Rostros del indio en el virreinato

Noviembre 29, 2017.- «Mudables representaciones. El indio en la Nueva España a través de crónicas, impresos y manuscritos» muestra las formas como fue percibido y comprendido tanto en su unidad como en su diversidad

La diversidad del indígena, que a los ojos de este siglo XXI puede parecer un solo ente, en la época novohispana fue objeto de distintas miradas. Comunidades e individuos, partiendo de sus diferencias sociales o culturales, percibieron y comprendieron al indio de diversas formas: en su unidad y diversidad.

Durante la presentación del libro Mudables representaciones. El indio en la Nueva España a través de crónicas, impresos y manuscritos, coordinado por las historiadoras Clementina Battcock y Berenise Bravo Rubio, del INAH, comentaron que éste busca reflexionar acerca de la representación del indígena y romper con los estereotipos que aparecen en los textos y que se han sumado a una historiografía clásica sobre el tema, por lo que propone discutir algunos temas conceptuales y teóricos, a partir de estudios de caso.

A decir de Bravo Rubio, el volumen ahonda en el papel del indio y su percepción por diferentes personajes, indagación hecha a través de un análisis puntual de diferentes fuentes como la eclesiástica o la de funcionarios reales, que reflejan lo que se pensaba de ellos en diferentes contextos y tiempos, de ahí el título de Mudables representaciones, porque esas figuras cambiaron del siglo XVI al XVIII.

Manifestó que la concepción del indio cambiaba según los contextos y el cuerpo profesional, ya que no era lo mismo lo que pensaban los oidores de la Real Audiencia que los eclesiásticos. Por ejemplo, para la Iglesia, el indio pasa de ser idolatra al infante que necesita protección del clero; transita y es variable, pero a veces hacen «enojar» a los obispos y se convierten en los «bárbaros indómitos», que no entienden de la fe cristiana.

Refirió que siempre se habla del indio como un ser monolítico, concepto que fue mudable hasta el siglo XIX, con el decreto de 1821 que prohibió la distinción de razas, porque todos somos mexicanos e iguales. «A partir de entonces cambia la percepción sobre el indio y pasa a ser sujeto de atención de los políticos en turno», dijo.

Por su parte, Clementina Battcock explicó que en el siglo XVI la imagen que prevalecía en la Nueva España era la del indio vencido tras de la conquista, y a finales de esa centuria aparece la del noble, descendiente de los gobernantes prehispánicos, que se acerca a la escritura, forma parte de la audiencia y que puede ser un nahuatlato (intérprete), un agente político que ya interviene en cuestiones jurídicas.

«Pese a que la idea general es que los nobles (indios) fueron los vencidos, hay otros de su estirpe que negociaron y rápidamente se adaptaron a este nuevo orden, donde se insertan en una etapa muy temprana, lo que es de llamar la atención, ya que desde ese momento escriben, registran y actúan con una intencionalidad hacia la Corona española», explicó.

Ya en el siglo XVII, expuso Battcock, se ve al indio a partir de diferentes acciones y negociaciones, va mudando, no es algo estático, sin ningún tipo de razón; tiempo y espacio permitirán entender su complejidad.

La idea del indio cambia hasta el siglo XX, apuntó, a partir de la llegada al poder del general Lázaro Cárdenas, cuando bajo su gobierno (1934-1940) fueron creadas instituciones como el Instituto Nacional Indigenista o el propio INAH, etapa en la que hay una nueva mirada hacia el sector indígena.

El libro cuenta con la versión de intermediarios culturales como frailes, oidores, arzobispos y cronistas que hablan sobre el indio, textos analizados por investigadores como Rodrigo Martínez Baracs, en el artículo «El estudio de los indios de México durante el periodo colonial». Mientras que Sergio Botta, de la Sapienza Universidad de Roma, contribuye con el escrito «Representar a los dioses indígenas a través de San Agustín. Huellas del De civitate Dei en las obras de fray Bernardino de Sahagún y fray Juan de Torquemada».

En tanto que «Amados hijos míos. El ‘indio’: objeto y sujeto en los textos de evangelización en lengua náhuatl del siglo XVI», es el capítulo con el que participa Berenice Alcántara Rojas, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, mientras que Clementina Battcock colabora con «Alvarado Tezozomoc y su representación de los antiguos gobernantes tenochcas».

Caterina Pizzigoni, de la Universidad de Columbia, presenta el artículo «El hogar y el individuo: los indígenas a través de sus testamentos en náhuatl». Por su parte, Annia González Torres, del INAH, contribuye con «Entre el cabildo y la alcaldía mayor: el indio en la documentación del gobierno local, Ixmiquilpan, siglo XVI-XVIII».

Berenise Bravo Rubio participa con el texto «Atemperándose a su infancia y rudeza. La administración y doctrina en los curatos de indios del arzobispado de México a través de los libros de visita pastoral (1715-1722)». El volumen cierra con la investigación de Patricia Escandón, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, titulada «Los indios del gran norte mexicano en la literatura misional jesuítica».

Editado por el INAH, en su Colección Historia, Serie Memorias, la publicación deriva del Coloquio Internacional La Representación del Indio en Crónicas y Manuscritos, realizado en la Dirección de Estudios Históricos en 2014. ♦

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