El pulque, bebida muy fina y delicada

Junio 12, 2017.- Dicho octli era adorado por dios, como dijo dicho nombre Ome Tochtli –dos conejos– y además de tenerlo por dios, era ofrenda de los dioses y, más particular, del fuego, era ofrenda de casados y de mortuorios

Por Adán Caldiño Paz | Nosotros, Núm. 82 | Julio de 2005

Como responsable de un artículo publicado en el número 73 de la Revista Nosotros, correspondiente al mes de septiembre de 2004, y con el fin de satisfacer las preocupaciones del señor Roberto Ribera Pérez, me permito brindar al público que disfruta  la lectura de nuestra publicación los siguientes conceptos que, sin lugar a duda, incrementarán la información acerca del origen de la palabra pulque.

En todos los tiempos y mediante el conocimiento del lenguaje, es que se ha podido valorar al hombre, con esa concepción en el calendario de los tiempos se ha mantenido el desarrollo social del ser y del modo de ser de lo humano en el transcurso del devenir histórico.

Nuestros pueblos no pueden estar ausentes de esa realidad histórica, de manera que la herencia lingüística que nos legaron nuestros abuelos mayores desde tiempos prehispánicos y hasta nuestros días, la escuchamos y, consecuentemente, la sentimos y la entendemos; por ello es que para los milpaltenses nos son familiares los nahuatlismos, mejor dicho, los bellos nombres con los que nuestros antepasados llamaron al vino ceremonial, al vino de los dioses, al vino de la ofrenda, como octli (vino); iztac octli (vino blanco); tlal-octli (vino de la tierra); teo-octli (vino de los dioses), o necutli, neutli (miel).

Como podemos ver, el término pulque no aparece por ningún lado, debido a que antes de la conquista nuestros antepasados indios no conocieron dicho término; y es que pulque no es palabra náhuatl ni española, como tampoco antillana ni araucana.

El término pulque aparece en México con la llegada de los españoles, y a pesar de las investigaciones hechas para conocer el origen de la palabra, solamente encontramos que si dicho vocablo se forma de las expresiones puliuhqui o poliuhqui, entonces es cuando se forma el aztequismo pulque. De otra manera se entiende como barbarismo del idioma que hablamos los mexicanos.

Con los bellos nombres referidos después de la conclusión que ofrezco con relación al origen de la palabra pulque, presento a los lectores de la Revista Nosotros algunas reflexiones e informaciones acerca del octli encontradas en varios libros que consultamos.

En el México prehispánico se conoció el vino elaborado con el aguamiel producido por  el «árbol de las maravillas», el maguey. De que da agua y vino y miel un árbol en que en la Nueva España estiman mucho los Indios, un licor que se bebe como agua y es fresco y dulce (página182 del libro Historia natural y moral de los indios, de Joseph de Acosta. 1540-1600).

«La planta es el metl, la bebida que produce el octli, ninguna de estas dos voces es ahora usada; metl fue sustituida por la palabra maguey, perteneciente a la lengua de las islas; al octli le dijeron pulque, convertido ahora en pulque que no es palabra  española ni mexicana, todos los cuales inventaron la manera de hacer el pulque en el monte llamado Chichinahuia (página 270, Tomo I del libro Historia antigua y de la Conquista de México. Manuel Orozco y Berra. 1818–1881).

Porque el que llaman pulque que lo hacen los españoles, de miel negra y agua con la raíz, nunca ellos lo tuvieron, ni lo sabían hacer, hasta que los negros y españoles lo inventaron, y así fue que este vocablo pulque no es mexicano, sino de las islas, como son también las palabras maíz y naguas, vocablos que trajeron de La Española.

El propio vino de éstos era el agua miel del maguey, al que echaban dentro la raíz, lo cual usaban no sólo para sus fiestas y beodeces, si no para sus medicinas, como hoy en día lo usan, porque de verdad que es medicinal. El nombre era iztac octli, que quiere decir «vino  blanco».

Dicho octli era adorado por dios, como dijo dicho nombre Ome Tochtli –dos conejos– y además de tenerlo por dios, era ofrenda de los dioses y, más particular, del fuego, era ofrenda de casados y de mortuorios. Era medicina de enfermos (Historia de los indios de Nueva España e islas de Tierra Firme, página 203, tomo  I, Diego Duran, 1537–1588).

Esta aseveración es gratuita porque en las islas no conocieron el pulque bajo ninguna forma, ni su nombre se registra en ningún diccionario antillano. El señor Núñez Ortega opina que pulque es una adulteración del participio mexicano poliuhqui –descompuesto– (página 452 del Diccionario de Aztequismos, Cecilio A. Robelo).

Al metl o maguey le van haciendo una concavidad según el grueso del maguey y cada día van cogiendo un licor, lo que destila este licor es como agua miel; cocido y hervido al fuego hace un vino dulcete limpio lo cual beben los españoles. Echándole unas raíces que los indios llaman ocpatl, que quiere decir medicina, hacese un vino tan fuerte que a los que beben en cantidad  embeoda reciamente. De este vino usaban los indios en su gentilidad, tiene  este vino mal olor y peor el aliento y en la verdad, bebido templadamente es saludable y de mucha fuerza. Todas las medicinas que se han de beber se dan a los enfermos con este vino. (Historia de los indios de la Nueva España. Fray  Toribio Motolinia, páginas 197, 198. 1486–1569).

Octli. Pulque, vino licor fermentado del maguey que da una bebida excelente y eminentemente diurética; iztac-octli –vino blanco–, octli nic toyaua, servir la bebida, echar la bebida. Este autor no tiene definición de pulque (Diccionario de la lengua náhuatl mexicana. Remi Simeón Página 354).

Octli. Vino. Este autor no tiene definición del pulque. Vocabulario en lengua  castellana y mexicana y mexicana y castellana, página 75, Fray Alonso de Molina (1513–1579).

Pulque. Octli, vino. Se basa en los autores Alonso de Molina y Remi Simeón (Diccionario español-náhuatl. Paúl P. D. Wolf, página 657).

Pulque. (Mexicanismo) bebida embriagante espirituosa, blanca y espesa, de aspecto nauseabundo y sabor desagradable que se obtiene haciendo fermentar el aguamiel, o jugo que dan los bohordos del maguey… Es la bebida peculiar de la gente pobre en la mesa central para la cual constituye un factor principal de alimentación (Diccionario de mexicanismos. Francisco J. Santamaría, página 84).

Los mexicanos llaman octli al vino. La voz pulque la tomaron los españoles de la lengua araucana que se habla en Chile, en la cual pulcu es el nombre genérico de toda bebida que embriaga; pero es difícil saber cómo paso dicha palabra a México.

«El vino más común y el mejor de los mexicanos es el de maguey, que ellos llaman octli y los españoles pulque», pues es excelente diurético y remedio eficaz, especial para la diarrea (Historia antigua de México. Francisco Javier Clavijero. Página 267. 1731–1787).

La anterior aseveración de Clavijero es inadmisible porque, como observa el señor Núñez Ortega, la palabra pulque era conocida en México, cuando ni el reino de Chile, ni aún el del Perú, habían sido descubiertos por los españoles. Rodríguez de Albornoz la usó en carta a Carlos V el 15 de diciembre de 1525, tres meses antes de que Francisco Pizarro concertase en Panamá la malograda expedición de Guayaquil. Además, Orozco y Berra advierte que no pudo encontrar la voz pulque en el Diccionario de chilenismos de D. Zorobabel Rodríguez. Es cierto, dice el señor Núñez, que una tribu de Chile usa la palabra pulco para nombrar cierta bebida embriagante. Pero ese nombre, agrega, fue introducido en Chile por los conquistadores de México que pasaron a Perú con Alvarado, y después acompañaron a Pedro de Valencia –1534– (Diccionario de aztequismos, páginas 451 y 452. Cecilio A. Robelo).

El Colegio de Lenguas y Literatura Indígenas en su Diccionario Náhuatl- Español dice lo siguiente:

Octli (significa) miel, aguamiel, jugo, vino, pulque. Pero no registra la palabra pulque.

En su Diccionario Español-Náhuatl pulque significa octli. Páginas 75  y 199.

Era entre la gente de la Nueva España tenido por gran vituperio y vicio vil e ignominioso emborracharse y por eso usaban el vino octli (ó sea el  pulque)  los que lo bebían, no como quiera, no todos los que lo querían sino con licencia de los señores o de los jueces, los cuales no la daban sino a los viejos y viejas. Estos bebían dos o tres o cuatro tazas pequeñas. Del vino que ellos hacían los médicos daban muchas medicinas en una taza de vino y a las paridas era mas común cosa en los primeros días de su parto darles a beber en un poco de vino por salud y no por vicio. Había muchas personas que así tenían el vino aborrecido, que ni sanos ni enfermos lo querían gustar. Los señores y principales tenían por punto de honra y también la gente de guerra no bebían vino (Los indios de México y Nueva España. Antología. Fray Bartolomé de las Casas, páginas 134 y 135. 1474-1566).

Fray Bernardino de Sahagún, ese genial fraile franciscano que en asuntos de México se adelantó a su tiempo y, junto con fray Diego Durán formó el dueto más conocedor del idioma de los vencidos, llega a la Nueva España en 1529 y, como franciscano que era, se integra a quienes antes que él ya se encontraban en la evangelización de los naturales, a quienes en muchos aspectos de su cultura nunca  los comprendieron.

Dice en su obra lo siguiente:

Suele vender vino de la tierra  que hace de la miel de maguey, la cual cuece primero o la  hierve, y asi ahoyados ráspalos muy bien para que mane la miel de que hace pulque cociéndola o hirviéndola primero.

En su vocabulario no aparece pulque, pero sí aparece octli y de él dice que es un licor producido por la fermentación del jugo de maguey llamado pulque desde los días de la conquista. Él llama arte de saber hacer pulque. Todos los cuales inventaron la manera de hacer pulque.

La anterior aseveración reconoce que el término pulque aparece en México cuando llega la Conquista y, consecuentemente, un gran conocedor del idioma de los conquistados reconoce –aunque no lo diga– que en tiempos prehispánicos el pueblo de los hijos del Sol no conoció la palabra pulque (Historia general de las cosas de la Nueva España. Fray Bernardino de Sahagún, páginas 568 y 939. 1500–1590).

Así debe de haber sido el octli, sin ocpatli, el pulque de los antiguos, una bebida poco alcoholizada. Bebida nutritiva, ligeramente excitante, pero aun así de poderosa influencia sobre el alma de los pueblos del altiplano donde hoy vegetan, entre otros, el teometl –maguey divino–. (Pulque, balche y pajauaru. Oswaldo González de Lima, página 91)

En efecto, octli  era el nombre que los antiguos mexicanos daban al pulque. El origen del vocablo pulque es oscuro, por lo que se han propuesto dos orígenes: a) Poliuqui, voz indígena que significa corrompido, misma que fue común durante la Colonia para designar el estado de fermentación de la bebida. b) Pulqú, en lengua araucana, y que es el nombre genérico de todas las bebidas embriagantes. Dicha versión debe ser errónea, pues apenas pasada la Conquista (1529), se menciona «cierto vino que se llama pulque» y esta fecha es anterior a todo contacto cultural con los araucanos. Es más probable que el termino haya sido llevado a Chile por los conquistadores de México «que pasaron al Perú con Alvarado» (1534).

Los antiguos mexicanos diferenciaban el iztacoctli, vino blanco, resultado de la fermentación apropiada del agua miel y que hecha con aseo tenía un agradable sabor, del octli poliuhqui, vino descompuesto o corrompido. De acuerdo con esta distinción es posible pensar que los españoles, al oír a los indios referirse a la bebida descompuesta, poliuhqui, creyeron que se referían  a la bebida misma y no a su mala calidad, y que por eso alteraron el vocablo formando el barbarismo pulque (El fraile, el indio y el pulque. Sonia Corcuera de Mancera, páginas 17 y 20).

El pulque se llamó octli en lengua náhuatl. El pulque de la tierra se llamó tlal-octli, de tlalli, tierra, y octli, vino. Fue divinizado con el nombre teo-octli, de teotl, dios, y octli, vino.

¿No era ello indicio de que preparaban ya una bebida fermentada parecida, o igual a la que hoy llamamos pulque, y que los aztecas llamaban octli? El pulque descompuesto, podrido, fue llamado poliuhqui, y algún autor asevera que de tal voz procede la palabra pulque.

La Enciclopedia Salvat registra la palabra pulque como de origen mexicano, pero no hay seguridad de ello, pues como quedó dicho los antiguos mexicanos le asignaron el nombre de necuhtli, nentle u-octli; es por ello que nosotros le atribuimos a dicha palabra un origen antillano.

Subsisten ciertas creencias y supersticiones para elaborar el pulque, debido a que como es una bebida muy fina y delicada, hay que manejarla con sumo cuidado para evitar su descomposición, estado al que en lengua náhuatl, según quedó dicho, se le dice poliuhqui (pulque descompuesto o podrido). El vino más común y el mejor de los mexicanos es el del maguey que ellos llaman octli, y los españoles pulque (El pulque. Raúl Guerrero Guerrero, páginas 23, 25, 28, 29, 31 y 86).

El octli o pulque sorprendió a los españoles como una de tantas novedades gastronómicas mexicanas. Es caudalosa la bibliografía que explota las virtudes y exagera los defectos de esta bebida (Salvador Novo. Página 128).

El señor Núñez Ortega comunicó al profesor de arqueología de la Universidad de Gante, M. de Ceulencer, su artículo sobre la voz pulque, y después de comentar con su colega M. Mimíchel por lo que respecta a la parte filológica, le expuso lo siguiente: «Usted trata de probar que la palabra pulque no es de origen chileno, sino de origen náhuatl, me parece inatacable. Los diversos argumentos que usted produce contra Diego Durán me parecen concluyentes respecto a que la voz pulque significa vino maleado, acaso sea más natural considerar la palabra pulque como una contracción de poliuhqui se explica más fácilmente».

Creemos que el vocablo mexicano poliuhqui dio origen al aztequismo pulque.

El nombre del pulque entre los mexicanos era iztac-octli, vino blanco. «Cuando se maleaba o corrompía entonces si era octli-poliuhqui los que lo elaboraban, expendían o bebían han de haber pronunciado muy a menudo la palabra poliuhqui o puliuhqui, cuando observaban su frecuente descomposición; y los españoles, al oír tal palabra, han de haber creído que con ella se expresaba el nombre de la bebida y no su mala calidad, y alterando el vocablo formaron el barbarismo pulque (Diccionario de aztequismos. Cecilio A. Robelo, páginas 452, 453 y 454).

Espero que tras de la publicación de nuestro artículo en la Revista Nosotros surjan opiniones y comentarios que nos lleven a fuentes más fértiles, donde pudiésemos satisfacer nuestro interés por saber más acerca de esta palabra tan ligada al pueblo mexicano. ◊

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Profesor normalista. Miembro del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

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