Ixtayopan, tierra de los olivos y de maíz

Septiembre 3, 2017.- En el pueblo había, hasta los años 40, un embarcadero de terno a Cuautla, Ozumba y Tlayacapan; existían dos trajineras, una diurna y otra nocturna

Por José Eduardo López Bosch* | Nosotros, Núm. 28 | Junio de 2000

Ixtayopan es un antiguo asentamiento precuauhtémico que fue destinado por sus pobladores, desde hace unos tres mil 500 años aproximadamente, al culto de los señores de la naturaleza, por las características especiales que en esa porción territorial se encontraban desde la formación de la gran cuenca endorreica del Valle de Anáhuac, lo que provocó la llegada de diferentes grupos chichimecas, y por tanto nómadas, que ocuparon las tierras flotantes y ribereñas de lo que después se conocería como uno de los lagos del Anáhuac, dominado por el asentamiento costero de los chalcas.

En la época anterior a la grandeza de Teotihuacan, hacía 1,400 a 200 años antes de nuestra era, en el preclásico medio superior, sobre un peñón de basalto de 21 metros de altura, que sobresale de la planicie, cuyo origen lo debe a la formación del volcán Teuhtli, que se encuentra en el corredor del Chichinautzin, se le rindió culto a Tezcatlipocatl, grabando su efigie representativa en la roca (que el vandalismo arqueológico destruyó, en la parte que sería su rostro, dejando los atavíos y tocados que permiten su identificación) junto con otros relieves, una figura femenina que conforma su pareja, y dos más, la que señala la fecha Ce Acatl (fecha que puede representar el inicio de un ciclo venturoso, o tal vez el término de esa gran inundación que se sufrió, de acuerdo a los anales de esas épocas), y otro glifo más, con la forma de un cerro, además de algunos vestigios de inscripciones y relieves confusos.

Más tarde, cuando llegaron los primeros misioneros franciscanos, fray Martín de Valencia trató de utilizar el lugar que consideró tenía simbolismos ceremoniales, para establecer ahí un monasterio, el cual sería autosustentable por la siembra, entre otros productos, de olivos, al pie de la loma, que no existían en la Nueva España, y que es un producto de consumo cotidiano por los peninsulares, como los que vinieron a efectuar la conquista, y lo que les podía de excelentes ingresos, aunque un decreto del rey de España prohibió la siembra y el cultivo del olivo, porque se le hacía competencia desleal a los productores españoles, lo que obligó a los frailes a abandonar su empresa y se asentaron en otros terrenos.

Con el tiempo, a este lugar la vox populi le ha denominado Los Olivos, porque los árboles aún permanecen y hay personas añosas que recuerdan cómo cuando niños iban a jugar y a sacudir los mismos para llevar a sus casas bolsas de olivas. Entre ellos, a uno de los árboles se le denominó «el percha», del que se obtenían hasta tres costales de sus frutos.

En el pueblo había, hasta los años 40, un embarcadero de retorno a Cuautla, Ozumba y Tlayacapan, y existían dos trajineras, y una era diurna y otra nocturna, esta llamada «la serena», y que llevaban los productos agrícolas para su venta, como maíz y frijol, en sus especies negro y bayo, entre otros, al mercado de La Viga, para la alimentación de los habitantes de la capital; es decir, a la Ciudad de México. Época en que una hectárea daba 60 cargas de maíz, como aún lo recuerdan algunos habitantes y lugareños, además de ser cuenca lechera.

Otro elemento que marca el origen de Ixtayopan y es tal vez al que le deben su nombre, esa la piedra blanca, o Ixtayolipan, esa roca gigantesca y blanca que identificaba al lugar, que quedó en el paso del camino real, entre Tulyehualco, Tecómitl y Tetelco, y que fue venerado por los antiguos moradores, porque se referían a la calidad salina con la que se identificaba ese territorio en el que se han encontrado también diferentes entierros con ofrendas, punzones, navajillas y otros objetos de arcilla.

Es necesario recordar que en 1868, cuando se reparaba la Calzada Tláhuac, que estaba de tepetate, se obtuvo material de este lugar, que se recolectó para la obra, con lo que se reparó a estos del centro de los asentamientos, que hasta los años 50 del siglo pasado, en que empezó a crecer el poblado, con lo que algunas piedras grabadas han sido utilizadas por los vecinos en las cimentaciones de sus moradas.

También no hay que olvidar que entre los vecinos muchos fueron partícipes de la lucha revolucionaria, entre los que destacamos al coronel Juan Díaz y al capitán Félix Vázquez, el «Fierros». Además, su territorio fue corredor zapatista y escenario de luchas entre estos contra los «carranclanes». ◊

_____

* Cronista de la delegación Tláhuac.

Datos obtenidos en textos del INAH y con lugareños, entre los que destacan las conversaciones con don Cirilo Ríos Tapia, Trinidad Núñez Garcés y Gregorio Díaz Villarreal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: