El topónimo Tláhuac, aféresis de Cuitláhuac

Octubre 4, 2017.- Otorgándole mayor amplitud semántica a la voz cuitlatl, puede ser tomada en algunas ocasiones cual sinónimo de «excrecencia»

Por Luis Gallardo C.* | Revista Nosotros Núm. 10 | Marzo de 1998

Aproximadamente a 18 kilómetros en línea recta y hacia el sureste de México-Tenochtitlan-Tlatelolco, más allá de Mexicatzingo, Ixtlapalapan y Xochimilco, por los siglos XIV, XV y parte del XVI, existió una ciudad lacustre denominada Cuitlauac, vecina de Tolyaualco, Mizquic y Ayotlan, poblaciones ribereñas de la laguna de Chalco-Atenco. Mas Cuitlauac no era ribereña: asentábase sobre un islote, al igual que Tenochtitlan y Tlatelolco, y como estas, comunicaba con tierra firme por medio de calzadas edificadas sobre terraplenes; en el caso de Mexic-co fueron tres las rúas, y dos en el de Cuitlahuac: una en dirección al noroeste, y la segunda rumbo al sureste. Pero no únicamente servían como andadores las calzadas de Cuitlauac, sino también en calidad de diques, ya que separaban las aguas salobres del lago mayor, el de Tetzcoco, de las de la laguna de Chalco.

Por lo mismo que Cuitlauac hallábase rodeada por agua, según parece su nombre original, completo, fue Cuitlauacapan, esto es, Cuitlauac, sobre (el) agua o en (el) agua, pues la reposición locativa apan es lo que significa: encima o en el agua.

Con el correr del tiempo, e ignorase por qué y cuándo, al nombre Cuitlauacapan le fueron suprimidas la terminal apan y la sílaba cui, quedando únicamente la voz Tlauac (o con «h» intercalada, que por ser muda, no tiene sentido: «Tlahuac», siendo así como actualmente se conoce a dicha región).

Seguramente habrá quien suponga que Tlauac fue el topónimo que siempre estuvo en vigencia, y que esta palabra es apócope de Tlauaqui, que manifiesta seco, reseco. Más ilógico es pensar que un territorio sea escaso de agua cuando se halla rodeado por ella; por otra parte, no en un, sino en varios planos antiguos, aparece claramente impreso el nombre Cuitlahuac, mismo que no fue solamente el de dicha población , sino también el del penúltimo uei tlatoani o «gran orador» mexicatl (entiéndase el penúltimo gobernante o soberano de los mexicah o mexicanos, pues hase de saber que en aquel entonces coexistían en los que se llamó Anauac-Mexic-co varios reinos y señoríos, independientes unos de otros, autónomos).

Vemos ahora lo que significa cuitlauac, por más que hacerlo implica alguna consternación y acaso un poco disgustado por parte de los habitantes u oriundos de dicha zona, o por la de aquellos a quienes fue asignada esa palabra en calidad de nombre propio.

Cuitlatl, según fray Alonso de Molina en su Vocabulario en lengua castellana y mexicana (1571), equivale a «mierda», y uacqui («vacqui») significa «cosa seca, enjuta o anmagrecida», de modo que cuitla-uac expresa «mierda seca».

Monsieur Remi Simeon, en su Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana (1885), manifestó que cuitlatl expresa «excremento, fiemo, inmundicia, residuo». Pero también «llaga, tumor, abceso», y en sentido figurado, «falta» (o carencia); en cuanto a la dicción vacqui, asentó «seco, desecado». Por tanto, cuitlauac dice «excremento desecado».

Empero, y otorgándole mayor amplitud semántica a la voz cuitlatl, puede ser tomada en algunas ocasiones cual sinónimo de «excrecencia» (como en el caso de la palabra cuitlacochi, el famoso y gustado «guitlacoche», que no es otra cosa sino una carnosidad anormal o excrecencia que se forma en los granos de la mazorca de maíz), o también cuitlatl puede significar escoria o residuo, pues escoria de metal se dice tepuzicuitl.

Sin embargo, en cuanto al nombre Cuitlauac no hay otra alternativa más que aceptar su hediondo significado de «excremento seco». El doctor Cecilio A. Robelo, en su Diccionario de aztequismos (1904), asentó que «esta interpretación, por más que repugne a ciertos mexicanistas pudibundos, está fundada en el jeroglífico, que se compone de un mojoncito de caca, signo figurativo de cuitlatl, y la sección vertical de un caño de agua, signo figurativo de apantli, que da la terminación apan, de suerte que la lectura debe ser cuitlahuacaca, «en agua de caca seca o dura»; esto es, «donde sobrenada la suciedad».

Los dibujos que se anexan del Códice Mendocino, atestiguan lo anterior.

Un mordaz, humorístico y pícaro autor literario cuyo seudónimo es A. Unda V., en su libro titulado Diario de Aquiles, enero, apología del noema (1986), además de mencionar lo expuesto por el doctor Robelo y de juguetear con el hipotético caso de un individuo llamado Cuitlahuac, añadió: «En el Códice Aubin –un manuscrito complementado con dibujos, hecho por un indígena posiblemente hacia 1576, que llegó a manos de monsieur Aubin– se encuentra un pictograma del penúltimo gobernante mexicatl, Cuitlahuac o Cuitlahuatzin, acompañado por el siguiente texto escrito en náhuatl, y cuya traducción es obra del señor Bernardino de Jesús Quiroz».

Itico. Tlaltohuani ochpanniztli in on motlatocatlalli Cuitlahuatzin, zan napohualihuitl tlatocat quecholli tlami inipan mic totomonzaliztli, inicomic iquac yaque in Tlaxcalla castillantlaca.

(En 2 tecpatl, el ochpaniztli, fue exaltado al poder Cuitlahuatzin, gobernando sólo ochenta días, los cuales fenecidos murió de viruela. Murió cuando se fueron a Tlaxcalla los castellanos.)

En la figura puede observarse, más o menos estilizada, la efigie que representa al personaje, y arriba de ella el glifo o pictograma que indica su nombre: un mojón de excremento del cual sale agua, para manifestar que se ha secado o deshidratado. Ello equivale a decir Cuitlahuac o, traducido, «caca seca». Con lo anterior, creo, queda suficientemente demostrado lo que Cuitláhuac significa. ¿No es así?

En resumen, y para finalizar esta breve disertación, el topónimo «Tláhuac» es aféresis de Cuitláhuac (aféresis es el accidente gramatical que consiste en la supresión de letras al principio de un vocablo), y Cuitláhuac, sea nombre geográfico o nombre de persona, expresa «caca seca», lamentablemente. ◊

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*Miembro de la Asociación de Cronistas del Distrito Federal. Ponencia presentada en el Primer ciclo de conferencias del Comité de Historia, Costumbres y Tradiciones de Tláhuac, celebrado en 1991 en la Casa de la Cultura de dicha delegación, para dar a conocer los testimonios gráficos y orales, los utensilios, las formas de vestir y de alimentarse delos habitantes de Tláhuac, de acuerdo con lo expresado por el cronista José Eduardo López Bosch.

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