Misión evangelizadora de los agustinos en Acolman

Septiembre 9, 2017.- La exposición reúne esculturas, óleos, fotografías, reproducciones de documentos y un altar de viaje

Dar cuenta del complejo proceso de evangelización que se llevó a cabo durante el siglo XVI en la franja central del Valle de México, es el eje principal de la exposición La cruz y la piedra: primeros pasos de los agustinos en Nueva España, la cual que reúne una treintena de piezas, entre pinturas, esculturas, grabados y fotografías.

El ex Convento de Acolman, estado de México, enfatiza la obra constructiva que impulsaron los agustinos, misma que hoy toca reconocer y conservar, señaló Diego Prieto, director del INAH, durante la inauguración.

Con esta exposición itinerante, el ex Convento de Acolman entrará en una nueva etapa de desarrollo, como el gran centro cultural que ha sido desde el siglo XVI, indicó.

Con el trabajo y materiales aportados por los indígenas, hacia 1570 ya existían 273 conjuntos conventuales, de los cuales 85 eran agustinos; Acolman se distinguía por ser uno de los más importantes.

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Director del INAH dijo que hoy toca reconocer y conservar la obra constructiva de los agustinos

Al respecto, Ricardo Jaramillo, director del Centro INAH de México, explicó que los frailes agustinos llegaron a la Nueva España en 1533, y fue la tercera orden religiosa que arribó a tierras americanas para evangelizar a los naturales, después de los franciscanos y los dominicos. Estaba integrada por intelectuales formados en la Universidad de Salamanca, en España, como fray Alonso de la Veracruz, quien fundó en 1541 el Convento de San Juan Bautista, Michoacán, donde estableció la primera biblioteca de América.

Puntualizó que la colección aporta una visión panorámica sobre la evangelización en la región central de la Nueva España, entre 1533 y 1630, años difíciles para la población originaria, severamente mermada por la guerra, las epidemias y la explotación.

De acuerdo con una gráfica de mortalidad de la época –incluida en la muestra– a principios del siglo XVI se había calculado una población  aproximada de 25 millones de indígenas en la región que abarca el actual estado de Jalisco hasta el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, pero al finalizar esa centuria sólo quedaban un millón 300 mil.

Organizada en seis apartados, en el módulo denominado «La fragua» se abordan las condiciones que se dieron en el Viejo Mundo para el traslado de los españoles a América; a su vez, «La Espada» narra las condiciones generadas por la conquista militar, las epidemias, los tributos y la violencia que se ejerció sobre la población originaria.

La sección dedicada a «La cruz» hace referencia a la llegada de las tres primeras órdenes religiosas, mientras que en «El lenguaje de las piedras» se enfatiza en los elementos arquitectónicos que caracterizaron a los conventos como recursos didácticos para la expansión de la nueva fe.

Los dos apartados siguientes, «Una flecha en el corazón» y «San Agustín en Acolman», describen algunas particularidades de la orden religiosa y su obra en la demarcación. La exposición cierra con un epílogo que documenta la trascendencia de la participación institucional, así como la de las comunidades en la investigación y la conservación del patrimonio.

Entre las piezas exhibidas destaca un Cristo de pasta de caña, que mezcla un símbolo católico elaborado con una técnica purépecha; esculturas de san Agustín, santa Mónica y san Nicolás Tolentino, un óleo con los fundadores de las órdenes religiosas, así como reproducciones del Códice de San Juan Teotihuacan, creado en el siglo XVI, y otros documentos que ilustran la resistencia de los indígenas.

También se muestran las primeras herramientas para evangelizar, como el facsimilar del catecismo de fray Pedro de Gante, un rosario con cuentas de cristal del siglo XIX, un libro de bautismo que señala la pertenencia a castas, un altar de viaje que empleaban los frailes que se desplazaban de capilla en capilla a pie y a grandes distancias, así como dos tablas del siglo XVII de la sillería del coro del antiguo Templo de San Agustín, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, entre otras más.

Los objetos que integran la exposición pertenecen a los museos nacionales del Virreinato, de las Culturas y de Historia, de los regionales Cuauhnáhuac, Palacio de Cortés, y de Querétaro; y del propio ex Convento de Acolman.

La cruz y la piedra: primeros pasos de los agustinos en Nueva España fue concebida para presentarse en varios ex conventos agustinos a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Dicha muestra comenzó su itinerancia en el ex Convento de Culhuacán, de la Ciudad de México; su segunda sede es ahora el ex Convento de Acolman, estado de México, donde se exhibirá hasta marzo de 2018. Posteriormente, se trasladará a Actopan, Hidalgo, y cerrará su recorrido en los ex conventos de Santa María Magdalena, en Cuitzeo, Michoacán, y San Agustín, en Yuriria, Guanajuato.

El Ex Convento de Acolman se ubica en Calzada de los Agustinos, Acolman, estado de México. Abre de lunes a domingo de 9:00 a 17:30 horas. Acceso general: 50 pesos, entrada gratuita a menores de 13 años, estudiantes y adultos mayores con credencial vigente. Los domingos el acceso es libre para el público nacional. ◊

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