Nuez de macadamia poco explotada en México

Enero 2, 2018.- Un productor de macadamia recibe varias ofertas de compra por su cosecha y en algunas ocasiones se le paga por anticipado, pero en todos los casos el comprador es quien va por las nueces

El mercado de la nuez de macadamia está abierto para recibir más producto debido a que hasta el momento no hay competencia en México, ya que en el país no se produce ni 0.5 por ciento de la producción internacional.

Tan es así que un productor de macadamia recibe varias ofertas de compra por su cosecha y en algunas ocasiones se le paga por anticipado, pero en todos los casos el comprador es quien va por las nueces, de manera que un productor de macadamia es muy privilegiado.

A decir de Gabina Sol Quintas, una de las cinco especialistas en macadamia que existen en el país, el árbol de nuez de macadamia (integrifolia o tetraphylla) es productivo hasta por 30 o 40 años, incluso se tiene registro de árboles que han sido productivos por 200 años.

Por ello, la macadamia es una buena solución para campesinos con dos, tres o más hectáreas, así como para empresarios que no saben bien en qué invertir, en virtud de que constituye una promisoria posibilidad y un proyecto de muy largo plazo.

La macadamia es un producto muy atractivo tanto económica como ambientalmente, porque los árboles dadores de este producto absorben mucho dióxido de carbono (CO2) y permiten una cubierta forestal en zonas ya deforestadas, asegurando su permanencia durante muchos años.

Además, se puede cultivar simultáneamente con café, frutales o en áreas ganaderas con sistemas agrosilvopastoriles, permitiendo a gente de escasos recursos iniciarse en este cultivo que, a la fecha, se mantiene como elitista, pero con el que, a partir del quinto año, se generan ingresos y, a partir del décimo, las utilidades son «sumamente atractivas».

Uso y beneficios nutricionales de la nuez de macadamia

La nuez de macadamia es un fruto muy codiciado, se considera la nuez más fina o exquisita de las nueces y puede consumirse sin procesar o con el proceso de secado. Su sabor dulce y delicado la hace muy propicia para la repostería. Es muy rica en ácidos grasos monoinsaturados (82.5 por ciento), como el oleico u omega 9 y el palmitoleico u omega 7.

En menor medida, también contiene ácidos grasos poliinsaturados o esenciales (linoleico u omega 3 y 6). No obstante que a su vez posee grasas saturadas, lo más valioso de la macadamia es el 70 por ciento o más de su aceite, atributo que, por su calidad, es muy valorado y demandado en el sector cosmético, aseguró Gabina Sol.

Adicionalmente tiene proteínas, lípidos, carbohidratos, fibra, minerales, potasio, fósforo, calcio, magnesio, sodio, hierro, zinc manganeso, cobre, tiamina, riboflavina, vitamina A y niacina. El zinc y el cobre, por ejemplo, son antioxidantes que bloquean el efecto dañino de los radicales libres generados por la oxidación de otras sustancias y favorecen el antienvejecimiento.

Su ingesta se recomienda a gente con altos niveles de colesterol y triglicéridos. Por lo tanto, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. De igual forma, estimula el sistema inmunológico y la pérdida de peso, aparte de que ayuda en la digestión de los alimentos.

Origen de la macadamia y su llegada a México

El árbol de macadamia es originario de Australia, proviene de los bosques lluviosos tropicales y subtropicales del norte de Nueva Gales del Sur y del sur de Queensland. El botánico inglés Allan Cunningham fue el primero en descubrir este frutal en 1828, al recolectar el primer ejemplar y clasificarlo dentro del orden proteácea (Proteaceae). Sin embargo, fue casi 30 años después (en 1857) cuando los botánicos Ferdinand Jakob Heinrich von Mueller y Walter Hill hallaron ejemplares de esta planta en los bosques australianos a lo largo del río Pine y Ferdinand von Mueller la nombró como género Macadamia, en honor a su amigo John Macadam, un químico escocés-australiano, profesor de medicina y político.

La macadamia llegó a México durante la segunda mitad del siglo pasado, es decir, a mediados de los años 50. No hay registro de quién habrá plantado el primer árbol en el país, pero a través de los años, su cultivo se ha incrementado en las regiones tropicales y subtropicales de ciertos estados de la república, siendo Puebla, Veracruz, Chiapas y Michoacán las entidades con mayor producción, refirió la especialista.

La cosecha de macadamia en México se promovió principal y originalmente por el Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), creado en 1958 y extinto en 1989. En la década de los sesenta hubo una gran crisis cafetalera por la pérdida de la cosecha, debido a dos de las plagas más perjudiciales para los cafetales: la roya –causada por el hongo Hemileia vastatrix el cual, al infectar las hojas del cafeto, ocasiona su debilitamiento y caída prematura– y la broca, aunado a los bajos precios del café mexicano en el mercado internacional.

Por ello, el Inmecafé introdujo y promovió el cultivo de macadamia como alternativa para diversificar las especies en las áreas cafetaleras de los estados de Veracruz, Puebla y Chiapas principalmente, lugares en donde distribuyó un gran número de plantas. Sin embargo, el programa no tuvo continuidad y la mayoría de los productores no recibieron capacitación para el manejo adecuado de sus plantaciones.

Situación actual

Hoy en día, el sector cafetalero enfrenta de nuevo problemas en la producción por la plaga de la roya. De ahí que una opción ideal para mejorar los ingresos de los productores es la reconversión o transformación productiva, por lo que la nuez de macadamia resulta idónea debido a los grandes beneficios que otorga al campo y al agricultor.

Dado su potencial productivo y oportunidades de mercado, la cosecha de macadamia es económicamente alentadora para México, motivo por el que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) exhorta a los agricultores a que participen en la reconversión productiva de ese cultivo.

El estado de Veracruz ocupa el primer lugar en México como productor de nuez de macadamia, con alrededor de 850 hectáreas cultivadas. «Podemos hablar de precios que oscilan entre 25 y 40 pesos por kilo de nuez en concha y rendimientos de 18 a 30 por ciento, respectivamente», dijo la especialista.

Cifras de la Sagarpa muestran que, a nivel nacional, Puebla es el segundo productor, con un valor cercano a los 11 mil 200 pesos por tonelada y una superficie de 543 hectáreas cultivadas en el estado, lo que le confiere al cultivo de macadamia la posibilidad de ser una producción muy rentable.

En la actualidad los chinos han incrementado fuertemente la demanda y, por ende, el precio de la nuez. En China se está vendiendo la nuez sin procesar, con concha, dentro de bolsas de plástico con un quebrador. Eso ha perjudicado a los pequeños procesadores nacionales que no pueden competir por el precio de la nuez. Sin embargo, ha favorecido a los agricultores, quienes están interesados en expandir el cultivo. Un buen rendimiento por hectárea va de cuatro a cinco toneladas en concha.

La macadamia es uno de los pocos productos agrícolas que, aun vendido sin procesar, provee un ingreso digno y atractivo, aseguró Sol Quintas. «Además, la idea es que para su siembra no se despoje más a los bosques, pues ya hay muchísimo espacio deforestado y las bondades del cultivo de macadamia permiten que se pueda manejar bajo sistemas agrícolas sustentables. Por ejemplo, en la región de Tlalnelhuayocan, Veracruz, el árbol tiene alto rendimiento bajo escasas actividades de manejo y sin sistema de riego».

Cómo garantizar una buena cosecha

Aun cuando la nuez de macadamia puede ser un plantío noble, sí es indispensable asesorarse porque existen de 30 a 50 variedades y es necesario conocer bien la variedad que se cosechará, dado que cada una responde de forma distinta al nivel del mar y puede sembrarse desde los 200 o 300 metros hasta los mil 800 metros a nivel del mar, manifestó la investigadora.

Las variedades 100 por ciento mexicanas más cultivadas son Alberca 527, Huatusco y Victoria.

«Una de las primeras fallas de manejo identificadas en el campo es recolectar la nuez del árbol –advirtió–, debe ser del suelo. La última semana de maduración del fruto es cuando los carbohidratos se convierten en aceites, lo que es un proceso natural y por eso el árbol solito libera la nuez. Sin embargo, la gente, al ver la nuez grande, la cosecha del árbol y al estar todavía inmadura, no se puede tostar ni llevar a la industria porque queda chiclosa».

Otro error que algunos productores de café cometen con la nuez de macadamia tiene que ver con el tiempo de cosecha, ya que ésta coincide con la temporada de mayores lluvias, y una vez que la nuez cae al suelo se debe recoger casi inmediatamente, no debe pasar más de una semana en el suelo, después se debe descascarar y no secarla al sol porque los aceites se arrancian, detalló Gabina Sol.

El mayor trabajo son los primeros dos o tres años del árbol, porque se necesitan realizar las llamadas podas de formación. La estructura del árbol es muy importante porque no es resistente a los vientos, así que es fundamental que tenga un eje central y que las ramas se mantengan lo más abiertas posibles, puesto que ramas con ángulos inferiores a los 45 grados probablemente se quiebren, además de que no les entraría la luz, por lo que serían poco productivas.

Para producir planta de macadamia a partir de semilla, es necesario esperar seis meses para que la planta crezca, después en condiciones de vivero —lugar o terreno temporal para que las plantas se desarrollen y después se trasplanten a una huerta o espacio mucho mayor— hacer el injerto y aguardar en vivero al menos seis meses más, a fin de que posteriormente se trasplanten a una huerta o espacio mucho mayor, lo que llevaría uno o dos años.

Otra opción es comprar las plantas, el costo es aproximadamente de 80 pesos cada una. Se debe tener mucho cuidado de que sean plantas injertadas porque en la macadamia existe mucha diversidad genética y de lo contrario podría salir una planta poco productiva o con nueces bajas en porcentaje de aceite, indicó la investigadora.

El agricultor Hernán de Samaniego Lapuente recomendó sembrar la macadamia junto a café, cítricos u otro tipo de plantíos. En su experiencia, el que la macadamia esté mezclada con otros frutales o maderables de la naturaleza es la mejor opción para su mejor aprovechamiento.

«Por ejemplo, en una huerta de Tlalnelhuayocan, Veracruz, había un problema grave con la naranja debido al virus de la tristeza –una de las enfermedades más destructivas de los cítricos propagada por un insecto conocido como pulgón (Aphididae) que mata los árboles– y cuando introdujeron macadamia se controló», expuso.

Asimismo, sugirió sembrar los árboles con 10 metros de distancia entre uno y otro porque es muy importante que el sol les dé a plenitud. Mientras la nuez mantenga su concha o cubierta café, puede durar en almacén entre cuatro y seis meses; una vez que se descascara, el manejo es mucho más delicado, y el tiempo de vida de las nueces que se recogen tarde en campo también es menor.

Para consultar mayor información relacionada con técnicas para la cosecha, conocer las variedades y la calidad, los tipos de suelo, la temperatura, propagación, diseño y manejo de la huerta, la historia de la nuez, así como recetas para consumirla, el libro de la doctora Gabina Sol Quintas, Nuez de macadamia para México, editado por el Instituto Literario de Veracruz, SC, puede descargarse en línea de manera gratuita y sin ningún derecho de reproducción total o parcial.

Sol Quintas es doctora en ecología tropical y posdoctora en bioenergéticos por El Colegio de Veracruz, en Xalapa, representante de México en los congresos y simposios de macadamia que año con año se organizan a nivel internacional.

Hace poco participó en el Simposio Internacional de Investigación sobre Macadamia 2017, en Hilo, Hawaii, país detonador de la industria de la macadamia en el mundo.

Presentó una ponencia acerca del potencial biocombustible que tiene la cáscara de macadamia, proyecto en el que desea profundizar de otorgársele otro año de apoyo financiero a través del Fondo Sectorial Constituido del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Energía en materia de Sustentabilidad Energética (Conacyt-Sener-SE/2017-2018). ♦

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(Fotografía: Corazón de macadamia, de Rodrigo Diaz Vogel)

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