Los españoles nombraron a Tláhuac «Venezuela»

Septiembre 9, 2017.- Horacio Sentíes Rodríguez, cronista de la delegación Gustavo A. Madero, presentó el presente texto en el Ciclo de Conferencias del Comité de Historia, Costumbres y Tradiciones de Tláhuac en 1991

Por Horacio Sentíes Rodríguez | Nosotros Núm. 12 | Mayo de 1998

Tláhuac, población del Distrito Federal. La palabra Tláhuac es aféresis de Cuitláhuac, de origen náhuatl: Cuitlahuaqui, cuitlati, excrecencia o alga, y huacqui, cosa seca, secada; «algas lacustres secas», y que los naturales recolectaban de las aguas solubles del Lago de Texcoco, secaban al sol y las comían condimentadas con sal y chile.

Cuitláhuac es también el nombre de uno de los hijos de Axayacatl, primer señor de Iztapalapa y rey de México, que logró derrotar a los españoles en tiempos de la conquista. Fue hermano y sucesor de Moctezuma Xocoyotzin.

El jeroglífico de Cuitláhuac lo podemos ver en la lámina seis, figura dos, de la matrícula de tributos, en los anales de Cuauhtitlan con algunas variantes: Cuitlahuacan, Cuitlahuac y Tláhuac. En Tezozomoc se hallan Cuitlalpan, Cuitlahuac y Tecuitlaltonco.

El Códice Aubin nos dice: «Aquí está escrito que los mexicanos emigraron de Aztlán, su primer paso fue caminar en cuatro tribus o fracciones, navegantes o en medio de las aguas. Así juntos venían en sus embarcaciones (acaltica) arrojando sus redes hasta que encontraron vado y allí desembarcaron, pero ya hechas ocho tribus o familias: la primera hexotzinca; la segunda, chalca; la tercera, xochimilca; la cuarta, cuitlahuaca; la quinta, malinalca; la sexta, chichimeca; la séptima, tepanzca; la octava, matlatzinca».

Los cuatro grupos que ocuparon lo que ahora conocemos como Tláhuac, entre los lagos de Chalco y Xochimilco, que no era otra cosa más que una isla conectada con tierra firme por medio de dos calzadas, una que venía de Tulyehualco por el norte, y otra que venía de Mixquic por el lado sur. Estas calzadas que dividían el Lago de Chalco y el de Xochimilco fue una obra hidráulica ejecutada por Itzcoatl y que en la antigüedad se le dio el nombre de albarradón, como el de Nezahualcoyotl que dividió a la gran laguna de Texcoco, con la finalidad de evitar las inundaciones de la ciudad de Tenochtitlan.

Cuentan las viejas crónicas que la fecha de fundación de Tláhuac fue el año de 1122, siendo su primer tlatoani Ticicic, a quien el sucedieron Coatomatzin, Ahuetamatzin, Azayoltzin (1248), Atzatzalmotzin (1256), Totepeuh, rey de los chalcas y fundan una sola nación en 1271, Epeoatzín en 1291, Quetzalmichin en 1302, Cuauhtlalli en 1313, Mamatzin en 1317, Tezozomoc en 1325 (en tiempo de la fundación de Tenochtitlan) y Pichatzin el año de 1337.

En tiempos de Tezozomoc, Cuitlahuac fue conquistado por los tepanecas más tarde, siendo vencidos los chalcas, y al poco tiempo tezozomoc mandó asesinar a Pichatzin.

En este tiempo varios pueblos se aliaron bajo la dirección de Netzahualcoyotl, declarando la guerra a los mexicastepanecas, xochimilcas, mixquics, culhuacanos y chalcas, hasta el año de 1430 en que el sobrino de Netzahualcoyotl, Izcoatl, derrota a los tepanecas, y conquista a los de Mixquic y somete a los de Cuitlahuac, y desde entonces Tláhuac se convierte en tributario de Tenochtitlan.

En términos generales los cuitlahuacas hicieron la guerra a los xochimilcas, tepanecas, mexicas y acolhueques.

Charles Gibson en su libro Los aztecas bajo el dominio español señaló la existencia de un registro del siglo XVI indicativo de las dimensiones de sus territorios, por el lado norte hasta Zapotitlan y Santa Catarina, y por el lado sur Tulyehualco.

El mismo Gibson nos habla de los cuatro tlatoani en el período anterior a la conquista: Ticic, Teopancalcan, Atendicalcan y Tecpan para los tiempos de la conquista (1519). Habla de cuatro tlaloques: Altpopocatzin, Ixtatomahuitzin, Mayahuatzin y Axochitzin; pero los españoles no aceptaron esas cuatro divisiones políticas a las que consideraron como barrios.

Sobre la iglesia de San Pedro Apóstol en Tláhuac, Peter Gerhard especifica que los primeros evangelizadores de Tláhuac fueron los franciscanos y después los dominicos.

También el relato interesantísimo de los cronistas fray Juan de Torquemada en su Monarquía Indiana, y fray Toribio de Benavente, o Motolinía, en su Historia de los indios de la Nueva España, señalan claramente cómo entre los pueblos de la laguna dulce el que más diligencias puso para llevar a los frailes y destruir los templos, además de evangelizarlos, fue Cuitláhuac; pueblo cercado de agua con mucha gente al que los españoles dieron el nombre de Venezuela (recordando a la Venecia de Italia).

Fray Toribio de Benavente cuenta que «en este pueblo está un buen indio, el cual era uno de tres señores principales que en él hay, y por ser hombre de más manera y antiguo, gobernaba todo el pueblo; este envió a buscar a los frailes por dos o tres veces, con sus allegados, y nunca se apartaba de ellos, alguna vez estuvo gran parte de la noche preguntándoles cosas que deseaban saber de la fe. Otro día de mañana, ayuntada la gente después de misa y sermón, y bautizados muchos niños, de los cuales los más eran hijos y sobrinos, parientes, de este buen hombre que digo, y acabados de bautizar, rogó mucho aquel indio a fray Martín que le bautizase, y vista su santa importunación y manera de hombre de muy buena razón, fue bautizado y llamado don Francisco, y después en el tiempo que vivió fue muy conocido de los españoles».

«Aquel indio hizo ventaja a todos los de la laguna dulce, y trajo muchos niños a el monasterio de San Francisco, los cuales salieron tan hábiles que precedieron a los que habían venido muchos días antes. Este don Francisco aprovechando cada día en el conocimiento de Dios y en la guarda de sus mandamientos, yendo un día muy de mañana en una barca, que los españoles llaman canoa, por la laguna oyó un canto muy dulce y de palaras muy admirables, las cuales yo vi y tuve escritas, y muchos frailes las vieron y juzgaron haber sido canto de los ángeles, y de allí adelante fue aprovechando más; y al tiempo de su muerte pidió el sacramento de la confesión, y confesado y llamado siempre a Dios, falleció».

«La vida y muerte de este buen indicio fue gran edificación para todos los otros indios, mayormente los de aquel pueblo de Cuitlahuac, en el cual edificaron iglesias, la principal advocación es de San Pedro, en la obra de la cual trabajó mucho aquel buen indio, don Francisco. Lo que hoy es iglesia grande y de tres naves, hecha a la manera de España».

Retomando el análisis inicial del nombre Cuitlahuac, debemos considerar que el nombre está sujeto a múltiples interpretaciones y que seguramente nos podrían brindar los siguientes cuestionamientos:

En primer lugar estamos en presencia de un topónimo cuyo significado ya analizamos, pero que también podría ser un gentilicio, y que tal vez sea el lugar de origen del gran Cuitláhuac, hijo de Axayacatl, hermano de Moctezuma.

Frente a esta posibilidad, Fernando Alvarado Tezozomoc dice que Cuitláhuac vino a morir a causa de un ampollamiento, todavía en tiempo e que los españoles se encontraban allá en Tlaxcala; tan sólo reinó en Tenochtitlan por ochenta días, y dejó por hijos suyos provenientes todos de él, al conjunto de cinco príncipes cuyos nombres proporciona pero sin dar el nombre de su esposa que era una princesa de Texcoco hija del señor Moteixcahuia Cuauhtlehuanitzin, príncipe hijo de Netzahualcoyotl rey de Texcoco. Aquí debemos recordar que muchos de los pueblos en la antigüedad las cosas principales estaban unidas por parentesco.

Por otro lado, la Crónica Mexicayotl, de Alvarado Tezozomoc, y el testamento de don Alonso Axayacatl, hijo de Cuitláhuac, nos da un interesante cuadro genealógico que vale la pena tener en cuenta por si en alguna ocasión pudiéramos demostrar que el gran Cuitláhuac es natural del pueblo a que venimos haciendo referencia y que por algo llevó ese nombre.

Cuitláhuac ya señalamos que fue casado con una princesa de Texcoco, de cuyo matrimonio procrearon tres hijos: Miguel de la Cruz, Alonso Axayacac, casado con Juana de Alvarado, hija a su vez de Jorge Alvarado y doña Antonia. Desde luego Jorge Alvarado fue hijo de Netzahualpilli y este hijo de Netzahualcoyotl, y Beatriz Papantizin, esposa que fue de Fernando Cortés Ixilyxochitl, también hijo de Netzahualpilli.

Don Alonso de Axayacac y doña Juana de Alvarado procrearon a Magdalena Pimentel, esposa de Martín Moctezuma (nieto de Moctezuma); Bárbara Pimentel (doña Bartola, según Alvarado Tezozomoc); Petronila Pimentel, Alonso Axayacac y Francisco Pimentel  (hijo adoptivo).

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Horacio Sentíes Rodríguez. Cronista de la delegación Gustavo A. Madero, presentó el presente texto en el Ciclo de Conferencias del Comité de Historia, Costumbres y Tradiciones de Tláhuac en 1991.

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