La Feria del Atole de San Nicolás Tetelco

Octubre 19, 2017.- Cuando los leñadores descendían del Ayaquémetl hasta el pequeño caserío que entonces era todavía San Nicolás Tetelco, los esperaban vaporosas ollas de barro llenas de sabroso atole para reconfortarlos del cansancio matutino

Por Silvestre Leyte López | Nosotros, Núm. 7 | Agosto de 1997

Cuentan los más viejos de los pueblos de la región que el mote de atoleros con que se conoce a los habitantes de San Nicolás Tetelco se lo ganaron a pulso… A pulso, sabor y oportunidad, añaden.

Dicen que hace años, muchos años, a principios de este siglo, la gente de los pueblos vecinos, y otros no tan vecinos, como en San Juan Ixtayopan, San Antonio Tecómitl, Tlaltenco, Zapotitlán y San Pedro, entre otros, subían a leñar al Ayaquémetl y montes que lo acompañan.

De madrugada, casi noche todavía, precedidos de uno, dos y hasta seis burros, los leñadores iniciaban el ascenso a la serranía a tirar, a golpes de hacha, fresnos, pinos y mezquites, entre otras especies de árboles.

Tres de cuatro, cinco y hasta seis horas de trabajo para derribarlos, partirlos, hacerlos rajas y cargar sus burros, iniciaban el descenso por la angosta vereda hasta el pequeño caserío que entonces era todavía San Nicolás Tetelco, donde vaporosas ollas de barro llenas de sabroso atole aplacarían su hambre y los reconfortarían del cansancio matutino.

Porque, cuentan hoy los hijos de algunos que lo vieron pero ya no están, que hubo una época en que la principal actividad de los moradores del pueblo cuyo santo patrono es San Nicolás Tolentino, consistió en preparar y vender atole a los leñadores. Atole, eso sí, refieren, de sabroso sabor, preparado con masa del maíz cultivado en sus chinampas y cocido en ollas de barro con la leña que, también, traían desde la cima del Ayaquémetl los propios habitantes de Tetelco.

Y, una vez saciada el hambre y repuestas sus energías, los consumidores reanudaban su camino hacia la planicie, algunos a descargar la leña que sería consumida en sus propios hogares, otros caminaban más para venderla en sitios como Ixtapalapa y hasta Mexicaltzingo. Eso es lo que todavía cuentan algunos.

Portada Tetelco

Portada de la número 7 de nuestra revista

Al rescate del pasado

Es esa etapa de la vida de San Nicolás Tetelco que por décadas estuvo sumida en el olvido, la que desde hace varios años trata de ser rescatada por un grupo de pobladores que, conscientes de sus raíces y con ese objetivo, han impulsado y tratan de hacer crecer la Feria del Atole, evento que rememora la tradicional vendimia, aunque han encontrado obstáculos para alcanzar su propósito.

Desde hace seis años se comenzó a promocionar la realización de la Feria, la cual se efectuó durante dos años consecutivos. Empero, con el cambio de la mayordomía del pueblo llevada a cabo en 1992, la Feria, que se hacía coincidir con la fiesta en honor del santo patrono, dejó de celebrarse ya que los nuevos mayordomos adujeron que la festividad que se celebra los días 9, 10 y 11 de septiembre de cada año debía estar íntegramente dedicada a honrar a San Nicolás Tolentino y no a otros fines.

Fue así como durante tres años en San Nicolás Tetelco se siguió festejando a San Nicolás Tolentino en las fechas señaladas, pero ya no se organizó la venta de atoles de diferentes y sabrosos sabores, pan de feria, antojitos típicos, dulces y artesanías, lo cual había encontrado cierta aceptación entre lugareños y visitantes.

Por eso, en este año la actual mayordomía, encabezada por el señor Benito Ruiz, consciente de que hay que crear alternativas económicas, de esparcimiento y atractivo turístico, tanto para los pobladores como los vecinos de otros pueblos, han retomado la organización de la Feria del Atole, sin menoscabo, desde luego, de las tradicionales festividades y oficios religiosos en honor de San Nicolás Tolentino. Se trata, dicen, de celebrar al santo patrono, que tiene el lugar preponderante, pero también de conocer y revalorar nuestra historia como pueblo, y darla a conocer a los demás.

«En el montón de piedras»

San Nicolás Tetelco fue fundado a principios del siglo XIII, alrededor del año 1220, por los mismos grupos étnicos descendientes de chichimecas y toltecas, sobre todo, que llegaron a otros puntos de la región, como Chalco, Mixquic, Xico e Ixtayopan, según diversos investigadores.

Actualmente es, probablemente, el pueblo más pequeño y rural de la delegación Tláhuac, por su extensión y población. Ubicado entre los pueblos de San Andrés Mixquic, del que lo separan apenas unos cientos de metros; San Juan Ixtayopan y San Antonio Tecómitl, este último de la delegación Milpa Alta, conserva todavía sus típicas características bucólicas, en las que se combinan paisajes de chinampería, con ahuejotes, canales y hortalizas; laderas cubiertas de nopales, huizaches y tejocotes; y en la cima del Ayaquémetel, la zona boscosa formada por pinos, fresnos y alcanfores, a casi tres mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Situado en su mayor parte en la ladera norte del Ayaquémetl, Tetelco debe probablemente el significado de su nombre a dicha situación, pues la palabra se deriva de los vocablos tetelli, que significa «montón de piedras», y del sufijo co, que expresa «lugar» o «en». De acuerdo a lo anterior, su significado literal es «en el montón de piedras», lo cual, sin duda, hace alusión a que, desde su fundación se sabía que el pueblo estaba sobre terrenos rocosos, es decir, que no era una isla en medio del Lago de Chalco, como Mixquic y Tláhuac.

El templo de San Nicolás

El templo de San Nicolás Tolentino, en Tetelco, es un inmueble construido a finales del siglo XVII y principios del XVIII, el cual había sido deteriorado por la humedad, principalmente en las zonas de la bóveda, los muros y las pinturas murales, por lo que desde 1995 se dio inicio con los trabajos de reparación y remodelación del mismo, obras que culminaron con el diseño y construcción de un nuevo altar.

Asimismo, respetando las características originales de la construcción, consistentes en muros de piedra tezontle, recubiertas de piedra y aplanados de cal-arena, desde hace unos meses se remodeló también la fachada principal.

Como en el resto de los templos de Tláhuac y del resto de México, en su interior se conservan valiosas obras pictóricas y escultóricas, en su mayoría de autores anónimos, lo que no demerita la calidad de su factura. Destaca la escultura de San Nicolás Tolentino en tamaño natural, con dimensiones de 170 centímetros de altura por 60 de ancho, cuya elaboración fue realizada en la técnica denominada talla de madera y estofado. Su autor es, también, anónimo.

Para aprovechar todavía más su visita a San Nicolás Tetelco, aparte de recorrer la zona rural puede visitar la ex hacienda de Santa Fe, inmueble que hoy está prácticamente abandonado, pero que conserva todavía los espacios que caracterizaron a las haciendas agrícolas y ganaderas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, entre ellas la troje, el molino, los establos, los pesebres y el pozo, sin olvidar la casa principal, las casas de los peones y la capilla.

Como tantas otras, la hacienda fue quemada durante la Revolución por las fuerzas zapatistas que, por cierto, fueron apoyadas por la mayoría de los habitantes de esta región colindante con el estado de Morelos. La hacienda se ubica, si usted llega por Tecómitl, a la entrada del pueblo, o a la salida si accede por Mixquic.

El programa artístico de este año (1997)

Música grupera, quebradita y otros ritmos, contempla el versátil programa artístico musical preparado por la mayordomía de San Nicolás Tetelco para amenizar la fiesta este año.

Los bailes populares estarán a cargo de las bandas de los Hermanos Romero y de Los Alegres del Sur, que tocarán en la plaza del pueblo los días 9, 10 y 11 de septiembre a partir de las cinco de la tarde. En ese mismo escenario se presentarán, además, Tony González, Katy Alanís, Teresa del Campo y Carlos Donaldo, acompañados del Mariachi Oro Nacional.

Además, el día 10 se realizará el baile popular con la actuación de la Sonora de Margarita y, el día 11, los danzoneros se darán vuelo con la actuación de la internacional Orquesta Carlos Campos. ¿Entonces? ¡Nos vemos en la Feria del Atole! ◊

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