La muerte en el sureste novohispano

Octubre 23, 2017.- Uno de los elementos en los que coinciden las tradiciones española e indígena es en la apropiación de la deidad –en la cosmovisión indígena– o de los santos –en el contexto del catolicismo– a través de alguna pertenencia del mismo, e inclusive de alguna parte de su cuerpo, como los dedos o la sangre

Publicado en Nosotros, Núm. 86 | Noviembre de 2005

El culto a la muerte encontró en el contexto de la Época Colonial en México las condiciones necesarias para que surgiera un mestizaje religioso que contiene elementos de las tradiciones española e indígena, dijo la investigadora Elsa Malvido en su trabajo La muerte en el sureste novohispano.

Uno de los elementos en los que coinciden ambas tradiciones es en la apropiación de la deidad de acuerdo a la cosmovisión indígena; o de los santos, en el contexto del catolicismo a través de alguna pertenencia del mismo, e inclusive de alguna parte de su cuerpo, como los dedos o la sangre.

Al hablar acerca de su investigación, refirió que «algunos de los ritos católicos provienen de la Época Medieval. Por ejemplo, al morir un cura distinguido que podía ser candidato a santo, y que hubiese llevado una vida ejemplar, se tenía por costumbre que en la iglesia del pueblo donde vivía se le ofreciera una misa, en la cual los feligreses tomaban alguna parte de sus ropas o del cuerpo y, si podían, mojaban con sangre un pañuelo y se lo llevaban a su casa».

Esos elementos eran considerados como reliquias y, al poco tiempo de que los fieles los tenían en sus casas, comenzaban a circular historias entre los habitantes del lugar en las que se narraban los milagros del presunto santo. Dichas costumbres fueron traídas a México en la Época Colonial, fueron incorporadas a los ritos prehispánicos.

Malvido señaló que hace 35 años, cuando comenzó sus investigaciones acerca de la demografía histórica de México, en un proyecto interdisciplinario enfocado a Cholula, Puebla, trabajó con los libros parroquiales, donde se asentaban las partidas de bautizos, matrimonios y funciones de la iglesia en la Época Colonial.

«Uno de los problemas con los que me encontré fue que las grandes epidemias devastaron a las poblaciones. Este tema me obligó a trabajar sobre la muerte y la historia de las enfermedades infectocontagiosas», subraya.

Como la viruela en el caso de la Época Colonial en México, la cual, al menos en el sureste mexicano, prácticamente acabó con la población indígena, pues la redujo hasta en un 80 por ciento.

Posteriormente, Elsa Malvido comenzó a trabajar aspectos que tienen qué ver con la muerte: ritos y entierros, salud, herbolaria, la concepción, y cómo la evolución del homo sapiens se refleja cuando el hombre entierra a sus muertos y les lleva flores.

«El enterramiento es una costumbre de los mamíferos. Para una segunda alimentación han enterrado a sus iguales y luego se los han comido. El canibalismo ha existido en todas las culturas del mundo, no sólo en las americanas, por lo que en el sureste mexicano, en la época novohispana, es un claro ejemplo del mestizaje religioso que se dio en nuestro país».

Refirió que durante la Colonia los sitios en los cuales se depositaban los restos mortuorios, estuvieron ubicados debajo del altar de cada santo, dentro de la iglesia; entre más cercano se estuviera del altar era más costoso. Al pueblo indígena se le enterraba en los atrios o capillas abiertas y la fosa común era ocupada por quienes no tenían dinero. Al término del entierro se realizaba un banquete o comilona, de ahí la conocida frase de: «el muerto al pozo y el vivo al gozo».

Esta celebración es universal. Por ejemplo, en algunas culturas como en Europa del Este se comían al muerto. De ahí que el pan de muerto y las reliquias de los santos sean una reproducción que significa «comerte al muerto o hacer comunión con los santos».

«Uno de los aspectos más interesantes de esta información tiene qué ver con el hecho de que a través de la historia se nos ha dicho que los indígenas eran caníbales, pero como podemos darnos cuenta mediante la investigación, existían ritos muy violentos en los que la gente, en el afán de tener algo del santo o del personaje que estaba en vías de serlo, le arrancaban partes de su cuerpo y le robaban la sangre. Nada más que esto no se había dicho antes», concluyó la investigadora. ◊

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