Gente extraordinaria

Septiembre 22, 2017.- A pesar de su condición física diferente al de la mayoría, demuestran que los obstáculos se encuentran en la mente, dice el autor al recordar que en México se suman cada año, a las más de 10 millones de personas con alguna discapacidad, alrededor de 270 mil personas

Por Efrén Camacho Campos | Unamitas en Aguascalientes

Sumido entre noticias relativas a los huracanes y sus devastadores efectos, la instrucción obligatoria de evacuar Miami, la inundación de la zona sur de la Ciudad de México, la cancelación de vuelos internacionales, el caso de Ricardo Anaya y su fortuna, la iniciativa para evitar el pase automático del procurador general de la República como Fiscal General, los enfrentamientos entre los cárteles del narcotráfico contra elementos del ejército mexicano, el caso patético de Ricardo Monreal (quien en todas sus entrevistas repite hasta el cansancio que en su vida ha pasado momentos muy difíciles y, evidentemente, viene a la mente la reflexión de ¿y quién no?. Difícil la tienen los casi 52 millones de mexicanos sumidos en la pobreza extrema, quienes todos los días le piden a Dios los vuelva pobres, porque en estos momentos están jodidos, el cuestionamiento del Washington Post hacia Donald Trump en el sentido de si éste tiene facultades para afectar a 800,000 dreamers y, a la vez, el desafío que le hacen dieciséis fiscales generales de los Estados Unidos, con la finalidad de evitar la derogación del DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals) y, ahora tristemente, la de un nuevo sismo en nuestro país, registrado el pasado 19 de septiembre.

Ante este panorama, la clase política la tienen fácil, por el momento ya no tienen necesidad de tender cortinas de humo para mantener a la gente preocupada, en lugar de ocupada. Sin embargo, ante esta situación cuasi apocalíptica, todavía tenemos la oportunidad de asombrarnos con gente verdaderamente extraordinaria, quienes a pesar de su condición física diferente al de la mayoría, demuestran a chicos y grandes que los obstáculos se encuentran en la mente. Me refiero a quienes se les denomina como personas con capacidades diferentes.

Hace días, y sin ánimo de caer en la cursilería, conocí a un muchacho joven, sin movimiento en ambas piernas, en silla de ruedas, que llevaba sentado en sus rodillas a su pequeño hijo, divirtiéndose a lo máximo. Pero, todavía quedé más asombrado al ser testigo de cómo este joven padre se metía a la alberca, sin ayuda alguna, a juguetear con el niño y su esposa. Al final de las vacaciones, lo encontré en el estacionamiento del hotel, lo vi subiendo a su camioneta, para conducir a la familia a casa. Tal fue mi admiración, que mi esposa en tono de broma me sentenció que cerrara la boca, porque se me iban a meter las moscas.

Desde luego, esta experiencia me provocó reflexionar sobre la gente que nos encontramos a diario, en los cruceros de las principales calles, a quienes no les falta ninguna parte del cuerpo humano y con cara compungida piden la consabida limosna. Será que realmente no hay fuentes de empleo para estas personas, o bien, aunque las hubiera, será que prefieren la «vida fácil». Menuda interrogante digna de un sesudo estudio sociológico, pero que para los observadores comunes y corrientes es indudable que en nuestro país no ha habido esfuerzos sistémicos para modificar nuestra realidad actual. Me atrevo a señalar que las políticas públicas han sido de tipo coyuntural y no estructural, es decir, más para corregir lo inmediato y no para construir bases robustas que permitan la sustentabilidad de nuestro país. Ejemplos de ello hay muchos, simplemente basta analizar como muestra lo que se destina del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación y ya no digamos lo que se asigna a la Ciencia y Tecnología. Pero eso sí, para los comicios electorales del 2018, se destinará solamente para financiar la política en México, la nada ridícula cantidad de 6,788 millones de pesos. Imagino que los nueve partidos políticos registrados, desde ya, se están frotando las manos. Y ni qué decir lo que el Instituto Nacional Electoral está solicitando de presupuesto, mucho más del que se le asignará a varias secretarías de estado juntas. Y todo para qué, si al cabo de alguna manera ya se avizora el resultado, salvo que alguien demuestre lo contrario.

Regresando al tema central, el de la gente extraordinaria, de acuerdo a un informe de la Oficina de Representación para la Promoción e Integración Social para Personas con Discapacidad de la Presidencia de la República, «en México se suman cada año, a las más de 10 millones de personas con alguna discapacidad, alrededor de 270 mil personas».

Todavía el informe abunda en más datos: «Las personas con discapacidades conforman uno de los grupos más marginados del mundo. Esas personas presentan peores resultados sanitarios, obtienen resultados académicos más bajos, participan menos en la economía y registran tasas de pobreza más altas en comparación con las personas sin discapacidad».

«Las personas con discapacidades conforman uno de los grupos más marginados del mundo. Esas personas presentan peores resultados sanitarios, obtienen resultados académicos más bajos, participan menos en la economía y registran tasas de pobreza más altas en comparación con las personas sin discapacidad».

Luego entonces, pongamos en contexto estos datos duros e interroguémonos sobre lo que estamos haciendo por estos compatriotas que de verdad si la tienen difícil y no como esos políticos berrinchudos que al no obtener el hueso deseado sólo les falta patalear. Seguramente todos conocemos a alguien con capacidades diferentes y sorprende la alegría y el entusiasmo que tienen, generalmente no se quejan y nos ofrecen verdaderos ejemplos de vida. En lo personal tuve un familiar (q.e.p.d.) que de niño le dio la polio, que desde siempre trabajó fuertemente, se jubiló y ante lo escaso de su pensión, aprendió a componer calzado, se diversificó aún más, compró una moto de cuatro ruedas, misma que adaptó para vender por las mañanas dulces y cigarros fuera de los bancos. Mucha gente, entre ellas sus novias, todavía lo recuerdan por su actitud ante la vida. Entonces, qué se necesita para que las personas que no están impedidas físicamente, emulen a quienes si lo están y empiecen a destacar en diversos campos como lo hacen nuestros colegas a quienes mal denominamos con capacidades diferentes, más bien deben ser señaladas como personas extraordinarias. ◊

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