilco existe también pleno conocimiento de su origen ancestral, encontrando así en el nombre de Huetzalin, el líder natural quien después de una larga peregrinación que parte de Tula, llegan a este Valle paradisíaco, asentándose en Acalpixca (Santa Cruz), cuyos sucesores ampliaron su señorío hasta el actual estado de Morelos, y Tochimilco, en Puebla. Xochimilco, por su ubicación cercana al centro histórico de la capital mexicana, ha quedado casi envuelto en las fauces de la gran urbe, pero a pesar de todo aún conserva sus tradiciones ancestrales y los originarios del lugar relatan todavía sus mitos y leyendas. Aquí la religión ha jugado un importante lazo de unión, verbigracia el Niñopa, o el «Niño Padre» de los Xochimilcas, imagen venerada desde la época virreinal a nuestros días.

En todas y cada una de las comunidades xochimilcas se desprende una historia particular que los llena de satisfacción al adentrarse en ella. Los poblados históricos siguen presentes: Auhayucan, «donde hay encinos»; Xalpa, «cerca de la arena», (antes Pochtlan, «lugar de pochtecas o vendedores»); Xochimanca, «Lugar donde se ofrecen flores»; Tepetlapan, «en el tepetate»; Tepalcatlalpan, «en la tierra de los tepalcates»; Xochitepec, «cerro de flores»; Tepepan, «sobre el cerro»; Atemoaya; «en la caída de agua»; Zacapan (Nativitas), «en el zacate»; Acalpixcan, «donde cuidan las canoas»; Atlapulco, «donde revolotea el agua»; Tlaxialtemalco, «en el barrio de los braseros», y Tulyehualco, «en donde se hacen rodeos con tule».

Milpa Alta originalmente fue Malacachtepec Momozco, cuando su tlatoani Hullitlahuilanque gobernaba este señorío apostado en las milpas altas de la serranía del Chichinautzin, nombre que al paso de los años los antiguos xochimilcas le impusieron como la «milpa alta» por estar en partes elevadas respecto a la zona lacustre. Otros más le decían las milpas de Xochimilco, o simplemente milpan, o como la Asunción de Milpa Alta, siendo aquí donde surge el actual nombre de Milpa Alta, cuyos poblados son los siguientes:

Cuauhtenco, «en la orilla del bosque»; Oztotepec, «en el cerro de las cuevas»; Atocpan, «sobre la tierra fértil»; Xicomulco, «lugar de jicotes para la salsa»; Tlacotenco, «en la orilla de las varas»; Tlacoyucan, «lugar difícil que exige trabajo laborioso» o «lugar de agujeros»; Tepenahuac, «cerca del cerro»; Miacatlán, «lugar de carrizos para flecha»; Ohtenco, «en la orilla del camino»; Tecoxpan, «sobre las piedras amarillas», y Tecómitl, «la olla de piedra». Como sabemos, a esta delegación la caracteriza su producción de nopal-verdura, moles y adobos.

Es interesante mencionar la enorme importancia que ha tenido el volcán Teutli desde tiempos inmemoriales, al ser elegido por su posición geográfica como el lugar donde los nativos de estas tres delegaciones y de otros lugares distantes se reunían alrededor de su cráter, pues era utilizado como estadio natural para la celebración de la ceremonia del palo volador o Cuahpetlanque, volcán que a la fecha es la mojonera natural que mantiene unidos a estas tres delegaciones.

Entrada la Colonia los frailes franciscanos y, después, los agustinos, realizaron el trabajo religioso cambiando nuestras creencias, así como el nombre de estos lugares. Lo primero lo lograron con muchas dificultades, dejando como huella perenne de su paso las vetustas iglesias consideradas actualmente monumentos históricos. Lo segundo aún perdura, me refiero a los nombres de los pueblos en náhuatl antes citados, pero lo que no pudieron borrar totalmente fue nuestra lengua original, es por esto que en algunos poblados de Milpa Alta existen nahuahablantes, es decir, gente que habla, difunde y enseña tanto a los vecinos como incluso hasta extranjeros.

No podemos dejar de mencionar a los campesinos, aquellos hombres de huaraches y vestimenta de manta quienes lucharon por la tierra de cultivo al lado de Emiliano Zapata, siendo en San Pablo Oztotepec, Milpa Alta, donde ratificó el Plan de Ayala el 19 de julio de 1914, para dar paso a la entrevista que tuvo como protagonistas a los dos grandes hombres de la Revolución: Francisco Villa y Emiliano Zapata, celebrada el cuatro de diciembre de ese año en el centro histórico de Xochimilco, motivo por el cual entran triunfantes a la Ciudad de México.

Son muchos los valores históricos de los tlahuenses, xochimilcas y milpaltenses. En 1930 fueron divididas como delegaciones políticas y, desde entonces, sus pobladores están plenamente conscientes de que están hermanados por la historia, por tanto no se podrá repetir que personas que no tengan conocimiento de sus raíces los gobiernen. Si estos gobernantes entendieran, comprendieran y valoraran nuestro pasado histórico, tendrían el pleno conocimiento de la historia, sabrían el valor intrínseco que tienen las tradiciones, mitos y leyendas que, unidos, hacen que se viva una plena identidad de todo lo que los rodea. Con esto comprenderán por qué el bosque, los cerros, los volcanes, las chinampas, los monumentos y zonas históricas, el arte culinario y la vida cotidiana son importantes, darían pauta para conservarlos como parte de la cohesión de todos los habitantes de estas tres demarcaciones.

Quien conoce su pasado histórico conoce su realidad social y puede entender la problemática económica y política de su lugar de origen, además tendrá la posibilidad de valorar lo que tiene, para poder formularse una o varias hipótesis y, por lo tanto, saber qué futuro le depara a su comunidad. Pero quien no conoce la historia no podrá ser sensible a su realidad social y, por tanto, podría volver a cometer los errores del pasado, dañando severamente a su comunidad y a su región. ♦

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