Tláhuac, origen y desarrollo

Septiembre 9, 2017.- De acuerdo con investigaciones, Terremote-Tlaltenco estuvo asentado en un islote cuya ocupación más intensa ocurrió entre 400 y 200 a.C. Su ubicación le permitía obtener como principal recurso para su subsistencia los productos lacustres

Por Silvestre Leyte López | Revista Nosotros, Núm. 12 | Mayo de 1998

Asentamientos prehistóricos

Los primeros pobladores de la Cuenca de México se establecieron durante el período arcaico, aproximadamente veinte mil años antes de la era cristiana especialmente en la zona del gran lago central que existía en esa época, donde las condiciones de humedad y la amplia flora y fauna les proporcionaron los recursos necesarios para su subsistencia.

Esos pequeños grupos primitivos originalmente eran nómadas provenientes del norte del continente, pero antes la riqueza de alimentos que les ofrecían tanto el gran lago como los bosques que lo rodeaban, así como por la fertilidad de sus nuevas tierras, se volvieron sedentarios y se dedicaron a una nueva actividad: la agricultura.

Todo ese proceso se desarrolló durante varios siglos, en el transcurso de los cuales los pueblos primitivos modificaron sus formas de vida y, también, su medio ambiente. De grupos en constante peregrinar, pasaron a crear sus primeras aldeas e iniciaron actividades que hasta entonces desconocían, como la fabricación de tejidos y de utensilios de piedra pulida, así como la fabricación de rudimentarias piezas de cerámica.

Su alimentación era cada vez más variada e incluía productos a base de maíz, chile, frijol y calabaza; carne de mamíferos y aves como conejos, liebres, patos y guajolotes, y animales acuáticos como pescado, acociles y ranas.

En el caso específico de la zona que actualmente ocupa la demarcación de Tláhuac, estudios arqueológicos realizados en las áreas de Terremote-Tlaltenco y Los Olivos-Ixtayopan, indican que fue ocupada por diversos grupos de pobladores aproximadamente 500 años antes de la era cristiana.

De acuerdo a dichas investigaciones, Terremote-Tlaltenco estuvo asentado en un islote cuya ocupación más intensa ocurrió entre 400 y 200 a.C. Su ubicación le permitía obtener como principal recurso para su subsistencia los productos lacustres, además de que contaba con terrenos destinados a actividades agrícolas. Todo esto le dio una posición destacada en el entorno de aquellos tiempos.

Sus habitantes realizaron intercambios de productos con otros poblados de la sierra, lo que se comprobó al encontrar en el lugar objetos elaborados con fibras de maguey y huesos de venado, entre otros materiales.

Los chichimecas

Luego de la decadencia y fin de Teotihuacan y Tula, los otomís, primeros habitantes del Valle, emigraron a la serranía occidental a causa de la invasión de los chichimecas, pueblo bárbaro proveniente del noreste que fundó Amaquémecan, a las faldas del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.

La fundación de su ciudad debió coincidir con la coronación de su primer rey, Icoatzin o Icahutzin, en el año trece acatl, o 647 de nuestra era.

De acuerdo a las descripciones que contienen los mapas de Tloltzin y Quinátzin, los chichimecas habitaban en cuevas o casas cubiertas de paja. Vivían de la caza mediante arco, flecha y cerbatana; su vestimenta, mantas y sandalias eran de pieles de lobos o tigres, usaban el cabello largo hasta la espalda, aunque cortado por la frente.

Se adornaban la cabeza, según fuera tiempo de guerra o de paz, con plumas de águila o quetzal, con laurel y ramas. Usaban collares y brazaletes y durante las batallas, bocinas y tambores; se casaban con una sola mujer y adoraban al sol-padre y a la tierra-madre.

Auténticos bárbaros, los chichimecas se alimentaban de carne de venado y conejo, víboras asadas, tunas y mezquites, y bebían pulque.

Sin embargo, los chichimecas traían los principales elementos de la civilización nahoa: usaban un sistema vigesimal, es decir, contaban de veinte en veinte, hablaban el náhuatl y profesaban el culto a Tlaloc. Estas características fueron fundamentales en la formación de las culturas que más tarde arribaron a la cuenca del Valle de México, entre ellos los cuitlahuacas y los aztecas.

En el año de acatl o 999, los chichimecas de Xicco fundaron la ciudad de Chalco en la orilla oriental del lago de agua dulce del mismo nombre. Bajo el mando sucesivo de varios reyes, descendientes directos de Chalcatzin, el nuevo señorío logró una rápida expansión.

Para 1185, bajo el reinado de Acatl, atacan los chichimecas de Huitznahuac; y al aumentar su fuerza, en 1190 ocupan la ya existente Cuitlahuac, hecho fundamental en el desarrollo de este y los demás pueblos de la demarcación: Mixquic, Tetelco, Ixtayopan, Tlaltenco, Zapotitlán y Yecahuizotl, los cuales fueron fundados por grupos descendientes de los primitivos chichimecas.

De Chicomoztoc a Cuitlahuac

Como se señaló con anterioridad, ante la convulsión social que provocó la caída de Tula, que algunos autores sitúan alrededor del año 999, varias tribus iniciaron su desplazamiento del norte hacia el sur, hasta llegara la Cuenca de México y sus alrededores.

Los cuitlahuacas fueron una de las tribus que salieron de Chicomoztoc, o «lugar de las siete cuevas», en una fecha imprecisa, pero indudablemente del siglo XI. Las otras tribus fueron los chalca, los matazinca, los tepaneca, los malinalca, los xochimilca, los chichimeca, los mixquica y los mexica.

La mayoría de las fuentes históricas coinciden en que a pesar de que las tribus salieron de una misma región, pertenecían a una misma generación y tenían un lenguaje común, llegaron en distintos momentos y por diferentes rutas a la Cuenca de México y otros sitios, como Tlaxcala, Chalco y Cuernavaca.

Lo anterior se debió a que durante su recorrido, algunas de esas comunidades se establecieron temporalmente en diversos sitios, donde para subsistir tuvieron que establecer alianzas, casi siempre a través de vínculos matrimoniales, con otros pueblos, lo que provocó modificaciones en su habla y hasta en su nombre.

Esa movilidad física y social, fructificó en un mayor parentesco entre las comunidades prehispánicas y la expansión del náhuatl como lenguaje común entre todas ellas. Por eso, cuando los conquistadores llegan, se encuentran con una serie de alianzas entre los pueblos aborígenes, que no eran más que resultado natural de dicha relación. ◊

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Fragmentos del libro del mismo título escrito por el coautor.

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