El aspecto letrado de Bernal Díaz del Castillo

Enero 2, 2018.- Sin ser un hombre erudito, logró dar en su obra un notorio aire de dignidad y carácter épico a la Conquista de México. Se caracterizó por ser introspectivo, buen escucha y extraordinario narrador

El soldado Bernal Díaz del Castillo no fue tan iletrado como algunos investigadores pensaron, aunque tampoco se trató de un erudito, pero su forma de redactar se debió a sus lecturas de los textos de Cortés, Gómara, Illescas, o a las novelas de caballería, así como a la prosa popular del romancero español, tan leída y escuchada en la época.

Guiado por el interés de descubrir la faceta de lector de Bernal y los textos a los que alude directamente o no en Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, el historiador Guillermo Turner Rodríguez emprendió una acuciosa investigación que plasma en el libro La biblioteca del soldado Bernal Díaz del Castillo (editado por el INAH y Ediciones El Tucán de Virginia).

El volumen hace referencia a personajes protagónicos de épocas pasadas y de su tiempo, e identifica las distintas formas en que el cronista español realizó las lecturas que dieron sustento a su magna obra.

Con esta publicación, el maestro en Historia por la UNAM intenta mostrar el lugar o nivel cultural de dicho soldado, originario de Medina del Campo (Castilla la Vieja, España), que sin ser un hombre erudito, logró dar en su obra un notorio aire de dignidad y carácter épico a la Conquista de México. «Era un soldado de un nivel cultural medio, pero con inquietudes, astucia y una capacidad para poner por escrito lo que él consideraba verdadero», dijo.

Bernal Díaz del Castillo. Foto INAH. (1)

Bernal Díaz del Castillo se caracterizó por ser introspectivo, buen escucha y extraordinario narrador, siempre mantuvo el gusto por registrar las conversaciones y anécdotas de los soldados para luego consignarlas por escrito, comentó.

Indicó que el cronista escribió por conveniencia personal y familiar, pero también porque le indignaban muchas de las afirmaciones que aparecían en las crónicas de la época, como aquellas de Francisco López de Gómara, Gonzalo Illescas y Paulo Jovio, quienes encumbraban la figura de Hernán Cortés y no hablaban del esfuerzo que imprimieron los soldados a la Conquista.

Aseguró que a pesar de leer y citar las obras de estos cronistas, Díaz del Castillo nunca copió de manera literal frases extensas de aquellos textos, se remitió en ciertos casos a ideas generales o bien, sólo al nombre del autor o parte de un encabezado, incluso, estableció algunas comparaciones a título personal.

Por su parte, el escritor y ensayista José Joaquín Blanco destacó de manera fundamental la revisión que Díaz del Castillo hizo de la Estoria de España, ordenada por el rey Alfonso X, lectura que sin ser declarada en su Historia verdadera, logra reflejar gracias a la comparación que hace de los soldados españoles con algunos famosos guerreros.

Para las doctoras en Historia por la UNAM, Evelia Trejo Estrada y Aurora Díez-Canedo, el libro de Turner ofrece nuevas rutas de investigación historiográfica, ya que alude a las crónicas que sirvieron como fuente de inspiración de dicho soldado, tal es el caso de La brevísima relación de la destrucción de las Indias, de Bartolomé de las Casas; La obra de las cosas memorables de España, de Lucio Marineo Sículo, y La historia sobre la conquista y pacificación de Guatemala, de Gonzalo de Alvarado, entre otras.

La publicación está dividida en cinco capítulos y un epílogo. En el primer apartado el autor revisa el acceso que tuvieron los conquistadores de México a los libros. Turner indicó que aunque se ha visto que los marinos venidos a América con Cristóbal Colón en su mayoría no sabían leer, el caso de muchos de los soldados de la Conquista es diferente, ya que había alfabetos y varios letrados.

En el segundo capítulo el autor aborda el tema de las crónicas de la Conquista conocidas por Bernal Díaz del Castillo, aquellas de los autores ya mencionados (Gómara, Illescas y Jovio), mientras que en el tercero analiza las obras de historia, ficción, religiosas, épicas y del romancero español (13 en total), desde Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo; el Cantar de Roldán, hasta la Estoria de España, de Alfonso X.

En los últimos dos capítulos, Turner trata de identificar los procesos de escritura de la Historia verdadera y ver al soldado-cronista como un lector, es decir, la manera en que pudo leer dichos textos.

Finalmente, en el epílogo compara a Bernal Díaz del Castillo, con Domenico Scandella (Menochio), personaje del siglo XVI, alcalde de diversos ayuntamientos y villas de la región toscana. Ambos se movieron en un ámbito cultural donde predominó el analfabetismo. ♦

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