La Casa Colorada de Chalco

Diciembre 17, 2017.- La singular casona, según cronistas, señalan que su construcción data del año de 1630

Por Manuel Garcés Jiménez*

El municipio de Chalco, estado de México, se fundó a la orilla de un extenso lago que llegaba hasta Texcoco manteniendo la comunicación pluvial con el centro histórico de ciudad de Tenochtitlan.

Su fundación se remonta a miles de años hacia el siglo XII (1241) al arribar los primeros grupos de inmigrantes constituidos en su mayoría por Totolimpas de origen chichimeca, de acuerdo a la obra Relaciones de Chalco-Amaquemecan de San Anton Muñón Chimalpahin[1]. Estos, al unirse con los toltecas de Culhuacán y fuertemente influidos por la cultura de los tlaillotlaques procedentes del sur, lograron en el siglo XV un florecimiento que no habían alcanzado a este momento los mexicas en Tenochtitlan.

Mientras tanto en Amaquemecan se desarrollaron seis señoríos meridionales. Después de éstos aparecieron los chalcas, que junto con otras tribus venidas del norte poblaron el valle de México y sus contornos[2].

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La Casa Colorada

Su etimología nos proyecta a Mesoamérica en el sentido que la palabra Chalco es de origen náhuatl, que tiene como lugar en la boca del lago o un espacio al borde de la laguna. Su jeroglífico es un Chalchihuile, es decir un Chalchihuitl, indicando una esmeralda que representa la singular ciudad, posiblemente por su belleza natural al encontrarse Chalco a la orilla del extenso lago y al pie de la zona montañosa de donde se aprecian los volcanes, los guardianes del Valle de Anáhuac.

La cantidad de agua del lago de Chalco y sus alrededores variaba entre dos y dos y medio metros de profundidad, inclusive llegaba al pueblo de Ayotzingo donde se encontraba uno de los principales embarcaderos de la región, de donde partían las canoas cargadas de productos provenientes de la antigua Cuauhnáhuac, hoy el estado de Morelos, y que se dirigían a la ciudad de Tenochtitlan. Además de trajineras o canoas en la época porfiriana, navegaban a Chalco barcos pequeños movidos con vapor pertenecientes a la compañía R. Noriega y hermanos, sobresaliendo los de nombre «La Voladora», «Chalco», «México», «Porfirio Díaz», «La Esperanza» y el «Carlos Pacheco»[3].

El testimonio y orgullo de la gente de Chalco queda en la añoranza por cuanto concernía a su antiguo esplendor y belleza de la región, por el cual nos  ofrece un poema Chimalpaín, considerado como himno épico de aquellos años:

«Aquí está el agua y el monte, | aquí el altar de los jades, | Amaquemecan-Chalco | en el lugar del renombre, | en el lugar que es ejemplo, | junto a los cañaverales, | en la orilla del bosque, | en la cercanía de las nieves…»[4]

Desafortunadamente esta zona fue desecada a finales del siglo XIX por el terrateniente Iñigo Noriega, solapado por Porfirio Díaz, para que pudiera prolongar sus áreas de cultivo de maíz. Con esta acción termina la zona paradisiaca de Chalco que tanto se evoca.

Se hace interesante recordar que Chalco se caracterizó entre otras cosas por un hombre defensor del pueblo chalca ante el sometimiento del pago de tributo a los mexicas, que además de aguerrido fue poeta, quedando inmortalizado por el canto épico y elegía su tierra natal Chalco, nos referimos a Chichicuepon.

Entre los príncipes de estos lugares ocupa un lugar prominente Toteoci, el edificador de los palacios de Chalco y caudillo de la resistencia en los días de la guerra contra los aztecas, es por ello que el pensamiento de Chichicuepon está presente en el recuerdo de Toteoci[5]. En el intento de abogar por los intereses de la nobleza chalca. Este digno personaje falleció en un enfrentamiento con sus opositores en el año de 1486[6]. El recuerdo queda presente en el siguiente fragmento:

«Vosotros, señores de Chalco, | no lloréis más: | ¡Tú eres feliz, | oh, Dador de la vida! | en vano estuviste en Atlixco, | señor Toteoci, príncipe Cóhuatl | el Dador de la vida | trastorna tu corazón…»

Esta gama de historia y esplendor natural mantenía el pueblo de Chalco, es donde aparece la Casa Colorada con una interesante historia y de leyendas que se narran, como es el caso de seres aparecidos. En lo alto de la puerta principal es todo un esplendor de arquitectura de aquellos años de bonanza colonial con vista hacia los embarcaderos donde partían las trajineras rumbo a la Nueva España, con la carga de los arrieros provenientes de Tierra Caliente.

Es aquí entre las tranquilas aguas y transparentes con flora y fauna característica de la zona lacustre, dando un toque paradisiaco, que se admiraba y aún se sigue admirando la singular casona, de la que los cronistas señalan que su construcción data del año de 1630, aunque en su interior aparece en lo alto grabado la fecha de 1532, siglo XVI, por lo que existe la polémica de su erección.

Su construcción se debe a un prominente terrateniente español de nombre Manuel Arechava, agiotista que prestaba dinero a los nativos, y cuando éstos no podían pagarle, les quitaba sus tierras[7], siendo utilizada para varios propósitos: como morada de sus mismos dueños; donde pernoctaban los viajeros que llegaban de lugares distantes o como depósito y resguardo de mercancías provenientes del estado de Morelos y de productos de la región de las cosechas de la temporada.

En su construcción se utilizaron materiales de la época, como la piedra volcánica y en mayor cantidad el tezontle de color vino tinto, pegado con cal viva traída en recuas de animales de carga de Axochiapan de Morelos, disuelta durante varios meses en agua para  amasarse con tierra «amarilla» disuelta con jugo de nopales y clara de huevo, dándole una fuerza increíble como el cemento portland que se inventó por los años de 1911.

Su edificación es singular, tipo fortaleza, con un alto y ancho zaguán coronado con un tímpano romano y adornado con una gran cornisa de ladrillo, que sostenía las gárgolas acompañadas cada una con almena para defenderse de los que se dedicaban a asaltar.

En la esquina aparece una cornisa sobre la cual descansaba un santo de piedra de una sola pieza, que decían era San Justo Mártir[8]. Al lado de la puerta se encuentran cuatro altas ventanas con sus medias muestras y sus tímpanos sobre las cenizas; pesadas rejas de hierro forjado, bastidores y gruesas puertas de cedro talladas en cuadros entrantes y salientes. En su interior un enorme patio con corredores de cuatro varas de ancho, sosteniendo sus techos columnas de piedra de una sola pieza[9].

Actualmente el inmueble se mantiene en su arquitectura original, al que admiramos hacia el poniente del centro donde termina el camellón sobre la avenida Cuauhtémoc, a escasos tres manzanas del centro histórico del Palacio Municipal donde se sitúan actualmente las oficinas del Banco Santander.

Al paso de los años el nombre de la Casa de San Fernando, como así se le conocía, fue quedando en el olvido al ser cambiado a través del tiempo por la gente con el nombre de «La Casa Colorada», por predominar en su construcción el tezontle. Por su majestuosidad a la fecha nos sigue fascinando, gracias al conocimiento histórico y de cultura que mantienen los actuales propietarios de La Casa Colorada.

El vetusto inmueble ha sido motivo de orgullo para los chalquenses, tanto por su origen y por mantener un cúmulo de historia de siglos, la cual es considerada Patrimonio Nacional por el Instituto de Antropología e Historia (INAH), además de ser referente y testimonio de identidad y de desarrollo de la ciudad de Chalco de Díaz de Covarrubias.

El paso de los años no perdonan, los estragos naturales del viento, la lluvia y los movimientos telúricos como los ocasionados los días siete y 19 de septiembre de 2017, dañaron algunas de las gruesas paredes con fracturas que la ponen en peligro si no se interviene a la brevedad posible, lo cual los dueños, los señores Edmundo Cedillo Contreras y sus hijos Fernando, Edmundo y José Antonio Cedillo Bedolla, ponen en la experiencia del arquitecto Pedro Elizalde Xolalpa la intervención en la supervisión y asesoría técnica del vetusto inmueble, para ser intervenido con aditivo especial Sika intraplst-z y con entretejidos del mismo material en los muros cuarteados.

A través del tiempo el inmueble ha soportado varios temblores, por lo que ha sido intervenido en dos ocasiones: en el año de 1716 y posteriormente en 1998. Los trabajos de consolidación estructural la han mantenido de pie, por lo que pudo soportar el último sismo de magnitud 7.1, sacudiendo a la imponente e histórica casona. Con estas acciones de ingeniería aún tiene vida para muchos años, para que las venideras generaciones la sigan disfrutando.

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*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

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[1] Chalco, Municipio de grandes historias.

[2] Chichicuepon de Chalco. Serie Nezahualcoyotl.

[3] Oralia Alemán Reyes, Chalco, Monografía Municipal.

[4]Miguel León Portilla. “Trece poetas del mundo a

[5] Ibidem,

[6] Chichicuepon de Chalco, Serie Nezahualcoyotl.

[7] Oralia Alemán Reyes. Chalco, monografía Municipal.

[8] La cronista Oralia Alemán Reyes establece que los santos fueron San Dimas o San José.

[9] Información de Los Volcanes, cremería de Chalco.

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Bibliografía:

Alemán Reyes, Oralia. Chalco, Monografía Municipal. Instituto Mexiquense de Cultura, México, 1999.

Chalco, municipio de grandes historias. Ayuntamiento Constitucional de Chalco, 2013–2015.

Chichicuepon de Chalco. Serie Nezahualcóyotl

Biografía de grandes personajes. Patrimonio Cultural y Artístico del Estado de México.

León Portilla, Miguel. Trece poetas del mundo azteca. SepSetentas, México, 1966.

Periódico El Sol de México, Sección Ciudad, domingo 16 de octubre de 2005.

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