La sal, valiosa para el imperio tarasco

Noviembre 4, 2017.- El pueblo tarasco dio a la sal un uso estratégico para conservar sus alimentos y expandir su imperio a través de la comercialización de la misma

Publicada en Nosotros Núm. 82 | Julio de 2005

La construcción y el desarrollo social, político y cultural del antiguo gran imperio tarasco, en el estado de Michoacán, adquirió sólido sustento en el uso y manejo de la sal, producto tan importante como lo fueron el cobre, la obsidiana y la cerámica, pero que hasta ahora no ha obtenido el lugar que merece en la historia, apuntó el doctor Eduardo Williams Martínez, graduado en el Instituto de Arqueología de la University College de Londres, Inglaterra.

El pueblo tarasco dio a la sal un uso estratégico, ya que no sólo la utilizó para dar un mejor sabor a sus alimentos, sino para conservarlos y expandir su imperio a través de la comercialización de la misma. Pero lo más sorprendente es que los tarascos no poseían la sal como un recurso natural, sino que tenían que importarla por toneladas, a razón de 292 mil kilogramos al año, sólo para consumo interno. Es decir, sin contar el volumen necesario a emplear en los procesos de industrialización y comercialización.

Williams Martínez obtuvo el reconocimiento Alfonso Caso en Arqueología, dentro de los Premios INAH 2003, por su investigación La sal de la tierra. Etnoarqueología de la producción salinera en el Occidente de México, en la que alude, precisamente, a la importancia que tuvo ese recurso en aquella región del país.

El trabajo del también investigador del Centro de Estudios Arqueológicos del Colegio de Michoacán, se prolongó por poco más de siete años, durante los cuales buscó y localizó elementos que permitieron identificar algunos sitios de producción salinera prehispánicos en el occidente, particularmente en la región tarasca.

De ese modo, agregó, fue posible determinar que durante los siglos XIV, XV y parte del XVI, el imperio tarasco obligó a los pueblos subordinados a pagar tributo con sal, la cual era llevada desde las costas michoacanas hasta la región de Tzintzunzan, núcleo del poderío de la nación dominante.

Aseguró que desde tiempos inmemoriales los pobladores del occidente de México mantuvieron una dieta basada en el maíz, frijol, calabaza, chile y pescado, tenían entonces una alimentación carente de carne.

No obstante, descubrieron que algo faltaba en su alimentación, es decir, la sal, por lo que comenzaron a demandarla como un tributo y, posteriormente, a procesarla y comercializarla, lo que les ofreció un elemento básico de expansión y dominación sobre otros pueblos

Resaltó que la producción de la sal, sobre todo con técnicas antiguas, en la actualidad se encuentra «prácticamente en vías de extinción, debido a que el control oficial en el precio del producto es insuficiente para costear los trabajos en las salineras». ◊

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