El culto a la Virgen de los Remedios en San Miguel Amantla

En Azcapotzalco se realiza en agosto la visita anual a la Basílica del estado de México desde hace 85 años de manera ininterrumpida

Artículo publicado en Nosotros, número 89 | febrero de 2006

Las peregrinaciones constituyen un aspecto fundamental de la riqueza cultural que todavía conservan los pueblos de Azcapotzalco, como la que cada año realizan los habitantes de San Miguel Amantla y comunidades aledañas, en honor a la Virgen de los Remedios.

Las manifestaciones pagano–religiosas tienen una significación muy particular desde la llegada de los españoles en el siglo XVI, al darse un sincretismo entre las costumbres de los antiguos pueblos de Mesoamérica y los representantes del mundo occidental, trascendiendo en el tiempo el culto a las imágenes de santos y vírgenes, como ha venido sucediendo en Azcapotzalco y sus principales barrios.

El 15 de agosto de cada año, la imagen de la Virgen de los Remedios parte de la Parroquia de San Miguel Arcángel, monumento histórico del siglo XVII –construido en 1637– y da inicio con su travesía hacia la Basílica del estado de México.

Por lo que corresponde a la peregrinación del 2005, el presbítero del santuario, Baltasar Pedro Vallejo Robledo, dio a sus feligreses las últimas indicaciones para que la efigie de la Virgen saliera del templo en la tradicional procesión que congrega a mayordomos y vecinos de los barrios, en una festividad que se ha mantenido los últimos 75 años, según testimonio de los propios habitantes de San Miguel Amantla.

Resguardada en un nicho de cristal y con vestimenta nueva –adquirida por el mayordomo, quien se encargó de recaudar el dinero con ese fin y para otros requerimientos–, la imagen es llevada en hombros por mujeres que se relevan en grupos de cuatro durante el recorrido.

La imagen nunca está sola y es por ello que en su trayecto —de dos horas aproximadamente— hacia la capilla mexiquense, la Virgen de los Remedios es acompañada por las notas de una banda de música, dirigida este año por don David Pascual, de Coyotepec, lo que hace que niños, jóvenes y adultos participen al paso del cortejo, pues se trata de una festividad en la que tampoco faltan cohetones y bengalas.

La celebración tiene 75 años de realizarse de manera ininterrumpida y representa un acto de renovación por parte del pueblo de San Miguel Amantla, ya que a decir del padre Vallejo Robledo, de esa manera los habitantes del lugar piden a la virgen que terminen los conflictos que en otras épocas formaban parte de la vida cotidiana de los amatlenses.

«Como sus ruegos fueron escuchados –dijo el sacerdote–, los habitantes del barrio de Azcapotzalco han adoptado la imagen de la Virgen de los Remedios, así como la del Santo Patrono, San Miguel Arcángel, y en agradecimiento realizan la peregrinación cada año, desde 1930».

Sin embargo, para algunos de los historiadores del pueblo de San Miguel Amantla, la tradición es más antigua de lo que puede suponerse, y a esa corriente se suma la versión de la maestra Socorro Campos Ochoa, quien ha rastreado en archivos, como el Histórico de la Delegación Azcapotzalco, diversos datos acerca de esa tradición que pudiera remontarse a la época de Isabel Moctezuma, hace más de cinco siglos.

«A ella se le instruyó en la religión católica —abundó— y asimiló la tradición por el culto a la Virgen de los Remedios, misma que hizo extensiva a los pueblos de su entorno, como los de Tacuba, Naucalpan y algunos más de la región sur poniente de Azcapotzalco».

«Aunque en la época de la Cristiada (1930-34) fue interrumpida esa tradición como una más de las manifestaciones religiosas, luego se retomó y no se volvió a abandonar».

Desde entonces y hasta la fecha, esta peregrinación marca una importante convivencia de los pueblos de San Miguel Amantla —que es el organizador—, San Juan Tlilhuaca, Santa Lucía y San Pedro.

Azcapotzalco

Santuario de Nuestra Señora de los Remedios

Leyendas en torno a una tradición

Existen otras leyendas, producto de la tradición oral, como la que cuenta el mayordomo Jorge Palacios Sánchez, quien asegura que hace muchos años el pueblo de San Miguel se vio asolado por una epidemia y la mayoría de sus habitantes recurrieron a la Basílica de los Remedios, donde la Virgen les concedió la gracia de la sanación, lo que dio lugar al ritual tanto de la efeméride como de la peregrinación.

Son muchas las leyendas que se conocen, pero es el pueblo de San Miguel Amantla el que permanece fiel a sus costumbres y tradiciones, en busca de preservarlas como ha sucedido generación tras generación.

La procesión concluye su recorrido con la llegada a la cumbre, justo en la Basílica de Nuestra Señora de los Remedios, donde se oficia una misa frente al monumento al ángel, y como un tributo más a la virgen, habitantes de San Miguel elaboran un tapete con margaritas y otras flores, además de aserrín de diversos colores, como si se tratara de un deslumbrante tapiz, pues contribuyen a ese efecto los destellos producidos por la diamantina.

Esa artesanía es elaborada por habitantes de San Miguel y ha sido el octogenario don Chencho, jardinero de profesión, uno de los artífices del trabajo, ya que él mismo dibuja la imagen que cada año le inspira la Virgen, a quien rinde tributo con sus tapetes desde hace casi medio siglo.

La tradicional peregrinación concluye con el retorno de la efigie al pueblo y a su templo, para esperar el próximo año, mientras la comunidad se prepara en un nuevo acto de fe y manifestación, de una costumbre que forma parte del patrimonio cultural intangible de Azcapotzalco. ◊

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